Por: Frank Alvarado
Serían más de 120 laboratorios financiados por el Pentágono en distintos países, incluidos 40 en Ucrania, donde investigaban patógenos y posibles armas biológicas.
Pese a que por cuatro años Estados Unidos negó la existencia de laboratorios biológicos en Ucrania ante las denuncias de Rusia, hoy Washington aceptó que tiene más de 120 laboratorios biológicos en países extranjeros, entre ellos 40 en Ucrania, donde se investigaba la transmisión de infecciones y armas biológicas.
La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, anunció una investigación sobre más de 120 laboratorios biológicos financiados por Washington en distintos países, incluidos al menos 40 ubicados en Ucrania, mismos que de acuerdo con información revelada por el Ministerio de Defensa ruso eran financiados por la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EUA, bajo programas activos desde 2005.
Moscú denunció que en esas instalaciones se investigaban patógenos peligrosos y proyectos vinculados con murciélagos, aves migratorias y transmisión de enfermedades, además de experimentos supervisados directamente por especialistas estadounidenses. Entre los proyectos señalados se encuentran el P-781, P-382, P-444 y P-568, mientras que la empresa estadounidense Metabiota, contratista del Pentágono, también fue vinculada a estas investigaciones.
El anuncio reactivó las denuncias que Rusia lleva realizando desde 2022 sobre la existencia de instalaciones biológicas respaldadas por el Pentágono, acusaciones que durante años fueron descartadas por Washington como “desinformación del Kremlin”.
El gobierno de Joe Biden y funcionarios estadounidenses negaron categóricamente la existencia de estos programas, pese a que representantes como Victoria Nuland admitieron en 2022 la presencia de “centros de investigación biológica” en Ucrania. En paralelo, el Pentágono y el Departamento de Estado calificaron las acusaciones rusas de “ridículas”, “absurdas” y parte de una campaña propagandística.
Rusia sostuvo desde hace años que estos laboratorios podrían violar la Convención sobre Armas Biológicas y advirtió sobre el posible desarrollo de bioagentes dirigidos a grupos étnicos específicos. Diplomáticos rusos ante la Organización de las Naciones Unidas denunciaron que los documentos obtenidos durante la guerra demostraban actividades biológicas sensibles ocultas bajo programas de cooperación científica.
Incluso el exjefe ruso de defensa radiológica, Ígor Kirílov, aseguró que Estados Unidos utilizaba territorio ucraniano para investigaciones peligrosas lejos del escrutinio internacional, antes de morir en un atentado atribuido por Moscú a Kiev.
Ahora, la administración de Donald Trump busca determinar qué patógenos almacenaban esos laboratorios, qué investigaciones realizaban y cuál era el alcance real de los programas financiados con dinero estadounidense. Un reconocimiento implícito de que Rusia tenía razón al advertir sobre la existencia de biolaboratorios en Ucrania.

Deja un comentario