Etiqueta: Inteligencia Artificial

  • CloudHQ anuncia megainversión de 4,800 mdd en México para centros de datos de IA

    CloudHQ anuncia megainversión de 4,800 mdd en México para centros de datos de IA

    El proyecto creará más de 7 mil empleos y posicionará a México como líder en economía digital e inteligencia artificial en América Latina.

    La empresa tecnológica CloudHQ realizará una inversión histórica de 4 mil 800 millones de dólares en Querétaro para construir un megacampus con seis centros de datos de hiperescala, enfocados en servicios de Inteligencia Artificial (IA), computación en la nube, comercio electrónico y tecnologías emergentes. La información fue dada a conocer por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, durante la Conferencia del Pueblo de la Presidenta Claudia Sheinbaum.

    Ebrard destacó que estos centros de datos son esenciales para la conectividad digital, pues soportan desde aplicaciones como ChatGPT hasta el internet de las cosas y sistemas de transporte. La inversión generará 7 mil 200 empleos en construcción, de los cuales 600 serán permanentes y altamente especializados, impulsando el desarrollo tecnológico en la región.

    Keith Patrick Harney, director de operaciones de CloudHQ, detalló que el campus abarcará 52 hectáreas, contará con una carga informática de hasta 900 MW y estará respaldado por subestaciones privadas con capacidad de 2 GW, lo que garantizará un suministro confiable para la operación de los centros. Las instalaciones cumplirán certificaciones LEED Oro y Plata, y contarán con refrigeración sin agua y prácticas sostenibles.

    La inversión también contempla colaboración con CFE y Cenace para garantizar la infraestructura energética necesaria. Harney señaló que la presencia de empresas tecnológicas arrendatarias podría triplicar la inversión inicial y la generación de empleos indirectos, lo que consolidará a Querétaro como referente en la economía digital en América Latina.

    Ebrard enfatizó que el proyecto “construye la carretera necesaria para que México ingrese de manera competitiva en la economía vinculada a la Inteligencia Artificial”, y destacó el apoyo del gobernador Mauricio Kuri en la adquisición de terrenos y el desarrollo del campus.

    Con esta megainversión, México se coloca a la vanguardia de la transformación digital global, y fortalecerá la infraestructura de datos crítica y generará oportunidades de empleo de alto nivel, mientras se impulsa el crecimiento de la industria tecnológica nacional y regional.

  • Cuando el primer empleo también se automatiza: la trampa laboral de la inteligencia artificial

    Cuando el primer empleo también se automatiza: la trampa laboral de la inteligencia artificial

    El futuro ya no se anuncia con despidos masivos ni con huelgas a las puertas de las fábricas. Se presenta de manera silenciosa, en los rincones menos visibles del mercado laboral, justo donde las y los jóvenes deberían dar su primer paso. La inteligencia artificial generativa, con su capacidad de redactar, programar, atender clientes y producir reportes en segundos, está ocupando el espacio que tradicionalmente pertenecía al primer empleo. Y lo hace sin ruido, sin resistencia, sin estadísticas que lo documenten. El problema ya no es imaginar qué trabajos se perderán en veinte años, sino reconocer que el reemplazo comenzó hace tiempo y ocurre en la etapa más frágil: la entrada al mundo laboral.

    El estudio de Stanford publicado en agosto de 2025 marca un parteaguas. Basado en millones de registros de nómina procesados con rigor metodológico, confirma que entre 2016 y 2023 hubo una caída del 13% en la contratación de personas de 22 a 25 años en sectores expuestos a la IA generativa. No se trata de ciencia ficción ni de modelos teóricos: es un dato duro que desnuda la paradoja de nuestra era. Mientras las cifras agregadas de empleo en Estados Unidos siguen creciendo, hay un agujero invisible en el inicio de las trayectorias. Ese vacío es estructural, porque lo que no se contrata no se despide, y lo que no se mide no se atiende.

    Este fenómeno obliga a replantear los supuestos tradicionales de la política laboral. Durante décadas se repitió que las y los jóvenes no encontraban empleo porque les faltaba experiencia. Los gobiernos diseñaron programas de prácticas, becas y esquemas de vinculación productiva bajo esa premisa. Hoy sabemos que no es falta de experiencia, es exceso de automatización. Las tareas de entrada —programación básica, soporte administrativo, creación de contenido inicial, atención al cliente digital— ya no requieren a un recién egresado: las hace un algoritmo más rápido, más barato y sin prestaciones. En ese sentido, el problema no es el talento juvenil, sino la lógica de mercado que lo vuelve prescindible.

    En México, el rezago institucional agrava la situación. Las encuestas oficiales, como la ENOE, no clasifican ocupaciones por grado de exposición tecnológica. La política laboral actúa con indicadores ciegos, incapaces de detectar exclusiones focalizadas. Los programas de apoyo al primer empleo, construidos con paradigmas del siglo pasado, siguen pensando que el desafío es la “transición escuela-trabajo”. Pero el obstáculo real es que ese tránsito ya no existe en ciertas áreas: la puerta de entrada fue cerrada por sistemas que sustituyen la rampa de aprendizaje con simulaciones automáticas. Si no se reconoce a tiempo, lo que está en riesgo no es una generación de egresados, sino la continuidad del pacto social que vinculaba educación con movilidad.

    El sistema educativo se encuentra atrapado en esta contradicción. Miles de mexicanas y mexicanos que estudiaron con esfuerzo descubren que lo aprendido en las aulas ya fue imitado por máquinas. La universidad, diseñada como garante de empleabilidad, produce títulos que pierden valor en el mercado digital. Se enseña lo que la IA ya sabe hacer, mientras las habilidades no automatizables —pensamiento crítico, negociación, liderazgo en contextos ambiguos— siguen relegadas a programas de élite. Así, en lugar de corregir desigualdades, la educación corre el riesgo de reproducirlas: quienes egresan de instituciones con planes tradicionales cargan con competencias codificables, mientras una minoría privilegiada accede a saberes que aún no puede replicar un algoritmo.

    La injusticia generacional se instala como un hecho consumado. Las y los jóvenes no cuentan con sindicatos que defiendan su derecho al primer empleo, ni con marcos normativos que reconozcan el fenómeno como una forma de exclusión estructural. La IA generativa produce un reemplazo sin conflicto, sin huelgas, sin titulares en la prensa. Simplemente, las vacantes no se abren. El canario en la mina ya no canta, pero tampoco se percibe su silencio. Y si las instituciones no reaccionan, lo que se perderá no es un salario inicial, sino la posibilidad de construir ciudadanía plena a partir de la autonomía económica.

    No se trata de demonizar la tecnología. La inteligencia artificial puede ser aliada en múltiples campos: investigación, innovación, eficiencia administrativa. El dilema está en cómo regular y acompañar su impacto para que no erosione la cohesión social. Las empresas que sustituyen personal joven por sistemas automatizados hoy no enfrentan obligaciones de reporte ni contribuyen a fondos de compensación. El costo social de la automatización temprana lo absorben las familias y el Estado, mientras los beneficios de productividad se concentran en los balances privados. Esta asimetría exige un rediseño de políticas fiscales, industriales y educativas que revaloricen la función estratégica del primer empleo.

    El riesgo de no actuar es repetir errores históricos. La mecanización agrícola dejó comunidades enteras sin alternativas productivas; la robotización automotriz excluyó a miles de obreros sin políticas de reconversión; la digitalización bancaria marginó a quienes no tuvieron acceso a nuevas competencias. En cada caso, la falta de reacción oportuna amplificó desigualdades. Hoy, con la inteligencia artificial, el desafío es aún más profundo: no es el reemplazo de tareas consolidadas, sino la eliminación de trayectorias antes de comenzar. No hablamos de reconversión laboral, sino de una omisión que convierte la meritocracia en promesa rota.

    La inteligencia artificial no está reemplazando el trabajo como lo imaginamos: está impidiendo que comience. El primer empleo —ese peldaño inicial hacia la autonomía, la experiencia y la vida adulta— está siendo absorbido silenciosamente por algoritmos que imitan, con precisión creciente, las tareas para las que los jóvenes se preparan. No es falta de talento, es exceso de automatización. Y mientras las políticas públicas miran hacia otro lado, se instala una exclusión estructural sin protesta visible, sin sindicato que la denuncie y sin estadísticas que la documenten. Proteger el primer empleo ya no es un acto simbólico, es una decisión estratégica para que el futuro no llegue dejando atrás a quienes más lo necesitan.

  • Cuando la Inteligencia Artificial deje de imitar y empiece a entender

    Cuando la Inteligencia Artificial deje de imitar y empiece a entender

    En la historia de la tecnología hay momentos que marcan un antes y un después. Así ocurrió con la llegada del internet, con la expansión de los teléfonos inteligentes o con la irrupción de las redes sociales. Hoy, frente a nuestros ojos, estamos viviendo otra transformación que podría ser aún más decisiva: el paso de una inteligencia artificial que imita a una que entienda. No se trata de un debate de especialistas, sino de la frontera política, económica y social que definirá cómo se organiza el mundo en las próximas décadas.

    La inteligencia artificial que usamos cotidianamente, desde asistentes de voz hasta programas capaces de redactar un texto, pertenece al universo de la IA generativa. Estos sistemas aprenden de enormes cantidades de datos y con ellos predicen lo que “probablemente” sigue en una oración, en una imagen o en una línea de código. Son máquinas estadísticas de imitación. Su fuerza es la versatilidad, pero su límite es claro: no comprenden lo que producen. Lo que para muchas y muchos parece casi mágico —que un modelo escriba un ensayo, genere un retrato o resuelva una ecuación— en realidad es el resultado de patrones memorizados, no de un razonamiento real.

    Frente a este escenario aparece el horizonte de la Inteligencia Artificial General (AGI, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo sería replicar la capacidad humana de razonar, aprender de la experiencia y adaptarse a situaciones completamente nuevas. Mientras la IA generativa solo responde dentro de lo que ha visto, la AGI aspiraría a integrarse en tiempo real a contextos inéditos, construyendo significado y tomando decisiones con una flexibilidad cercana a la nuestra. Esa es la verdadera disyuntiva: si seguiremos conviviendo con máquinas que imitan o si presenciaremos el nacimiento de máquinas que entienden.

    El debate no es abstracto. Dos gigantes de la industria, Microsoft y OpenAI, se encuentran en el centro de esta carrera. Al inicio fueron socios estratégicos: una alianza de más de diez mil millones de dólares que permitió a Microsoft incorporar los modelos de OpenAI en productos como Copilot, Office 365 o Bing. Sin embargo, lo que comenzó como un matrimonio tecnológico ejemplar hoy se acerca a un divorcio silencioso. El motivo es la llamada “cláusula AGI”, que permitiría a OpenAI romper el contrato con Microsoft si declara que alcanzó la inteligencia general. Para los de Redmond, esta cláusula es un riesgo existencial: podrían perder acceso a la tecnología justo en el momento en que más la necesitan. Para OpenAI, es su seguro de independencia frente a inversionistas y socios que buscan controlar la joya más codiciada de la era digital.

    La tensión ha llevado a Microsoft a preparar un camino propio. En 2025 presentó dos modelos entrenados en sus propios laboratorios: MAI-1-preview para texto y MAI-Voice-1 para voz. Aunque aún no alcanzan el nivel de sofisticación de GPT-5, marcan una estrategia de independencia. El mensaje es evidente: Microsoft no quiere ser solo cliente, sino competidor directo. El movimiento también refleja algo más profundo: el reconocimiento de que la AGI podría convertirse en el bien más valioso del planeta y que depender de un tercero sería políticamente insostenible.

    En este terreno de disputas empresariales emergen también las advertencias de figuras como Elon Musk, quien ha acusado a OpenAI de abandonar su misión original y de transformarse en una empresa orientada al lucro, demasiado dependiente de Microsoft. Musk llegó a afirmar que, tras el lanzamiento de GPT-5, OpenAI “se comería vivo” a Microsoft. Más allá de la exageración, la frase refleja el ambiente de carrera armamentista que rodea a la inteligencia artificial: no es solo una competencia tecnológica, es una lucha por el poder global.

    Lo cierto es que, más allá de la retórica, ya existen señales que apuntan hacia algo nuevo. Investigadores de Microsoft Research publicaron en 2023 el estudio “Sparks of Artificial General Intelligence”, donde documentaron experimentos con GPT-4 que parecían mostrar “chispas” de razonamiento general: resolver problemas matemáticos complejos, interpretar contextos inéditos, generar código creativo. Eran destellos, no una inteligencia plena, pero suficientes para encender un debate mundial. La llegada de GPT-5 en 2025 aumentó la expectativa, aunque la realidad fue más matizada: mejoras en velocidad y eficiencia, pero todavía lejos de un entendimiento humano.

    Estos destellos deben leerse con cautela. Son avances reales, pero no pruebas definitivas de que la AGI ya exista. Funcionan como los primeros vuelos de los hermanos Wright: demostraciones de posibilidad más que soluciones listas para transformar la vida cotidiana. Sin embargo, su valor estratégico es enorme: movilizan inversión, presionan a gobiernos para preparar regulaciones y generan una narrativa pública que influye en mercados financieros y decisiones políticas. Aquí radica un riesgo adicional: que las empresas usen el término AGI como arma de marketing o como ficha contractual, sin que haya evidencia de un salto real.

    Comprender la diferencia entre IA generativa y AGI es fundamental. La primera es poderosa dentro de los límites de sus datos; la segunda promete trascender esos límites y construir conocimiento propio. La primera responde como un traductor que domina el francés porque memorizó millones de textos; la segunda sería como un viajero que llega a una comunidad y aprende el dialecto local a través de la interacción y la experiencia. Una imita; la otra entiende. Y en esa diferencia se juega el futuro de la humanidad digital.

    Mientras tanto, en la vida diaria ya experimentamos impactos profundos de la IA generativa. Estudiantes que la usan para estudiar, profesionistas que redactan informes con su apoyo, mexicanas y mexicanos que encuentran en Copilot una herramienta que ahorra tiempo en sus trabajos. Todo ello anticipa cómo podrían cambiar nuestras rutinas si se concreta la AGI: diagnósticos médicos más precisos, justicia más accesible, ciencia acelerada. Pero también riesgos mayores: pérdida masiva de empleos, manipulación política a escala inédita, concentración del poder tecnológico en unas cuantas manos.

    El futuro de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de cuándo llegue la AGI, sino de cómo decidamos construirla y gobernarla. No será un asunto técnico menor, sino la frontera que definirá el rumbo de nuestra civilización digital. La AGI representa la posibilidad de contar con máquinas que aprendan y razonen como nosotras y nosotros, capaces de transformar la ciencia, la economía y la vida cotidiana; pero también encierra riesgos inéditos si su desarrollo queda en pocas manos o se desalinean sus objetivos de los valores humanos. La conclusión es clara: el futuro no dependerá de la fecha exacta en que crucemos el umbral, sino de si somos capaces de garantizar que esa nueva inteligencia se convierta en un motor de progreso compartido y no en una herramienta de amenaza o desigualdad.

  • Trump como Superman: la Casa Blanca vuelve a usar IA para exaltar al presidente

    Trump como Superman: la Casa Blanca vuelve a usar IA para exaltar al presidente

    La Casa Blanca publicó en X una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparece Donald Trump caracterizado como Superman, en coincidencia con el estreno de la nueva película del superhéroe.

    El póster muestra al mandatario con capa y traje azul, acompañado del mensaje: “El símbolo de la esperanza. Verdad, justicia, el modo americano… Superman Trump”.

    No es la primera vez que la administración republicana recurre a este tipo de recursos. En mayo, tras la muerte del papa Francisco, circularon imágenes de Trump como el nuevo pontífice, e incluso caracterizado como rey.

    Las imágenes han generado polémica por el uso de recursos oficiales para fines propagandísticos, además de los cuestionamientos éticos sobre el uso de inteligencia artificial con fines políticos.

    Trump busca fortalecer su imagen de liderazgo en pleno año electoral, mientras arrecian las críticas por sus posturas autoritarias y el uso del aparato gubernamental para alimentar su culto a la personalidad. Estas estrategias reflejan el estilo mediático que ha caracterizado al magnate desde su llegada a la política, apostando por lo espectacular, lo simbólico y lo viral.

  • La guerra del futuro: más allá del campo de batalla, alertan ministros y generales

    La guerra del futuro: más allá del campo de batalla, alertan ministros y generales

    Drones baratos, inteligencia artificial, armas hipersónicas, computadoras cuánticas, ciberataques y satélites armados son apenas el inicio. La guerra del futuro será instantánea, invisible y global. Así lo advirtieron ministros y generales en la Cumbre de Seguridad Asiática Shangri-La 2025, donde quedó claro que los conflictos ya no se declaran: emergen, se infiltran y destruyen sin previo aviso.

    La inteligencia artificial ya redefine la toma de decisiones en combate, mientras enjambres de drones autónomos y armas guiadas por datos permiten ataques precisos a bajo costo. En paralelo, el espacio y los fondos oceánicos —zonas sin regulación internacional— se convierten en frentes de batalla clave. Cables submarinos que sostienen internet y satélites de navegación son vulnerabilidades críticas.

    La computación cuántica, aunque aún experimental, promete cambiar las reglas: romperá sistemas de cifrado, inutilizará redes enemigas y generará una nueva era de espionaje absoluto. Se anticipa una disuasión silenciosa basada en el control de la “información total”. Ganará quien se adapte más rápido, no necesariamente quien tenga más armas.

    Sin normas globales claras, la superioridad tecnológica puede traducirse en caos. El riesgo de guerras entre máquinas, ataques imposibles de atribuir y decisiones automatizadas fuera de control preocupa a expertos. “La línea entre paz y guerra es cada vez más difusa”, concluyen los líderes reunidos en Singapur. La soberanía ya no solo se defiende en tierra: también en los datos, los algoritmos y la nube.

  • China desarrolla microdron del tamaño de un mosquito para misiones de espionaje

    China desarrolla microdron del tamaño de un mosquito para misiones de espionaje

    Científicos chinos han desarrollado un microdron con forma de mosquito, casi del tamaño de una uña humana, diseñado para misiones de espionaje y reconocimiento en zonas de difícil acceso. El dispositivo, presentado por medios estatales, cuenta con alas tipo hoja, cuerpo negro y patas finas, y es prácticamente indetectable.

    El dron, creado en la provincia de Hunan, podría usarse en operaciones militares, vigilancia interior y recopilación de datos sensibles. Aunque su tamaño limita el alcance, la duración de la batería y la cantidad de sensores, expertos advierten que su discreción lo hace ideal para infiltrarse en espacios restringidos.

    Investigadores en EE. UU. señalan que estos drones podrían emplearse en instalaciones gubernamentales, domicilios o empresas para espiar conversaciones, rastrear personas o robar contraseñas. Su uso también podría extenderse al ámbito civil, con potenciales riesgos en manos de particulares o delincuentes.

    Este desarrollo se suma a otros proyectos similares, como el RoboBee de Harvard y los Black Hornet utilizados por fuerzas armadas occidentales, lo que confirma una carrera global por dominar el espionaje con tecnología inspirada en insectos.

  • EU promueve prisión migrante en Florida con polémico meme de caimanes del ICE

    EU promueve prisión migrante en Florida con polémico meme de caimanes del ICE

    El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) generó controversia al difundir un meme con inteligencia artificial para promocionar una nueva prisión para migrantes en Florida, conocida como el “Alligator Alcatraz”. La imagen muestra caimanes con gorras del ICE vigilando la zona.

    La prisión, ubicada en los Everglades, estará rodeada de pantanos, lo que, según las autoridades, evitaría fugas sin necesidad de fuerte inversión en seguridad. El proyecto prevé una inversión anual de 450 millones de dólares.

    La publicación, compartida con la frase “¡Próximamente!”, generó críticas por su tono intimidante. Usuarios denunciaron que se trata de propaganda oficial con tintes de “guerra psicológica”.

    El proyecto cuenta con el respaldo del fiscal de Florida, James Uthmeier, y del presidente Donald Trump, quien en su primer mandato ya había planteado ideas como usar caimanes y serpientes como barrera migratoria.

    La prisión de los Everglades se suma al plan del Gobierno para ampliar la capacidad de detención migratoria y reforzar las deportaciones. Aunque aún no hay fecha definida para su apertura, se estima que tendrá capacidad para cinco mil personas.

  • México frente a una ola de ciberataques: 35.2 mil millones en el primer trimestre

    México frente a una ola de ciberataques: 35.2 mil millones en el primer trimestre

    Durante el primer trimestre de 2025, México registró 35 mil 200 millones de intentos de ciberataques, convirtiéndose en el segundo país más afectado en Latinoamérica. La firma de ciberseguridad Fortinet dio a conocer esta alarmante cifra en su último reporte sobre el Panorama Global de Amenazas 2025, elaborado por FortiGuard Labs.

    Los cibercriminales emplean herramientas avanzadas, como la inteligencia artificial (IA), para realizar labores de reconocimiento más específicas y difíciles de detectar. Este escenario representa uno de los mayores desafíos para las empresas mexicanas.

    A nivel global, se han identificado 1.9 billones de intentos de ciberataques, un aumento del 16.7% en comparación con 2024. Fortinet señala que los delincuentes ahora utilizan sistemas automáticos para escanear y monitorear a sus posibles víctimas.

    “El escaneo activo en el ciberespacio alcanzó niveles sin precedentes en 2024, con un aumento del 16.7% a nivel mundial”, destacó el informe. FortiGuard Labs observó miles de millones de intentos de escaneo cada mes, lo que equivale a 36 mil escaneos por segundo.

    La IA se ha convertido en una herramienta clave para los cibercriminales, quienes la utilizan en técnicas como phishing, suplantación de identidad y extorsión. Los grupos de cibercrimen están especializándose, redoblando esfuerzos en segmentos específicos de la cadena de ataque.

    Un informe de The Competitive Intelligence Unit revela que, en México, alrededor de 13 millones 500 mil internautas han sido víctimas de fraudes cibernéticos relacionados con phishing. En promedio, cada uno perdió ocho mil 750 pesos tras ser vulnerado.

    Ante este panorama complejo, las empresas deben mejorar sus medidas de ciberseguridad. Fortinet advierte que la falta de habilidades en este campo es un problema creciente. Actualmente, existe una escasez global de 4.8 millones de profesionales en ciberseguridad, de los cuales 1.3 millones pertenecen a América Latina y el Caribe.

    La inteligencia artificial, especialmente la generativa, se utiliza para complementar los equipos de ciberseguridad. Permite reaccionar rápidamente a los cambios en las redes y detectar amenazas potenciales más eficazmente que los humanos.

    El error humano sigue siendo una puerta de entrada común para los cibercriminales. Fortinet recomienda crear una cultura sólida de ciberseguridad y capacitar a los empleados sobre las amenazas actuales. Esto puede convertir a los colaboradores en la primera línea de defensa contra ataques cibernéticos.

  • Incorporar la IA en el área docente

    Incorporar la IA en el área docente

    La semana pasada me solicitaron entregar todos los trabajos presentados en los congresos que he asistido durante varios años, fue una situación complicada porque durante años he trabajado por lo menos una ponencia o conferencia por año desde que laboré como ayudante de investigación. Durante este tiempo he cambiado varias veces de computadora, no porque sea una consumista que busca tener el último modelo, sino porque al principio las computadoras donde realizaba mis proyectos eran del trabajo y las memorias USB se borran o no las pierdes, los discos duros extraibles ahora son más accesibles. Uno de los revisores me dijo que hiciera un resumen de cada trabajo, no es porque sean muchos, pero ya acumulados durante años eso me tomaría demasiado tiempo y aún tenía que preparar tareas y lecturas para un diplomado que estoy tomando. Lo que hice fue rastrear todos los trabajos que pude encontrar, pero de aquellos de los que no hubo rastro los realicé con apoyo de una Inteligencia Artificial. 

    La experiencia con el uso de IA fue maravillosa me ahorró muchísimo tiempo ya que hice un resumen breve de los temas que tocaba el trabajo, en otras ocasiones tenía los artículos derivados de las ponencias y a partir de eso generaba una síntesis de los documentos. Me ahorró mucho tiempo de trabajo y aun así me tomó tres días en realizarlas todas, acomodarlas y ajustar algunos elementos. La herramienta es muy interesante y nos puede ahorrar mucho trabajo, en este caso de diseño. Tanto para mis clases como para los congresos me tomo demasiado tiempo en colocar los temas que usamos y cuando trabajo en equipo, invertimos más tiempo porque debatimos cuáles son los tópicos por destacar en cada diapositiva o planeamos cómo va a realizarse la presentación. 

    A mis estudiantes les invito a evitar usar la IA para investigar cosas, pues no cuenta con la verificabilidad que tendrían los artículos de investigación, por ejemplo, o los libros. Pero sería interesante que utilicen esa herramienta como un apoyo para acortar tiempo y apoyarse de, por ejemplo, como lo utilicé en este caso. Pero hay investigaciones que nos arrojas que el uso de la IA incluso puede permitir a los usuarios ahorrar 35% del tiempo de trabajo. 

    La tarde de ayer asistí al Encuentro Internacional Virtual: IA en las aulas, evento académico que se enfocó en el uso de la Inteligencia Artificial aplicado a las aulas para la docencia. Un evento organizado por el Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, se puede tener acceso a las presentaciones a través de este video:

    Los trabajos son muy interesantes porque los docentes de educación básica podrían retomar esas estrategias de apoyo de la IA para poder generar situaciones didácticas que les permitan aplicarlas en el aula, pero sobre todo ahorrar trabajo en sus planeaciones que pueden dedicar incluso al descanso. Trabajar en educación básica implica invertir demasiado tiempo fuera del aula, preparación de clase, calificaciones, búsqueda de material didáctico, burocracia, entre otras cosas.  

    Los trabajos de todos los colegas fueron muy interesantes, desde usar la IA para generar planeaciones en el aula, hasta llevar a los estudiantes a la sala de cómputo para conversar con personajes históricos o escritores, esto último representó un aprendizaje significativo para los estudiantes. Otros profesores han hecho bots, que son breves programas que les apoyan para sistematizar los temas y objetivos de sus materias. Por suerte todas las exposiciones de los profesores se encuentran en la liga de YouTube antes expuesta y se tiene acceso de forma libre, pero es seguro que las publicaciones sobre estos temas serán cada vez más populares. 

    La inteligencia artificial colabora con los profesionales, se está incorporando cada vez más a diferentes profesiones, pero es necesario fomentar las habilidades básicas de nuestros estudiantes, en todos los niveles académicos. Yo veo en mis estudiantes que requieren desarrollar sus habilidades de lectoescritura para comenzar a evaluar mejor los materiales y la información que se encuentran para cada tema. Considero fundamental sobre todo la lectoescritura porque eso permitirá a los estudiantes a construir mayores conocimientos. Lo que nos toca a muchos profesores, sobre todo en niveles académicos más avanzados, es remontar el analfabetismo funcional que poseen los estudiantes y planear con el apoyo de la IA, puede proveer mayor posibilidad de hacer más eficiente el uso del tiempo en clase tanto para niños, jóvenes y adultos. 

  • Estados Unidos limita el uso de DeepSeek, IA china, por preocupaciones de seguridad nacional y posible filtración de datos

    Estados Unidos limita el uso de DeepSeek, IA china, por preocupaciones de seguridad nacional y posible filtración de datos

    La inteligencia artificial china DeepSeek ha comenzado a enfrentar restricciones en diversas partes del mundo debido a preocupaciones sobre seguridad nacional y protección de datos. Países como Estados Unidos, Italia, Australia, Corea del Sur, Irlanda, Países Bajos y Taiwán han impuesto limitaciones parciales o totales al uso de esta plataforma, que se ha destacado por ofrecer servicios hasta 95% más baratos que los de la competencia.

    Las medidas más estrictas han sido adoptadas por Países Bajos, Australia, Estados Unidos y Taiwán, que han prohibido su uso dentro de organismos gubernamentales y por parte de empleados estatales, alegando posibles filtraciones de datos sensibles y riesgos de espionaje a través de softwares maliciosos. Por otro lado, Italia e Irlanda han solicitado mayor información sobre la estructura del software, buscando esclarecer sus preocupaciones en torno a la gestión y protección de los datos privados. En tanto, Corea del Sur optó por bloquear la plataforma de manera temporal mientras investiga sus implicaciones.

    Este tipo de restricciones no son nuevas en el escenario tecnológico global. Plataformas chinas han estado en el centro de la polémica en los últimos meses, enfrentando regulaciones y bloqueos en distintos países. Un ejemplo reciente es el caso de TikTok, la popular aplicación de videos cortos propiedad de ByteDance, que fue bloqueada en Estados Unidos en las últimas horas del gobierno de Joe Biden.

    Sin embargo, con la llegada de Donald Trump nuevamente a la presidencia, la app ha sido reinstaurada temporalmente, aunque sigue en proceso de posible adquisición por parte de otro comprador, también bajo el argumento de la seguridad nacional.

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