Etiqueta: Emmanuel Soriano Flores

  • México ante Trump

    México ante Trump

    Ante la llegada de Trump a la presidencia, se plantea un dilema geopolítico para México. El ya presidente estadounidense no cree en grandes acuerdos comerciales como el NAFTA, pero sabe que solo no puede ganar la batalla contra China y necesita a México y Canadá, al menos de escudos. China, como civilización, avanza; Estados Unidos, como imperio depredador, está en decadencia.

    Ante tal escenario, México tiene pocas o ninguna opción geopolítica como segunda alternativa o escapatoria antes las eventuales agresiones y locuras de Trump. La retórica clasista y racista serán lo de menos ante la potencial crisis migratoria, presión económica e intervención militar que potencialmente puede sufrir México por el nuevo y recargado discurso Trumpista.

    De todas las amenazas, ¿cuál es más preocupante y por qué?

    En sentido económico, del nuevo gobierno estadounidense se espera un proteccionismo a ultranza, y como discurso económico ante el mundo eso puede sonar bien para sus votantes, pero en el caso de México es casi imposible que haga alguna locura, ¿por qué? Porque la mexicana y la estadounidense son dos economías que están tan imbricadas y tienen flujos de comercio tan altos, que intentar revertir esto sería potencialmente mortal para ambas economías. Puede intentar reducir el déficit y modificar la balanza comercial, pero México también jugaría sus fichas ante tal escenario, y la más importante de ellas sería intentar exportar y diversificar más hacia otros países, y China estaría feliz de que nos arrojáramos a sus brazos.

    La parte migratoria puede ser bastante más delicada desde dos puntos de vista. El primero, la parte humana porque México se va a ver obligado a endurecer sus políticas migratorias en el sur, lo cual es sufrimiento y deshumanización garantizada para personas que huyen de la violencia y la pobreza de sus países de origen; y el segundo, porque puede haber deportaciones masivas de mexicanos en Estados Unidos de las formas más indignas y humillantes. En cualquier caso, el drama humanitario está garantizado. Estados Unidos bucará obligar a México a convertirse en tercer país seguro y las ciudades de la frontera podrían ser potencialmente caóticas, pero también lugares de paso a lo largo del país se verán llenos de migrantes que necesitan todo y tienen nada.

    La parte más dramática viene en el tema de la seguridad, sin dudas. Estados Unidos buscará socavar la soberanía de México con el pretexto del narcotráfico convertido en terrorismo, y con ello, que las agencias extranjeras se apropien de territorio mexicano sin nada que poder hacer al respecto. De esta manera, ellos podrían controlar mejor los flujos migratorios, administrar mejor la droga que consumen de los cárteles y presionar al gobierno mexicano para lo que sea. Durante el gobierno de López Obrador, se recuperó la soberanía y la dignidad que México había perdido en gobiernos neoliberales y entreguistas, y Estados Unidos lo sabe, por eso no quiere correr riesgos y necesita apropiarse otra vez de “su patio trasero”.

    Los panistas, empezando desde la apátrida Lilly Téllez y hasta el entreguista Marco Cortés, se frotan las manos ante una intervención estadounidense en territorio mexicano porque es la única forma de des legitimar a un gobierno que tiene una aprobación mayor al 70%. En su locura e incongruencia, condenan la “militarización” del país, pero piden a gritos una invasión disfrazada de colaboración.

  • Repensar el concepto de democracia a partir de China

    Repensar el concepto de democracia a partir de China

    Desde Occidente, se nos ha vendido la idea de democracia o dictadura como únicas formas de gobierno posibles, y la realidad es que los países “democráticos” son solamente los socios que se subordinan a los mandatos de la casa blanca en Washington: G7, G20 y básicamente todos aquellos países subdesarrollados que le permiten a otros expoliar sus recursos, poner a títeres en su gobierno y, si se necesita, instalar bases militares.

    La consigna es clara: si eres aliado democrático, tienes derecho a no ser invadido y saqueado del todo, y, sobre todo, tienes el beneficio de comerciar con Estados Unidos, acceso al dólar como moneda de reserva e intercambio, a poder adquirir sus grandes avances tecnológicos, a poder consumir toda su cultura del entretenimiento, a préstamos de organismos internacionales y a un trato “digno”. Nunca serás un igual, pero al menos no te caerán las bombas en nombre de la democracia.

    La cuestión es que, sin bien para Washington funciona así, electoralmente a nivel local ya no es tan rentable la idea de democracia, ello porque las personas se han dado cuenta, más allá de discursos políticos vacíos, que lo que importa es un proyecto de gobierno que beneficie a la clase trabajadora en sentido amplio más que al capital (marxismo puro y duro, pero no estirar tanto la liga como en su momento lo hizo Chávez en Venezuela o Castro en Cuba), limpiar y fortalecer al Estado interventor y emprendedor, e intentar crear un estado de bienestar a la antigua usanza europea. Todos ellos fueron los ejes rectores del proyecto alternativo de nación que planteó el presidente López Obrador y que sigue al pie de la letra Claudia Sheinbaum.

    Los comentócratas mexicanos conservadores están al borde de la histeria porque hablan de autoritarismo y crisis constitucional en el proceso de la reforma judicial, y eso, en sus cabezas, es un gran argumento político-electoral para debilitar a la 4T, pero la verdad es que no es así porque la mayoría de mexicanos sabe y entiende, a partir de la gran politización que adquirió en el sexenio pasado, que realmente hay otros factores diferenciadores.

    China y su partido comunista, desde la lejanía, está ayudando a romper el paradigma de la supuesta democracia y libertad en Occidente, en donde suele haber gobiernos cortoplacistas que les interesa más la siguiente votación, echarse culpas y manchar al otro partido, mantener una supuesta superioridad moral que al final es pura hipocresía, bloquear a toda costa el proyecto de gobierno del otro aunque signifique bienestar y avance, blanquear a sus aliados, quedar bien ante el imperio y conservar el poder más que el real beneficio de la clase trabajadora.

    Son debilidades evidentes de los supuestos sistemas democráticos, en cambio, en el país oriental, no hay nada que votar y la única función del presidente es vigilar que se cumplan los objetivos estratégicos del país. No es el paraíso y existen muchas desventajas en los sistemas autoritarios, evidentemente, pero conseguir que 800 millones de personas salgan de la pobreza y que un país rural pase a ser la segunda potencia mundial parecen logros incontestables ante la decadencia de países otrora ejemplos, como los europeos. Y ojo, no se trata de promover el autoritarismo porque a todos nos queda claro que un sistema de gobierno como el chino sería inviable en un país con la posición geográfica, la cultura y la historia de México. Se trata, solamente, de cuestionarnos si la democracia liberal, capitalista, burguesa, rentista y explotadora bajo el paradigma de dominio estadounidense es la mejor opción para gobernar un país como México, y también si los argumentos electorales en este sentido son tan fuertes como para cambiar el voto.

    El mundo ya cambió, y si bien todavía se necesita “la aprobación” de Washington para no ser bombardeados, la democracia y el papel del Estado han evolucionado radicalmente.

  • El problema de la violencia en México es, en gran parte, culpa de Estados Unidos

    El problema de la violencia en México es, en gran parte, culpa de Estados Unidos

    Mientras Estados Unidos no deje de ser el principal mercado de droga y armas en el mundo, México está condenado a sufrir tasas de violencia y homicidios comparable a países en guerra. No es deslindarse de la responsabilidad, es aceptar que vivimos en un mundo globalizado donde el imperio gringo dicta todo de manera directa o indirecta, desafortunadamente.

    La única solución real para México es que el mercado de la droga y armas ilegales lo absorba Canadá o el mismo Estados Unidos, que se maten entre ellos y sufran la violencia que han sufrido países latinoamericanos, principalmente Colombia y México; pero la anglósfera no permitiría ese nivel de violencia entre blancos, ricos y protestantes porque es mejor que los muertos los ponga el tercer mundo entre su pobreza e irrelevancia.

    Además, parte de la economía de México y Estados Unidos ya dependen del dinero de la droga. Es un cáncer metastático que se esparce poco a poco en todo el cuerpo, y que, si se quiere extirpar el tejido dañado, eso mataría al paciente porque ya hizo simbiosis con las otras células, condenándolo a la muerte. Claro, solo han decidido que se deben atacar y amputar el brazo y pierna que están al sur del Río Bravo, aunque lo otro eventualmente también morirá.

    Las hipótesis que dicen que algunos cárteles incluso colaboran con Estados Unidos cobran sentido porque, ¿de qué otra manera se explican los niveles de violencia y la gran estigmatización que sufre México, pero la impoluta y hasta heroica imagen de los hipócritas estadounidenses ante el problema de la droga “mexicana”? No sería la primera vez que Estados Unidos se alía con su supuesto enemigo internacional. Ahora mismo se sospecha que Isis es el brazo armado y terrorista que Tel Aviv y Washington tienen para controlar e intimidar países. Muestra de ello es que nunca han cometido atentados en estos países y que, recientemente, Isis pidió a Hamás la liberación de los rehenes del 7 de octubre de 2023. Y la última “gran obra” de Isis fue en Rusia, quien sostiene una guerra proxy con Estados Unidos en territorio ucraniano. De hecho, una alianza con los cárteles que aparentemente intentan atacar es la manera perfecta de desestabilizar países latinoamericanos como históricamente lo han hecho de una manera discreta y disimulada: matar políticos incómodos, generar gran violencia en momentos precisos y mantener la industria bélica a flote.

    Y es que Estados Unidos es el vecino cínico y matón que hace lo que quiere porque no ha habido (todavía) quien lo ponga en su lugar. Nadie le exige cuentas y todos se subordinan por los temores de siempre. Su cultura de la muerte y violencia nos salpica porque, por más que se trate de desarmar a un grupo delictivo en México, siempre tendrá fácil acceso a más y mejores armas, ello sin mencionar los miles de millones de dólares que se llevan a ese país en droga: cien mil personas mueren al año por consumo de fentanilo además de otros segmentos de la población que son altamente adictos y va desde grandes banqueros en Wall Street hasta el trabajador de a pie. La decadencia a nivel de valores y sentido de vida que vive la población estadounidense es el caldo de cultivo perfecto para crear un mercado insaciable.

    ¿México es responsable de sí mismo? Sí y hay que hacer las cosas bien en todos los ámbitos posibles y deseables, pero mientras exista Estados Unidos tal y como lo conocemos, la violencia no cesará en nuestro país.

  • Gaza es un campo de prueba

    Gaza es un campo de prueba

    Las imágenes y videos de Gaza y su exterminio son insoportables. Nunca antes se había grabado un genocidio en vivo. No es contra Hamás, es contra la población civil en Palestina y esto es un hecho innegable condenado por personalidades de todos los ámbitos, por todos los organismos de Derechos Humanos y Estados serios con un mínimo de decencia y congruencia, y ahí, por supuesto, no entran ni Estados Unidos ni la Unión Europea.

    ¿Cómo es posible que el mundo testifique el horror y nadie haga nada al respecto más allá de palabras de condena?

    Israel está probando al mundo y su reacción, está testando qué tan fácil es cometer crímenes de guerra y, todavía, hacerse pasar por víctima. Lo respalda todo el aparato mediático y armamentístico de Estados Unidos. La gente menos politizada e intoxicada por los medios conservadores sigue creyendo que Israel lucha contra el mal de Hamás, y más recientemente, contra Hezbollá, en el Líbano. Pero no acaba ahí porque Israel atacó a las tropas de la ONU recientemente, y, por cierto, en dichas tropas había soldados de países que le proveen armas al ejército sionista, como España.

    Si cualquier país enemigo de Estados Unidos hubiera hecho el 10% de lo que ha hecho Israel, ya lo habrían destruido y saqueado en nombre de la democracia y la justicia. No se atreven con Rusia porque tiene armas nucleares y misiles hipersónicos capaces de superar cualquier defensa antimisiles.

    En los últimos días, uno de los voceros de Kamala Harrys declaró en la CNN: “La expansión de Israel y sus representantes es una necesidad absoluta para Estados Unidos”. Este desliz freudiano se podría considerar un escándalo si lo hubiera dicho el gobierno de China, pero en Occidente pasa inadvertido porque todos están sometidos y subsumidos al imperio gringo.

    El presidente francés, Emmanuel Macrón, intentó dar un golpe sobre la mesa y pidió dejar de suministrar armas a Israel. Acto seguido, la sede de una compañía gasera en Francia fue bombardeada en Beirut por el ejército israelí. Y si el jefe de Estado de un país tan importante como Francia se retracta en sus declaraciones por el temor a sufrir más represalias de mayor calado en su territorio o hacia empresas francesas, entonces, ¿qué le queda el resto, además de someterse al poder de Washington?

    El medio oriente es el tablero de ajedrez de la geopolítica actual donde la expansión de Israel y la consolidación del eje anglo-israelí garantizaría la subsistencia de un mundo unipolar donde el dólar y el eje Occidental sigan dictando las reglas del juego mundial. Palestina, Libia e Irán son los siguientes objetivos a conquistar para dominar los energéticos, tener predominancia en esa zona y seguir controlando a los BRICS, y en particular limitar el poder de Rusia y China.

    Los horrores de la guerra que sufren los inocentes, pobres y débiles pasan a segundo término cuando está en juego el poder. La humanidad está más desarrollada económica y tecnológicamente hablando, pero más insensible y reprimida que nunca, aunque nos quieran vender el discurso de la libertad y la justicia.

  • ¿Qué tan felices son los mexicanos?

    ¿Qué tan felices son los mexicanos?

    Según el reporte de Grandes Poderes 2024 de Ray Dalio, multimillonario gestor de fondos de cobertura y filántropo estadounidense, México es uno de los países más felices del mundo, específicamente ocupa el tercer lugar de una lista de 24 países geopolíticamente relevantes.

    El reporte también provee información sobre fortaleza interna del país, salud y otras variables importantes para los inversionistas más allá de las cifras estrictamente macroeconómicas y de mercado.

    El resultado ha llamado la atención porque, si bien hay mucha literatura con relación al tema de la felicidad, no hay un consenso único (incluso filosóficamente hablando) de qué significa realmente ser feliz. En los rankings y mediciones tradicionales, la felicidad cualitativa tiene una interpretación subjetiva y se relaciona con aspectos como niveles de satisfacción personal, relaciones sociales, entorno familiar y visión de la vida, entre otros; mientras que la felicidad cuantitativa está ligada a métricas objetivas de bienestar como salud, acceso a servicios y poder adquisitivo, sin embargo, en la metodología de Ray Dalio llaman la atención dos variables que quizás expliquen el resultado -y sentir actual de muchos mexicanos- de este ranking: esperanza en el porvenir y satisfacción con los liderazgos políticos actuales, lo cual, evidentemente, tiene que ver con AMLO y la 4T.

    La sensación que deja AMLO después de su sexenio es que realmente ha ocurrido un cambio para bien, que la gente hoy vive mejor que antes, que ha triunfado el pueblo y que el futuro de México es esperanzador con la continuidad de Claudia Sheinbaum.

    En un modelo capitalista donde el dinero condiciona casi todo, la mayoría de mexicanos aumentaron sus ingresos por los programas sociales, las políticas laborales implementadas, el aumento de remesas, el cobro efectivo de impuestos y la austeridad republicana que se refleja en más recursos para el pueblo; pero no solo es cuestión de dinero, sino de empoderamiento donde las personas realmente sienten que su voz y voto realmente cuentan.

    Y es que AMLO no solo fue un gobernante efectivo a nivel de políticas públicas, sino que, como líder, encarna y representa al dirigente popular más importante de la historia de México.

    Es cierto que hay muchos retos y problemas que enfrentar, pero, hoy por hoy, parte de la felicidad que los mexicanos tienen en su día a día se relaciona con la lucha que AMLO emprendió y de la cual fuimos testigos a través de diferentes medios. El tik tok que ve la señora mientras compra el mandado, la publicación de Facebook que ve el señor mientras se dirige a su trabajo, el post de X que ve el estudiante en su escuela, el programa de radio que escucha la familia mientras cena o la mismísima mañanera que millones siguieron en vivo en horas de la mañana.

    Sí, AMLO y su gobierno generaron esperanza y felicidad en millones de mexicanos, y eso se refleja en un ranking donde países como Suiza, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, España y otros del llamado mundo desarrollado puntuaron menos para sorpresa de muchos, pero un ultra neoliberal como Ray Dalio no pretende satisfacer egos chairos, sino generar información útil para los inversionistas.

  • Honor a quien honor merece

    Honor a quien honor merece

    Según la última encuesta telefónica de De Las Heras Democtecnia, la que tuvo la segunda predicción más acertada en la elección presidencial y una de las 3 de mayor renombre en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador cierra con los siguientes números:

    • 7.8 de calificación y 73% de aprobación: para poner en perspectiva estos números, solo hay 3 casos en el mundo que tienen un nivel de aprobación general con sus asegunes. El primer caso es el del presidente Vladimir Putín, cuyo país, Rusia, se encuentra actualmente en guerra y, según los estudiosos de las encuestas, eso genera un sentimiento patriótico y de apoyo al presente a pesar de los pesares (paradójico que, aunque Estados Unidos siempre está invadiendo algún país en nombre de la democracia el apoyo, no lo tengan sus presidentes). El segundo caso sería el presidente Nayib Bukele, quien cambió la constitución para reelegirse y que, se presume, ha bajado sorprendentemente los índices de criminalidad pactado con las bandas y no tanto mejorando la calidad de vida de las personas (algo así como bajar de peso con pastillas en vez de con dieta y ejercicio, al final fracasará). Y el tercer caso es el del presidente Narendra Modi, que ha sacado a millones de indios de la pobreza, sí, y también tiene controlados todos los medios de comunicación y la opinión pública, gran diferencia con México. En cualquier caso, podemos decir que el presidente López Obrador ha logrado lo que ninguno otro en la historia de México: mantener niveles de aprobación por encima del 70% teniendo en contra a la mayoría de medios de comunicación con honrosas excepciones.
    • Lo mejor valorado de su gobierno son los apoyos para adultos mayores: en México era común ver personas mayores como indigentes, mendigos, vendiendo cosas en carritos o trabajando a pesar de su cansancio y fragilidad. Hoy, eso ha empezado a cambiar y si bien hay mucho camino por recorrer, las personas de la tercera edad tienen asegurados los alimentos y la dignidad. No es cualquier cosa en un país con tanta pobreza y saqueo histórico. Siempre hubo el presupuesto, pero nunca la voluntad, y no es una ayuda para captar votos, es un derecho constitucional que puede cobrar el más acaudalado de los ricos o el más pobre en la montaña de Guerrero. Qué bueno que por el bien de todos primero los pobres y los mayores olvidados y vulnerables.
    • Lo peor valorado de este gobierno es no disminuir la inseguridad: hay que aclarar que todos los delitos del fuero federal han disminuido, es decir, los que directamente son responsabilidad de AMLO (los más aquejaban y dolían a los mexicanos eran el secuestro, el robo a mano armada y el robo a vehículo). También bajó el homicidio y la tendencia continúa, pero no lo suficiente, y aunque esto es responsabilidad de los gobiernos estatales, lo cierto es que México sigue teniendo niveles de violencia similares a países en guerra. El narco, desafortunadamente, sigue enquistado y gobierna muchas zonas del país cometiendo cualquier tipo de atrocidades para imponer su voluntad. No todos los gobiernos estatales son iguales. Guanajuato y Chihuahua, donde gobierna el PAN, tiene los peores índices de violencia; mientras que la CDMX y Yucatán han logrado bajar los homicidios sin pretextos, pero con estrategia y táctica correctas.
    • 8 de cada 10 personas creen que sí logró una transformación para bien y 20% para mal: este dato es consonante con la aprobación del presidente y valida el triunfo de Claudia Sheinbaum.

    ¡Que siga la transformación y el cambio para México!

  • ¿Reforma político-judicial?

    ¿Reforma político-judicial?

    El gran tema de discusión en México es la Reforma Judicial. Su relevancia es alta porque implica la transformación de uno de los tres Poderes de la Unión y la idea es cambiar para bien la vida pública de México.

    Desde la filosofía del derecho, siempre se ha discutido cuál es el poder de los poderes. En tiempos del PRI hegemónico era el Ejecutivo y la palabra del presidente era la última en grandes temas de política nacional. Paradójicamente, antes sí había mesías tropicales en palabras de Krause. Durante la “transición democrática”, que no fue otra cosa que una gran simulación, se quería hacer pensar que había pluralidad cuando en realidad había un gran contubernio entra dos grandes mafias: el PRI y el PAN.

    En regímenes presidencialistas, el Ejecutivo y el Legislativo siempre han estado sometidos al escarnio público, no así el Judicial, que siempre ha sido un poder oculto, y según ellos mismos, objetivos y alejados de la política. Nada más falso y alejado de la realidad.

    La estrategia del conservadurismo y los oligarcas para mantener sus intereses, beneficiar sus negocios y evadir impuestos, ha sido cabildear, sobornar y someter altos mandos del Poder Judicial para poner jueces a modo, y lo han logrado. El caso más famoso es el de Salinas Pliego y cuya deuda asciende al equivalente al presupuesto completo de Estados de la Federación como Guerrero y Oaxaca.

    Desde criminales hasta políticos, todos los chicos malos entendieron y se dieron cuenta que la impunidad estaba al alcance de una chequera en blanco, por ello, la reforma judicial es absolutamente indispensable.

    Ahora bien, algunos críticos de izquierda han cuestionado si realmente la reforma propuesta es lo efectiva que se propone y logrará su objetivo, sin embargo, es importante señalar que el objetivo principal de la reforma no tiene como bandera los aspectos más técnicos y finos que deberían estar en manos de juristas, sino que es una reforma política que pretende darle una gran sacudida al Poder Judicial, democratizarlo igual que los otros poderes y deshacer las mafias enquistadas que impiden que realmente se imparta justicia. El presidente López Obrador, cuando hizo la reforma, pensó realmente en esto en el fondo para sacar de la zona de confort histórica en la que ha estado este Poder y que ha llevado a su cooptación por los grandes poderes económicos, criminales y políticos. Se trata de quitarle el poder a los mafiosos. Él sabe que más allá de formas, el fondo tiene que ver con voluntad política que, de momento, no defiende la justicia ni a la democracia, y que mientras esto no cambie, las iniciativas de la 4T no trascenderán como se pretende porque siempre serán rechazadas en los juzgados con argumentos leguleyos.

    La reforma también deja una gran pregunta, ¿es legítimo que el Poder Judicial sea el poder de los poderes y tenga la última palabra en un país democrático donde se supone que mandan las grandes mayorías?

    El tiempo y la evolución del movimiento de transformación dictará si la forma de gobierno actual seguirá siendo como la conocemos al día de hoy, o se generará una mejor en la que realmente haya democracia y se respete la voluntad popular. México tiene una oportunidad única de cambiar para bien su forma de gobierno y aspirar a tener un mejor país.

  • ¿Cuál es el lugar del feminismo y la comunidad LGBTIQ+ en el movimiento de transformación?

    ¿Cuál es el lugar del feminismo y la comunidad LGBTIQ+ en el movimiento de transformación?

    A propósito de la presentación del libro “Feminismo silencioso” de la Dra. Beatriz Gutiérrez Muller y del discurso de investidura de la presidenta electa, Dra. Claudia Sheinbaum, donde habla de “tiempos de mujeres”, vale la pena analizar dos temas que han estado en la palestra pública, pero que, increíblemente, el máximo líder de la izquierda latinoamericana, Andrés Manuel López Obrador, no ha abanderado: el feminismo y la comunidad LGBTIQ+. No se ha pronunciado en favor de estos coletivos (sí a favor de las mujeres y de los derechos de las minorías), pero nunca se ha dicho feminista y jamás ha izado la bandera multicolor de la comunidad LGBTIQ+.

    Hablamos de alguien que tiene una aceptación del 80% en la última parte del sexenio y que entiende, como nadie, el pensamiento de la mayoría de mexicanos.

    Son temas controversiales porque están en la frontera de la moral, y son difíciles de abordar porque tienen que analizarse desde muchas ópticas y aristas. El papel de la mujer es fundamental en cualquier sociedad y estrato económico, sin duda. En el caso de México, la madre es lo más sagrado que existe y se le venera, y nadie podría negar que durante las últimas décadas ha habido una reivindicación necesaria a nivel de derechos para la mujer, un marco jurídico que incluso podría decirse de vanguardia en el mundo.

    Respecto a la comunidad LGBTIQ+, han ganado reconocimiento, aceptación y derechos en una sociedad que se considera, quizás, conservadora a partir de su catolicismo originario. A diferencia de países donde ser homosexual está prohibido o se castiga con penas como la muerte, en México se profesa libertad para expresar ideas y creencias. Gente que antes tenía concepciones erróneas al respecto de esta comunidad, ha ido entendiendo que el que otros tengan derechos y libertades, no implica que ellos o sus familias deban practicarlas.

    El conservadurismo, con argumentos más teológicos que científicos, ha tratado de impedir que ambos colectivos, mujeres y LGBTIQ+, tengan más derechos, lo cual es un error porque va en contra del espíritu democrático de la Constitución, pero ha sido inteligente en algo: aducir que la izquierda solo representa estas batallas y al populismo (soluciones fáciles a problemas complejos).

    Afortunadamente en México no ha permeado este pensamiento como lo ha hecho en otros lugares como España, Argentina y otros países que hablan del progresismo en forma despectiva, y que están viviendo consecuencias electorales nefastas por ello. ¿Qué pasó en esos lugares? Pues que le dieron prioridad solamente a las batallas e ideas de estos dos colectivos, olvidando que el mantra sagrado de la izquierda en el sistema capitalista es la lucha por la igualdad de oportunidades, la correcta distribución del ingreso y la intervención del Estado en sectores estratégicos para garantizar acceso a derechos básicos.

    Entonces, ¿cuál es el lugar del feminismo y la comunidad LGBTIQ+? Una pregunta concreta amerita una respuesta concreta: en la retaguardia del movimiento de transformación. A la vanguardia siempre tienen que ir las causas principales, las injusticias dadas por el capitalismo anglosajón que vivimos, la lucha de los pobres y débiles, la lucha para evitar la corrupción, para que haya un Estado fuerte que garantice derechos. La izquierda nunca debe olvidar que sus luchas principales son contra los oligarcas evasores de impuestos, contra el injerencismo intervencionista, contra el racismo y el clasismo, contra las privatizaciones de sectores estratégicos, contra las causas humanas y justas.

  • La decadencia de Europa o cómo meterse un balazo en el pie

    La decadencia de Europa o cómo meterse un balazo en el pie

    Josep Borrell, el jefe de la diplomacia europea, ha dicho que el desarrollo europeo del siglo XXI se debió a 2 pilares fundamentales: el gas ruso barato y el mercado chino. Acto seguido, Europa se enfrasca en una guerra que no le compete en tanto que son los intereses estadounidenses los que están en juego; y luego, declaran a China como riesgo estratégico por “exceso de capacidad de producción”. ¿Cómo se llamó la obra? Europa fiel vasalla del imperio anglosajón. El mundo no solo ha cambiado, sino que los políticos europeos son cada vez más incompetentes.

    Por su parte, Donald Trump ha dicho que, de llegar a la presidencia, enfocaría su gestión en derrotar y superar a China, no a Rusia. Parece ser que el energúmeno racista y xenófobo puede ser la mejor apuesta para evitar el desastre europeo. Él mismo admitió que Rusia es una máquina de guerra que derrotó a Napoleón y a Hitler, y que una guerra con ellos es como ponerse a Sansón con las patadas, además del riesgo nuclear inminente. La eventual finalización de la guerra le dará oxígeno a Europa porque, por fin, dejará de invertir recursos en algo que no le es provechoso en lo absoluto, sino lo contrario. Por cierto, perdieron el relato triunfalista hace rato. También, es mentira que hayan dejado de comprar gas ruso, solo que ahora lo compran más caro porque lo hacen a través de intermediarios. Su matriz energética pasó a depender casi totalmente de Estados Unidos, quien por cierto es la única economía beneficiada de la guerra de Ucrania y Rusia, y más que nunca los gringos tienen el pie en el cuello de los europeos.

    Ante el apabullante crecimiento y desarrollo de Asia, especialmente de China e India, Europa pierde relevancia y peso geopolítico. Sus democracias, otrora ejemplos en el mundo, han sido altamente cuestionadas por mostrarse más al servicio de las oligarquías financieras y globalistas que de los intereses de sus ciudadanos, y el supuesto diálogo democrático no es otra cosa más que circos de muy bajo nivel, lo mismo que ocurre en América Latina. Antes, se atrevían a cuestionar, con evidencia, que su sistema era mejor que otros, hoy no tienen cara para cuestionar a otros sistemas totalitarista en diferentes regiones de Asia, que, priorizando el desarrollo y bienestar de su clase trabajadora, dan mejores y más resultados para su clase trabajadora.

    Europa también padece una crisis de población: por un lado, desprecian a la migración y sabotean su llegada, aunque saben que la necesitan; y por el otro, su pirámide poblacional es un desastre y las oportunidades para los jóvenes son escasas, tanto así que mucho talento suele emigrar para no quedarse a trabajar como mesero, típico caso español.

    La Unión Europea fue un modelo de integración económica exitosa en su momento, pero hoy la mayoría de los Estados miembros se sienten subordinados y sometidos a los intereses de las potencias. La gente se da cuenta que están más cerca de ser Grecia que Alemania.

    Europa hoy no es ejemplo para bien de muchas cosas porque se sabe que hay una crisis económica, una decadencia social y una gran dependencia de Estados Unidos.

    México debe ser cuidadoso y mantener relaciones estables con Europa, pero no ir más allá con una región que va a la baja. Desafortunadamente tampoco podemos elegir nuestra suerte por la jaula geopolítica en la que vivimos y que nos condena a estar del lado de Estados Unidos. Proyectos alternativos como la unión iberoamericana o latinoamericana son quimeras que no encantan a nadie, solo a los españoles nostálgicos o a los optimistas soñadores; y el acercamiento a otras potencias como China siempre va a ser saboteado y condicionado por Estados Unidos. No queda otro camino más que la búsqueda de la soberanía y las relaciones estables con nuestro vecino del norte, y aunque en el fondo muchos anhelamos ver su caída, como país nos conviene que no pase.

  • La cuestión energética en el mundo: reflexiones para México

    La cuestión energética en el mundo: reflexiones para México

    De acuerdo al Instituto de Energía de Estados Unidos, a pesar de los esfuerzos por descarbonizar la economía, los combustibles fósiles representaron más del 80% de la combinación energética mundial en 2023. El carbón fue responsable del 32% de la energía consumida en todo el mundo, seguido del gas natural (26%) y luego del petróleo (23%).

    La producción mundial de carbón alcanzó el año pasado la cifra récord de 179 exajules, superando el récord anterior establecido en 2022. La región Asia-Pacífico fue responsable de casi el 80% de la producción mundial de carbón, con importantes contribuciones de Australia, China, India e Indonesia. China sigue siendo el mayor consumidor de carbón, con un 56% del consumo total mundial.

    La cuota de las energías renovables en el consumo total mundial de energía alcanzó el 14,6%, lo que supone un aumento del 0,4% respecto al año anterior. Junto con la nuclear, representaron aproximadamente el 19% del consumo total de energía. Las energías renovables como la solar y la eólica representaron el 8% de la energía generada en 2023, seguidas de la hidroeléctrica (6%) y la nuclear (4%).

    De estos números podemos sacar algunas conclusiones hacia México y su política energética:

    • Las energías renovables deben ser objetivo del nuevo gobierno en consonancia con los acuerdos y compromisos internacionales, sí, pero, hoy por hoy, no son la realidad y la industria mundial se seguirá moviendo al menos 30 años más con el paradigma de los combustibles fósiles de acuerdo a las reservas probabas, posibles y probables.
    • Aunque México cumpla sus acuerdos energéticos, mientras la región Asia-Pacífico no deje de contaminar a gran escala, y en particular China, los fenómenos relacionados con el cambio climático no podrán detenerse. En nueva versión de la guerra fría, no parece que China o Estados Unidos tengan intención de dejar de crecer por lo ambiental.
    • Sheinbaum no debe caer en la tentación de, por tener un país “verde”, dejar de apostar por la CFE y PEMEX. Son empresas estratégicas que deben seguir fortaleciéndose a la par que se desarrollan más y mejores fuentes alternativas.
    • La refinería de Dos Bocas fue una excelente inversión por varias razones:
      a) La derrama económica que detonó el crecimiento y el empleo en Tabasco, zona históricamente olvidada y pobre, como el resto del sureste mexicano.
      b) Junto con la compra de Deer Park y la modernización del resto de refinerías en México, se apuesta por la soberanía energética tan preciada en tiempos de guerra e inestabilidad geopolítica.
      c) El precio de la gasolina se mantendrá subsidiado el tiempo que sea necesario, y con ello se contiene el fenómeno de la inflación.
      d) El tiempo de vida útil mínimo de una refinería es de 20 años, aunque hay algunas que tienen hasta 50 años.

    Ojalá que la oposición judicial y la partidista no logren sabotear los proyectos energéticos de la 4T, aunque vocalmente se sabe que los de siempre harán lo de siempre. Ricardo Anaya hablando desde su exilio sobre energías limpias y condenando la refinería de Dos Bocas sin un solo argumento científico; Dresser, odiadora declarada de AMLO y la 4T criticando el rescate a PEMEX a pesar de que sigue representando parte importante del presupuesto y se siguen descubriendo reservas de gas y petróleo; Gálvez, el rostro de la oposición hecha caricatura denunciando en Estados Unidos que México no cumple compromisos ambientales, lo cual no es del todo cierto; un cúmulo de pseduo artistas encabezado por Derbez denunciando la contaminación de este gobierno en la construcción de grandes obras como el tren maya y la refinería de Dos Bocas, pero callando con las atrocidades de empresa como Calica y otras que devastan realmente el ecosistema mexicano. Nada nuevo del golpismo ecologista de la parte “más seria” de la oposición, porque el resto no es capaz de articular un discurso serio y medianamente creíble del por qué defienden lo que defienden, lo cual se notó con la aplanadora electoral que coronó a Claudia Sheinbaum y le dio un cheque en blanco al legislativo para llevar a continuar el proyecto de nación de la 4T.