Etiqueta: Abelardo de la Espriella

  • Consejo de Estado colombiano analiza demanda electoral a De la Espriella

    Consejo de Estado colombiano analiza demanda electoral a De la Espriella

    El Consejo de Estado admitió una demanda contra la elección de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo, pero rechazó por ahora suspender provisionalmente sus cargos; el tribunal deberá determinar si las expresiones utilizadas durante la campaña constituyeron violencia psicológica con capacidad de afectar la voluntad de los electores.

    El Consejo de Estado admitió una demanda de nulidad electoral contra la elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia y de José Manuel Restrepo como vicepresidente, aunque decidió no suspender provisionalmente los efectos de la elección. Esto significa que ambos mantienen sus cargos mientras avanza el proceso judicial y se recaban las pruebas necesarias para determinar si existen elementos suficientes para cuestionar la validez de los comicios.

    La demanda señala una presunta violencia psicológica durante la campaña electoral contra sectores políticos y sociales que no respaldaban la candidatura de De la Espriella. Entre los elementos señalados aparecen expresiones atribuidas al entonces candidato como “destripar”, “extirpar”, “dar de baja” y “enemigos de la República”, además de declaraciones en las que afirmó que no le interesaba convencer a simpatizantes del petrismo y que había que enfrentarlos “de todas las formas y todos los frentes”.

    Sin embargo, el Consejo de Estado explicó que la admisión de la demanda no significa que haya determinado que De la Espriella incurrió en violencia psicológica ni que su elección sea ilegal. La Sección Quinta señaló que, aunque este tipo de violencia puede constituir una causal de nulidad electoral, es necesario demostrar no sólo que ocurrieron las conductas denunciadas, sino que estas tuvieron capacidad para afectar la voluntad de los electores y alterar el resultado de la elección.

    Por ello, la solicitud de suspensión provisional fue rechazada en esta etapa inicial. El proceso continuará y deberán recabarse y analizarse las pruebas antes de que el tribunal emita una sentencia definitiva. El caso adquiere relevancia política en un contexto en el que el gobierno de De la Espriella ha emprendido fuertes cuestionamientos contra la administración de Gustavo Petro mediante su llamado “Libro de la verdad”, que recopila denuncias sobre presuntas irregularidades del anterior gobierno.

  • ¡De la Espriella no pudo celebrar XV años de su hija por culpa del sismo!

    ¡De la Espriella no pudo celebrar XV años de su hija por culpa del sismo!

    Mientras Colombia continúa lidiando con las consecuencias del terremoto, Abelardo de la Espriella dedicó buena parte de su discurso público a contar la tragedia de su familia: ¡canceló la fiesta de XV años de su hija para apoyar a damnificados! El episodio abrió el debate en redes, ¿por qué esta tragedia nacional termina tratándose siempre del presidente?

    El presidente Abelardo de la Espriella aprovechó el cumpleaños número 15 de su hija Lucía para difundir un mensaje en el que vinculó la celebración familiar con la tragedia provocada por el terremoto del 10 de agosto. Según relató, la adolescente decidió cancelar su fiesta después de visitar zonas afectadas porque no le quedó otra más que participar junto con sus amigos en la recolección y entrega de ayuda a familias damnificadas.

    La decisión de Lucía de colaborar con las víctimas puede ser legítima y positiva, pero la manera en que el mandatario decidió presentarla resulta cuestionable. En medio de una emergencia que dejó cientos de muertos, miles de heridos y cientos de miles de damnificados, De la Espriella dedicó un espacio considerable a hablar del cumpleaños de su hija resaltando su rol como padre.

    El problema no está en que una joven cumpla 15 años ni en que decida cancelar una fiesta para ayudar, sino en la prioridad e importancia que un presidente parece concederle a una historia familiar en medio de una tragedia nacional. Cuando todavía existen comunidades esperando vivienda, atención médica, alimentos y reconstrucción, resulta inevitable preguntar si el mandatario está comunicando las necesidades de las víctimas o construyendo una imagen personal y familiar alrededor de la emergencia.

    Así, lo que podría haberse contado simplemente como una iniciativa solidaria terminó convertido por el propio presidente en una nueva pieza de su narrativa personal. De la Espriella puede celebrar a su hija y reconocer su gesto, pero la pregunta permanece: ¿por qué, cuando un país entero está enfrentando las consecuencias de un terremoto, la comunicación presidencial necesita volver a poner al presidente y a su familia en el centro de la tragedia?

  • De la Espriella decreta emergencia en Colombia… ¡nueve días después de la tragedia!

    De la Espriella decreta emergencia en Colombia… ¡nueve días después de la tragedia!

    El gobierno de Abelardo de la Espriella decretó, nueve días después del terremoto que devastó parte de Colombia, la emergencia económica, social y ecológica en 15 departamentos. La tardanza abre cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta y coordinación del nuevo gobierno frente a una tragedia que ya deja 314 muertos y más de 262 mil damnificados.

    El presidente Abelardo de la Espriella decretó finalmente la emergencia económica, social y ecológica por el terremoto de magnitud 7.4 ocurrido el pasado 10 de agosto, una medida que llega nueve días después de la tragedia. El decreto contempla inicialmente un periodo de un mes y abarca 15 departamentos afectados, donde el desastre ha dejado al menos 314 personas fallecidas, 4 mil 437 heridas y 262 desaparecidas.

    La decisión, sin embargo, plantea una pregunta inevitable: ¿por qué esperar tantos días para activar formalmente uno de los principales mecanismos del Estado para responder a una emergencia de esta magnitud? De la Espriella había anunciado la declaratoria desde la semana pasada, pero posteriormente dio marcha atrás y aseguró que su gobierno preparaba el decreto. Mientras tanto, la dimensión de la tragedia continuó creciendo hasta superar las 262 mil personas damnificadas.

    El retraso resulta especialmente cuestionable ante la magnitud de los daños: 30 mil 664 viviendas destruidas, casi 137 mil averiadas, 302 edificios colapsados y más de 5 mil 800 inmuebles con daños estructurales. Ahora, el gobierno podrá realizar operaciones presupuestales y de crédito, además de expedir decretos para canalizar recursos y aplicar medidas extraordinarias, pero la pregunta política permanece: si estas herramientas eran necesarias para atender la crisis, ¿por qué la administración de De la Espriella tardó nueve días en formalizar su activación?

    El mandatario anunció además un llamado “fondo milagro” para financiar la reconstrucción y medidas de apoyo como subsidios de arrendamiento, pago de servicios públicos, alivios tributarios y financieros y respaldo para pequeños comerciantes. Sin embargo, más allá de los anuncios, la tardanza coloca a De la Espriella ante su primera gran prueba de gestión, pues una emergencia de esta dimensión exige rapidez, coordinación y capacidad de reacción. El gobierno tendrá ahora que demostrar que la declaratoria no llega simplemente como una respuesta tardía a una crisis que ya llevaba más de una semana golpeando a cientos de miles de colombianos.

  • De la Espriella ante la tragedia: una gestión que revela improvisación y una preocupante falta de sensibilidad

    De la Espriella ante la tragedia: una gestión que revela improvisación y una preocupante falta de sensibilidad

    La primera gran crisis del gobierno de Abelardo de la Espriella ha dejado al descubierto algo más profundo que una serie de errores administrativos: la dificultad de convertir un discurso político de autoridad y eficacia en una capacidad real de respuesta frente a una tragedia nacional. El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó a Colombia el 10 de agosto, apenas tres días después de la posesión presidencial, se convirtió en la primera prueba de fuego de una administración que prometía orden, firmeza y resultados inmediatos. Sin embargo, la respuesta gubernamental ha estado acompañada de contradicciones, decisiones polémicas y, sobre todo, señales que proyectan una preocupante distancia frente al dolor de las víctimas. (AP News)

    Desde una perspectiva de gestión pública, el primer elemento que debe evaluarse en una emergencia es la capacidad del Estado para producir información confiable, coordinar instituciones y colocar las necesidades de la población por encima de cualquier consideración política. Precisamente ahí aparece uno de los mayores problemas del gobierno de De la Espriella: las diferencias entre las cifras oficiales.

    Mientras el presidente reportó 143 personas desaparecidas, Medicina Legal registraba 348 y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres contabilizaba 426. También hubo discrepancias en las cifras de fallecidos y heridos. No se trata simplemente de una diferencia estadística: en una catástrofe, conocer con precisión cuántas personas están desaparecidas determina la dimensión de las labores de búsqueda, la distribución de recursos y la atención a las familias. (El País)

    Pero la mayor debilidad de la administración no está únicamente en los números. Está en el mensaje político que ha transmitido.

    Una tragedia de esta magnitud exige sensibilidad institucional. El Gobierno puede y debe comunicar esperanza, pero también debe mostrar empatía, prudencia y respeto absoluto por quienes perdieron familiares, viviendas, empleos y comunidades enteras. En cambio, la utilización de balones con elementos asociados al movimiento político del presidente durante una visita a zonas afectadas provocó críticas precisamente porque introdujo un componente partidista en un momento que debería estar reservado para la atención humanitaria. (El País)

    La polémica alrededor del ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, agravó todavía más esa percepción. Mientras miles de damnificados necesitaban vivienda y las autoridades enfrentaban la reconstrucción de miles de inmuebles, el ministro fue cuestionado por haber viajado a Santa Marta. Beltrán sostuvo que se trató de un encuentro familiar y que continuó atendiendo sus responsabilidades; sin embargo, desde el punto de vista político y simbólico, la decisión resultó particularmente desafortunada. Más aún cuando De la Espriella decidió mantenerlo en el cargo y asignarle responsabilidades centrales en la reconstrucción. (La Jornada)

    Un gobierno no se evalúa únicamente por las medidas que anuncia, sino por la confianza que consigue generar en los momentos más difíciles. Y esa confianza se construye con coherencia. No resulta suficiente visitar las zonas afectadas, anunciar miles de millones de pesos o declarar emergencias si, al mismo tiempo, existen contradicciones en la información oficial y conductas de funcionarios que parecen desconectadas de la magnitud del desastre.

    De la Espriella ha mostrado capacidad para ocupar el centro de la escena y controlar personalmente la comunicación de la crisis. Incluso ha desplegado a su gabinete y visitado las regiones golpeadas. Pero la gestión de emergencias requiere mucho más que presencia mediática: exige coordinación técnica, transparencia, capacidad logística y sensibilidad humana. (El País)

    El caso del Chocó resulta especialmente delicado. La región ya enfrentaba pobreza, infraestructura deficiente, aislamiento y problemas de seguridad antes del terremoto. El desastre agravó una situación humanitaria preexistente, afectando a decenas de miles de personas y dejando escuelas, viviendas y hospitales severamente dañados. Para estas comunidades, las promesas de reconstrucción deben convertirse rápidamente en resultados verificables. (AP News)

    Por eso, el problema de De la Espriella no puede reducirse a un error aislado. Lo que está en juego es su capacidad para demostrar que el estilo confrontativo y personalista que funcionó en campaña puede transformarse en una administración responsable cuando la realidad exige serenidad.

    Colombia no necesita un presidente que solamente parezca fuerte frente a las cámaras. Necesita un Estado fuerte frente al sufrimiento de su gente. Y hasta ahora, la gestión de De la Espriella frente al terremoto deja demasiadas preguntas abiertas: cifras que no coinciden, decisiones políticamente desafortunadas, funcionarios cuestionados y una comunicación que, en ocasiones, parece más preocupada por controlar el relato que por escuchar el dolor de las víctimas.

    La verdadera prueba de este gobierno apenas comienza. La reconstrucción será el momento definitivo para determinar si las promesas de eficiencia eran una realidad o simplemente un discurso. Por ahora, la tragedia ha exhibido un gobierno que, lejos de transmitir plena confianza, comienza a proyectar improvisación y una preocupante falta de sensibilidad ante una de las mayores emergencias de la historia reciente de Colombia.

  • Buques mexicanos regresan de Venezuela tras entregar 718 toneladas de ayuda

    Buques mexicanos regresan de Venezuela tras entregar 718 toneladas de ayuda

    La Marina y la Cancillería confirmaron el retorno de dos embarcaciones que apoyaron a comunidades afectadas por desastres naturales.

    Los buques ARM “Papaloapan” y ARM “Huasteco” volvieron a México después de una misión humanitaria en Venezuela. La Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Marina informaron el regreso este martes.

    Las embarcaciones entregaron 718.54 toneladas de ayuda en el puerto de La Guaira. El envío incluyó alimentos, agua embotellada, artículos de higiene y medicamentos para la población afectada.

    Personal de la Marina instaló plantas potabilizadoras en territorio venezolano. Estos equipos produjeron 259 mil 700 litros de agua potable y beneficiaron a 8 mil 867 familias.

    Cien elementos de las Brigadas de Respuesta a Emergencias participaron en el desembarque. El grupo también coordinó la distribución de insumos junto con autoridades venezolanas.

    En total, los buques transportaron 2 mil 585 metros cúbicos de ayuda humanitaria. Esta cifra se suma a los envíos previos realizados el 15 de julio y el 10 de agosto.

    Con esta nueva entrega, México ha enviado más de 4 mil 588 metros cúbicos de insumos a Venezuela. La cifra equivale a más de mil 100 toneladas repartidas en distintos puentes marítimos.

    Paralelamente, México también envió ayuda a Colombia tras el sismo del 10 de agosto. Ese fenómeno dejó 289 muertos y afectó a más de 54 mil 300 familias en el occidente del país.

    Seis vuelos mexicanos llegaron a territorio colombiano con insumos básicos. La carga sumó 58 toneladas de alimentos, cuatro toneladas de material médico y 2 mil 562 despensas.

    La Sedena movilizó tres misiones logísticas desde la Base Aérea de Santa Lucía. Cada misión utilizó dos aeronaves militares con destino al Aeropuerto Matecaña, en Pereira.

    Diecinueve integrantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional viajaron en cada vuelo. La presidenta Claudia Sheinbaum ordenó esta operación como respuesta inmediata al desastre.

    La controversia en Colombia no giró en torno a los insumos enviados. El conflicto surgió por la entrada de brigadas de rescate al país sudamericano.

    El gobierno colombiano solo autorizó equipos especializados de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador. Esta decisión generó señalamientos sobre una posible selección con tinte ideológico.

    El canciller Omar Bula negó cualquier motivación política detrás de esa medida. Aseguró que Colombia acepta ayuda internacional sin considerar filiaciones ideológicas de los países.

    Sheinbaum explicó que Colombia solicitó una certificación adicional para la brigada militar mexicana. Este cuerpo ya cuenta con reconocimiento internacional y ha trabajado en 98 países distintos.

    La mandataria mexicana detalló en conferencia que su gobierno optó por otra vía. Decidió enviar despensas e insumos médicos a través de aviones Hércules mientras se resolvía el trámite.

    Los Topos Aztecas, un grupo civil de rescatistas voluntarios, ingresaron a Cali por cuenta propia. Su participación no dependió de la autorización oficial que exigía el gobierno colombiano.

    El tiempo de respuesta del gobierno de Abelardo de la Espriella también generó cuestionamientos. La ONU confirmó el 11 de agosto que Bogotá no había enviado ninguna solicitud formal de ayuda.

  • Comuna 13 honra a los Topos

    Comuna 13 honra a los Topos

    En el barrio San Javier de Medellín, el artista José Perila creó un homenaje a los rescatistas mexicanos. La comunidad agradece su solidaridad mientras el gobierno nacional limita la ayuda de voluntarios tras el terremoto.

    El terremoto del 10 de agosto sacudió el occidente de Colombia. Dejó cientos de muertos y muchos heridos. El gobierno de Abelardo de la Espriella aceptó solo equipos de ciertos países. Rechazó o limitó el ingreso de varios grupos de voluntarios, entre ellos algunos Topos mexicanos.

    En cambio, la gente de la Comuna 13 actuó distinto. En el barrio San Javier, el artista José Perila pintó un reconocimiento a los Topos Azteca. Él lo hizo con el corazón. Quiso agradecer a quienes llegan para aliviar el dolor de las familias.

    Los vecinos del sector se sumaron al gesto. Ellos conocen el valor de la solidaridad. La Comuna 13 ha vivido duros momentos en el pasado. Hoy sus habitantes saben lo que significa recibir una mano amiga en medio del sufrimiento.

    Los Topos Azteca llegaron a Cali por su propia cuenta. Vinieron desde Venezuela, donde ya habían trabajado en rescates. Algunos lograron apoyar en las labores. Otros grupos enfrentaron trabas y se limitaron a enviar ayuda humanitaria.

    En las calles de San Javier el homenaje se siente cercano. No es un acto oficial. Es un mensaje simple de la comunidad. Dice gracias a quienes no miran ideologías y solo buscan salvar vidas.

    La gente del barrio recuerda que cada rescate importa. Cada voluntario que llega representa esperanza para las familias que esperan noticias. Ese reconocimiento artístico en la Comuna 13 muestra el lado humano de la tragedia.

  • “Vienen tiempos muy difíciles”: a unos días en el poder, de la Espriella se está dando por vencido

    “Vienen tiempos muy difíciles”: a unos días en el poder, de la Espriella se está dando por vencido

    A menos de dos semanas de asumir la Presidencia, Abelardo de la Espriella apareció en su primera alocución nacional para advertir que “vienen tiempos muy difíciles” y que los colombianos tendrán que hacer sacrificios, en un mensaje que proyecta más derrota y desesperanza que liderazgo frente a la emergencia provocada por el terremoto.

    Con apenas unos días en la Casa de Nariño, De la Espriella ya parece hablar como si estuviera administrando las ruinas de un gobierno derrotado. “Se nos vienen tiempos muy difíciles. Habrá que hacer sacrificios. Será muy duro lo que se viene”, advirtió el mandatario de Colombia, mientras prepara un nuevo Estado de Emergencia Económica para enfrentar una crisis que dejó 289 muertos, 4 mil 187 heridos y 143 desaparecidos.

    El panorama es devastador, pero precisamente por eso resulta cuestionable que el primer gran mensaje presidencial sea prácticamente un aviso de que vienen tiempos peores. El Gobierno calcula pérdidas cercanas a 30 billones de pesos y reporta 128 mil viviendas destruidas, 185 centros de salud colapsados y 2 mil 238 establecimientos educativos afectados. Para responder, De la Espriella anunció un crédito de 200 millones de dólares del Banco Mundial y prometió iniciar la reconstrucción de 450 municipios.

    El presidente también aseguró que puso en marcha el llamado “Plan Milagro de Vivienda” para entregar casas a las familias que lo perdieron todo. Sin embargo, su discurso vuelve a dejar una pregunta incómoda: si apenas lleva días gobernando y ya habla de sacrificios, dificultades y de “lo muy duro que se viene, ¿dónde quedó la promesa de que estaba preparado para conducir al país precisamente en momentos como este?

    La emergencia exige liderazgo, coordinación y certezas, no un presidente que parezca anticipar la derrota antes de comenzar la reconstrucción. Mientras cientos de miles de colombianos necesitan respuestas concretas, De la Espriella tiene una oportunidad inmediata para demostrar si sus promesas de campaña eran algo más que discurso. Porque Colombia no necesita que desde la Presidencia le expliquen que la situación es difícil; necesita un gobierno capaz de convencerla de que existe una salida.

  • México lamenta la muerte de dos connacionales en sismo de Colombia

    México lamenta la muerte de dos connacionales en sismo de Colombia

    La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que dos ciudadanos mexicanos murieron a causa del sismo ocurrido la semana pasada en Colombia. 

    El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia la semana pasada dejó como saldo la muerte de dos ciudadanos mexicanos, confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum durante la Mañanera del Pueblo.

    La Secretaría de Relaciones Exteriores contactó a los familiares de las víctimas y los trasladó a territorio colombiano para atender los procesos correspondientes.

    La presidenta Claudia Sheinbaum precisó que el apoyo del gobierno mexicano a Colombia se ha canalizado mediante despensas y medicamentos, aclaró que finalmente no se envió al equipo de rescatistas de la Secretaría de la Defensa Nacional.

    El gobierno de Abelardo de la Espriella ajustó las cifras oficiales del desastre:

    • Muertos: 287 (cifra revisada a la baja desde 289)
    • Heridos: 4 mil 147 (antes 3,937)
    • Desaparecidos: 194 (antes 143)

    Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el sismo afectó a 472 municipios y dejó 185,996 personas damnificadas. El reporte de daños incluye:

    • 127 mil 608 viviendas averiadas y 26 mil 392 destruidas
    • 197 edificios colapsados
    • 304 centros de salud y 3,207 centros educativos afectados
    • 4 mil 059 centros comunitarios dañados
    • 410 vías, 95 acueductos, 48 puentes vehiculares y 13 puentes peatonales afectados
    • 5 aeropuertos con daños

    El aumento en el saldo de daños se atribuye a nuevos reportes del departamento de Tolima y a la incorporación de más municipios al conteo oficial.

    El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses ha identificado 288 de los 298 cuerpos recibidos hasta el momento, entre ellos 21 menores de edad.

  • Mientras buscan sobrevivientes, Abelardo de la Espriella reparte balones en una Colombia en ruinas

    Mientras buscan sobrevivientes, Abelardo de la Espriella reparte balones en una Colombia en ruinas

    A una semana del terremoto de magnitud 7.4 que dejó 294 muertos, 4 mil 187 heridos y 423 desaparecidos, el presidente colombiano Abelardo de la Espriella desató una ola de críticas tras aparecer en Quibdó repartiendo balones de fútbol desde su camioneta blindada, en medio de una emergencia que todavía exige rescates y atención urgente.

    La imagen lo dice todo: un presidente detrás de la puerta de una camioneta blindada, lanzando balones a damnificados mientras una ciudad intenta levantarse de los escombros. No es una escena de reconstrucción ni de auxilio; parece una postal de campaña fabricada para redes sociales. Mientras hospitales, escuelas y comunidades enfrentan las consecuencias del terremoto, De la Espriella llegó con balones marcados con “Firmes por la Patria”, como si una tragedia nacional pudiera resolverse con merchandising político.

    A una semana del terremoto, cada hora puede significar la diferencia entre encontrar a alguien con vida o recuperar un cuerpo; por eso resulta especialmente grave que se hayan impuesto restricciones a la entrada de equipos de rescate y ayuda internacional. Es incalculable cuánto ppudo haberse evitado si desde el inicio se hubiera permitido que más especialistas, maquinaria y equipos extranjeros acudieran a las zonas devastadas.

    Mientras tanto, comunidades del litoral Pacífico denuncian que la ayuda estaría concentrándose en ciudades como Cali y Pereira, dejando en segundo plano municipios y zonas rurales también golpeadas. En San José del Palmar, epicentro del terremoto, se han señalado problemas de cobertura en los registros oficiales de damnificados. En una emergencia donde hay miles de personas heridas, familias sin hogar y comunidades enteras aisladas, el Gobierno debería estar peleando por cada recurso disponible, no filtrando la solidaridad según conveniencias políticas.

    La polémica creció cuando las imágenes de los balones comenzaron a circular en redes sociales. Ciudadanos y dirigentes políticos cuestionaron la visita presidencial, mientras algunos acusaron a De la Espriella de estar utilizando la tragedia como escenario para construir una imagen política. La crítica es especialmente dura porque el presidente ha acompañado sus apariciones con mensajes como “No están solos” y “Firmes por la patria”, pero la realidad que enfrentan los damnificados es bastante menos publicitaria: escombros, hospitales saturados, desaparecidos y familias que siguen esperando noticias.

    Además, el Gobierno enfrenta cuestionamientos por haber rechazado o condicionado parte de la ayuda internacional, permitiendo únicamente determinados apoyos mientras la emergencia exige cooperación sin etiquetas ideológicas. En un desastre de esta magnitud no debería importar de qué país viene una mano que puede rescatar a un sobreviviente, sino cuántas manos están disponibles para hacerlo. Convertir la ayuda humanitaria en un asunto político mientras todavía hay personas bajo los escombros es un acto inhumano.

    Colombia necesita rescatistas, médicos, maquinaria, agua, alimentos y coordinación; necesita que el Estado esté donde están las víctimas, no al presidente lanzando balones desde una camioneta blindada.

  • De la Espriella autoriza tropas de EU en medio del terremoto

    De la Espriella autoriza tropas de EU en medio del terremoto

    El presidente colombiano permitió operaciones militares conjuntas con Estados Unidos y la llegada de rescatistas israelíes, mientras el país atiende la emergencia sísmica.

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, tomó dos decisiones que generaron controversia en plena emergencia por el terremoto de magnitud 7.4. La primera autorizó operaciones militares conjuntas con Estados Unidos en territorio colombiano.

    El secretario de Defensa estadunidense, Pete Hegseth, confirmó el 12 de agosto en Panamá que Colombia autorizó a Estados Unidos realizar estas operaciones contra el narcotráfico. El anuncio marcó el ingreso formal de Colombia al Escudo de las Américas, coalición liderada por Washington.

    Congresistas del Pacto Histórico, de izquierda, señalaron que esta decisión viola la Constitución colombiana. Según su interpretación, solo el Congreso tiene facultad para autorizar la presencia de tropas extranjeras en el país.

    La oposición colombiana también calificó el anuncio como una “renuncia a la soberanía” nacional. Argumentan que correspondía al Senado permitir el tránsito de fuerzas militares extranjeras por territorio colombiano.

    La segunda decisión permitió el ingreso de personal de la Fuerza de Defensa de Israel al país como parte de una misión humanitaria. Estos elementos llegaron a Cali para apoyar labores de rescate tras el sismo.

    De la Espriella habló este sábado sobre una llamada telefónica con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. “Tuve una conversación muy cálida y enriquecedora con el primer ministro”, escribió en su cuenta de X.

    El mandatario agradeció públicamente la ayuda humanitaria y el envío de rescatistas por parte de Israel. Poco después, el vocero del grupo israelí, Roni Kaplan, confirmó en la misma red social la presencia de 82 rescatistas en Colombia.

    En cuanto al saldo del terremoto, la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo y Desastre reportó 294 personas fallecidas y 3 mil 935 heridos. Las autoridades contabilizaron además 320 desaparecidos y 353 personas rescatadas con vida.

    El sismo afectó a 15 de los 32 departamentos colombianos y a 448 municipios del país. Las autoridades estiman que 54 mil familias resultaron afectadas, mientras la población damnificada alcanzó las 115 mil personas.

    Desde ayer comenzaron las labores de remoción de escombros en las ciudades más golpeadas, entre ellas Cali y Pereira. Ambos municipios registraron el mayor número de víctimas mortales durante el desastre natural.