Funcionarios del Pentágono convocaron a un representante del Vaticano en Washington y le advirtieron que EUA “tiene el poder militar para hacer lo que quiera”, exigiendo que la Iglesia católica se coloque de su lado.
Funcionarios del Pentágono convocaron a un representante del Vaticano en Washington para advertirle que EUA “tiene el poder militar para hacer lo que quiera”, y que la Iglesia católica debía colocarse de su lado. El encuentro, descrito como una “amarga lección”, generó inquietud en la Santa Sede.
El episodio fue interpretado por algunos diplomáticos vaticanos como una señal de presión e incluso amenaza, lo que habría influido en la cancelación de una posible visita del Papa a territorio estadounidense. También se mencionó el uso simbólico de referencias históricas vinculadas al sometimiento del papado por poderes políticos.
Este choque ocurre en medio de una creciente tensión, luego de que el Papa criticara las guerras impulsadas por líderes de EUA, afirmando que Dios rechaza las acciones militares justificadas en su nombre. La Iglesia se perfila así como un actor moral incómodo frente a la política exterior de Washington.
El líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, aseguró que su país ganó el enfrentamiento y advirtió sobre represalias, control estratégico en el estrecho de Ormuz y exigencias de indemnización.
El líder supremo de Irán, Motjaba Jameneí, afirmó que su país salió victorioso del conflicto con Estados Unidos e Israel. En un mensaje dirigido a la nación, sostuvo que el pueblo iraní logró imponerse en lo que calificó como una defensa épica y sagrada.
El dirigente aseguró que Teherán no busca una escalada, pero dejó en claro que no cederá en lo que considera sus derechos. En ese sentido, insistió en que el país está preparado para sostener su postura frente a cualquier presión internacional.
Como parte de su posicionamiento, anunció que el control del estrecho de Ormuz entrará en una “nueva etapa”, lo que anticipa posibles implicaciones estratégicas en una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Además, planteó la exigencia de indemnizaciones por los daños derivados del conflicto.
Jameneí también reforzó el discurso al prometer venganza por la muerte de su padre, Alí Jameneí, así como de otros iraníes fallecidos. Afirmó que la determinación de responder permanecerá vigente, lo que agrava la tensión ante un panorama internacional ya marcado por la confrontación.
Pete Hegseth advirtió que Estados Unidos podría apoderarse del uranio enriquecido de Irán, sin detallar cómo, en medio de crecientes tensiones.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, mandó una advertencia directa: Irán deberá renunciar a su reserva de uranio altamente enriquecido o Estados Unidos la tomará. Sin explicar el mecanismo, el funcionario dejó abierta la puerta a una acción unilateral, lo que eleva la presión sobre Teherán en un contexto ya volátil.
Hegseth aseguró que Washington mantiene bajo vigilancia constante el material nuclear iraní y no descartó un nuevo bombardeo, similar al dirigido contra presuntos sitios nucleares en junio pasado. “Sabemos lo que tienen… y lo tomaremos si es necesario”, sentenció, reforzando una postura que apunta a la posible escalada militar en la región.
Volodímir Zelenski celebra el alto el fuego entre EUA e Irán y lo usa como ejemplo para exigir a Rusia una tregua, mientras Ucrania mantiene presencia militar en Oriente Medio.
El presidente de Volodímir Zelenski celebró el alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, al considerarlo un paso clave hacia posibles acuerdos de paz, y aprovechó para volver a ofrecer a Rusia una tregua que permita avanzar en el fin del conflicto en Ucrania.
A través de redes sociales, Zelenski reiteró que Ucrania está dispuesta a responder de la misma manera si Moscú detiene sus ataques, mientras su canciller, Andrii Sibiga, destacó la “firmeza” de Washington y pidió presionar a Rusia para poner fin a más de cuatro años de guerra.En paralelo, el mandatario confirmó que los militares ucranianos desplegados en Oriente Medio seguirán operando, aportando su experiencia contra drones de diseño iraní, incluso durante la tregua de dos semanas entre Washington y Teherán.
Aunque Washington y Teherán acordaron una pausa de dos semanas, los ataques de Israel contra Líbano y Arabia Saudita evidencian que el conflicto sigue activo y con riesgo de escalar.
La tregua de dos semanas entre Irán y Estados Unidos fue anunciada horas antes de que terminara el ultimátum impuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump. Sin embargo, pese a que entró en vigor inmediatamente, ya ha demostrado ser limitado en su alcance, ya que los ataques continúan activos en otros frentes del conflicto, como Líbano y Arabia Saudita.
Pese a que Trump anunció el cese al fuego bilateral, con la apertura del estrecho de Ormuz como condición, alrededor de las 4:30 de la tarde de este martes, tanto Israel como Irán, aprovecharon hasta el último momento para dar últimos golpes. Israel informó que detuvo sus ataques hasta las 5:30 pm, mientras que Irán siguió disparando misiles hasta las 6:00 pm (horario de México).
Además, a menos de un día del entendimiento bilateral, la situación en la región sigue deteriorándose. Israel ha realizado una ofensiva contra 100 “centros de mando de Hezbolá” en Líbano. Los ataques, descritos como los más coordinados desde el inicio de la operación militar israelí, han impactado zonas pobladas, lo que ha dejado cientos de muertos y heridos, según autoridades locales.
Aunque Tel Aviv respalda la tregua entre Washington y Teherán, ha dejado claro que esta no se extiende a los territorios circundantes. Paralelamente, llevó a cabo ataques con drones contra infraestructuras energéticas en Arabia Saudita, afectando el principal oleoducto este-oeste, que transporta crudo desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo.
Ante esto, Irán ha anunciado que prepara una respuesta a las violaciones del alto al fuego. Una tregua, que incluso autoridades estadounidenses han calificado como una pausa táctica más que un paso claro hacia la estabilidad. Mientras tanto, Medio Oriente continúa siendo el escenario de ataques con estos enfrentamientos indirectos que mantienen un clima tenso, donde en cualquier momento se podría reactivar el conflicto a gran escala.
Donald Trump ha convertido la política exterior en una constancia de amenazas directas. Desde aranceles punitivos hasta advertencias de destrucción total. Presión, lenguaje agresivo y desprecio son el eje de su “estrategia”.
La estrategia internacional de Donald Trump en 2026 no deja espacio a la diplomacia tradicional. Amenazar con castigos económicos o incluso con acciones militares como mecanismo de negociación es su nuevo eje. En lugar de construir acuerdos, el mandatario ha optado por la intimidación, erosionando alianzas que tardaron años en construirse. Aquí un breve recuento de las amenazas de Trump a lo largo de este año.
Dinamarca / Groenlandia: Tratar territorios como moneda de cambio.
Trump amagó con imponer aranceles del 10% a múltiples países europeos si no se facilitaba la adquisición de Groenlandia por parte de EUA. La presión económica como herramienta para forzar la venta de un territorio autónomo raya en el intervencionismo moderno. Para Trump, los aliados también son susceptibles de coerción.
Canadá: Desprecio abierto hacia un socio clave.
Trump amenazó con aranceles del 100% si Canadá fortalecía vínculos comerciales con China, además de burlarse del primer ministro Mark Carney llamándolo “gobernador” y sugiriendo que el país debería convertirse en el estado 51 de EUA, poniendo en riesgo la relación bilateral más estable de EUA.
Panamá: Amenaza de invasión.
Trump planteó intervenir militarmente en Panamá si no se reducía la presencia china en el Canal. Hablar de invadir un país en 2026 revive las peores prácticas del pasado estadounidense en la región. Lejos de fortalecer la seguridad hemisférica, estas declaraciones siembran desconfianza y temor en América Latina.
Irán: Amenazas a niveles alarmantes
En medio del conflicto con Irán, Trump ha emitido amenazas que incluyen bombardear infraestructura crítica, destruir puentes y centrales eléctricas, e incluso afirmar que “todo el país puede ser eliminado en una noche”. También fijó ultimátums públicos para reabrir el estrecho de Ormuz, acompañados de insultos y amenazas directas. Las declaraciones han sido condenadas por el alto comisionado de la ONU, Volker Türk, quien calificó esta retórica como incendiaria y cercana a crímenes internacionales graves. Trump utiliza ya un lenguaje que normaliza la devastación total.
En todos los casos Trump privilegia la amenaza sobre el diálogo.Reducir la política exterior a castigos, ultimátums y humillaciones públicas debilita las relaciones y eleva el riesgo de conflictos mayores. ¿Cuánto debe esperarse antes de que sea demasiado tarde?
Irán advirtió que podría dejar sin petróleo y gas a EUA y sus aliados durante años si cruzan sus “líneas rojas”, en medio de la creciente tensión militar con Israel y Washington.
La Guardia Revolucionaria de Irán lanzó una fuerte advertencia: si Estados Unidos y sus aliados intensifican la ofensiva, responderá atacando infraestructura energética para interrumpir el suministro de petróleo y gas por años. El mensaje llega tras semanas de ataques y ultimátums que han elevado el riesgo de una escalada regional.
Teherán aseguró que hasta ahora ha actuado con “contención”, pero dejó claro que esa postura podría cambiar. También afirmó que sus fuerzas ya han realizado ataques contra objetivos vinculados a Israel y activos energéticos en la región, mientras Arabia Saudita reportó la intercepción de misiles cerca de instalaciones clave.
Además, Irán reivindicó un ataque contra un buque en el estratégico estrecho de Ormuz, zona por donde pasa gran parte del petróleo mundial. La advertencia apunta directamente al comercio energético global, elevando la preocupación por una posible crisis en los mercados internacionales si el conflicto sigue escalando.
Fuertes explosiones fueron reportadas en la isla de Kharg, principal centro de exportación petrolera de Irán, en medio de tensiones con EUA. Autoridades y medios internacionales apuntan a un posible ataque dirigido contra infraestructura estratégica.
Medios iraníes informaron que detonaciones se escucharon en la isla de Kharg, considerada el “corazón operativo” del petróleo iraní, ya que maneja cerca del 90% de las exportaciones de crudo del país. La zona es clave para la economía energética de Irán.
De acuerdo con reportes de agencias internacionales, EUA habría ejecutado un ataque contra objetivos militares en la isla, sin afectar instalaciones de procesamiento ni terminales de carga. Días antes, Donald Trump había insinuado la posibilidad de tomar control del sitio por su valor petrolero.
Hasta el momento, no se han confirmado víctimas ni el alcance total de los daños. En paralelo, otro ataque en la ciudad de Kashan dejó dos muertos y tres heridos, en un hecho que autoridades locales calificaron como una agresión extranjera, elevando la tensión en la región.
El presidente de Estados Unidos advierte que “desatará el infierno”, en un mensaje criticado por su tono apocalíptico y que viola el derecho internacional.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a mostrar sus desvaríos en torno a Irán al advertir, a través de Truth Social, que “morirá toda una civilización, para no volver jamás”. Aseguró además: “No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, como si dicha decisión no dependiera de él, como si fuera el héroe de esta historia; no lo es.
La declaración, difundida rápidamente en redes sociales es el pico en la intensificación retórica de confrontación de Estados Unidos, por lo que no es para menos que genere el escándalo y preocupación internacional, en especial por su tono amarillista, incluso apocalíptico, y lo peor, con la ausencia de fundamentos verificables.
En el mismo mensaje, Trump combinó amenazas con especulación política al afirmar que con un “Cambio de régimen completo y total” podrían surgir “mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas” y que “algo revolucionariamente maravilloso puede suceder”. Sin importar el derecho internacional, como ya es costumbre, estas expresiones refuerzan la visión intervencionista de Washington, donde plantea cambios internos en otros países como condición para la estabilidad.
Esto, basado en la evidencia histórica que han dejado los procesos de intervención extranjera en los que se ha visto, nunca ha sido verdad. Donde pasa, donde dice liberar, donde dice ofrecer la solución, EUA ha dejado un camino manchado de muerte, en las mismas condiciones como lo encontró, o peor. Eso sí, a cambio se lleva lo que le interesa, muchas veces petróleo, como lo fue el reciente caso de Venezuela.
El trasfondo de esta crisis es el control del estrecho de Ormuz, eje del comercio petrolero mundial. Trump fijó un ultimátum de 48 horas que termina la noche de este martes, y advirtió que, de no lograrse un acuerdo, “desatará el infierno” y ordenará ataques contra “plantas eléctricas y puentes”. Además, subrayó que la “conclusión” de esto “lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la historia del mundo”.
El mandatario cerró con una declaración contradictoria: “47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!”. Irónico, que, con un discurso lleno de amenazas y ultimátums, respaldado por una política basada en la presión y el uso de la fuerza, en el que incluso asegurá intenciones de acabar con un pueblo, recupere a su figura religiosa.
Como respuesta a las declaraciones, Irán ha advertido que cualquier escalada tendrá consecuencias. La Guardia Revolucionaria afirmó que “se acabó la autocontención” y que su respuesta se ejecutará “sin ninguna consideración”, incluso con la posibilidad de “privar a Estados Unidos y a sus aliados de petróleo y gas durante años”. Además, dejó en claro que actuará si Washington “cruza líneas rojas”.
Cuando en el futuro se analice esta época y tengan la coherencia para finalmente llamar a esto “guerra”, ni Estados Unidos, ni Israel serán los buenos, ojo, que Irán tampoco.
Un ataque conjunto atribuido a EUA e Israel acabó con la vida del jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní, en medio de una escalada de tensiones en Medio Oriente.
Los bombardeos de EUA e Israel provocaron la muerte del general Majid Jademi, jefe de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un ataque registrado al amanecer en Teherán. El propio cuerpo militar iraní confirmó el fallecimiento y calificó la acción como un “ataque criminal”.
Jademi había asumido el cargo en junio de 2025, tras la muerte de su antecesor durante enfrentamientos previos con Israel. De acuerdo con el ejército israelí, se trataba de uno de los mandos más importantes, con amplia experiencia en seguridad e inteligencia.
El hecho ocurre en un contexto de alta tensión regional, con amenazas cruzadas entre Irán y EUA por el control estratégico del estrecho de Ormuz, lo que eleva el riesgo de una escalada mayor en Medio Oriente.