Etiqueta: Cambio Climático

  • Zapatos derretidos, ecoansiedad y la trampa de la resiliencia

    Zapatos derretidos, ecoansiedad y la trampa de la resiliencia

    Ese sentirse arrastrado hacia el abismo, el agitarse inútilmente.
    La impotencia. […] ¿Qué será de nosotros en un hipotético futuro?
    ¿Qué herencia dejaremos a las generaciones posteriores?»

    Henning Mankell, Arenas movedizas.

    Hace apenas un par de días, mi hija AM, que vive en París desde hace varios años, me mandó unas fotografías que mostraban algo grotesco que, además, desafía cualquier manual de urbanismo civilizado: sus zapatos se derritieron. Resulta que salió de trabajar, caminó unas cuantas cuadras sobre un asfalto que parecía emanación reciente de lava y luego tomó una bicicleta para llegar a su departamento. Después de pedalear un rato, el calor brutal acumulado en el metal hizo que la suela sintética de su calzado se adhiriera de tal forma a los pedales que, al intentar bajar, los zapatos simplemente se deshicieron, convertidos en una masa plástica inservible. La estampa es tan grotesca como sintomática de este verano de 2026, en el que las olas de calor han azotado a Europa con una furia inusitada, cobrando vidas humanas por miles y desatando voraces incendios forestales, históricos, que ya han devorado miles y miles de hectáreas en España y Francia, y obligado a la evacuación de cientos de miles de personas. Ya no hablamos de anomalías estacionales o de una exageración mediática, sino del paisaje cotidiano de un planeta que parece decidido a decirnos, a golpe de termómetro y registros históricos pulverizados, que la breve tregua climática de 10 mil años que permitió las civilizaciones está llegando a su fin…, con nuestra ayuda.

    De esta asfixia atmosférica al colapso mental hay solo un paso, el mismo que recorre a diario la creciente ecoansiedad. Como ya apuntaba recientemente al revisar los indicios de malestar emocional que arrojan tanto las mediciones estadísticas nacionales —como la ENBIARE 2025— como el pulso global de la salud mental, el dolor psíquico contemporáneo no surge en el vacío; es el reflejo de un entorno convulso donde, entre guerras y pavores tecnológicos bien fundamentados, la crisis climática ocupa un lugar estelar y terrorífico. Los estudios internacionales más recientes —incluyendo los amplios sondeos publicados en The Lancet Planetary Health y los informes periódicos de la Asociación Psicológica Americana (APA)— confirman con datos duros y escalofriantes lo que ya es una obviedad para quienes tengan oídos para escuchar al prójimo: una abrumadora mayoría de la población mundial, con especial incidencia entre los jóvenes y las nuevas generaciones, experimenta altos niveles de ansiedad, miedo, tristeza y profunda impotencia ante la aceleración del cambio climático.

    Ya no se trata de una preocupación abstracta por los osos polares en placas de hielo lejanas, sino de la certeza cotidiana de que el futuro se achica, de que el soberbio sapiens está devastando los recursos naturales y de que las instituciones globales observan el incendio planetario mientras debaten sobre tecnicismos mercantiles.

    La ecoansiedad no es una neurosis caprichosa ni una debilidad de carácter que se resuelva con aromaterapia, meditación guiada o buenos propósitos de reciclaje doméstico. Es, antes bien, una respuesta perfectamente racional, lúcida y proporcionada ante un mundo profundamente irracional. Cuando los jóvenes ven que sus zapatillas se derriten en pleno centro de París, o que las sequías prolongadas vacían presas y campos de cultivo tanto en México como en el sur de Europa, lo verdaderamente psicótico no sería estar angustiado, sino permanecer plácidamente indiferente ante el panorama. Sin embargo, en lugar de revisar las causas estructurales y políticas de este desastre ecológico, el sistema ha ideado un sofisticado y cínico mecanismo de defensa para seguir operando como si nada ocurriera: la coartada de la resiliencia.

    En los últimos años, el concepto de resiliencia se ha vuelto omnipresente. Ha colonizado los discursos oficiales de los organismos multilaterales, las políticas de gestión urbana, los manuales de autoayuda y las matrices de riesgo institucionales. Se nos convoca permanentemente a ser “ciudades resilientes”, “sociedades resilientes” e “individuos resilientes”, como si la supervivencia civilizatoria dependiera exclusivamente de nuestra capacidad elástica para soportar los golpes sin rechistar.

    Dicho en corto, la dichosa resiliencia, en su acepción más difundida y mercantilizada, constituye una trampa monumental. ¿Por qué? Porque la resiliencia sistémica no cuestiona el modelo económico extractivista y fósil que nos trajo hasta el borde del abismo; únicamente busca hacerlo más tolerable y soportable para el capital.

    La gran trampa consiste en desplazar arteramente la responsabilidad de la catástrofe desde los grandes corporativos petroleros, los gobiernos omisos y los arquitectos del despojo ambiental en el que se soporta el leviatán del consumismo hacia las frágiles espaldas del ciudadano de a pie. Si una tormenta extrema destruye tu casa o una ola de calor asfixia tu ciudad, la culpa nunca es de la especulación inmobiliaria, de la desregulación industrial o de la inacción climática, sino de que tú no separas bien la basura y de tu supuesta falta de resiliencia para adaptarte a las nuevas condiciones. Se nos entrena sistemáticamente para resistir el daño en lugar de impedir que nos dañen. Nos venden la resiliencia como una virtud heroica y moderna, cuando en realidad opera como el anestésico perfecto para que el sistema siga extrayendo, quemando y contaminando sin que nadie se atreva a mover una sola viga del edificio central. Nos quieren flexibles como el caucho para aguantar mejor los latigazos, mientras los dueños del circo siguen cobrando la entrada en primera fila.

    De ahí que la falacia de la resiliencia conduzca, de forma inexorable, a su opuesto más corrosivo: la ansiedad. La resiliencia deporta necesariamente a la ansiedad porque parte de un postulado intrínsecamente derrotista, sombrío y macabro: asume como axioma ineludible que en el futuro nos irá peor que ahora, que el desastre es inevitable y que lo único que podemos hacer es agachar la cabeza y apretar los dientes. Nos prepara para un mañana catastrófico, obligándonos a vivir en un perpetuo estado de culpa difusa y alerta defensiva, midiendo los daños venideros y calculando cuántas suelas de zapatos nos quedan antes de que el asfalto termine por tragarnos por entero. Mientras sigamos celebrando la resiliencia institucional en lugar de exigir justicia climática, redistribución y una transformación radical del modelo, lo único que seguiremos cultivando en los campos de la salud mental será el miedo. Y unos zapatos, claro está, cada vez más difíciles de calzar.

    @gcastroibarra

  • Blanquear nubes podría debilitar a El Niño, según un estudio basado en modelos

    Blanquear nubes podría debilitar a El Niño, según un estudio basado en modelos

    Científicos proponen blanquear nubes marinas para reflejar más luz solar y reducir la fuerza de El Niño, aunque advierten que la técnica aún es experimental y podría tener efectos imprevisibles sobre el clima.

    El blanqueamiento de nubes marinas es una técnica de geoingeniería que busca aumentar el brillo de las nubes sobre el océano para que reflejen una mayor cantidad de radiación solar hacia el espacio. La idea consiste en inyectar diminutas partículas de aerosoles en la atmósfera baja, favoreciendo la formación de nubes más densas y reflectantes.

    De acuerdo con un estudio encabezado por investigadores de la Universidad de California en San Diego, aplicar esta técnica de manera temprana en el sureste del océano Pacífico podría reducir el calentamiento superficial del mar que alimenta el desarrollo del fenómeno de El Niño. Los resultados provienen de simulaciones climáticas y representan una prueba de concepto, no una aplicación en el mundo real.

    Los modelos sugieren que, si el blanqueamiento de nubes comienza antes de que El Niño se fortalezca y se mantiene durante un periodo prolongado, podría interrumpir parte de los procesos atmosféricos que impulsan el fenómeno, debilitando su intensidad. La investigación se inspiró en los efectos observados tras los incendios forestales de Australia de 2019 y 2020, cuyos aerosoles alteraron temporalmente la circulación atmosférica.

    No obstante, los científicos advierten que esta estrategia también podría generar consecuencias imprevistas, como modificar el momento o la intensidad de La Niña. Además, subrayan que el estudio se basa en un solo modelo climático y que cualquier prueba en condiciones reales implicaría riesgos difíciles de predecir, por lo que se requiere mucha más investigación antes de considerar su aplicación.

  • Mundial a medias

    Mundial a medias

    Esta obligada prisa que inexorablemente
    quiere entregarme el mundo con un dato pequeño.

    Carlos Pellicer, Nocturno.

    Es muy probable que en estos días mucha gente en Europa esté pensando que el fin del “mundo” se aproxima, al menos, una mayor proporción respecto a quienes ahora en México puedan creer eso mismo. Lo creo así porque no es difícil sentir la proximidad del fin cuando acabas de sufrir una terrible ola de calor que nunca antes habías vivido. Las cifras que acompañan este desastre dotan de realidad a ese temor: desde el 21 de junio, se han vinculado a esta ola de calor en el continente más de mil 300 muertes en exceso, con Francia reportando cerca de mil decesos en apenas unos días. No se trata solo de estadísticas, sino de termómetros que marcaron picos históricos —como los 41.7°C en Alemania o los 43.7°C en España— desafiando los límites físicos de una población que, en su mayoría, no cuenta con los recursos básicos, como el aire acondicionado, para enfrentar tal asfixia. Imaginen ustedes noches enteras durante las cuales los termómetros se mantienen rondando los 30°C. Los análisis climáticos más recientes sugieren que este fenómeno no debe leerse como una anomalía aislada, sino como un “ensayo general” de lo que está por venir. Europa, que se está calentando al doble del promedio global, enfrenta una vulnerabilidad estructural crítica: sus ciudades y viviendas, históricamente diseñadas para retener el calor ante inviernos gélidos, se han convertido en trampas térmicas frente a un clima que ya no responde a los modelos de adaptación previos. Lo que hoy día millones de europeos pueden estar percibiendo como el fin de un mundo conocido no es sólo una sensación apocalíptica, sino la confrontación material con un sistema climático que, con la forma de olas de calor cada vez más severas, frecuentes y prolongadas, está reescribiendo la cotidianidad y desafiando la capacidad de respuesta de nuestras sociedades modernas.

    Pero subrayo: seguramente el fin del “mundo” no se siente igual en todo el orbe. Pongamos por caso: para la mayoría de mis conciudadanos, supongo, la noche del martes 30 de junio, después de que la selección nacional mexicana derrotara a Ecuador y asegurara así el ansiado quinto partido en el Mundial, la idea del fin de los tiempos estaba muy lejos de sus pensamientos.

    Mundo y mundial, así como global, son palabras que expresan poderosas abstracciones, abstracciones inmensas más o menos apuntaladas en parte de la realidad concreta. El lenguaje no sólo nombra y describe la realidad, sino que la construye y, en este caso, la delimita. Así que es perfectamente pertinente preguntarse qué tan realmente mundial es nuestra concepción del mundo. Por ejemplo, pensemos en el dichoso “Mundial” de Futbol… En esta edición no participaron las selecciones de los dos países más poblados del planeta, India y China —de hecho, China únicamente ha participado en una ocasión, en 2002, en la Copa del Mundo Corea-Japón, la primera que tuvo lugar en suelo asiático, mientras que jamás hemos visto al equipo de India, el país con más habitantes de todo el mundo, jugar en el torneo—. Recordemos que, en conjunto, en India y China viven 2.9 mil millones de seres humanos, de tal suerte que en el Mundial México 2026, sólo considerando la ausencia de indios y chinos, no tienen representación uno de cada tres habitantes del mundo. Además, deberíamos sumar otras ausencias importantes. Ningún ciudadano de los países que ocupan las posiciones 4, 5, 6 y 8 en la tabla de las naciones más pobladas —Indonesia, Pakistán, Nigeria y Bangladesh— está viendo jugar a su selección en este campeonato. Más relevante en términos geopolíticos resulta la falta del equipo del país más extenso del planeta, Rusia —noveno en la tabla en cuanto a cantidad de habitantes—. Y dado que tampoco participa Etiopía, resulta que ocho de los diez países más poblados del mundo no están convidados al Mundial: en ellos radica nada menos que el 49% de todos los hombres y mujeres vivos en la actualidad, es decir, prácticamente la mitad de todos los seres humanos.

    Al final, tanto el colapso climático que calcina a Europa como la algarabía de nuestra celebración futbolística nos revelan una misma verdad: nuestra mundialidad es un espejo que sólo refleja parcialidades, usualmente lo que nos conviene mirar. Mientras Europa enfrenta un fin del mundo tangible, físico y dolorosamente local, con todo y los amenazantes tambores de guerra sonando, nosotros disfrutamos por ahora un clima lluvioso, templado, y el “Mundial” en casa, un mundial que, por diseño, excluye a la mitad de la humanidad. Quizás el peligro de estas abstracciones es que nos reducen: nos hacen creer que el mundo es sólo aquello que cabe en nuestras pantallas, ocultando que, más allá de ese encuadre, existe una realidad mucho más vasta y diversa.

    Éxito a la selección el próximo domingo.

  • Océanos registran récord de calor durante junio y preocupan a científicos

    Océanos registran récord de calor durante junio y preocupan a científicos

    Las temperaturas de la superficie del mar alcanzaron un nuevo récord en junio, reflejo del cambio climático y del fortalecimiento del fenómeno de El Niño, lo que podría intensificar eventos climáticos extremos en los próximos meses.

    Las temperaturas de la superficie de los océanos rompieron un nuevo récord durante junio, de acuerdo con datos del programa europeo Copernicus. El pasado 21 de junio se registraron 20.86 °C, superando las marcas alcanzadas en 2023 y 2024, mientras que otro sistema de monitoreo elevó el registro hasta los 21 °C, el nivel más alto para esta época del año.

    Especialistas advirtieron que este calentamiento sin precedentes responde tanto al cambio climático como al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, cuya intensidad podría alcanzar niveles no vistos en décadas. Además, señalaron que el océano global ha mantenido temperaturas muy por encima del promedio durante los últimos tres años.

    El incremento en la temperatura de los mares favorece una atmósfera más cálida, aporta mayor energía a tormentas, incrementa la evaporación y eleva el riesgo de lluvias extremas e inundaciones. También acelera el aumento del nivel del mar, el deshielo en las regiones polares y genera una creciente presión sobre los ecosistemas marinos.

  • Unión Europea y México en vías de firmar nuevo acuerdo

    Unión Europea y México en vías de firmar nuevo acuerdo

    Ursula von der Leyen y António Costa llegan a México para fortalecer la cooperación y el comercio en la región.

    Este miércoles, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Su visita marca el inicio de una serie de reuniones con la presidenta Claudia Sheinbaum, programadas para el viernes, donde firmarán el Acuerdo Global Modernizado México-Unión Europea.

    A su llegada, los dignatarios fueron recibidos por el canciller Roberto Velasco. Von der Leyen expresó su entusiasmo en redes sociales, destacando a México como “uno de los socios más cercanos de Europa en América Latina”. En sus palabras, el nuevo acuerdo promete ampliar la colaboración en diversos temas, incluyendo derechos humanos, igualdad de género, y cambio climático, además de impulsar el comercio y la inversión entre ambas partes.

    Durante su estancia, Von der Leyen visitará el Bosque de Chapultepec y el Museo Nacional de Antropología. También tiene programado reunirse con mujeres indígenas para escuchar sus experiencias y desafíos. Por su parte, António Costa visitará el Congreso de la Unión, explorará Chapultepec, y sostendrá encuentros con empresas europeas.

    El viernes, después de la firma del acuerdo en Palacio Nacional, ambos líderes se reunirán con empresarios. Posteriormente, ofrecerán una conferencia de prensa para compartir los resultados de su reunión y los beneficios del nuevo acuerdo. La llegada de estos líderes europeos representa una etapa prometedora en las relaciones entre México y la Unión Europea.

  • El fotógrafo mexicano César Rodríguez triunfa en World Press Photo 2026

    El fotógrafo mexicano César Rodríguez triunfa en World Press Photo 2026

    Por: Frank Alvarado

    La obra de César Rodriguez documenta el impacto del cambio climático en Tabasco y fue elegida entre más de 57 mil fotografías a nivel mundial.

    El fotógrafo mexicano César Rodríguez fue reconocido en el World Press Photo 2026 gracias a su obra“México, un clima cambiante”, que resultó ganadora en la categoría de Proyectos a largo plazo para Norteamérica y Centroamérica.

    La imagen, captada en 2021 en Villa Sánchez Magallanes, Tabasco, muestra a un hombre rodeado por el mar sobre un rompeolas invisible, como reflejo del avance del nivel del mar en la región, que ha erosionado más de 500 metros de litoral desde 2005.

    “Mediante imágenes poéticas y de cuidada composición, el fotógrafo transmite el impacto combinado de las presiones ambientales, las decisiones políticas y la falta de apoyo social. Al centrarse en las comunidades pesqueras y las poblaciones vulnerables de las zonas urbanas, la obra ofrece una visión matizada de cómo el cambio climático está transformando la cultura y la vida cotidiana en la región”, señaló el jurado.

    Rodríguez, originario de Tepic, Nayarit, fue seleccionado entre más de 57 mil fotografías de 141 países. Se trata de un fotógrafo que centra su trabajo en temas como migración, derechos humanos y cambio climático. Ha publicado en medios internacionales como Time Magazine, The New York Times, National Geographic y The Guardian. Es director de cortometrajes documentales y autor de los fotolibros Montaña Roja y Hoja Dorada, ambos finalistas en premios internacionales.

  • Trump acelera desmantelamiento climático: 315 retrocesos en poco más de un año

    Trump acelera desmantelamiento climático: 315 retrocesos en poco más de un año

    Donald Trump acumula 315 medidas para desmontar la política climática de Estados Unidos, incluyendo la eliminación de límites a gases de efecto invernadero y el impulso abierto a los combustibles fósiles.

    El presidente Donald Trump ha acumulado ya 315 medidas para revertir políticas climáticas desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, de acuerdo con el rastreador del Centro Sabin de la Universidad de Columbia. El jueves, su administración revocó la autoridad federal de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para fijar límites a los gases de efecto invernadero en sectores clave como energía, transporte e industria, además de derogar los estándares de emisiones vehiculares vigentes desde 2012.

    Las decisiones forman parte de una estrategia orientada a impulsar el carbón, el petróleo y el gas, combustibles responsables del calentamiento global, fenómeno que el mandatario ha calificado reiteradamente como una “estafa”. La política energética quedó plasmada en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada por la Casa Blanca, donde se plantea “restaurar el dominio energético estadounidense” basado en fuentes fósiles. El sector fue uno de los principales financiadores de su campaña, y figuras como el secretario de Energía, Chris Wright, provienen directamente de la industria del fracking.

    Las medidas ya enfrentan resistencia, puses el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció acciones legales para impugnar lo que calificó como una decisión ilegal, mientras que el exsecretario de Estado John Kerry la tachó de “antiestadunidense”. En paralelo, Trump formalizó el abandono del Acuerdo de París y se retiró de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, además de frenar la colaboración científica con el IPCC y anunciar el desmantelamiento de organismos que, a su juicio, promueven “alarmismo climático”.

    El contraste global es evidente. Mientras Estados Unidos incrementó 2.4% sus emisiones en 2025 —con un alza de 13% en el uso del carbón—, las energías renovables siguen expandiéndose con rapidez en el mundo. La Agencia Internacional de la Energía anticipa que la energía solar liderará el crecimiento en las próximas décadas, y China domina la producción de paneles, aerogeneradores y baterías. 

  • Trump ordena la salida de Estados Unidos de 66 organismos internacionales y rompe con agenda multilateral

    Trump ordena la salida de Estados Unidos de 66 organismos internacionales y rompe con agenda multilateral

    La Casa Blanca acusa a las instituciones de ser “inútiles”, “globalistas” y contrarias a la soberanía y los intereses nacionales de Estados Unidos.

    El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, de las cuales 31 están afiliadas a la ONU y 35 no forman parte del sistema de Naciones Unidas, bajo el argumento de que operan contra los intereses nacionales, representan un derroche de recursos o impulsan agendas ideológicas incompatibles con la política exterior de su gobierno.

    Entre las entidades más relevantes se encuentra la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), base de la cooperación global contra el calentamiento global, así como la Alianza de Civilizaciones, organismo que promueve el diálogo intercultural y el pluralismo religioso. La decisión deja a Washington fuera de las negociaciones internacionales sobre clima y marca un nuevo distanciamiento con aliados que priorizan la agenda ambiental.

    En un comunicado, la Casa Blanca sostuvo que estas instituciones promueven “causas radicales sobre cambio climático, gobernanza global y programas ideológicos”, los cuales —asegura— chocan con la fortaleza económica y la soberanía estadounidense. Aunque no se difundió una lista completa, se confirmó que la mayoría de los organismos afectados están relacionados con clima, migración, derechos laborales y diversidad.

    El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la medida al señalar que se trata de cumplir una promesa de campaña: “dejar de subsidiar a burócratas globalistas que actúan contra nuestros intereses”. Subrayó que Estados Unidos solo cooperará en foros donde exista un beneficio directo para su población, y se retirará de aquellos que considere irrelevantes o adversos.

    La salida de la CMNUCC implica abandonar el marco que dio origen a acuerdos clave como el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París, enfocados en limitar el aumento de la temperatura global. Analistas advierten que esta decisión podría tensar relaciones diplomáticas y debilitar la cooperación internacional en un contexto de creciente confrontación geopolítica.

  • Más de 600 muertos por inundaciones en el sudeste asiático: Indonesia y Tailandia, los más afectados

    Más de 600 muertos por inundaciones en el sudeste asiático: Indonesia y Tailandia, los más afectados

    Las lluvias torrenciales y los deslizamientos dejan un rastro de devastación en cuatro países, mientras equipos de rescate luchan por acceder a las zonas más afectadas. 

    Cerca de 600 personas han perdido la vida en inundaciones provocadas por lluvias torrenciales en Indonesia, Tailandia, Malasia y Sri Lanka, según reportes oficiales de este sábado. Las imágenes de pueblos cubiertos por el agua, residentes atrapados y deslizamientos de tierra se repiten en la región, que ha enfrentado precipitaciones intensas durante la última semana.

    En Indonesia, la situación es crítica. La provincia de Sumatra Septentrional registra 166 muertos, Sumatra Occidental suma 90 víctimas y Aceh 47. Equipos de rescate se esfuerzan por llegar a las zonas más golpeadas de esta turística región. Residentes como Novia, de Pidie, Aceh, describen hogares cubiertos de barro y pertenencias dañadas. Otros, como Firda Yusra, han buscado refugio en mezquitas junto con sus familias y decenas de personas más.

    En Tailandia, el balance oficial asciende a 162 muertos en siete provincias del sur, con la región de Songkhla gravemente afectada y aguas que alcanzaron hasta tres metros. El gobierno movilizó camiones frigoríficos para almacenar cuerpos ante la saturación de las morgues, y el primer ministro Anutin Charnvirakul pidió disculpas por la gestión de la crisis. Las autoridades locales han iniciado ayudas económicas y suspendido a dos funcionarios por presuntas irregularidades.

    Malasia reporta dos fallecidos en el estado de Perlis, fronterizo con Songkhla, mientras que en Sri Lanka las lluvias y aludes han dejado 153 muertos, incluyendo 11 ancianos en un hogar de cuidado. Unas 80,000 personas han sido desplazadas y el gobierno declaró estado de emergencia, solicitando asistencia internacional.

    Especialistas alertan que el calentamiento global intensifica fenómenos extremos, aumentando la humedad atmosférica y la magnitud de las lluvias. En Indonesia y Tailandia, esta tragedia es de las peores inundaciones recientes, dejando un escenario de destrucción y pérdidas humanas que subraya la vulnerabilidad de la región ante eventos climáticos extremos.

  • Líderes llaman a la acción para combatir el cambio climático en la COP30

    Líderes llaman a la acción para combatir el cambio climático en la COP30

    Líderes mundiales se reúnen en Brasil para abordar el cambio climático, destacando la necesidad de acciones urgentes frente a la crisis ambiental y económica.

    La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP30) comenzó este jueves en Belém, Brasil, en un contexto alarmante. En la apertura, líderes de diversas naciones subrayaron que frenar el calentamiento global es esencial para el crecimiento económico y la seguridad energética. Este mensaje contrasta fuertemente con la postura del presidente Trump, quien desestimó el cambio climático como una “estafa”.

    Las intervenciones reflejan la urgencia de actuar frente al cambio climático. António Guterres, secretario general de la ONU, indicó que la industria de combustibles fósiles sigue afectando a la sociedad. Alertó que el mundo tiene la opción de liderar o de caer en la crisis.

    La cumbre destaca en un momento en que los eventos climáticos extremos, como tormentas y huracanes en el Caribe, se intensifican. Según la Organización Meteorológica Mundial, 2025 se perfila como uno de los años más calurosos registrados. El aumento de las temperaturas conlleva costos económicos exorbitantes, estimados en 1.4 billones de dólares al año.

    Varios líderes participantes, incluidos el primer ministro británico Keir Starmer y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, enfatizaron que la transición hacia energías renovables es crucial. Starmer mencionó los beneficios de la energía autóctona para reducir la dependencia de países autoritarios. Lula, por su parte, defendió a los habitantes de la Amazonía, resaltando su papel vital en la lucha contra el cambio climático.

    Brasil anunció un nuevo fondo de inversión destinado a proteger los bosques tropicales. Se han prometido 5.500 millones de dólares, incluyendo contribuciones de Noruega. Pero el gobierno de Lula también enfrenta críticas por permitir la perforación petrolera en la Amazonía, lo que plantea serias dudas sobre su compromiso con el medio ambiente.

    La COP30 marca un hito en los esfuerzos para combatir el cambio climático. En su apertura, los científicos expresaron preocupaciones sobre la posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de 1.5 grados Celsius. Las proyecciones actuales sugieren un aumento de 2.7 grados, advirtiendo sobre el incremento de riesgos climáticos severos.

    Finalmente, en la cumbre se evidenció que, aunque la tecnología de energías renovables avanza, el ritmo no es suficiente para cumplir los objetivos establecidos en el Acuerdo de París. A pesar de ello, la inversión en energías limpias continúa creciendo, lo que muestra que la esperanza aún persiste en la búsqueda de un futuro más sostenible.