Etiqueta: Cuauhtémoc Cárdenas

  • El día que Cárdenas salvó a Lula como traductor en Houston

    El día que Cárdenas salvó a Lula como traductor en Houston

    El presidente brasileño contó cómo el mexicano lo rescató en una conferencia en 1979. También lo definió como un hombre coherente, serio y honesto.

    Houston, Texas, 1979. Un joven dirigente sindical brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, hablaba ante un auditorio lleno. Empezaba a destacar en la política y promovía en el extranjero las bases del PT, que apenas nacía.

    La conferencia estaba a punto de fracasar. La intérprete no hablaba bien portugués y Lula no hablaba inglés. Entonces se levantó entre el público un hombre alto y moreno. “Yo traduzco”, ofreció. “Era ni más ni menos que el compañero Cuauhtémoc Cárdenas”, recordó Lula.

    Aquel gesto dio inicio a una amistad de más de 40 años. Lula contó la anécdota en mayo de 2024, en un videomensaje para el homenaje que organizó la UNAM por los 90 años de Cárdenas.

    Visiblemente emocionado, el dirigente brasileño dijo que se sentía muy orgulloso de haberlo elegido como compañero. “Contigo aprendí a hacer política, aprendí de solidaridad, aprendí de respeto”, afirmó.

    Además, Lula mezcló la emoción con el humor. En ese momento tenía 78 años y esperaba que Cárdenas llegara a los 102. Así, el mexicano podría devolverle el gesto y felicitarlo por su cumpleaños 90. “Porque tú sabes que yo quiero vivir hasta los 120”, le recordó.

    Por otra parte, el mensaje fue un homenaje a la amistad. “No podemos elegir a nuestros hermanos”, explicó. “A un amigo lo elegimos nosotros”. Lula dijo que vivió con alegría esa relación durante muchos años. También aseguró que pocas veces conoció a un hombre tan coherente, tan serio, tan decente y honesto con los compromisos de la democracia.

    En esa ocasión, Lula también habló con pena del robo del triunfo electoral de Cárdenas en la elección presidencial de 1988. “Quien sabe si la historia de México hubiera podido ser mucho mejor”, dijo.

    Por último, recordó otro gesto que nunca olvidó. Cárdenas fue uno de los pocos políticos del mundo que salió de su país para visitarlo en la prisión de Curitiba, Paraná. Lula estuvo encarcelado ahí entre 2018 y 2019.

  • Cuauhtémoc Cárdenas: cuando las convicciones inspiran generaciones

    Cuauhtémoc Cárdenas: cuando las convicciones inspiran generaciones

    Hay personas cuya influencia en otros no termina con su vida. Permanece en quienes las escucharon, en las decisiones que ayudaron a despertar y en las generaciones que encontraron en su ejemplo una razón para participar. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano es una de ellas. Su trayectoria forma parte de la historia democrática de México, pero también de muchas historias personales. La mía comenzó con los relatos que escuchaba en casa desde niña.

    Mi abuela, María Ena Medina Castro de Orozco, comenzó su participación política junto al ingeniero Cárdenas. En 1985 fue postulada por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) como candidata propietaria a diputada federal por el Distrito XVIII del Distrito Federal. A través de ella, mi padre tuvo la oportunidad de conocerlo. Aquellos encuentros despertaron en él el interés por la política y la transformación democrática del país. Años después, presidió el Partido de la Sociedad Nacionalista y fue diputado federal durante la LVIII Legislatura, de 2000 a 2003. Su partido formó parte de la coalición Alianza por México, que postuló nuevamente al ingeniero Cárdenas a la Presidencia de la República.

    Así, una historia que comenzó con mi abuela continuó con mi padre y llegó hasta mí a través de sus recuerdos. Crecí escuchándolos hablar del ingeniero Lázaro Cárdenas, del trabajo que realizaron y de lo que significó para ellos participar en aquella etapa de la vida nacional. Por eso menciono sus trayectorias: porque forman parte de la historia familiar en la que crecí y me permiten explicar de dónde vienen algunos de mis propios referentes. En casa, el nombre de Cárdenas evocaba una época de organización, esperanza y compromiso con México. Mucho antes de comprender su dimensión política, aprendí, a través de sus experiencias, que el servicio público podía ser una manera de contribuir al país y mejorar la vida de su gente. Con los años, entendí que aquellas historias también habían dejado una huella en mi manera de concebir la responsabilidad y vocación de servir.

    Para entender por qué Cuauhtémoc Cárdenas despertó una movilización que marcó la historia de México, hay que regresar a 1986. Junto con Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo, encabezó la Corriente Democrática dentro del PRI. Cuestionaban un sistema en el que las decisiones se concentraban en la dirigencia, sin escuchar a la militancia, ni a la ciudadanía. Exigían que la elección de quienes aspiraban a gobernar el país no dependiera de la voluntad de unos pocos que buscaban conservar sus privilegios. El enojo y la inconformidad llegó al punto de quiebre en 1987, cuando la dirigencia priista respaldó a Carlos Salinas de Gortari como candidato presidencial. Cárdenas y quienes compartían aquella postura abandonaron el partido. Romper con el PRI significaba desafiar a una estructura que durante décadas había concentrado el poder y se resistía a abrir espacios para otras voces.

    El 14 de octubre de 1987, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) postuló a Cárdenas como candidato a la Presidencia. Aquella candidatura pronto rebasó las fronteras de un partido. El 12 de enero de 1988 se constituyó el Frente Democrático Nacional, una alianza que reunió a organizaciones, fuerzas políticas y ciudadanos de distintas regiones y convicciones. Lo que estaba ocurriendo iba mucho más allá de una contienda electoral. La inconformidad dejó de expresarse únicamente en los espacios políticos y llegó a las calles, las plazas y las comunidades de todo el país. Miles de mexicanos comenzaron a exigir algo fundamental: que el pueblo pudiera decidir su propio destino. Ya no querían limitarse a observar cómo unos cuantos privilegiados decidían por ellos; querían que su voto se respetara, que su voz tuviera consecuencias y que las decisiones del país también pasaran por sus manos. Para aquellos que se sumaron al movimiento, sabían que no se trataba solamente de apoyar a un candidato, sino de reclamar algo que nunca debió negárseles: el derecho de ser protagonistas de la historia de su propio país. Así fue como el 6 de julio de 1988, millones de mexicanos acudieron a las urnas. La elección quedó marcada por la interrupción del cómputo de los votos, en un episodio que pasó a la historia como la “caída del sistema”. A ello se sumaron las denuncias de fraude, las irregularidades y las acusaciones de presiones durante el proceso electoral. Finalmente, Carlos Salinas de Gortari fue declarado ganador, pero para millones de mexicanos aquel resultado dejó una pregunta que sigue pesando en nuestra historia: ¿se había respetado realmente la voluntad del pueblo expresada en las urnas?

    Para quienes habían participado en el movimiento, no se trataba solamente de perder una elección: estaba en juego el respeto a la voluntad expresada en las urnas. La indignación no terminó con el resultado. Tampoco desapareció la organización que había nacido en las calles y comunidades del país. Quienes habían comenzado a participar no estaban dispuestos a regresar al silencio. El movimiento continuó hasta que, el 5 de mayo de 1989, se fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD), del que Cárdenas fue fundador y primer presidente nacional. Porque una vez que el pueblo descubre que puede organizarse y exigir que su voz sea tomada en cuenta, es difícil convencerlo de que vuelva a permanecer al margen.

    Cárdenas volvió a contender por la Presidencia en 1994 y, en 1997, fue elegido por voto popular como el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal. En el año 2000 participó nuevamente en la contienda presidencial. Pero su historia no se explica solamente por las veces que buscó gobernar el país, ni por los cargos que llegó a ocupar. Su trascendencia también está en haber contribuido a romper la resignación de una sociedad a la que durante décadas se le había hecho creer que las decisiones del poder no estaban en sus manos. Su participación en la defensa de la soberanía, los recursos nacionales y la justicia social estuvo acompañada de una movilización que llevó a miles de personas a organizarse, cuestionar el poder y exigir que su voluntad fuera respetada. Porque un país no cambia únicamente cuando alguien llega al gobierno; también cambia cuando su gente pierde el miedo a levantar la voz, deja de aceptar que otros decidan por ella y descubre que tiene derecho a escribir su propia historia.

    Tras conocerse su fallecimiento, llegaron mensajes de condolencia y reconocimiento de representantes de distintas fuerzas políticas, incluidos antiguos adversarios. Ese hecho también merece una reflexión: reconocer la relevancia de una trayectoria no significa compartir todas las decisiones de quien la protagonizó. La democracia necesita diferencias, pero también respeto y capacidad para reconocer las aportaciones de quienes han seguido otros caminos.

    Este 31 de octubre se cumplirán dos años de la muerte de mi padre. Al mirar sus fotografías junto al ingeniero Cárdenas y recordar las historias que me contaba, pienso en la manera en que una persona puede influir en otras vidas sin llegar a conocer el alcance de su ejemplo. Cárdenas inspiró a mi padre; mi padre me transmitió esa inquietud por participar y servir. Hoy, como jueza federal electa en materia penal, entiendo que esa herencia no consiste en repetir el camino de quienes nos precedieron, sino en asumir nuestras propias responsabilidades con honestidad.

    Desde la judicatura, esa vocación tiene una expresión concreta: impartir justicia sin privilegios ni influencias, con independencia e imparcialidad. El servicio público pierde su sentido cuando se utiliza para beneficio propio o para colocarse por encima de los demás. Su razón de ser es responder a la sociedad y proteger los derechos de las personas.

    La historia de Cuauhtémoc Cárdenas no se limita a sus candidaturas, los partidos que encabezó o los cargos que ocupó. También está en quienes, a partir de su ejemplo, decidieron participar en la vida pública, organizarse y trabajar por un país distinto. Esa influencia no se mide únicamente en resultados electorales; también se encuentra en las vocaciones que despertó y en las personas que acercó a la tarea de construir democracia.

    Al recordar al ingeniero Cárdenas, inevitablemente vuelvo a mi abuela y a mi padre. Pienso en aquella niña que creció escuchando sus historias, sin imaginar que algún día tendría la oportunidad y la responsabilidad de servir a México desde una función pública. Entonces no alcanzaba a comprender la dimensión de aquellos relatos; hoy entiendo que, sin proponérselo, me estaban transmitiendo una forma de amar al país y de asumir un compromiso con su gente.

    Mi abuela encontró en Cárdenas un ejemplo que la llevó a participar; mi padre hizo suyo ese compromiso y yo tuve la fortuna de crecer escuchando sus experiencias. No pretendo comparar mi camino con el de ellos ni con el de quienes protagonizaron aquella etapa de nuestra historia. Me basta reconocer que recibí de ambos una enseñanza que sigue dando sentido a mi vida: servir a México exige convicción, honestidad y disposición para trabajar por los demás. Quizá esa sea una de las mayores enseñanzas del ingeniero Cárdenas: que el ejemplo de una persona puede trascender su tiempo, llegar a hogares que nunca conocerá y despertar en otras generaciones el deseo de contribuir. Porque los ideales no pertenecen a quien los pronuncia, sino a quienes los convierten en acciones. Y mientras haya mexicanos dispuestos a trabajar por un país más justo, la esperanza que inspiró aquella generación seguirá encontrando quién la mantenga viva.

  • Bellas Artes realizará homenaje de cuerpo presente a Cuauhtémoc Cárdenas

    Bellas Artes realizará homenaje de cuerpo presente a Cuauhtémoc Cárdenas

    La presidenta Claudia Sheinbaum informó que este viernes 30 de octubre se realizará un homenaje de cuerpo presente al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, a partir de las 12:30 horas.

    El Palacio de Bellas Artes abrirá sus puertas este viernes para despedir al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, en un homenaje de cuerpo presente que comenzará a las 12:30 horas, según informó la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina.

    El acto se llevará a cabo en el Palacio de Bellas Artes, ubicado en avenida Juárez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La ceremonia fue preparada por la familia de Cárdenas en coordinación con la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.

    Sheinbaum señaló que buscará asistir al homenaje después de cumplir actividades oficiales relacionadas con la conmemoración del Plan DN-III y la entrega de apoyos para la reconstrucción de viviendas afectadas por las lluvias en Hidalgo.

    Para quienes deseen acudir, la información esencial es: viernes 30 de octubre, a partir de las 12:30 horas, en el Palacio de Bellas Artes. Se recomienda consultar los canales oficiales del recinto para confirmar las condiciones de acceso al homenaje.

  • Cuauhtémoc Cárdenas: la ruptura que cambió el rumbo de la democracia mexicana

    Cuauhtémoc Cárdenas: la ruptura que cambió el rumbo de la democracia mexicana

    Hay figuras políticas cuya trascendencia no puede medirse exclusivamente por los cargos que ocuparon ni por las elecciones que ganaron o perdieron. Su importancia histórica reside en su capacidad para alterar las relaciones de poder, abrir nuevas posibilidades de participación y modificar el horizonte político de una nación. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano pertenece a esa categoría. Su trayectoria constituye uno de los capítulos fundamentales en la construcción de la izquierda democrática mexicana y en la crisis del régimen priista que dominó el país durante buena parte del siglo XX.

    Heredero de la tradición nacionalista y social de Lázaro Cárdenas del Río, Cuauhtémoc Cárdenas representó la reivindicación de un proyecto de Estado comprometido con la soberanía nacional, los derechos sociales y la rectoría pública de sectores estratégicos de la economía. Sin embargo, reducir su trayectoria a una herencia familiar sería desconocer su principal aportación: haber convertido una disidencia dentro del sistema político en un movimiento nacional capaz de desafiar sus mecanismos de reproducción del poder.

    La ruptura comenzó con la Corriente Democrática del Partido Revolucionario Institucional. En la década de 1980, mientras el gobierno de Miguel de la Madrid profundizaba el viraje hacia las políticas de ajuste económico y apertura de mercados, un sector del priismo cuestionaba el abandono de los principios sociales del nacionalismo revolucionario. Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo encabezaron una rebelión política que exigía democratizar la selección de candidaturas y recuperar la deliberación dentro del partido.

    El conflicto trascendía una disputa entre élites. Cuestionaba la concentración de las decisiones políticas en la Presidencia de la República y la práctica del dedazo, mediante la cual el titular del Ejecutivo influía decisivamente en la designación de su sucesor. Cuando Carlos Salinas de Gortari fue elegido candidato presidencial del PRI, la ruptura se volvió irreversible. Cárdenas abandonó el partido y articuló una candidatura opositora que reunió corrientes nacionalistas, organizaciones sociales y sectores de la izquierda histórica. El Frente Democrático Nacional se convirtió así en una convergencia política que desbordó las estructuras partidistas tradicionales.

    El 6 de julio de 1988 constituye el punto de inflexión de esta historia. La elección presidencial enfrentó a Cárdenas con Salinas de Gortari en un contexto de desigualdad institucional, cuestionamientos a la imparcialidad de las autoridades electorales y creciente inconformidad social. La interrupción del sistema oficial de cómputo, conocida como la «caída del sistema», profundizó la desconfianza cuando el país esperaba conocer las tendencias de la votación.

    La posterior declaración de triunfo de Salinas, sin una revisión capaz de disipar las dudas de la oposición, produjo una crisis de legitimidad que marcó a varias generaciones. El fraude de 1988 no debe entenderse únicamente como una controversia sobre cifras electorales: fue la expresión de un régimen que carecía de condiciones suficientes para garantizar una competencia democrática auténtica. Investigaciones académicas posteriores identificaron alteraciones en una proporción significativa de las actas electorales, aportando evidencia empírica a las denuncias sobre la integridad del proceso.

    La dimensión histórica de Cárdenas radica también en su respuesta a aquella crisis. Frente a un escenario de profunda confrontación, mantuvo la movilización dentro de los cauces políticos y constitucionales. En 1989 participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática, una organización que dio cauce partidista a diversas expresiones de la izquierda y contribuyó a consolidar una oposición nacional con capacidad de disputar el poder. Su elección como jefe de Gobierno del Distrito Federal en 1997 confirmó que aquella ruptura había transformado de manera duradera la competencia política mexicana.

    Sería equivocado presentar a Cárdenas como el único protagonista de la democratización nacional. Su trayectoria se inscribe en una historia colectiva protagonizada por movimientos sociales, sindicalistas, estudiantes, militantes de izquierda, periodistas y ciudadanos que resistieron el autoritarismo. Pero también sería injusto minimizar su papel: su candidatura de 1988 articuló esas inconformidades en una alternativa nacional y aceleró la erosión del monopolio político priista.

    Hoy, cuando la democracia enfrenta nuevos desafíos, su legado obliga a distinguir entre conquistar el gobierno y transformar las estructuras del poder. La izquierda no puede reducirse a una identidad partidista ni a la administración de las instituciones; debe evaluarse por su compromiso con la justicia social, la soberanía, la participación ciudadana y la defensa irrestricta del voto.

    Cuauhtémoc Cárdenas cambió la historia porque se atrevió a romper con un sistema que parecía invencible. Su mayor legado no es una presidencia que nunca alcanzó, sino haber contribuido a demostrar que ningún régimen puede reclamar legitimidad indefinidamente cuando la ciudadanía exige democracia.

    La historia de 1988 permanece como una advertencia y una lección: el poder puede controlar instituciones durante décadas, pero no puede cancelar para siempre la voluntad de un pueblo que decide organizarse para transformar su destino.

  • Morena buscó a Carlos Torres Piña por su fuerza territorial tras ruptura con el PRD

    Morena buscó a Carlos Torres Piña por su fuerza territorial tras ruptura con el PRD

    Carlos Torres Piña, Coordinador Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Michoacán, construyó su trayectoria política en el movimiento democrático encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas.

    Su salida fue anunciada en febrero de 2019, fue una de las mayores rupturas organizativas del perredismo michoacano. Al incorporarse a Morena, la estructura reunía alrededor de 20 alcaldes, 112 regidores, 18 síndicos, tres diputados locales y miles de militantes en distintas regiones del estado.

    Carlos Torres Piña no llegó a Morena en busca de una posición política, el Partido del Trabajo manifestó interés en sumar al dirigente a su organización, por su capacidad de movilización y presencia territorial. En mayo de 2019, Carlos Torres Piña reconoció públicamente que lo habían invitado.

    El 9 de junio de 2019, en un acto multitudinario en el Palacio del Arte de Morelia, anunció su incorporación al movimiento de Morena, en ese entonces encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

    Entonces aclaró que llegaban para contribuir a la transformación del país, sin negociar candidaturas ni espacios de poder, y que respetaría los procedimientos internos de Morena.

  • Sheinbaum resume el legado de Cuauhtémoc Cárdenas en: “Democracia y dignidad”

    Sheinbaum resume el legado de Cuauhtémoc Cárdenas en: “Democracia y dignidad”

    A pregunta expresa de #LosReporterosMX, la Presidenta Claudia Sheinbaum sintetizó el legado de Cuauhtémoc Cárdenas en “Democracia y dignidad”, durante los servicios funerarios del ingeniero. 

    Ante pregunta expresa sobre el legado de Cuauhtémoc Cárdenas, la Presidenta Claudia Sheinbaum respondió de forma directa: “Democracia y dignidad”.

    Horas antes, durante La Mañanera del Pueblo, Claudia Sheinbaum desarrolló con mayor amplitud su valoración sobre Cuauhtémoc Cárdenas, fundador de la corriente política de la izquierda mexicana.

    Destacó la honestidad y la democracia del ingeniero, precisó el tipo de democracia a la que se refería: “la que viene de abajo, no la democracia de las élites”, sino “la democracia como el pueblo en el poder”.

  • Ernestina Godoy lamenta la muerte de Cuauhtémoc Cárdenas: “Estoy muy triste por la partida”

    Ernestina Godoy lamenta la muerte de Cuauhtémoc Cárdenas: “Estoy muy triste por la partida”

    A pregunta expresa de #LosReporterosMX, la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy, expresó su tristeza por el fallecimiento del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

    Ernestina Godoy afirmó sentirse “muy triste por la partida” de Cuauhtémoc Cárdenas, histórico dirigente de la izquierda mexicana. Al recordarlo, evocó un momento personal en el que logró sacarle una sonrisa, imagen que, dijo, tiene “muy grabada”.

    Sus palabras se suman a las reacciones de autoridades y figuras políticas tras la muerte de Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

    Los restos del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas son velados en el Panteón Francés de la Ciudad de México.

  • Clara Brugada anuncia homenaje a Cuauhtémoc Cárdenas para el 5 de diciembre

    Clara Brugada anuncia homenaje a Cuauhtémoc Cárdenas para el 5 de diciembre

    En exclusiva para #LosReporterosMX, La jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció que el próximo 5 de diciembre se realizará un homenaje a Cuauhtémoc Cárdenas, a quien reconoció por su contribución a la democracia y a la consolidación de una Ciudad de México con derechos y libertades.

    Al ser cuestionada por Luis Piña, de Los Reporteros MX, sobre el legado de Cuauhtémoc Cárdenas, la mandataria capitalina destacó su papel en la transformación política de la ciudad y adelantó que el 5 de diciembre se realizará un homenaje al primer jefe de Gobierno de la capital.

    “Esta ciudad es una ciudad de derechos y libertades gracias a Cuauhtémoc Cárdenas”, afirmó Brugada, al reconocer la importancia de su trayectoria en la construcción de una capital con mayores libertades y derechos para sus habitantes.

    La jefa de Gobierno también subrayó que “su legado principal es su lucha por la democracia en este país” y agregó: “La ciudad le debe mucho a Cuauhtémoc Cárdenas, agradezco toda su lucha”. Con estas declaraciones, reiteró el reconocimiento de su administración a la trayectoria política del exmandatario capitalino.

  • Cuauhtémoc Cárdenas pieza clave de la construcción institucional de México: Javier González Garza

    Cuauhtémoc Cárdenas pieza clave de la construcción institucional de México: Javier González Garza

    Javier González Garza, excoordinador del grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados, expresidente del partido y miembro fundador, ofreció declaraciones sobre Cuauhtémoc Cárdenas.

    Cuauhtémoc Cárdenas murió el 28 de octubre a los 92 años en la Ciudad de México. Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas, fue una de las figuras centrales de la izquierda mexicana, fue tres veces candidato presidencial (en 1988, 1994 y 2000), fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y primer jefe de Gobierno electo del entonces Distrito Federal, cargo que ocupó de 1997 a 1999.

    En el video Javier González Garza destacó que Cuauhtémoc Cárdenas fue una pieza fundamental en la construcción institucional del país y en la creación de una historia política de la izquierda.

    Recordó un episodio del año 2000, durante el proceso para la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Cuauhtémoc Cárdenas condicionó su participación en la contienda presidencial a cambio que se otorgara el registro a Andrés Manuel López Obrador como candidato a la jefatura de la Ciudad de México.

    Javier González Garza conoció de cerca la labor de Cuauhtémoc Cárdenas, ya que formó parte de su equipo de campaña y fue su vocero cuando ganó la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 1997.