Etiqueta: Alejandro Moreno

  • Ariadna Montiel respalda a Manuel Pedrero y rechaza acusaciones de “línea”

    Ariadna Montiel respalda a Manuel Pedrero y rechaza acusaciones de “línea”

    La dirigente de Morena defendió la relación que mantiene con el comunicador y cuestionó que la oposición interprete el intercambio de información desde la lógica del “chayote”.

    Ariadna Montiel defendió al periodista Manuel Pedrero ante los señalamientos de que le habría dado “línea” para publicar información contra Alejandro Moreno Cárdenas. La dirigente de Morena explicó que mantiene una buena relación con el periodista y destacó que, a diferencia de los medios tradicionales de derecha, Pedrero siempre ha hecho pública su posición política.

    “Escribo a Manuel, con quien tengo una excelente relación”, señaló Montiel durante una entrevista en Sin Censura, quien agregó que el comunicador “siempre ha dicho cuál es su posición política”. Consideró que esta transparencia es una postura “muy honesta” y sostuvo que las críticas en su contra son ataques sin fundamento de la oposición.

    La dirigente morenista también cuestionó la interpretación que algunos sectores hicieron de la conversación entre ambos durante la sesión del INE. “Si la oposición piensa que la relación con el medio necesariamente tiene que ser a través del chayote, pues es la historia que ellos viven y es lo que les escriben, es su propia experiencia, no la nuestra”, afirmó.

    El intercambio ocurrió después de que Montiel compartiera con Pedrero una fotografía de Alejandro Moreno con un termo con la leyenda “Vota PRI”, un claro acto anticipado de campaña. El periodista, después de evaluar la información y validar su importancia noticiosa, publicó la imagen y explicó que recibir información de políticos no implica subordinación ni que exista una “línea” editorial.

    En ese sentido, el comunicador ha defendido que los periodistas deben contar con fuentes y ha señalado que recibe información de políticos de distintos partidos, ciudadanos y usuarios de redes sociales. También ha reivindicado públicamente su identificación con la izquierda, el obradorismo y la Cuarta Transformación, sin ocultar sus posiciones políticas.

  • La mitad de los mexicanos no votarían por el PRI: Mitofsky

    La mitad de los mexicanos no votarían por el PRI: Mitofsky

    El tricolor encabeza el rechazo partidista: 48.7% de los mexicanos asegura que jamás votaría por el partido que dirige Alejandro Moreno rumbo a 2027.

    Mientras Alejandro Moreno, Alito, dirigente nacional del PRI, busca convencer a otros partidos de construir una gran alianza opositora para las elecciones de 2027, una encuesta de Mitofsky le pone un pequeño problema: casi la mitad de los mexicanos ya decidió que por el tricolor, ni de broma.

    De acuerdo con la medición publicada el 8 de septiembre, 48.7% de los encuestados respondió que nunca votaría por el PRI, colocándolo como el partido con mayor nivel de rechazo. El dato supera incluso al PAN, que registra 44.1%, y a Morena, con 36.1%. En otras palabras, el partido que alguna vez dominó prácticamente todo el país ahora encabeza la lista de opciones que los ciudadanos prefieren mantener lejos de la boleta.

    El resultado llega justo cuando Alito Moreno intenta reagrupar a la oposición y ha planteado la posibilidad de una alianza rumbo a 2027. La estrategia suena complicada: primero habría que convencer a los mexicanos de votar por el PRI y, según esta encuesta, casi uno de cada dos ya avisó que no piensa hacerlo. El dirigente priista busca sumar partidos, mientras su propio instituto político arrastra el mayor rechazo de la medición.

    El contraste resulta todavía más incómodo para el tricolor. El PRI aparece por encima del PAN y Morena en rechazo, pese a que Alito ha insistido en reposicionar al partido como una alternativa frente al oficialismo. La encuesta muestra que el problema no parece ser únicamente encontrar aliados electorales, sino recuperar la confianza de los votantes.

    La medición de Mitofsky se realizó mediante 1,200 encuestas cara a cara a nivel nacional, levantadas del 13 al 16 de agosto de 2026, con un nivel de confianza de 95% y un margen de error de ±2.8%. Los resultados colocan al PRI ante un escenario poco alentador de cara a 2027.

    Así que mientras Alito Moreno toca puertas para armar un frente opositor, el PRI enfrenta una realidad bastante menos glamorosa: 48.7% de los mexicanos no quiere darle su voto. Tal vez antes de buscar quién se suma a la alianza, al dirigente priista le convendría averiguar quién quiere sumarse al PRI.

  • Entrevista | Yo no tendría amigos como Alito Moreno responde Ariadna Montiel a Monreal

    Entrevista | Yo no tendría amigos como Alito Moreno responde Ariadna Montiel a Monreal

    Ariadna Montiel defiende ventaja en encuestas y llama a no confiarse

    La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, respondió en entrevista a los recientes movimientos de la oposición y defendió el liderazgo de su partido en las encuestas rumbo a 2027.

    En entrevista con Manuel Pedrero, la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, calificó los acercamientos entre PRI y PAN como una reorganización de la llamada mafia del poder. Añadió que el expresidente Vicente Fox participa activamente en esta estrategia.

    Montiel señaló que dirigentes opositores como Jorge Romero, líder del PAN, se encuentran fuera del país mientras se define el rumbo electoral. Consideró que esa distancia refleja su desconexión con la gente.

    La dirigente destacó los resultados de dos encuestas recientes, entre ellas la de Buendía y Márquez publicada por El Universal. Ese estudio ubica a Morena con más de veinte puntos de ventaja sobre Acción Nacional, su competidor más cercano.

    Pese a esa ventaja, Montiel pidió prudencia dentro del movimiento. Recordó que los procesos electorales intermedios suelen ser los más complicados para cualquier partido en el poder.

    La presidenta de Morena explicó que antes de registrar candidaturas ante el INE, el partido solicitará apoyo al gabinete de seguridad federal. Ese filtro incluye a la UIF, la Sedena, el SAT y la Fiscalía General de la República.

    Montiel también respondió a los señalamientos del líder priista Alejandro Moreno, quien acusa a Morena de vínculos con el crimen organizado. La dirigente rechazó esas acusaciones y defendió la conducta de los funcionarios de su partido.

    Sobre el caso de Ricardo Monreal, la presidenta de Morena fue directa. Dijo que ella no saludaría a Alejandro Moreno porque, según su opinión, representa la mentira y la traición.

    Además, Montiel confirmó que el proceso interno de selección de candidatos continuará basado en encuestas. Descartó cualquier posibilidad de designación directa desde la dirigencia nacional.

    Finalmente, la entrevistada abordó el tema de las granjas de bots y la manipulación digital en procesos electorales. Coincidió con la propuesta legislativa de Chile para tipificar esa práctica como delito electoral.

  • Vicente Fox y Tania Larios protagonizan encuentro en el PRI

    Vicente Fox y Tania Larios protagonizan encuentro en el PRI

    El expresidente panista y la diputada plurinominal priista coincidieron en la sede nacional del partido, en un evento marcado por señalamientos hacia ambos.

    Vicente Fox regresó a los reflectores este viernes al reunirse con la dirigencia nacional del PRI. El expresidente llegó a la sede del partido acompañado de integrantes de Alma de México, organización civil que preside.

    Entre los anfitriones priistas destacó Tania Larios Pérez, diputada plurinominal y coordinadora del Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso de la Ciudad de México. Larios compartió después un mensaje público en el que citó al líder sudafricano Nelson Mandela sobre la responsabilidad histórica de las generaciones.

    La trayectoria de Fox volvió a ponerse sobre la mesa tras su visita. El expresidente encabezó al PAN durante su gobierno entre 2000 y 2006, después rompió con ese partido en 2012 y se declaró independiente casi una década. Ahora se acerca al PRI, la organización que gobernó México antes de su llegada al poder. Analistas políticos recordaron esta serie de giros y cuestionaron la coherencia del expresidente en sus alianzas recientes.

    Larios también enfrentó cuestionamientos por su papel en el encuentro. Su cargo como diputada plurinominal reavivó el debate sobre este mecanismo de representación proporcional. Diversos sectores han pedido reducir o eliminar estas posiciones, pues consideran que benefician a las cúpulas partidistas por encima del voto directo de la ciudadanía.

    Pese a las críticas, ambos personajes defendieron el sentido del encuentro. Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, calificó a Fox como un demócrata con décadas de trayectoria pública. Además, insistió en construir una alianza opositora amplia rumbo a las elecciones de 2027.

    La reunión se suma a otros episodios recientes que han colocado a Larios en el centro de la conversación pública. La diputada se ha vuelto una figura habitual en debates televisivos y espacios de análisis político, donde defiende con firmeza la postura de su partido.

    Con este acercamiento, Fox y Larios buscan proyectar unidad opositora. Sin embargo, las voces críticas insisten en que la historia política de ambos genera más dudas que certezas entre el electorado.

  • México tiene memoria

    México tiene memoria

    No demerito el esfuerzo, la consistencia ni la determinación que ha mostrado Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, hoy senador de la República y dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, por recuperar votos y tratar de colocar nuevamente al PRI en una posición relevante dentro de la política mexicana. Se puede estar de acuerdo o no con él, pero sería injusto negar que está dando una batalla frontal. Ha documentado señalamientos de corrupción, ha llevado acusaciones contra el gobierno mexicano a instancias internacionales y ha elevado considerablemente el tono de su confrontación política. En agosto de 2026 informó que acudió ante la Organización de las Naciones Unidas para denunciar lo que considera violaciones de derechos y libertades en México, además de otras acciones emprendidas en Estados Unidos. Alejandro Moreno parece haberse decidido a jugar políticamente el todo por el todo y, cuando declara que incluso su propia seguridad está en riesgo, pretende dejar claro que no piensa retroceder. Como dirigente de oposición podrá ser cuestionado por muchas cosas, pero difícilmente puede decirse que esté escondido o que haya bajado la guardia.

    El problema para Alejandro Moreno es que su adversario más difícil quizá no sea Claudia Sheinbaum, Morena o el gobierno federal. Su adversario más complicado es algo que ningún dirigente puede derrotar desde una tribuna: la memoria de los mexicanos. Porque México tiene memoria, y ése es probablemente el mayor problema que enfrenta el PRI cuando intenta convencer a la sociedad de que representa nuevamente una alternativa de gobierno. Durante décadas el PRI no solamente gobernó México: prácticamente se confundió con el propio Estado. Controló la Presidencia de la República, la inmensa mayoría de las gubernaturas, congresos, organizaciones sindicales y buena parte de la estructura institucional del país. Por eso resulta imposible pedirle hoy al ciudadano que juzgue al partido únicamente por lo que dice su actual dirigente. Cuando el PRI pide otra oportunidad, inevitablemente aparecen los recuerdos de lo que ocurrió cuando tuvo prácticamente todo el poder.

    Las generaciones más jóvenes quizá conozcan las grandes crisis económicas mexicanas solamente por lo que les cuentan sus padres o sus abuelos, pero millones de mexicanos todavía recuerdan perfectamente lo ocurrido. En agosto de 1982 México informó a sus acreedores que ya no podía cumplir plenamente con el servicio de su deuda externa, episodio que el Fondo Monetario Internacional identifica como el comienzo de la gran crisis latinoamericana de deuda. José López Portillo terminó su gobierno en medio de devaluaciones, inflación, fuga de capitales y una economía profundamente deteriorada, y Miguel de la Madrid recibió un país que durante años padecería las consecuencias. Después vendrían nuevas turbulencias hasta llegar a diciembre de 1994 y la crisis de 1995, cuando el PIB mexicano se contrajo alrededor de 6.2%. Para quienes vivieron aquellos años no se trata de una gráfica económica: hubo familias que perdieron casas, negocios, automóviles, ahorros y patrimonios construidos durante décadas; las tasas de interés se dispararon, el poder adquisitivo se desplomó y miles de hogares quedaron atrapados en deudas que parecían imposibles de pagar. Esa generación difícilmente puede escuchar hablar del antiguo modelo mexicano sin recordar lo que le costó sobrevivirlo.

    Después llegó otro capítulo todavía más doloroso: la violencia. Y aquí debemos ser históricamente justos, porque sería absurdo responsabilizar exclusivamente al PRI de toda la violencia mexicana. La llamada guerra contra el narcotráfico se intensificó durante el gobierno de Felipe Calderón, del PAN, y fue precisamente durante esos años cuando organizaciones como Los Zetas alcanzaron niveles aterradores de poder en distintas regiones del país. Los mexicanos conocimos palabras que nunca debieron normalizarse: levantones, cuotas, casas de seguridad, decapitados, fosas clandestinas. Comerciantes que pagaban extorsiones para poder abrir sus negocios, familias que evitaban viajar de noche, balaceras en plena ciudad y ciudadanos que simplemente desaparecían. Morena ni siquiera existía todavía como partido político nacional; obtuvo su registro hasta 2014. Por eso resulta poco serio pretender que la violencia mexicana nació en 2018. Lo que hoy padecemos tiene raíces mucho más antiguas, construidas durante décadas de impunidad, corrupción institucional, expansión del crimen organizado y complicidades políticas de distintos colores.

    Los veracruzanos sabemos perfectamente de qué estoy hablando. Quienes vivimos aquellos años recordamos lo que significaba escuchar historias de secuestros, extorsiones, desapariciones y enfrentamientos. Y después llegó uno de los símbolos nacionales de la corrupción política: Javier Duarte de Ochoa, gobernador priista de Veracruz entre 2010 y 2016. Duarte terminó declarándose culpable en un proceso federal y en 2018 fue condenado a nueve años de prisión por operaciones con recursos de procedencia ilícita y asociación delictuosa. Su nombre dejó de representar únicamente a un exgobernador para convertirse en un símbolo de una época. ¿Cómo pedirle entonces a un veracruzano que simplemente olvide? Veracruz también recuerda los años de Fidel Herrera y la transformación que sufrió la seguridad del estado durante aquella época. Podemos discutir responsabilidades específicas y debemos evitar adjudicar delitos sin sentencia, pero lo que nadie puede borrar es la percepción y la experiencia de una sociedad que vio deteriorarse dramáticamente su entorno.

    Y Veracruz ofrece además otro ejemplo de las decisiones que durante años fueron presentadas bajo el lenguaje de la modernización. En 2015 se entregó por treinta años la operación del sistema de agua de Veracruz y Medellín a una empresa mixta en la que participaron capitales privados, entre ellos Odebrecht Ambiental y Aguas de Barcelona. La documentación del propio ORFIS acredita aquella estructura. Se nos dijo durante décadas que privatizar significaba modernizar, invertir y hacer más eficientes los servicios. La pregunta, después de años de controversias por tarifas, servicio e infraestructura, sigue siendo válida: ¿realmente mejoró la vida del ciudadano? Porque privatizar por sí mismo nunca fue garantía de eficiencia; cuando una concesión pública carece de suficiente competencia, vigilancia y rendición de cuentas, lo único que puede cambiar es quién cobra la factura.

    Lo mismo puede preguntarse sobre el modelo energético que durante años privilegió la participación de grandes compañías extranjeras. Iberdrola llegó a convertirse en uno de los actores privados más importantes del sector eléctrico mexicano y desarrolló numerosas centrales, particularmente de ciclo combinado. Sus defensores argumentarán, con razón, que la inversión privada aportó capacidad de generación, capital y tecnología. Pero el ciudadano común tiene derecho a hacer una pregunta mucho más sencilla: ¿esa transformación se reflejó proporcionalmente en tarifas eléctricas más bajas para las familias? Si el argumento era que abrir sectores estratégicos al capital privado necesariamente produciría mejores servicios y menores costos, entonces los resultados también deben evaluarse desde el recibo que llega a la casa y no solamente desde los estados financieros de las empresas.

    Pero el problema histórico del PRI es todavía más profundo porque la memoria mexicana tiene nombres y apellidos: Javier Duarte, Roberto Borge, César Duarte, Mario Marín, Tomás Yarrington, Humberto Moreira y otros personajes que, con situaciones jurídicas diferentes que deben distinguirse con rigor, terminaron asociados públicamente con escándalos, investigaciones o procesos que dañaron profundamente la imagen del partido. Tomás Yarrington, exgobernador priista de Tamaulipas, fue condenado en Estados Unidos en 2023 a nueve años de prisión después de declararse culpable de aceptar más de 3.5 millones de dólares en sobornos ilegales y utilizar parte de esos recursos para adquirir propiedades en Estados Unidos. César Duarte fue extraditado desde Estados Unidos a México en 2022 para enfrentar acusaciones relacionadas con peculado y asociación delictuosa. Mario Marín continúa vinculado judicialmente al caso de la periodista Lydia Cacho. Roberto Borge pasó años privado de la libertad y, aunque en 2026 fue absuelto del cargo de delincuencia organizada dato que también debe decirse continuó enfrentando otro proceso bajo prisión domiciliaria. Humberto Moreira fue durante años objeto de fuertes cuestionamientos relacionados con la deuda de Coahuila, aunque sería irresponsable convertir acusaciones políticas en condenas que jurídicamente no existen.

    Ésa es precisamente la diferencia entre memoria y propaganda. No necesitamos inventarle nada al pasado para entender por qué el PRI tiene dificultades para reconstruirse. Los tamaulipecos recuerdan a Yarrington; los chihuahuenses, a César Duarte; los poblanos, a Mario Marín; los quintanarroenses, a Roberto Borge; los veracruzanos, a Javier Duarte. Cada entidad conserva sus propias historias, y ésas pesan mucho más que cualquier espectacular de campaña. Alejandro Moreno puede recorrer el país denunciando los errores de Morena y seguramente encontrará muchos que señalar, pero antes de pedirle al ciudadano que vuelva a confiar en el PRI necesita responder una pregunta muchísimo más complicada: ¿qué hizo el PRI para garantizar que aquello no vuelva a ocurrir?

    Ahora bien, tampoco podemos convertir esta reflexión en propaganda para Morena. México no se transformó mágicamente en un país perfecto en diciembre de 2018. Sigue existiendo corrupción, siguen existiendo homicidios, extorsiones y desapariciones, existen regiones donde el crimen organizado conserva un poder intolerable, hay deficiencias graves en servicios de salud y existen decisiones del gobierno que merecen ser cuestionadas. La oposición tiene no solamente el derecho, sino la obligación de investigar y denunciar. México necesita contrapesos, instituciones fuertes, periodistas incómodos y partidos capaces de fiscalizar al poder. Si Alejandro Moreno presenta pruebas de corrupción, deben investigarse independientemente de quién resulte involucrado. Y si funcionarios de Morena cometen delitos, deberán responder exactamente igual que los funcionarios del PRI o del PAN. La memoria no puede ser selectiva.

    Pero tampoco puede ignorarse que el México actual presenta indicadores sociales que ayudan a explicar por qué una parte importante de la población continúa respaldando el proyecto político iniciado en 2018. El salario mínimo general pasó de 88.36 pesos diarios en 2018 a 315.04 pesos en 2026, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte llegó a 440.87 pesos diarios. La CONASAMI calcula una recuperación acumulada muy importante del poder adquisitivo durante ese periodo. Asimismo, la medición de pobreza multidimensional reportó una reducción de 41.9% de la población en 2018 a 29.6% en 2024, equivalente a aproximadamente 13.4 millones de personas menos en condición de pobreza. Habrá quienes atribuyan esa reducción a los programas sociales, quienes destaquen el aumento salarial y quienes señalen otros factores económicos; probablemente exista una combinación de todos ellos. Lo importante es reconocer que para millones de mexicanos esos cambios son tangibles y tienen un peso político enorme.

    También existe una apuesta evidente por la infraestructura pública. El país ha vuelto a hablar de trenes de pasajeros, carreteras, hospitales, puertos, energía y grandes proyectos de inversión gubernamental. La administración de Claudia Sheinbaum anunció un programa de infraestructura pública y mixta de varios billones de pesos hacia 2030, así como decenas de proyectos hospitalarios y más de dos mil kilómetros de infraestructura ferroviaria proyectada. Naturalmente habrá que evaluar cuánto cuestan esas obras, si se terminan a tiempo, si funcionan, si los contratos fueron transparentes y si producen el beneficio prometido. Ésa es precisamente la tarea de una oposición responsable. Pero políticamente existe una diferencia importante: mientras durante décadas se dijo que el Estado debía retirarse de numerosos espacios económicos, hoy existe nuevamente una visión donde el Estado pretende ser un participante activo en infraestructura y desarrollo.

    Por eso, sinceramente, cuando observo al gobierno actual no veo aquella caricatura simplista que durante años algunos sectores han intentado vender de un México convertido inevitablemente en una economía socialista. Veo un país donde continúan operando bancos privados, constructoras privadas, industrias, comercios, desarrolladores inmobiliarios, inversión extranjera y grandes corporaciones, pero al mismo tiempo existe una política de incremento salarial, programas sociales y mayor participación gubernamental en determinados sectores estratégicos. Se puede estar de acuerdo o no con ese modelo, pero reducir toda discusión a “comunismo contra democracia” empobrece enormemente el debate.

    Y aquí es donde PRI y PAN enfrentan posiblemente su mayor problema hacia el futuro. No basta con decirle a México que Morena está equivocado. Tienen que explicar qué ofrecen ellos que sea mejor y, sobre todo, por qué el ciudadano debería creerles. El PRI obtuvo aproximadamente 11% de la votación en la elección federal de diputados de 2024, mientras Morena superó el 40%. Es una diferencia brutal para un partido que alguna vez gobernó prácticamente todo el territorio nacional. Ese resultado demuestra que la crisis del PRI no existe únicamente en las encuestas o en los comentarios de redes sociales: está escrita en las urnas.

    Alejandro Moreno puede denunciar, confrontar, viajar a Washington, acudir ante organismos internacionales y levantar la voz desde el Senado. Puede reconstruir estructuras territoriales y buscar candidatos competitivos. Puede incluso lograr que el PRI recupere algunos espacios. Pero su verdadera batalla no es contra Claudia Sheinbaum. Su batalla es contra las imágenes que aparecen en la mente de millones de mexicanos cuando escuchan las tres letras de su partido. Contra el padre que perdió un negocio durante una crisis, contra la familia que vio multiplicarse una deuda hipotecaria, contra el comerciante que pagó derecho de piso, contra el ciudadano que vivió los años más violentos de Tamaulipas o Veracruz, contra quienes vieron gobernadores salir de sus palacios de gobierno para terminar enfrentando tribunales y prisiones.

    Eso no significa que Morena tenga garantizado eternamente el respaldo popular. Sería un enorme error que sus dirigentes lo creyeran. Morena también está construyendo desde ahora la memoria con la que será juzgado mañana. Cada caso de corrupción que no investigue, cada acto de impunidad que tolere, cada familia víctima de violencia que no pueda proteger, cada hospital que no funcione, cada obra que desperdicie recursos públicos y cada abuso de poder que permita terminarán algún día formando parte de su propio expediente histórico. Ningún partido tiene derecho de propiedad sobre México y ningún gobierno puede escapar indefinidamente del juicio de sus ciudadanos.

    Por eso reconozco el esfuerzo de Alejandro Moreno. México necesita oposición y necesita dirigentes dispuestos a enfrentar al poder. Pero una cosa es reconocer su batalla y otra muy distinta pensar que los mexicanos están dispuestos a regresar automáticamente a lo que existía antes. El PRI y el PAN necesitan ofrecer algo más profundo que nostalgia, alianzas electorales o rechazo a Morena. Necesitan construir una propuesta para el México que viene y demostrar, con hechos y no únicamente con discursos, que entendieron las razones por las que millones de ciudadanos les dieron la espalda.

    Porque los gobiernos cambian, los presidentes terminan sus sexenios, los gobernadores dejan los palacios, los dirigentes nacionales eventualmente entregan sus cargos y hasta los partidos que parecían eternos pueden desaparecer. Lo que permanece es lo vivido por la gente. Alejandro Moreno puede librar muchas batallas políticas y quizá ganar algunas de ellas, pero la más difícil no se libra en el Senado, en Washington, en Nueva York ni frente a Claudia Sheinbaum. Se libra dentro de la memoria colectiva de un país que ha vivido demasiado como para olvidar fácilmente.

    Y México tiene memoria.

  • Morena acusa a Alito Moreno de buscar impunidad tras sus denuncias en Estados Unidos

    Morena acusa a Alito Moreno de buscar impunidad tras sus denuncias en Estados Unidos

    El partido guinda respondió con dureza a los viajes del líder priista a Washington y calificó su estrategia como una cortina de humo frente a las investigaciones que enfrenta en México.

    El Comité Ejecutivo Nacional de Morena, encabezado por Ariadna Montiel Reyes, lanzó este martes un posicionamiento contra Alejandro Moreno. El dirigente nacional del PRI acudió al Departamento de Estado de Estados Unidos para denunciar a tres consejeros del INE.

    Moreno pidió a la autoridad estadounidense revisar las actuaciones de Arturo Castillo Loza, Rita Bell López Vences y Frida Denisse Gómez Puga. Los tres consejeros integran la Comisión de Quejas y Denuncias del instituto electoral. Esa comisión determinó, por unanimidad, imponer medidas cautelares contra el priista.

    El origen del conflicto se remonta a publicaciones de Moreno y del PRI en redes sociales. En ellas usaron términos como “narcopartido”, “narcogobierno” y “Cártel de Morena” para referirse al partido en el poder. El INE consideró que esas expresiones imputaban delitos sin sustento comprobado y ordenó retirarlas.

    Moreno respondió que la medida viola su libertad de expresión. Además, anunció que llevará el caso ante la ONU, la OEA y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Su denuncia ante el gobierno estadounidense invoca la Global Magnitsky Human Rights Accountability Act, una ley que permite sancionar a funcionarios señalados por corrupción o violaciones a derechos humanos.

    Para Morena, esa ofensiva internacional esconde otra intención. El partido guinda vinculó los viajes de Moreno a Washington, ocurridos en febrero, mayo y agosto, con el avance de investigaciones en su contra en México. Una fiscalía especializada presentó nuevas pruebas en abril, y la Cámara de Diputados retomará el tema en septiembre.

    El comunicado del CEN también relacionó el episodio con la detención de Luis Antonio Espinosa Campos. La autoridad señala a este contador como representante de empresas ligadas a Emigdio Gabriel Moreno Cárdenas, hermano del líder priista. Se le acusa de recibir recursos públicos para una empresa de medios sin comprobar los servicios contratados.

    Morena insistió en que el fuero protege una función legislativa, no a una persona, y que ninguna denuncia presentada fuera del país cambia esa realidad. El partido aseguró que las reglas sobre calumnia electoral que ahora Moreno cuestiona nacieron de una reforma que el propio PRI impulsó en 2014.

  • Alito demandará el INE por no dejarle decir “narcopartido” a Morena

    Alito demandará el INE por no dejarle decir “narcopartido” a Morena

    El dirigente nacional del PRI anunció que impugnará la resolución del INE y amenazó con denunciar al organismo en instancias nacionales e internacionales.

    El dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, cargó contra el Instituto Nacional Electoral (INE) después de que el organismo le prohibiera utilizar calificativos como “narcogobierno” o “narcopartido” para referirse a Morena sin presentar pruebas. Aunque aseguró que acatará la resolución, anunció que la impugnará y que denunciará al instituto a nivel nacional e internacional.

    Durante una entrevista, Moreno acusó al INE de favorecer al partido gobernante y sostuvo, sin aportar evidencias, que la resolución representa un acto de censura. También afirmó que la medida podría afectar a periodistas y medios de comunicación, al señalar que generaría un ambiente de autocensura por temor a sanciones.

    El líder priista anunció que el PRI difundirá en redes sociales los materiales que no podrán transmitirse en los tiempos oficiales del Estado y reiteró que continuará utilizando un discurso de confrontación contra Morena. Incluso advirtió que “exhibirá” al INE fuera del país por la decisión del organismo electoral.

    La resolución del INE no impide la crítica política, sino que exige que las acusaciones de vínculos con el crimen organizado estén respaldadas por pruebas. La decisión busca evitar la difusión de señalamientos sin sustento durante la contienda política, en un contexto en el que el PRI, encabezado por “Alito” Moreno, ha recurrido de manera reiterada a descalificaciones sin evidencias como mecanismo de golpeo.

  • Añorve asegura que el PRI “crece” en las encuestas, pese a su evidente crisis

    Añorve asegura que el PRI “crece” en las encuestas, pese a su evidente crisis

    El coordinador de los senadores priistas afirmó que Morena “les tiene miedo” porque el tricolor recupera popularidad, pese a los malos resultados electorales.

    El coordinador del PRI en el Senado, Manuel Añorve Baños, aseguró que Morena ha intensificado sus críticas contra el tricolor porque, según dijo, el partido “está creciendo en las preferencias electorales”. Durante un acto partidista, el legislador afirmó que el PRI está “sólido, firme y de pie”, e incluso sostuvo que el oficialismo teme el supuesto repunte del partido rumbo a las próximas elecciones.

    Sin embargo, las declaraciones contrastan con los resultados de la Encuesta Nacional Junio 2026 de De las Heras Demotecnia, que revela que el 91% de los mexicanos encuestados no votaría por el PRI. El estudio muestra que nueve de cada diez ciudadanos mantienen una percepción negativa del partido, reflejo del desgaste acumulado tras décadas de gobiernos priistas y de la pérdida de confianza.

    Además de los resultados de las encuestas, el PRI atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. En los últimos años ha perdido la mayoría de los gobiernos estatales que encabezaba, redujo significativamente su presencia en el Congreso y ha sufrido derrotas consecutivas en distintos procesos electorales. A ello se suman los cuestionamientos hacia la dirigencia de Alejandro Moreno y a figuras como Manuel Añorve, quienes han sido señalados por amplios sectores como responsables del debilitamiento del partido y de su creciente distanciamiento con el electorado.

  • Alito Moreno dijo que fue invitado al palco del Mundial, pero Javier Lozano le agradece la invitación

    Alito Moreno dijo que fue invitado al palco del Mundial, pero Javier Lozano le agradece la invitación

    La versión de Alejandro Moreno sobre haber sido “invitado” a un palco del Mundial quedó en entredicho luego de que Javier Lozano le agradeciera la invitación.

    Alejandro “Alito” Moreno de nuevo fue visto en el partido entre México e Inglaterra desde un palco VIP del Estadio Ciudad de México. Días antes, el dirigente nacional del PRI afirmó en una entrevista que él y sus familiares habían sido invitados al exclusivo espacio. Sin embargo, el exsenador Javier Lozano agradeció públicamente a Moreno por la invitación al mismo palco.

    A través de sus redes sociales, Lozano publicó un mensaje en el que escribió: “Agradezco mucho la invitación de @alitomorenoc para venir a presenciar este histórico partido”, dejando abierta la interrogante sobre quién es realmente el propietario o titular del palco. ¿Quién financia y quién hace la invitación a uno de los lugares más caros en el evento, con precios que llegaron hasta los 2 millones de pesos en reventa?

    Además está la cuestión de quiénes son estos personajes, Moreno, por un lado, ha enfrentado diversas acusaciones políticas por enriquecimiento ilícito, ser violento y hemos de recordar que fue el personaje que dijo que a los periodistas hay que matarlos de hambre, mientras que Lozano continúa siendo una figura que polariza, que no es ajena a confrontaciones y su paso por distintos gobiernos y partidos políticos

    Ninguno de los dos ha ofrecido una explicación sobre quien invitó a quien, la incógnita permanece: si Alito aseguró que fue invitado, pero Lozano afirmó que fue él quien invitó, ¿de quién era realmente el palco? Esto se da en un contexto, donde ir a un partido al mundial es ampliamente criticado por mismos comentócratas de la derecha, como Loret Mola, quien llegó a afirmar que a los únicos a los que le alcanzaba para ir sería a los narcotraficantes.