La presidenta aseguró que el uso de colores y símbolos como el ajolote ayuda a transformar el espacio público y fortalecer la identidad cultural de la capital del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum salió en defensa de la estrategia urbana impulsada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, que ha llenado de tonos morados, lilas y figuras de ajolotes distintos puntos de la Ciudad de México. Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria federal aseguró que estas intervenciones buscan embellecer la capital y recuperar el espacio público mediante el arte y los símbolos culturales.
En las últimas semanas, puentes vehiculares, bardas, columnas y hasta unidades del Tren Ligero comenzaron a lucir nuevos colores y diseños inspirados en el ajolote, especie emblemática del Valle de México. La iniciativa, que en redes sociales ya fue bautizada como la “ajolotización” de la CDMX, ha generado debate entre usuarios y sectores políticos, aunque también ha recibido respaldo de ciudadanos que consideran que la ciudad luce más viva y colorida.
Sheinbaum recordó que Clara Brugada ya había impulsado proyectos similares durante su gestión en Iztapalapa, donde promovió murales, iluminación y recuperación de espacios urbanos para alejarse del “gris del cemento”. Según explicó la presidenta, el objetivo es que el entorno urbano también influya de manera positiva en el ánimo y la convivencia de quienes habitan la ciudad.
“No veo por qué tanta crítica, además se ve muy bonito”, expresó Sheinbaum al referirse a las opiniones negativas que surgieron en redes sociales por el cambio de imagen en algunas estructuras de la capital. La mandataria subrayó que todos los gobiernos realizan intervenciones urbanas y defendió que, en este caso, existe una apuesta por reforzar la identidad cultural de la Ciudad de México.
La presidenta también respaldó la elección del ajolote como símbolo visual de la capital. Destacó que se trata de un animal endémico con profundo valor histórico y cultural para México, además de ser una especie reconocida internacionalmente. Sheinbaum consideró que recuperar este tipo de símbolos ayuda a fortalecer el vínculo con las raíces originarias y el patrimonio ambiental de la ciudad.
El ajolote, además de convertirse en un ícono visual de la administración capitalina, también ha sido utilizado para promover mensajes sobre conservación ambiental y cuidado de especies en peligro de extinción. Mientras continúa el debate público sobre la llamada “ajolotización”, el gobierno capitalino mantiene la transformación estética de distintos espacios urbanos como parte de su estrategia cultural y de recuperación del espacio público.

Deja un comentario