Milei reabre la puerta al riesgo cambiario que hundió a Argentina en 2001

El Gobierno permite a los bancos prestar dólares de ahorristas a empresas que facturan en pesos, la misma fórmula que provocó miles de quiebras hace 25 años.

El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció esta semana que los bancos podrán prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a cualquier empresa, incluso a las que no generan ingresos en esa moneda. Hasta ahora, ese crédito solo llegaba a exportadoras o a firmas con garantías de exportadores.

La medida desarma una protección que nació después del colapso de la Convertibilidad. En septiembre de 2001, el 72,3% de los préstamos bancarios estaba en moneda extranjera. Las empresas cobraban en pesos y debían en dólares, apostando a que el esquema cambiario duraría para siempre. Aguantó apenas tres meses más.

Federico Sturzenegger conoce ese guion de memoria. En 2001 fue secretario de Política Económica, primero con Ricardo López Murphy y después con Domingo Cavallo, justo antes de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Caputo, por su parte, protagonizó su propia crisis cambiaria en 2018, cuando el dólar pasó de 18 a 60 pesos durante su paso por el Banco Central.

La flexibilización actual se apoya en un tipo de cambio que varios funcionarios ya pusieron en duda. El vocero presidencial, Adrián Ravier, admitió en julio que el dólar oficial podría llegar a $1.800 en los próximos meses. El exviceministro de Economía Gabriel Rubinstein planteó incluso un valor de referencia de $2.500 para ordenar el esquema cambiario.

Esa brecha no es un detalle menor. Una empresa que tome deuda en dólares hoy, con el tipo de cambio cerca de $1.500, vería crecer su pasivo en pesos un 20% si se cumple el escenario de Ravier. Con la cifra de Rubinstein, el salto rondaría el 67%. Además, el consumo y la producción ya vienen cayendo, lo que deja a muchas empresas con menos margen para absorber ese golpe.

El propio Caputo explicó el motivo detrás del anuncio: las tasas en pesos siguen altas y encarecen el crédito para las empresas. Lo que no mencionó es que esas mismas tasas sostienen buena parte del esquema financiero actual. Por eso, en vez de bajarlas, el Gobierno prefiere abrir la puerta al financiamiento en dólares.

La apuesta también busca sacar ahorros del colchón. Según el Ministerio de Economía, los depósitos en dólares llegaron a un récord de 40.300 millones de dólares, con una capacidad prestable adicional cercana a 7.000 millones. El Gobierno espera que la nueva ley de regularización de activos sume más divisas al sistema financiero.

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