Brasilia acusa a Washington de intentar influir en sus comicios y responde con firmeza a las presiones diplomáticas y comerciales de la Casa Blanca.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció que su Gobierno aplazará hasta después de las elecciones de octubre la aceptación del nuevo embajador de Estados Unidos, Daniel Pérez, al considerar inoportuno que Washington pretenda acelerar su llegada cuando faltan pocas semanas para los comicios.
Lula cuestionó que Estados Unidos haya mantenido vacante durante más de un año la embajada en Brasil y ahora busque enviar a su representante justo antes de una elección presidencial. El mandatario también recordó que Brasil rechazó visas a dos enviados estadounidenses que pretendían “estudiar las urnas” y el sistema electoral brasileño.

“¿Por qué estuvieron un año y medio sin enviar un embajador? ¿Y por qué solo ahora, a 45 días de las elecciones, quieren enviar uno?”, cuestionó Lula, quien busca un nuevo mandato y enfrentará en las urnas a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El mandatario brasileño considera que Washington mantiene una postura cercana al bolsonarismo.
Pese al choque diplomático, Lula dejó claro que no busca una confrontación con Estados Unidos y afirmó que Brasil quiere mantener una relación basada en el respeto. Incluso marcó distancia con Donald Trump y señaló al secretario de Estado, Marco Rubio, como uno de los principales responsables de las tensiones con Brasil y América Latina.
El enfrentamiento ocurre además en medio de una disputa comercial por los aranceles estadounidenses a productos brasileños. Brasil activó su llamada Ley de Reciprocidad, que permite responder con medidas proporcionales a acciones externas que afecten sus intereses económicos. El Gobierno de Lula calificó los gravámenes de Washington como “injustificados y arbitrarios” y advirtió que defenderá su soberanía en todos los foros internacionales.

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