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  • En el Palacio Nacional

    En el Palacio Nacional

    Con la novedad que la Reforma electoral, ahora en plan B, también falló. No se supo ni se pudo negociar para que esta reforma avanzara; cuando se rechazó el plan A de esta Reforma, sobajaron al PT y al Verde, quisieron humillar a los diputados de estos partidos, los acusaron de traidores, dijeron que el PT y el Verde son insignificantes, y los insignificantes, volvieron a parar la dichosa Reforma. Y alguien en Palacio Nacional, no le gusto, y se volvió a demostrar que es una pésima política, no supo ni pudo negociar, y ahora se aferra, a que se debe de aprobar lo que en Palacio se diga, al puro estilo prianista, cuando estaban en el gobierno.

    Y a estas alturas, del 2026, lo más conveniente para la presidente, es que no haga revocación de mandato, porque le podría salir contraproducente, lejos de las encuestas amañadas y casi diarias donde siempre gana – y cómo no ganaría en éstas, si la comparan con la vende gelatinas, alito, Milei, Noboa, ya sólo le falta compararse son el pedófilo y mitómano de Trump -.

    El voto en la revocación, podría reflejar el descontento de la base de la 4T/morenista/obradorista, digo después de las grandes proezas que ha hecho, la destitución de Marx Arriaga de su encargo de la SEP, defender a capa y a espada a Mario Delgado, sus tratos con la Coca Cola (parece que le urge vende el agua de México al mejor postor), su subordinación a Trump, porque bajita la mano, termina haciendo lo que el copetes naranja quiere, como cortar la ayuda humanitaria y envió de petróleo a Cuba, vamos, ni siquiera lo hizo Peña Nieto, ni el Borolas – que vergüenza – y fue hasta que AMLO salió a pedir apoyo para Cuba, que el gobierno mexicano cambio de opinión (que raro); el operativo militar del Mencho que ni supo ni enterada estuvo y termino muy enojada, pareciera que el Ejercito Mexicano se le adelanto y sin permiso de Trump – bien por el Ejercito Mexicano -, la defensa de la soberanía a medias, que ya se está volviendo a un cuarto. Y ya ni digamos de su misandria a todo lo que da, y su feminismo selectivo.

    Porque ahora en la Alcaldía Miguel Hidalgo de la Ciudad de México, panista, violentaron a señoras de la 3era edad que protestaban tranquilamente, no hubo un pronunciamiento sobre este hecho, y menos de la titular de la Secretaría de la Mujer (a nivel federal), pero si hubiera sido una mujer violentadora de sus hijos, una #luchona, ahí si saldrían a defenderlas, como ya lo han hecho.

    ¿Por qué odiarán tanto a los hombres? Allá en Palacio Nacional, porque eso de que es tiempo de mujeres, si está perfecto, pero llevarlo al extremo, como lo han hecho, ya es misandria. Y hasta donde sé la Constitución mexicana, ve a todos por igual, la ley es pareja, y se gobierna para mujeres y hombres, por igual.

    Allá en Palacio, odiarán tanto a los hombres, porque fue por un hombre por el que llegaron ahí, (digo porque si AMLO hubiera dicho que votásemos por alguien más, ese alguien más hubiera llegado, aunque los Claudistas digan lo contrario, todos sabemos que esto es verdad.), y se empeña a quitar su legado y ponerse como la figura principal en la historia de México, ¿será esa la causa?, será por algún problema familiar…

    Por cierto, se han fijado, que siempre que hay un escándalo real o algo pasa/o saldrá a la luz pública, sale algo para llamar desviar la atención, o intentar hacerlo, al puro estilo prianista, como la modelo en la ventana del Palacio Nacional, hecha por AI.

    Y los nuevo chayoteros/claudistas se les acabó la crítica constructiva y ahora sólo son focas aplaudidoras, al estilo de los chayoteros de antes, a esos que según odiaban tanto, don dinero si compra voluntades, si cambia a la gente. Mientras tanto el segundo piso de la 4T, se sigue desmoronando.

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

    • BLOG: https://chimpando.blogspot.com/

  • Silvio Rodríguez: la guitarra, la historia y la congruencia

    Silvio Rodríguez: la guitarra, la historia y la congruencia

    En tiempos donde la corrección política suele domesticar la palabra y donde muchos prefieren la ambigüedad antes que el compromiso, escuchar a Silvio Rodríguez decir que, si fuera necesario, volvería a empuñar su fusil en defensa de la Revolución Cubana, no es una provocación: es una declaración de coherencia.

    Porque Silvio no es solo un trovador. Su historia no comienza en los grandes escenarios, sino en el proceso mismo de construcción de la revolución. Fue parte de una generación que creció al calor de la transformación impulsada tras 1959, y que entendió el arte no como un refugio individual, sino como una herramienta colectiva.

    Antes de convertirse en una de las voces más importantes de la canción latinoamericana, Silvio vivió la revolución desde dentro. No como espectador, sino como participante.

    Formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, y su paso por la vida militar no fue simbólico. En los años sesenta, integró misiones internacionalistas vinculadas al apoyo que Cuba brindó a procesos de liberación en África, particularmente en países como Angola y Guinea-Bissau, donde la isla caribeña acompañó luchas anticoloniales contra potencias europeas.

    Ahí, lejos de los reflectores, Silvio no era el cantautor que hoy conocemos, sino un joven comprometido con una idea que trascendía fronteras: la de la solidaridad internacional.

    Cuando años después emergió como figura central de la Nueva Trova, junto a otros músicos, su discurso no era una pose estética. Era la continuidad de una vivencia política. Canciones como La era está pariendo un corazón o Playa Girón no pueden entenderse sin ese contexto de compromiso, de historia vivida, de contradicciones asumidas.

    Por eso, cuando hoy reafirma su defensa de la revolución, no está repitiendo un eslogan. Está sosteniendo una trayectoria. En un mundo donde muchas figuras públicas cambian de postura según la coyuntura, Silvio ha optado por algo cada vez más raro: la congruencia. Ha sido crítico en distintos momentos, sí, pero nunca ha renegado del proceso que ayudó a construir.

    Y eso es lo que incomoda. Porque su figura rompe con la narrativa simplista que reduce la Revolución Cubana a caricaturas. Silvio es prueba de que existen sujetos que, incluso con matices y críticas, siguen defendiendo un proyecto político desde la convicción y la memoria.

    Decir que “empuñaría su AKM” no es una apología de la violencia; es una forma de decir que hay causas que no se abandonan cuando vienen los momentos difíciles.

    Hoy, cuando el debate sobre Cuba suele reducirse a consignas vacías o ataques automáticos, la voz de Silvio Rodríguez recuerda algo fundamental: que la historia no se construye desde la comodidad, sino desde la toma de posición. Y que hay quienes, incluso décadas después, siguen dispuestos a defender lo que consideran justo.

    Redes sociales

  • El mundo arde pero el balón sigue rodando…

    El mundo arde pero el balón sigue rodando…

    Mientras los titulares deportivos se llenan de entusiasmo por el Mundial de 2026, la realidad internacional muestra una escena mucho menos festiva. Resulta imposible no preguntarse si estamos viviendo una época en la que el espectáculo sirve para distraer de tragedias que deberían indignar a la humanidad entera.

    En los últimos años, Estados Unidos e Israel han protagonizado episodios que han sido duramente cuestionados en el escenario internacional, bombardeos devastadores, ataques que han dejado miles de civiles muertos entre ellos niños y niñas, operaciones militares desproporcionadas, bloqueos humanitarios y un uso del poder militar que muchos organismos y analistas han señalado como violaciones graves al derecho internacional.

    Gaza reducida a escombros, poblaciones enteras atrapadas sin agua ni medicinas, ciudades del Medio Oriente convertidas en tableros geopolíticos donde la vida humana parece valer cada vez menos.

    Estados Unidos, por su parte, continúa sosteniendo militar, económica y diplomáticamente una política exterior que ha intervenido durante décadas en países soberanos, desestabilizando regiones enteras mientras habla de democracia. La historia reciente está llena de ejemplos, invasiones, golpes indirectos, sanciones que castigan a pueblos enteros y una maquinaria militar que sigue marcando el ritmo de conflictos globales.

    Ante ese panorama, resulta casi surrealista que la conversación global pretenda girar hacia la fiesta del fútbol. No porque el deporte no sea valioso lo es, sino porque la contradicción moral es demasiado grande, estadios iluminados mientras ciudades enteras viven bajo bombas.

    ¿De verdad el planeta puede celebrar un Mundial organizado, en parte, por la misma potencia que financia guerras y sostiene conflictos que hoy están costando miles de vidas?

    Mientras el balón rueda, las preguntas incómodas desaparecen de la conversación pública?

    Recordemos que el mundial 2026 no es un evento que México haya organizado en este momento, fue asignado desde 2018 a una candidatura conjunta con Estados Unidos y Canadá, es un compromiso internacional ya firmado, con inversiones hechas, contratos en marcha y expectativas económicas enormes, cancelarlo o retirarse no es sencillo ni barato, implicaría sanciones, pérdidas millonarias y un impacto reputacional fuerte.

    Estemos de acuerdo o no, México tiene que dar continuidad al compromiso internacional. Y sí, el balón rodará, pero la conciencia no debería detenerse, porque ningún espectáculo, por grande que sea, debería hacernos olvidar lo que el mundo está viviendo fuera de la cancha.

    Porque mientras algunos contaran goles, otros seguirán contando muertos.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • El escudo violento de Trump

    El escudo violento de Trump

    Tal vez la única disposición de Trump que cuenta con el respaldo del Estado fue la reunión del Escudo de las Américas en Miami.

    Es la parte congruente de la política de Estados Unidos, donde trata de restaurar el imperio en ruinas, que ya estaba muy deteriorado desde antes que llegara el actual mandatario a la Casa Blanca.

    Así, surgen ahora proyectos de plantar bases militares en el sur del continente para sembrar referencias que no le sirven para nada a Estados Unidos a la hora de la guerra.

    La prueba que aplicó a los mandatarios el emperador Trump, fue la de siempre, soportar con una sonrisa, y una carcajada de ser posible, toda humillación inferida a sus pueblos, historia, idioma o costumbres.

    La reunión con los mandatarios tiene dos objetivos: el primero y más obvio, crear una fuerza militar conjunta contra lo que ellos llaman el comunismo, que disfrazan de narcotráfico cada vez que deben darle una causa a la intervención.

    El otro, que no por sutil logran ocultar, crear un grupo que sustituya a la OEA, primero y, a la ONU después, en nombre de la paz y la democracia, estas nuevas organización deben dar legalidad a las ilegalidades que la violencia imponga en la región. La cuna de estos foros en busca del fortalecimiento de Estados Unidos y el rescate de su prestigio, para que la Casa Blanca vuelva a ser la sede del poder universal.

    De ahí su reticencia a convivir con los regímenes progresistas que no creen en la mítica fuerza de Estados Unidos ni en su concepto dictatorial de democracia.

    Al mismo tiempo, rompe con la unidad latinoamericana, luego de alcanzar importantes logros en la imposición de mandatarios en la región, muchos de ellos parte de este escudo, en el cual deberán homologar leyes o métodos de represión para que el plan de Trump pueda resultar como lo desean.

    El narcotráfico es el instrumento mediático que tiene Estados Unidos para rediseñar la geografía del continente. Desde luego un mapa donde se le coloque como el epicentro del sistema planetario.

    Así, Trump se prepara para reconocer la derrota en esta guerra contra Irán, pero dice mantener, dentro de su patio trasero, a buena parte de los gobiernos de Latinoamérica, aunque algunos más a la fuerza que por convicción y en otros casos, a través de golpes de Estado o fraudes electorales. Así, el Escudo de las Américas es una trinchera, con o sin Trump, con varios objetivos, que se convierte en él único proyecto, hasta ahorita respaldado por la estructura del gobierno estadounidense, por lo que no sólo la cuidarán a pesar de estar prendida de alfileres, sino que fortalecerán con inversiones y presencia militar, teniendo en la mira a los gobiernos progresistas.

    Es decir, Estados Unidos se repliega a Latinoamérica, ya ha marcado sus prioridades para la agresión, empezando por Cuba. En Venezuela todo hace suponer que deberá liberarse a Maduro y dejar si petróleo venezolano a Estados Unidos por lo que tendrá que reivindicar un poderío que nunca tuvo y a partir de esa situación, no habrá país en Latinoamérica Latina que esté a salvo de una invasión militar en el subcontinente.

  • El internet no está́ en la nube. está en el fondo del mar

    El internet no está́ en la nube. está en el fondo del mar

    En estos años en que se habla de inteligencia artificial, de nube y de conectividad global como si todo ocurriera en un espacio invisible, convendría detenernos un momento y mirar con mayor precisión. Porque detrás de esa aparente inmaterialidad existe algo mucho más concreto: una infraestructura física que sostiene cada dato que enviamos, cada transacción que realizamos y buena parte de las decisiones que hoy definen nuestra vida cotidiana.

    La inteligencia artificial, la nube y la conectividad global no viven en un espacio intangible, sino en una infraestructura estratégica, costosa y cada vez más concentrada en manos de grandes corporaciones tecnológicas. Quien construye y controla esos cables, rutas y centros de datos no solo transporta información: está definiendo la nueva geopolítica del poder digital.

    Durante años se instaló una idea cómoda, pero engañosa: la nube como sinónimo de lo etéreo. Sin embargo, basta observar con atención para entender que el internet es una red profundamente material. Está hecho de cables submarinos, centros de datos, estaciones de aterrizaje y nodos de interconexión distribuidos en todo el planeta. Lo que para el usuario parece inmediato -un mensaje, una transferencia, una videollamada- es, en realidad, el resultado de un recorrido complejo que puede atravesar miles de kilómetros bajo el océano. Más del 95% del tráfico internacional viaja por cables submarinos. Eso significa que un corte en esa infraestructura no es un evento técnico menor: puede afectar desde la calidad de una conexión hasta la operación de sistemas financieros enteros.

    Con el paso del tiempo, esa red se volvió más compleja. Los cables submarinos se integraron con redes terrestres, centros de datos y sistemas de procesamiento que hoy conocemos como “la nube”. Pero la nube no es otra cosa que una red física distribuida que requiere energía, territorio y mantenimiento constante. El crecimiento del consumo digital, de las plataformas y de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de datos. Y eso se traduce en algo muy concreto: más infraestructura, más inversión y mayor dependencia de esos sistemas. De ahí que la velocidad del internet, el costo de los servicios digitales y la calidad de las plataformas que usamos todos los días dependan directamente de esa base material.

    En los últimos años, además, se ha producido un cambio relevante. Las grandes empresas tecnológicas han dejado de ser solo usuarias de la red para convertirse en sus principales arquitectas. Proyectos como Waterworth, impulsado por Meta, buscan desplegar cables de escala global, con más de 50 mil kilómetros de extensión. No es un detalle técnico: es una señal de época. La infraestructura que sostiene la conectividad ya no se diseña únicamente desde las telecomunicaciones tradicionales, sino desde las plataformas que procesan y distribuyen datos a nivel mundial. Y eso responde, en buena medida, al crecimiento de la inteligencia artificial, que exige volúmenes de información cada vez mayores.

    Así se configura una nueva dimensión del poder. Las grandes tecnológicas no solo ofrecen servicios; integran infraestructura, datos y plataformas en un mismo ecosistema. Eso les permite optimizar costos, reducir dependencias y, sobre todo, influir en la forma en que circula la información. La conectividad deja de ser un servicio y se convierte en un instrumento estratégico. Quien controla las rutas de datos tiene ventajas económicas y políticas que terminan reflejándose en el acceso a servicios, en la competencia entre países y en las oportunidades de desarrollo.

    Al final, la discusión es tecnológica, pero sus implicaciones son profundamente políticas. El internet no vive en la nube, sino en una infraestructura física con ubicación, costo y control. Y es ahí donde se está reconfigurando el poder. No se trata de que los Estados desaparezcan ni de que las corporaciones dominen por completo, sino de entender cómo evoluciona el equilibrio entre ambos en un mundo cada vez más digital. Porque quien diseña y opera la conectividad no solo transporta datos: influye en la forma en que se organiza la economía, circula la información y se ejerce la capacidad de decisión de los países. Entender esa infraestructura es, hoy, entender el poder.

  • El descarado Moreno

    El descarado Moreno

    Qué fuerte es ver a un hombre que parece inteligente que parece capaz, pero que nada más es violento, acusar sin bases, gritar sin conocimiento, enfurecerse a la menor provocación, sin ningún indicio de que haya detrás inteligencia o capacidad de razonamiento fuerte y seria, sin que se le vean bases políticas reales, sino nada más capacidad porril, violencia, falta de ingenio y de creatividad.

    Un político así, vive de amenazar, de demostrar poder por la vía de la fuerza física, por la vía de la amenaza, por la vía de poner al otro contra la pared usando los puños no usando la inteligencia, no usando la razón, no usando argumentos sino solamente siendo violento, amenazador y comportarse como un individuo que pretende imponer su pensamiento y su voluntad a los demás por la fuerza. ¡Cómo se parece a Donald Trump!

    Esos individuos en política son peligrosos y deben de ser anulados, deben de ser quitados de cualquier poder, no pueden tener facultades políticas o legales para tomar decisiones que afectan a todo un partido político, aunque este esté en vías de desaparecer; en franca extinción producto exactamente de individuos como ese dirigente, que por la vía de la fuerza por y no de la inteligencia han llegado a donde están, personajes sin integridad.

    Encima, este individuo trata de acusar de cualquier cosa a periodistas rectos y honestos, limpios con conocimiento, que investigan, que buscan y encuentran información y hechos concretos que van denunciando, de frente a ciertos poderes, todo aquello que debe ser denunciado y detenido, que representan una fuerza combativa en favor de la democracia, en favor de la verdad, en favor de la libertad de expresión, en favor del pueblo.

    Pudimos o no estar de acuerdo con con las concepciones de estos periodistas, pero no podemos, de ninguna manera, permitir que sean callados. 

    Cualquiera que tenga una voz en libertad y que en ese ejercicio se atreva contra el poderoso, contra los dueños del dinero, contra los grandes capitales, contra los mentirosos, contra los tramposos y corruptos, no puede ser callado. Al contrario, debe ser escuchado y su voz debe convertirse en estridente para que todos escuchemos, para que todos veamos, para que todos cobremos conciencia y nada ni nadie tiene derecho a callarnos.

    En México se están dando muchas luchas constantemente; aquellos que luchan contra reformas legales con las que no están de acuerdo, porque efectivamente, van en contra de sus intereses como los compañeros de #YoPorLas40Horas, o los trabajadores de Tornel, o los Telefonistas, que ya no quieren reelección en su sindicato, o todos aquellos que pelean y luchan denunciando contra el outsourcing que todavía existe, incluso en el gobierno de la Ciudad de México, o quienes no se detienen para tratar de evitar que se siga desalojando a gente de sus hogares para convertirlos en airbn,  o para que sean rentados durante el Mundial del despojo y así, los dueños rentistas obtengan mejores rendimientos rentas e ingresos.

    Todos estos luchadores sociales que se enfrentan a un modo de producción explotador y esclavizante, no se detienen y no se detendrán. Parece que MORENA y sus aliados no tienen conciencia y no quieren ver que ellos existen y que se debe también trabajar para ellos porque son una parte importante de la fuerza que mueve este país.

    Todos los partidos políticos parecen haber olvidado Cuáles son los verdaderos intereses del pueblo y solamente parecen velar por sus propios intereses y sus ingresos por su dinero eso es lo que los mueve y eso los hace actuar igualito que a los llamados neoliberales que se dice son del pasado pero que siguen vivos y enquistados en el poder, en el Congreso de La Unión, en la Suprema Corte de Justicia, en todo el Poder Judicial, y por supuesto, en el Poder Ejecutivo Federal.

    Se mira con tristeza, pero parece que el legado de Andrés Manuel López Obrador empieza a perderse en la neblina del tiempo y de la falta de conciencia y de valentía para caminar en verdad con el Pueblo.

    Ya ni siquiera estamos entregando petróleo a Cuba sujetos a la amenaza de Donald Trump. Cómo quisiera ver que se tuviera, desde el Estado, el valor enorme, la valentía que tuvo Lázaro Cárdenas o que tuvo López Mateos o qué tuvo Emiliano Zapata y el mismísimo Madero. Ellos fueron valientes porque tenían el apoyo del pueblo y hoy el gobierno tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de una mayoría abrumadora que no tiene casi antecedentes en el pasado de nuestro país y que seguramente sería íntegro si se hicieran las cosas enfrentando a Trump sin miedo. Cómo diría el ilustre y siempre extrañado Tomás Mojarro, ¿Hasta cuándo mis valedores?

  • Un festival de derechos: La primera UTOPÍA metropolitana en la Mixiuhca

    Un festival de derechos: La primera UTOPÍA metropolitana en la Mixiuhca

    Hay domingos que marcan un parteaguas en la historia de una ciudad, y la capital atestiguó uno de ellos. La inauguración de la UTOPÍA Mixiuhca no es un evento protocolario más ni una simple obra pública; es la materialización de un modelo de Estado a escala metropolitana. Lo que nació como un milagro territorial, hoy se consagra como el estándar definitivo de transformación para toda la Ciudad de México.

    ​Hoy se respira un ambiente de auténtica fiesta en la capital. El verdadero ejercicio del gobierno de Clara Brugada se celebra en las calles, recuperando el espacio público con alegría, visión de futuro y resultados tangibles. Más que un acto de infraestructura, lo que vivimos hoy es un festival de derechos garantizados donde las familias vuelven a adueñarse de su entorno con total plenitud con todos sus servicios totalmente gratuitos.

    ​Hablamos de una intervención monumental de 120,000 metros cuadrados en su totalidad. Esta inauguración marca la entrega de la primera UTOPÍA, de dos que se construirán en la Magdalena Mixiuhca, otorgando desde ya 80,000 m² de dignidad, divididos en 60 nuevos espacios para el goce de la comunidad y la generación de 7,000 empleos que dinamizan nuestra ciudad.

    ​Como testigos de la operación territorial, sabemos que los muros no cambian vidas si no hay un tejido social que los sostenga. Como bien lo definió hoy nuestra Jefa de Gobierno: “Las Utopías no son solo espacios públicos nuevos, es una ruptura en la forma tradicional de pensar la ciudad. Hoy estamos resignificando el urbanismo desde la vida cotidiana y la comunidad”.

    ​Ese urbanismo social se despliega en 11 ejes estratégicos que no dejan a nadie atrás. El Sistema Público de Cuidados revolucionará el día a día con una lavandería popular, un comedor, el Centro Colibrí para prevención de adicciones, una Casa de día para el adulto mayor y hasta un Temazcal. Esto, sumado al Eje de Género que alberga la Casa de las Siemprevivas y el espacio Biguidi para la diversidad, convierte lo que antes era trabajo no remunerado o invisibilización, en derechos plenos e infraestructura.

    ​La justicia territorial abarca cada necesidad. El Eje de Salud integra desde mastógrafos y la Estación Condesa, hasta albercas de hidromasaje y terapias sensoriales y de lenguaje. El Eje de Cultura y Educación presume un auditorio para 426 personas, salones de cine, teatro, danza, una biblioteca digital y la cabina de RadioUtopía. Incluso la economía social tiene su espacio con una Agencia de Empleo, una tortillería popular y una tienda de comercio justo.

    ​Para las juventudes y las familias, el despliegue es histórico. El Eje Deportivo y Recreativo entrega una alberca semiolímpica, jaulas de bateo, canchas de pádel, minigolf, pistas de pump track y un espectacular Kartódromo de más de 3,300 m² con 20 go-karts. Los más pequeños disfrutarán de 37 juegos infantiles y la refrescante “Isla del agua”. Todo esto enmarcado en un Eje Ambiental de 48,500 m² de áreas verdes, con 55,500 plantas de ornato, 213 nuevos árboles, jardines polinizadores y biozanjas sustentables.

    “Donde la justicia territorial se hace realidad, el acceso al deporte, a la cultura y al bienestar ya no depende solo del lugar donde se vive”, sentenció Brugada en un discurso que resonó en toda la Mixiuhca.

    ​Hoy queda claro que la capital ya no acepta retrocesos. La inauguración de hoy es un laboratorio del futuro donde se ensaya y materializa el derecho a la ciudad. Gobernar desde el territorio es la firma irrenunciable de esta administración, y la Ciudad de México ya es, oficialmente, un territorio de Utopías.

  • El encuentro

    El encuentro

    El pasado 20 de marzo de 2026 tuve la oportunidad de asistir al segundo encuentro de comunicadores independientes que llevó por nombre Informar es Liberar, y se realizó en Palacio Nacional sin la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum. Para mí fue una experiencia gratificante, porque tuve algunos encuentros y reencuentros muy entrañables con personas que me guardan cariño y respeto, y también con otras que al menos son conscientes de mi existencia.

    Mi camino en este rubro ha sido un tanto atípico. Dado que estudié periodismo como segunda carrera y mi actividad principal ha sido la docencia, dentro de mi plaza del IMSS y en algunas instituciones privadas, no he podido ejercer de tiempo completo la noble profesión a la que le tengo tanto cariño. Me he tenido que ir creando los espacios de tiempo para poder escribir, hacer reportajes y entrevistas, así como ser, tanto contertulio como conductor en mesas de análisis, algunas de buen nivel y otras no tanto.

    Actualmente se habla de una falta de cohesión en el rubro de los comunicadores independientes y también de lucha de egos. Todo eso es lamentablemente cierto. Incluso, dentro del espectro de quienes apostaron por esta lucha informativa sin necesariamente tener estudios, percibo una buena cuota de resentimiento social, que los hace tratar de forma hostil a quienes tenemos recorrido académico. Un ejemplo que me tocó muy de cerca fue la ruptura entre quienes durante un tiempo fueron exitosos youtuberos de calle, entre sí, pero sobre todo con un compañero que tiene formación como cineasta e historiador. Él nunca se metió con nadie, pero su perfil le pasó factura y lo terminaron calificando de ‘fifí’.

    Si puede haber una crítica al movimiento de politización que hubo desde la llegada de AMLO, según mi parecer, sería que se privilegió el escuchar a los llamados comunicadores independientes, y muy poca gente se hizo al hábito de profundizar en la información por vías que no sean las audiovisuales. Es más, aún más pocas personas le tomaron la palabra a AMLO en sus recomendaciones literarias, que fueron muchas y muy variadas a lo largo de sus invaluables mañaneras. Asimismo, muy pocos de los comunicadores con un perfil meramente popular, invirtieron en su propia formación una vez que tuvieron un ingreso constante.

    Otros casos en esferas de exposición más altas se han dado por motivos de audiencia, o bien, simplemente de dinero. Aunque formamos parte de un movimiento que dice repudiar la vulgar ambición, la verdad es que ésta siempre termina aflorando cuando hay grandes sumas involucradas. Asimismo, ha llegado a haber campañas negras y peleas por audiencia. No hay lado correcto, no hay buenos ni malos; sino seres humanos sucumbiendo a bajas pasiones y haciendo de carne fresca para los intereses rupturistas de la derecha.

    Pues bien, volviendo a la citada jornada, empezamos bastante mal, pues el ingreso fue media hora tarde, debido a que comerciantes del centro de la ciudad clausuraron simbólicamente el acceso a Palacio Nacional para protestar contra el gobierno por el bloqueo de la calle Moneda con fines de resguardar el recinto, ante el plantón de la CNTE.

    Ya estando dentro, se vivían emociones a flor de piel, por el gusto que a muchos les producía ingresar por primera vez al salón tesorería. Algunos transmitían en vivo, otros se tomaban fotos con los personajes más prominentes. Con mi perfil más discreto, mientras pasaba junto al flamante premio nacional de periodismo, el compañero me gritó: «¡Maestro!» Ahí pobremente, sin presumir, como diría el buen Andrelo.

    No soy fan del mixiote de pollo, pero el hambre apretaba y algunos certeros pellizcos sí que le propiné al platillo que nos fue amablemente ofrecido por Jesús Ramírez Cuevas. En la sobremesa se entrecruzaban los planteamientos de una secretaría que nos agremie y financie a los comunicadores independientes, y las airadas protestas por lo que calificaban como un desdén (dicho en palabras amables) de la presidenta al no estar presente ni siquiera a través de un mensaje en video.

    Siguieron los talleres, las mesas y luego más abrazos y selfies. Linda experiencia. Veremos si el próximo año sí llegamos a algo.

  • El verdadero periodismo y la verdad en tiempos de ruido

    El verdadero periodismo y la verdad en tiempos de ruido

    En los últimos días, la opinión pública ha sido testigo de un nuevo episodio que pone sobre la mesa una discusión fundamental: ¿qué es el verdadero periodismo y quién está diciendo la verdad?

    El caso del periodista Manuel Pedrero y la diputada Tania Larios ha escalado más allá de un intercambio de posturas, convirtiéndose en un ejemplo claro de cómo, en medio de los llamados “dimes y diretes”, las pruebas y el rigor informativo deben ser el eje central del debate público.

    Más allá de simpatías o posturas políticas, lo relevante es que cuando el periodismo se ejerce con responsabilidad, sustento y evidencia, inevitablemente incomoda.

    El reciente reconocimiento otorgado a Pedrero por una de las agencias periodísticas más prestigiosas del país no solo valida su trabajo, sino que envía un mensaje más amplio: el periodismo que investiga, contrasta y publica con sustento sigue teniendo valor. Y más aún, sigue siendo necesario.

    El verdadero periodismo no responde a intereses políticos ni económicos. No es un instrumento de propaganda ni un negocio de conveniencia. Es, ante todo, un ejercicio de responsabilidad social. Decir la verdad aunque incomode es su esencia.

    Sin embargo, este ideal convive hoy con una realidad más compleja. La proliferación de desinformación, rumores y narrativas sin sustento ha contaminado el ecosistema mediático. Ejemplo de ello son versiones que circulan sin evidencia, como supuestos acuerdos políticos de alto nivel que, sin pruebas, buscan generar incertidumbre y desestabilizar a la opinión pública.

    En un contexto preelectoral, este fenómeno se intensifica. Las noticias falsas, los rumores y las filtraciones sin verificación se vuelven herramientas de manipulación. Se construyen narrativas que apelan más a la emoción que a los hechos, y que encuentran eco en una audiencia cada vez más saturada de información.

    Por ello, hoy más que nunca, el papel del periodismo serio es fundamental. No solo para informar, sino para filtrar, contextualizar y dar sentido a los hechos. La sociedad requiere medios que no amplifiquen el ruido, sino que lo ordenen.

    México atraviesa, además, un momento complejo en materia de seguridad. Las decisiones gubernamentales en este ámbito, acertadas o no, requieren análisis profundo, no especulación. La lucha contra estructuras criminales no es sencilla: implica estrategia, inteligencia y, sobre todo, responsabilidad institucional. Las reacciones pueden ser intensas, como sucede cuando se altera un sistema que durante años operó con cierto equilibrio, aunque fuera ilegal.

    En paralelo, existe otra realidad que pocas veces se aborda con suficiente profundidad: la contradicción social frente al fenómeno de las adicciones y el crimen. Mientras por un lado se promueven esfuerzos de rehabilitación, por otro persisten redes económicas que se benefician directa o indirectamente de estas problemáticas. Esta dualidad refleja un desafío estructural que va más allá del ámbito gubernamental.

    México no sólo necesita mejores políticas públicas; necesita también una transformación en la forma en que entendemos la legalidad, la responsabilidad social y la ética, tanto en el sector público como en el privado.

    El periodismo tiene un papel central en ese proceso. No como juez, sino como espejo. Un espejo que incomoda, que cuestiona, pero que también orienta.

    Ojalá que el periodismo en México continúe avanzando hacia ese ideal: uno donde la verdad no sea negociable, donde la evidencia prevalezca sobre la opinión, y donde informar con rigor sea la regla, no la excepción.

    Porque al final, en medio del ruido, la verdad sigue siendo el activo más valioso

  • La muina de la derecha

    La muina de la derecha

    A los medios nunca les pareció una noticia importante los actos de corrupción hasta que fueron los funcionarios de la 4T, quienes las perpetraban. Anteriormente, a pesar de que eran más continuas y de cantidades superiores simplemente se escondían en los rincones de los medios o no se publicaban, a veces, incluso se justificaban.

    Ahora, dichas noticias cobran espacios destacados como si desde la perspectiva periodística fuesen los principales problemas del país. Desde luego lo son desde la perspectiva de la oposición, lo que quiere decir que los medios convencionales están en la trinchera disidente contra el gobierno establecido.

    Los miembros de la derecha, principalmente en los medios nunca habían perdido la calma al aire hasta que llegó la 4T y los hizo parecer carne de manicomio. Desde Ciro hasta el Dóriga, pasando por TV Azteca que pasan de la carcajada sarcástica hasta el llanto, han perdido la tranquilidad que les caracterizaba y les daba credibilidad.

    Ahora Marín, Micha, Brozo, Loret, Azucena, pegan en el escritorio y gritan desesperados ante la imposibilidad de volver a cobrar un subsidio otorgado para mentir. La desesperación patológica, sicótica, se contagia a los políticos de derecha que pierden el equilibrio.

    Vemos a Alito Moreno con la calma extraviada, su compañera de hazañas corruptas Carolina Viggiano, al panista Jorge Romero, al sin partido Emilio Álvarez, a la ultraderechista Ayuso, a la candidata sin país María Corina, a la emecista Ballesteros, a la priista Larios entre otros y otras, que llegan al extremo de culpar de violencia política de género, ante la imposibilidad de debatir en los diálogos con congruencia y conocimiento.

    En el mundo los miembros de la derecha parecen haberse escapado de un manicomio, su conducta acusa desequilibrios mentales graves, con sólo mencionar a Milei y a Trump, podemos ver que la ayuda profesional hace falta, esto sin contar al genocida de Netanyahu, que no aparece más que en imágenes de Inteligencia artificial con dedos de más.

    La política es apasionante, una ejercicio para mentes lúcidas e inteligencias desarrolladas en el culto al conocimiento, esto no quiere decir que deban desbordarse los ánimos en su ejercicio más elemental que es el diálogo, menos aún llegar al criminal extremos de la guerra, cuando la realidad no corresponde a los deseos la frustración es tal que se convierte en rabia, y empiezan algunos a asemejarse más a las bestias que encuentran en la agresión la única manera de expresarse de acuerdo con lo llevan dentro.

    La política no es un tema optativo en la vida de las personas sino algo inherente a su destino; sin embargo, la imposición de criterios en el pasado obligó a algunos a pensar que es aburrida, sucia, repetitiva, delictiva. Nadie dice que la medicina o la abogacía sean actividades negativas, aunque haya tantas razones para afirmarlo a través de la historia como a la política.

    La mayoría de estos personajes vivieron de la mentira ya sea inventando un imperio que nunca existió, informando sobre un país que sólo alucinaban a través del chayote, o creyendo que eran perfectos a la ahora de gobernar. La derecha sufre un duro golpe de realidad en México y el mundo que requiere atención.