Por Ricardo Sevilla
Pedro Haces, diputado por Morena, es un personaje polémico.
Este personaje ha sido señalado, entre otras muchas cosas, por recurrir al outsourcing en una de sus empresas. También ha sido señalado por enriquecerse con contratos públicos adjudicados de manera directa y por hacer trabajar a personas por salarios apenas superiores al mínimo, a veces sin contrato de por medio.
Pedro Haces también ha recibido críticas durísimas por sus lujos y por sus excesos, tal como sucedió en 2025, en su fiesta de cumpleaños en un club privado de la Ciudad de México.
Pero, sin duda, la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), bajo el mando de Pedro Haces Barba, representa su talón de Aquiles. Y es que la CATEM representa, en el peor sentido del término, una terrible mutación del sindicalismo mexicano. Y es que no solo es una central obrera; es un holding político-empresarial que opera justo en la intersección de la legislación laboral, el poder legislativo y, presuntamente, de la mano del crimen organizado.
Pero vayamos más a fondo.

A diferencia del sindicalismo tradicional (como la CTM o la CROM), la CATEM ha perfeccionado el emplazamiento fantasma. ¿A qué me refiero? A que la CATEM, cuyo secretario general es Pedro Haces, ha utilizado ciertos vacíos legales para presionar a empresas en Sonora, en Durango y en Veracruz. ¿Y cómo los presiona? Exigiendo cuotas de “protección sindical” sin que exista un solo trabajador real afiliado en la nómina. Y si la empresa se niega, los bloqueos —muchas veces ejecutados por transportistas bajo amenaza— paralizan las cadenas de suministro.
Sin embargo, hay más en la oscura carrera de Pedro Haces.
Y es que, mientras en el partido que representa se predica la “Austeridad Republicana”, Pedro Haces, en Madrid, por ejemplo, se vincula con esquemas de sociedades pantalla. Y es que, de acuerdo con distintos trabajos periodísticos, la empresa Simón Casas Apoderamiento es el nexo. Y aquí, en esta parte, el uso de paraísos fiscales y empresas no declaradas revela una estructura de lavado de dinero que va más allá de las cuotas sindicales.
Pero eso tampoco es todo. Pedro Haces también tiene tras de sí vínculos con ciertos personajes dentro de los esquemas criminales.
La detención de Edgar Rodríguez Ortiz en 2025, por ejemplo, reveló que Haces tenía una relación con este personaje apodado El Limones. Distintas investigaciones periodísticas destaparon la infiltración de células del Cártel de Sinaloa (como Los Cabrera) en la estructura operativa de la CATEM en la zona norte del país. ¿Pedro Haces vinculado con personajes criminales? Las pruebas indican que sí. De hecho, la negación de Haces, que ha sido desmentida por registros fotográficos, apunta a una simbiosis donde el sindicato provee legitimidad territorial a cambio de control operativo violento.
Haces Barba encarna, en ese sentido, el concepto de “Sultanismo” político. Eso quiere decir que el líder, sindical o político, no representa una clase social, sino que utiliza a la masa de trabajadores como moneda de cambio para su propio ascenso patrimonial.
El uso de helicópteros privados no es solo un lujo; es un símbolo de estratificación disruptiva frente a la base que dice representar.
De hecho, la doble función de Haces (como diputado y líder sindical) crea un conflicto de interés estructural. ¿Quiere pruebas? ¿Datos duros? Ahí está la iniciativa para embargar salarios en beneficio de la empresa de su hija (INMEDIPREST), que es un ejemplo de la pretensión de Haces para capturar al Estado, y donde las leyes se redactan para extraer riqueza de los sectores más vulnerables.
Pero le digo más: esta transición del “charrismo” al “neocharrismo” implica que la violencia ya no es la última instancia, sino que se ha transformado en una herramienta de gestión diaria. Y la aceptación de líderes con antecedentes polémicos genera una subcultura organizacional donde, lamentablemente, el antecedente criminal es un activo de la negociación.
La CATEM no es un sindicato, es una franquicia de extorsión con registro oficial. No hay austeridad republicana que aguante un rancho de 8 hectáreas en el Ajusco. Y eso lo sabe muy bien el diputado Pedro Haces.

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