Su presidente, Kenichi Yoda, aseguró que no hay una sola forma de hacer cine; el estudio recibirá el viernes el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
El presidente de Studio Ghibli, Kenichi Yoda, afirmó que siempre existe “una idea fija” de cómo deben hacerse las películas, pero que se puede llegar al público sin seguirla, como lo demuestran los momentos de silencio y reposo que distinguen al estudio. Lo dijo en rueda de prensa, antes de recibir el viernes el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en nombre del estudio japonés.
Yoda recordó que, cuando “La Princesa Mononoke” (1997) comenzó a exhibirse en el extranjero, desde Hollywood pidieron rellenar los silencios con música. Los creadores no lo hicieron y el público lo aceptó, lo que para él prueba que hay muchos caminos para llegar al espectador. Agregó que las películas de Ghibli, aunque se ubiquen en contextos específicos, como el Japón de los años 50 en “Mi vecino Totoro” (1988), tratan “la esencia del ser humano” y por eso resuenan en todas las personas.
Sobre la inteligencia artificial, el directivo dijo que el estudio cuida el dibujo manual y no muestra mayor inquietud, pues sus avances son “imprevisibles”. También restó importancia a la incertidumbre por la edad de Hayao Miyazaki, de 85 años, quien sigue dibujando a diario. Reconoció que no tienen planes a largo plazo, pero que trabajan todos los días en nuevas creaciones, junto a otros directores y animadores como Goro Miyazaki y Takeshi Honda.
Fundado en 1985 por Isao Takahata y Hayao Miyazaki, Studio Ghibli ha presentado más de veinte largometrajes, entre ellos “El viaje de Chihiro” (2001) y “El chico y la garza” (2023), ambas ganadoras del Óscar a mejor película de animación. El jurado del premio español destacó su animación artesanal, la sensibilidad de sus historias y sus temas, que “trascienden generaciones y fronteras”.

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