Un expediente fechado en 1979, cuando la actual presidenta tenía 16 años, registra información sobre uno de sus viajes; otros documentos involucran a su madre y hermano.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue objeto de vigilancia por parte de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS) desde que era menor de edad, de acuerdo con expedientes históricos resguardados en el Archivo General de la Nación (AGN) citados en una investigación de Nancy Flores para Contralínea. Los documentos forman parte de los archivos de la llamada “policía política” del régimen priista y muestran el seguimiento realizado a la familia de la actual mandataria.
Uno de los documentos está identificado en la caja 325, legajo 1 de las versiones públicas de la DFS y lleva por título “Claudia Sheinbaum Pardo”. El expediente consta de tres hojas y una de ellas corresponde a labores de vigilancia fechadas el 31 de enero de 1979, cuando Sheinbaum tenía apenas 16 años. El documento registra información relacionada con viajes al extranjero y señala específicamente un traslado de México a Cuba.
La propia información del expediente establece que no todos los viajes consignados corresponden a Sheinbaum. La Presidencia de la República aclaró que la mandataria no realizó los demás viajes referidos en esa hoja. Aun así, el documento evidencia que su nombre quedó incorporado a los archivos de inteligencia del Estado cuando todavía era adolescente.

Foto: Contralínea
La vigilancia también alcanzó a su familia. Otros cuatro expedientes están relacionados con su madre, la científica Annie Pardo Cemo, quien fue señalada en aquellos registros por sus actividades académicas y su participación en movimientos sociales. En algunos documentos aparecen referencias a Claudia Sheinbaum y su hermano Julio cuando ambos eran menores de edad, además de datos personales, fotografías y huellas dactilares.
Sheinbaum ya había relatado que su familia fue vigilada por el Estado debido a la participación de su madre en el movimiento estudiantil de 1968. La presidenta recordó que desde niña visitaba Lecumberri con su madre para conocer a presos políticos y que su nombre quedó registrado en los archivos de aquella época. Para Sheinbaum, este episodio representa una muestra de la represión y persecución política de los gobiernos del pasado.
Los expedientes forman parte de un acervo que documenta cómo la DFS vigiló durante décadas a opositores, estudiantes, periodistas, políticos y movimientos sociales. En el caso de Sheinbaum, los documentos permiten reconstruir cómo el aparato de inteligencia del antiguo régimen siguió los pasos de quien décadas después se convertiría en la primera mujer en ocupar la Presidencia de México.
Con información de Nancy Flores para Contralínea.

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