La presidenta de México alerta sobre los intentos de regresar al pasado, subraya la importancia del maíz nativo y entrega apoyos a mujeres campesinas en Jocotitlán.
En su visita a Jocotitlán, Estado de México, Claudia Sheinbaum, presidenta de México, reafirmó su compromiso con la defensa de las conquistas sociales. Durante el evento, acusó a los conservadores de intentar recuperar privilegios perdidos, esta vez, con apoyo de gobiernos extranjeros. “No van a regresar”, sentenció, mientras instó al pueblo a permanecer alerta.
Sheinbaum enfatizó que “todo lo que ha conseguido el pueblo de México hay que defenderlo”. Afirmó que los que buscan regresar al poder son “antipatriotas“. Recordó cómo los conservadores del siglo XIX se aliaron a intereses externos y logró resonar con la audiencia, afirmando que hoy el pueblo tiene más conciencia y no permitirá que esa historia se repita.
En medio de la entrega de apoyos del programa “Comaleras del bienestar”, la presidenta destacó la importancia del maíz nativo para la identidad mexicana. “Este grano es parte de nuestro origen”, aseguró. Anunció que cerca de 200 mil campesinos han recibido ayuda y capacitación. Para el año 2028, Sheinbaum se propuso alcanzar un millón de productores beneficiados con este programa.
El programa busca apoyar a pequeños productores en 550 municipios de ocho estados del sureste mexicano. Con la ayuda de iniciativas como “Jóvenes Construyendo el Futuro”, se promueve el relevo generacional, fundamental para la conservación de las 64 especies de maíz nativo en el país. La presidenta advirtió que descuidar el maíz nativo significaría generar dependencia de grandes empresas productoras de semillas.
Además, anunció la creación de tortillerías en comunidades milperas. Estas cooperativas permitirán a los productores locales agregar valor a su producción y mejorar sus condiciones de vida. Al finalizar su visita a Jocotitlán, Sheinbaum se dirigió a Almoloya de Juárez, donde encabezará una reunión comunitaria centrada en el desarrollo de comunidades indígenas y afromexicanas.
La conexión de la presidenta con el pueblo se hizo evidente, recordando que “el gobierno y el pueblo somos uno”. Estas palabras resonaron en la comunidad, reforzando su mensaje de unidad y lucha por la defensa de sus derechos.


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