Etiqueta: Colombia

  • De La Espriella recibe premio recién fabricado y lo vende como hazaña

    De La Espriella recibe premio recién fabricado y lo vende como hazaña

    El presidente Abelardo De La Espriella recibió el recién creado Premio Liderazgo Valiente Miguel Uribe Turbay, una distinción que, por ser su primera edición, todavía carece de trayectoria para acreditar su prestigio. El reconocimiento, entregado por Miguel Uribe Londoño y Delia Jaramillo, más que ser un verdadero premio parece más un premio de consolación para su intento de gobierno.

    El presidente colombiano, Abelardo De La Espriella, recibió el primer Premio Liderazgo Valiente Miguel Uribe Turbay durante un homenaje celebrado en Bogotá. La distinción fue entregada por Miguel Uribe Londoño y Delia Jaramillo, quienes destacaron la supuesta firmeza y coherencia del mandatario en la defensa de las instituciones democráticas. Todo muy solemne, con discursos sobre la valentía y la verdad; el pequeño detalle es que se trata de un premio que apenas acaba de nacer y que todavía no tiene historial para demostrar qué significa realmente.

    Un galardón no adquiere prestigio por el simple hecho de llevar un nombre solemne ni por entregarse en una ceremonia con discursos grandilocuentes. Al ser su primera edición, el Premio Liderazgo Valiente todavía no cuenta con antecedentes, trayectoria ni resultados que permitan evaluar su relevancia. Por ahora, su principal mérito comprobable es haber encontrado a su primer ganador.

    La entrega también despierta preguntas incómodas sobre los criterios utilizados para elegir al mandatario y el contexto político en el que se produce el reconocimiento. La cercanía entre quienes conceden el premio y la figura homenajeada merece escrutinio: sin reglas públicas, jurados independientes y criterios verificables, esto es más un gesto de respaldo entre figuras afines que un reconocimiento con autoridad propia.

    De La Espriella, por su parte, agradeció el galardón y aseguró que su gobierno defenderá el ejercicio democrático de la oposición y combatirá la violencia mediante las instituciones. El discurso es impecable sobre el papel, pero un premio recién estrenado no certifica automáticamente que esas promesas se cumplan. 

    Antes de presentar la distinción como una medalla histórica, sus promotores tendrán que demostrar que representa algo más que una ceremonia, un diploma y una buena dosis de autobombo político.

  • Terremoto de magnitud preliminar de 7,6 sacude Panamá

    Terremoto de magnitud preliminar de 7,6 sacude Panamá

    Un terremoto preliminar de magnitud 7,6 se registró en Panamá, con epicentro a 39 km al noroeste de Tonosí, en Los Santos, con cuatro kilómetros de profundidad. 

    El movimiento ocurrió a las 12:56 p. m., hora local, con epicentro al noroeste de Tonosí, en Los Santos, en territorio panameño. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá ubicó el sismo cerca de Tonosí, en Los Santos, ajustando sus cifras durante la espera a réplicas.

    Su primer reporte fue de magnitud preliminar 8,0, con 5 kilómetros de profundidad. Luego informó de magnitud 7,0 y 10 kilómetros de profundidad, a 39 km al oeste de Tonosí. Después lo revisó a 7,2, con 4 kilómetros de profundidad. Su última revisión conocida lo sitúa en magnitud 7,6, a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí y a cuatro kilómetros de profundidad.

    Ciudadanos reportaron en redes sociales que lo sintieron en Bogotá, Medellín, Pereira, Sabaneta, Cartagena, Armenia y Urabá, entre otras zonas. Hasta el momento, no se ha reportado afectación en Panamá y Colombia en lo que las autoridades verifican la situación.

    El sismo provocó pánico y cientos de personas salieron de los edificios. Reuters reportó que fue percibido en Ciudad de Panamá.

  • Flávio Bolsonaro pide ayuda a De la Espriella para combatir el narcotráfico 

    Flávio Bolsonaro pide ayuda a De la Espriella para combatir el narcotráfico 

    El candidato de la ultraderecha brasileña ya repartió invitaciones para su toma de posesión, aunque todavía debe ganar la segunda vuelta frente a Lula el próximo 25 de octubre.

    Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal de Brasil, pidió ayuda al presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, para combatir el narcotráfico, en una videollamada que dejó una escena peculiar: el brasileño todavía no gana la elección y ya está organizando su gobierno como si la banda presidencial estuviera asegurada.

    Durante la conversación, Flávio aseguró que pretende aplicar un régimen “muy estricto” contra el crimen y planteó intercambiar información sobre narcotraficantes con Colombia. También invitó a De la Espriella a su toma de posesión en enero, pese a que primero tendrá que enfrentarse a Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta del 25 de octubre.

    De la Espriella, quien asumió la Presidencia colombiana en agosto, coincidió en que el narcotráfico es un problema global y propuso cooperación entre ambos países. Brasil y Colombia comparten alrededor de mil 600 kilómetros de frontera amazónica, una zona considerada vulnerable por su extensión y difícil vigilancia.

    Flávio también adelantó que, si llega a la Presidencia, buscará que Brasil participe en el llamado Escudo de las Américas, iniciativa de seguridad impulsada desde Estados Unidos. El proyecto contempla acciones contra organizaciones criminales de la región, aunque también ha generado preocupación por una eventual intervención de Washington en asuntos internos latinoamericanos.

    La videollamada fue difundida por Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio y actualmente radicado en Estados Unidos. La familia Bolsonaro intenta así proyectar una imagen de bloque internacional de la derecha, mientras Flávio presume mano dura antes de haber ganado la elección.

    Y mientras tanto, su padre, Jair Bolsonaro, cumple una condena de 27 años por su participación en el intento de golpe de Estado contra Lula. En la primera vuelta, Flávio obtuvo 47% de los votos frente al 45% de Lula, por lo que todavía falta la parte incómoda para el heredero: ganar la elección.

  • De la Espriella pasa de la justicia a la ‘cacería’ en caso Miguel Uribe

    De la Espriella pasa de la justicia a la ‘cacería’ en caso Miguel Uribe

    El presidente colombiano Abelardo de la Espriella prometió perseguir hasta encontrar a todos los responsables del asesinato de Miguel Uribe Turbay, pero recurrió a un lenguaje de “cacería” que resulta cuestionable para un jefe de Estado, quien debería defender la investigación y la justicia con seriedad, institucionalidad y profesionalismo.

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, aseguró que “cazará” uno a uno a los responsables materiales e intelectuales del asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, ocurrido hace más de un año. Durante un acto en el Centro de Liderazgo Valiente, dedicado al político asesinado, calificó el crimen como un “crimen de Estado” y aseguró que no quedará impune.

    La determinación de esclarecer el asesinato y llevar ante la justicia a quienes resulten responsables es una obligación elemental de cualquier gobierno. El problema es que un presidente no debería convertir esa responsabilidad institucional en una amenaza expresada con términos propios de una persecución personal. Hablar de “cazar” enemigos transmite una imagen de revancha y confrontación que poco tiene que ver con la seriedad que debería acompañar una investigación de esta magnitud.

    De la Espriella también insinuó la posible responsabilidad de sectores de la izquierda y afirmó que las críticas que el expresidente Gustavo Petro dirigió contra Uribe Turbay constituyeron “la orden”. Sin embargo, una acusación de semejante gravedad requiere pruebas, investigación y decisiones judiciales, no declaraciones presidenciales que parezcan anticipar culpables. Determinar quién ordenó un asesinato corresponde a las autoridades competentes mediante un proceso sustentado en evidencias.

    El asesinato de Miguel Uribe Turbay merece una investigación exhaustiva y que todos los responsables respondan ante la justicia, pero la lucha contra la violencia política no puede hacerse desde el lenguaje de la venganza. Un presidente debería ser precisamente quien marque la diferencia entre la persecución de un criminal y el funcionamiento de un Estado de derecho: menos retórica de “cacería”, más instituciones, pruebas y justicia.

  • De la Espriella amenaza al rector de la Universidad de Córdoba 

    De la Espriella amenaza al rector de la Universidad de Córdoba 

    El presidente colombiano Abelardo de la Espriella ordenó una inspección a la Universidad de Córdoba y pidió priorizar denuncias contra su rector, Jairo Torres Oviedo, pero su lenguaje contra el académico ha generado cuestionamientos por el tono de confrontación utilizado desde el poder presidencial.

    Durante su visita a Montería, Abelardo de la Espriella amenazó al rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Torres Oviedo, y ordenó al Ministerio de Educación realizar una inspección sobre la rectoría, los procesos electorales y el cumplimiento de los estatutos. El mandatario también pidió a la Procuraduría y a la Fiscalía priorizar actuaciones y denuncias relacionadas con el funcionario.

    Más allá de que las autoridades tienen facultades para investigar posibles irregularidades, el tono empleado por el presidente resulta cuestionable. De la Espriella no se limitó a anunciar una revisión institucional: acusó públicamente al rector de querer “atornillarse” al cargo y le advirtió que “se le acabó su tiempo”, llegando a decirle que “va a saber lo duro que muerde el tigre”. Ese tipo de lenguaje convierte una investigación administrativa en un enfrentamiento personal desde la máxima instancia del poder Ejecutivo.

    El episodio adquiere mayor relevancia porque la elección de Torres para el periodo 2026-2031 fue declarada legal por el Consejo de Estado en julio de 2026, de acuerdo con información publicada sobre el caso. Por ello, una inspección gubernamental no equivale a la anulación de su elección ni demuestra por sí misma que haya cometido actos de corrupción. Las investigaciones correspondientes deberán determinar si existen responsabilidades, en lugar de que el presidente dicte públicamente una sentencia política anticipada.

    La confrontación escaló cuando el expresidente Gustavo Petro salió en defensa de Torres y cuestionó las acusaciones de De la Espriella, en una disputa que rápidamente adquirió un evidente componente político. Una universidad pública no debería convertirse en el escenario de amenazas, descalificaciones o demostraciones de fuerza presidencial: si existen irregularidades, corresponde investigarlas y sancionarlas con pruebas y debido proceso. La exigencia de transparencia puede ser legítima; lo preocupante es que el presidente parezca querer sustituir ese procedimiento por la intimidación pública y el discurso de “voy por él”.

  • Nicolás Gómez, cercano a De la Espriella es nombrado alcalde ad hoc de Cali

    Nicolás Gómez, cercano a De la Espriella es nombrado alcalde ad hoc de Cali

    El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, designó a Nicolás Gómez Arenas, jefe de Despacho y cercano suyo, como alcalde ad hoc de Cali para intervenir en los asuntos relacionados con el POT, una decisión que vuelve a poner bajo escrutinio el peso de las cercanías políticas y familiares en la distribución de cargos públicos.

    La Presidencia de la República designó, mediante el Decreto 1479 del 30 de septiembre de 2026, a Nicolás Gómez Arenas como alcalde ad hoc de Cali para los asuntos relacionados exclusivamente con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). La medida responde al impedimento del alcalde Alejandro Eder, aceptado por la Procuraduría en 2024, debido a posibles conflictos de interés relacionados con inversiones de familiares en sectores como construcción, finca raíz, hotelería e inmobiliario.

    El nombramiento, sin embargo, coloca sobre la mesa una pregunta inevitable sobre la distancia entre el mérito institucional y las cercanías políticas. Gómez Arenas no es un funcionario ajeno al círculo presidencial: es jefe de Despacho de De la Espriella, participó activamente en su campaña y pertenece a Salvación Nacional, partido que coavaló la candidatura presidencial. Es decir, el encargado de asumir temporalmente competencias sensibles sobre el desarrollo urbano de Cali es, al mismo tiempo, un hombre integrado al núcleo político del Gobierno.

    El asunto adquiere todavía mayor relevancia por el entorno familiar del funcionario. Gómez Arenas es hijo del senador Enrique Gómez Martínez y sobrino de Miguel Gómez Martínez, ministro de Hacienda designado por De la Espriella, una circunstancia que ya había generado cuestionamientos públicos cuando fue anunciado para la jefatura de Despacho. Sectores de la oposición calificaron entonces la concentración de familiares en posiciones relevantes como nepotismo, mientras el entorno del Gobierno defendió los nombramientos con argumentos relacionados con experiencia y confianza.

    Y aunque la figura del alcalde ad hoc tiene una finalidad jurídica concreta y Gómez no reemplazará a Eder en el gobierno de Cali ni asumirá todas las funciones de la Alcaldía, resulta inevitable que el nombramiento vuelva a alimentar el debate sobre cómo se distribuye el poder público. El POT define cuestiones fundamentales sobre usos del suelo, expansión urbana y desarrollo territorial; por eso, cuando una responsabilidad de esa naturaleza recae nuevamente en alguien perteneciente al círculo político más estrecho del Presidente, la exigencia de transparencia, criterios objetivos y plena independencia en cada decisión debería ser especialmente alta.

  • De la Espriella llevó a Washington una lista de adversarios y ahora celebra sus visas revocadas

    De la Espriella llevó a Washington una lista de adversarios y ahora celebra sus visas revocadas

    Durante su campaña, Abelardo de la Espriella pidió públicamente a Washington poner bajo la lupa a decenas de políticos colombianos, entre ellos Marta Peralta y Euclides Torres, cuyas visas fueron revocadas este lunes. La coincidencia vuelve a poner bajo cuestionamiento el uso de Estados Unidos como instrumento de presión contra adversarios políticos.

    El entonces candidato Abelardo de la Espriella pidió en junio a Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, que tuviera “en el radar” a una lista de políticos y empresarios colombianos a los que vinculó con presuntos casos de corrupción y compra de votos. Entre los nombres estaban Euclides Torres y Marta Peralta, quienes ahora aparecen entre los sancionados por Washington.

    La coincidencia resulta políticamente incómoda: De la Espriella señaló a sus adversarios ante una autoridad extranjera durante una campaña electoral y ahora, desde la Presidencia, celebra que dos de ellos hayan perdido sus visas. Sin embargo, el Departamento de Estado no ha afirmado públicamente que las revocaciones estén relacionadas con aquella lista, por lo que atribuirle directamente la decisión a la gestión del mandatario sería ir más allá de la evidencia disponible.

    La lista incluía a figuras como Carlos Caicedo, Patricia Caicedo, Rafael Martínez, Eduardo Pulgar, Agmeth Escaf, Euclides Torres, Marta Peralta, Musa Besaile y otros dirigentes, a quienes De la Espriella acusó públicamente en el contexto de sus denuncias sobre una presunta red de compra de votos. Algunos de los señalados rechazaron las acusaciones y cuestionaron que el candidato los perfilara sin presentar pruebas públicas durante aquella transmisión.

    Ahora, lejos de guardar distancia institucional, De la Espriella celebró las sanciones y advirtió que la ofensiva podría ampliarse, incluso con nuevas medidas administrativas y financieras. “La lucha apenas empieza”, declaró. El episodio deja una imagen particularmente dura de su estrategia política: convertir las sanciones migratorias y financieras de una potencia extranjera en un arma retórica contra adversarios internos, mientras Washington mantiene la potestad soberana de decidir a quién restringe el ingreso y por qué motivos.

    El caso también evidencia la diferencia entre una denuncia política y una sanción oficial: que dos nombres de aquella lista hayan terminado perdiendo sus visas no demuestra por sí mismo que De la Espriella haya ordenado o provocado la decisión estadounidense. Lo que sí está documentado es que el hoy presidente pidió durante la campaña que Washington vigilara a esos dirigentes y que, después de conocerse las revocaciones, salió públicamente a respaldarlas y anunció que podrían venir más.

  • Cuarenta países desafían la impunidad de Israel ante la ONU

    Cuarenta países desafían la impunidad de Israel ante la ONU

    Sudáfrica y Malasia lideran una coalición de 40 Estados que exige justicia para Palestina, mientras Netanyahu llama “cobardes morales” a los diplomáticos que abandonan la sala.

    Un grupo de 40 países se reunió este viernes en la sede de Naciones Unidas para respaldar el derecho internacional frente al genocidio israelí en Palestina. Doce cancilleres y otros representantes de rango ministerial asistieron a la cita, organizada por el Grupo de La Haya.

    Sudáfrica y Malasia impulsaron el encuentro junto con Bolivia, Colombia, Cuba, Honduras, Namibia y Senegal. España se sumó con un representante diplomático. La Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, ambas con sede en La Haya, ocupan el centro del debate: la primera juzga a personas por crímenes graves y la segunda resuelve disputas entre Estados.

    La reunión llegó tres días después de que Donald Trump atacara a la Corte Penal Internacional desde la tribuna de la Asamblea General. El presidente estadounidense calificó al tribunal de “grupo de personas malvadas” y pidió a los países miembros que se retiraran de inmediato. Washington ya había sancionado a jueces y fiscales de la institución.

    Los ministros reunidos en Nueva York respondieron con un mensaje de rendición de cuentas para Palestina, Líbano y Sudán. Ronald Lamola, canciller de Sudáfrica, explicó que su país acudió a la Corte Internacional de Justicia para denunciar la violación de la Convención sobre el Genocidio. Además, subrayó que el silencio ante la injusticia equivale a complicidad.

    Varsha Gandikota, secretaria ejecutiva del Grupo de La Haya, pidió acciones concretas. Entre ellas mencionó frenar las transferencias de armas, negar el acceso portuario a cargamentos militares y revisar los contratos vinculados a la ocupación. También recordó que la Corte Internacional de Justicia declaró ilegal la ocupación israelí y ordenó a los Estados no prestarle ayuda.

    La Asamblea General fijó un plazo de doce meses para que Israel pusiera fin a la ocupación. Ese plazo venció hace un año y la Corte Penal Internacional ya emitió órdenes de detención contra Netanyahu.

    Mientras tanto, el primer ministro israelí enfrentó una protesta masiva en la propia Asamblea General. Antes de su discurso, numerosos delegados abandonaron la sala. Netanyahu reaccionó pidiendo a “los cobardes morales” que también se retiraran.

    En su intervención, Netanyahu defendió los ataques contra Irán y calificó de “la mentira más grande del siglo” las acusaciones de genocidio contra Israel. Aseguró que su país impidió un genocidio en lugar de cometerlo, pese a que la ofensiva sobre Gaza dejó 80 ml muertos, la mitad mujeres y niños.

    En paralelo, cientos de personas realizaron una sentada frente a la sede de Naciones Unidas. La policía detuvo a varios manifestantes por bloquear el paso en la Primera Avenida. Entre los arrestados figuraron las actrices Susan Sarandon y Hannah Einbinder, además de nueve dirigentes progresistas.

    Una manifestación paralela recorrió las calles de Nueva York desde Bryant Park hasta las inmediaciones de la ONU. Miles de personas gritaron consignas contra el genocidio israelí y en apoyo al pueblo palestino.

  • Tri empata 1-1 con Colombia; Gilberto Mora hace historia con su primer gol con selección

    Tri empata 1-1 con Colombia; Gilberto Mora hace historia con su primer gol con selección

    El joven de Xolos marcó su primer gol con la Selección Mexicana y se convirtió, con 17 años, en el jugador más joven en anotar con el equipo nacional.

    La Selección Mexicana empató 1-1 ante Colombia en Baltimore, en el debut de Rafael Márquez como director técnico del Tri. El conjunto mexicano comenzó con intensidad, pero recibió un golpe temprano al minuto 9, cuando Luis Suárez aprovechó un centro de Richard Ríos para poner adelante a los colombianos.

    México buscó reaccionar y tuvo varias oportunidades para igualar antes del descanso. Roberto “Piojo” Alvarado estrelló un disparo en el poste y Luis Chávez mandó el remate al travesaño, mientras que Hirving “Chucky” Lozano también estuvo cerca del gol con un cabezazo que terminó en el poste. La falta de contundencia mantuvo al Tri abajo en el marcador durante buena parte del encuentro.

    Foto: Selección Mexicana

    La respuesta llegó al minuto 64 y tuvo como protagonista a Gilberto Mora. El joven de Xolos recibió el balón dentro del área, recortó a Jhon Lucumí y sacó un potente disparo de pierna derecha que venció al portero Álvaro Montero. Fue su primer gol con la Selección Mexicana y significó el 1-1 definitivo.

    Con 17 años, 11 meses y 12 días, Mora se convirtió en el jugador más joven en marcar con la Selección Mexicana, superando el registro que pertenecía a Manuel “Chaquetas” Rosas desde el Mundial de 1930. Además, el futbolista portó por primera vez el número 10 con el Tri y su actuación generó elogios de aficionados, compañeros y medios de comunicación de distintos países.

    El empate dejó a México con trabajo por delante en el inicio de la era de Márquez, pero también con una de las principales noticias de la noche: Gilberto Mora apareció cuando el equipo más lo necesitaba y comenzó a escribir su historia con la camiseta nacional. El siguiente partido del Tri será ante Perú, el 29 de septiembre.

  • Colombia entrega a Estados Unidos al jefe narco alias “Araña”

    Colombia entrega a Estados Unidos al jefe narco alias “Araña”

    El gobierno de Abelardo De La Espriella marcó un hito con esta extradición, la primera de un comandante armado de alto perfil bajo su mandato.

    Colombia extraditó este viernes a Geovany Andrés Rojas, alias “Araña”, líder de los Comandos de Frontera. Estados Unidos lo reclama por delitos de narcotráfico.

    La entrega ocurrió en una base militar de Barranquilla. Agentes estadounidenses recibieron al capturado bajo un fuerte dispositivo de seguridad, según confirmó la policía nacional colombiana.

    Las autoridades trasladaron primero a Rojas desde una cárcel al sur de Bogotá. Después, un avión policial lo llevó hasta Barranquilla, donde el propio presidente De La Espriella supervisó la entrega.

    El mandatario calificó al narcotráfico como el peor mal de la sociedad. Aseguró que su gobierno trabaja, con apoyo divino y esfuerzo patriótico, para erradicarlo por completo.

    De La Espriella también destacó el sentido de esta alianza con Washington. Explicó que busca cerrar rutas de cocaína y desmantelar los laboratorios que operan cerca de la frontera.

    Además, prometió romper las redes criminales que envían droga hacia Centroamérica y México. Su objetivo final apunta también hacia el mercado de Norteamérica.

    Rojas tiene 45 años y fue capturado en febrero de 2025 en un hotel bogotano. En ese momento participaba en diálogos de paz impulsados por el expresidente Gustavo Petro.

    Ahora una corte del Distrito Sur de California lo requiere formalmente. Lo acusan de tráfico de estupefacientes y de concierto para delinquir desde 2017.

    En su propio país, Rojas enfrenta además cargos graves. La Fiscalía lo vincula con 16 homicidios cometidos entre 2020 y 2024, incluidos líderes sociales de Caquetá.

    De La Espriella llegó al poder tras vencer al izquierdista Iván Cepeda en junio pasado. Desde entonces canceló los diálogos de paz y ordenó una ofensiva militar total.

    El presidente colombiano clasifica a todos los grupos armados como organizaciones terroristas. Por eso unió a su país al Escudo de las Américas, iniciativa liderada por Donald Trump.

    También insiste en retomar la fumigación aérea con químicos sobre plantíos de coca. Esto pese a fallos judiciales que suspendieron el plan piloto en Putumayo.

    Desde su llegada al poder el pasado 7 de agosto, el mandatario ya autorizó 94 extradiciones. La entrega de “Araña” se suma a esa ofensiva contra el narcotráfico.