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  • IMPERIO DECADENTE

    IMPERIO DECADENTE

    El tema que marcó la pauta en la reciente Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México fue, sin duda, la intromisión del cada vez más cuestionado gobierno de los Estados Unidos.

    ​De manera coincidente en los distintos foros y conversatorios, se abordó la injerencia política del presidente Donald Trump y sus constantes amenazas contra los movimientos de izquierda. Esta presión ha impulsado el ascenso de la ultraderecha en recientes elecciones de América Latina, con el claro objetivo de afianzar alianzas serviles para apoderarse de las riquezas regionales mediante la extorsión, una práctica harto conocida de la mafia del poder.

    ​En el ámbito interno, se señaló el sistemático abuso de las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), traducido en la persecución implacable contra las comunidades latinas catalogadas como indocumentadas. A pesar de la evidente violencia, represión y racismo con que operan, estas acciones pretenden justificarse bajo el absurdo argumento de la “seguridad nacional”, como si la gente trabajadora se dedicara al espionaje que, paradójicamente, sí ejecutan las agencias estadounidenses.

    ​Tema aparte, pero de suma relevancia, es la estrecha colusión norteamericana con el gobierno de Israel en la reciente invasión al territorio palestino, la escalada de guerra con Irán y el progresivo desgaste de su otrora incuestionable poderío armamentista. Todo esto, aunado al férreo control que ejercen sobre los medios de comunicación y las plataformas digitales para golpear y censurar a quienes se atreven a cuestionar sus decisiones.

    ​El que alguna vez pretendió erigirse como el país de las libertades, la economía más avanzada y el referente del “primer mundo”, hoy se encuentra en terapia intensiva. EE. UU. busca desesperadamente salvar su economía a través de la invasión, la violencia y el despojo de los recursos de otras naciones, degradado a la condición de un gobierno corrupto e invasor.

    Esperemos que la intromisión de la ultraderecha fascista no logre degradar la incipiente democracia en Brasil.

  • Respeto a nuestra persona

    Respeto a nuestra persona

    En el capítulo cinco de la Cartilla Moral de Alfonso Reyes se trata del respeto a nuestra persona, quizá el más obvio pero al mismo tiempo el más difícil de todos los respetos. Habla del uso del cuerpo y del alma: El descanso, la limpieza, el buen humor, la libertad, la buena fe, la verdad, la dignidad y no intoxicar el cuerpo. Dice textualmente:

    “Los respetos que hemos considerado como mandamientos de la moral pueden enumerarse de muchos modos. Los agruparemos de la manera que nos parece más adecuada para recordarlos de memoria, desde el más individual hasta el más general, desde el más personal hasta el más impersonal. Podemos imaginarlos como una serie de círculos concéntricos. Comenzamos por el interior y cada vez vamos tocando otro círculo más amplio.

    Lo primero es el respeto que cada ser humano se debe a sí mismo, en cuanto es cuerpo y en cuanto es alma. A esto se refiere el sentimiento de la dignidad de la persona. Todos los hombres son igualmente dignos, en cuanto a su condición de hombres, así como todos deben ser iguales ante la ley.

    El hombre debe sentirse depositario de un tesoro, en naturaleza y en espíritu, que tiene el deber de conservar y aumentar en lo posible. Cada uno de nosotros, aunque sea a solas y sin testigos, debe sentirse vigilado por el respeto moral y debe sentir vergüenza de violar este respeto. El uso que hagamos de nuestro cuerpo y de nuestra alma debe corresponder a tales sentimientos.

    Esto no significa que nos avergoncemos de las necesidades corporales impuestas por la naturaleza, sino que las cumplamos con decoro, aseo y prudencia. Esto no significa que nos consideremos a nosotros mismos con demasiada solemnidad, porque ello esteriliza el espíritu, comienza por hacemos vanidosos y acaba por volvemos locos. También es muy peligroso el entregarse a miedos inútiles, error frecuente y signo de fatiga nerviosa.

    Una de sus formas más dañinas es el miedo a la libertad y a las hermosas responsabilidades que ella acarrea. El descanso, el esparcimiento y el juego, el buen humor, el sentimiento de lo cómico y aun la ironía, que nos enseña a burlamos un poco de nosotros mismos, son recursos que aseguran la buena economía del alma, el buen funcionamiento de nuestro espíritu.

    La capacidad de alegría y de humor es una fuente del bien moral. Lo único que debemos vedarnos es el desperdicio, la bajeza y la suciedad. De este respeto a nosotros mismos brotan todos los preceptos sobre la limpieza de nuestro cuerpo, así como todos los preceptos sobre la limpieza de nuestras intenciones y el culto a la verdad. La manifestación de la verdad aparece siempre como una declaración ante el prójimo, pero es un acto de lealtad para con nosotros mismos.

    Se ha dicho que la buena presencia es ya de por sí la mejor recomendación. Lo mismo puede decirse de la buena fe. Pero la limpieza de cuerpo y alma de que ahora tratamos no ha de procurarse por cálculo y para quedar bien con los demás; sino desinteresadamente, y para nuestra solitaria satisfacción moral.

    Aunque tengamos escasos recursos siempre es posible cuidar nuestro cuerpo y vestido, como lo hacen con dignidad tantos de nuestros campesinos. Y recordemos que si el desaseo es desagradable, el exhibicionismo y la afectación son ridículos.

    El respeto a nuestra persona nos exige también no envenenarla ni degradarla. Las huidas de la realidad que prometen los tóxicos destruyen las más notables facultades humanas.

    Los antiguos griegos, creadores del mundo cultural y moral en que todavía vivimos, distinguían este sentimiento de la propia dignidad, y la justa indignación ante las vilezas ajenas. Estos dos principios son el fundamento exterior de las sociedades.”

  • El perfil demográfico chilango I

    El perfil demográfico chilango I

    La Ciudad de México no para de cambiar. Los resultados recién publicados de la Encuesta Intercensal 2025 (EIC) realizada por el INEGI permiten mesurar el dinamismo demográfico de la capital de nuestro país, el corazón político, económico y cultural de México. Los datos revelan una urbe en plena transición demográfica, marcada por el envejecimiento acelerado, hogares en constante reconfiguración, notables avances educativos y contrastes socioeconómicos entre los habitantes de sus 16 demarcaciones territoriales.

    Vivimos en la CDMX, antes Distrito Federal, 9.2 millones de personas. Hace cien años, en el entonces Distrito Federal vivía un millón de hombres y mujeres. El dato anterior no es un registro censal; hago la estimación (interpolación lineal, 1.05 millones) a partir de los resultados de los Censos de Población de 1921 (906 mil habitantes) y de 1930 (1.2 millones). También podemos estimar que, si en 1921 el país tenía una población total de 14.3 millones de habitantes y en 1930 de 16.5 millones, en 1925 debió de estar habitado por unos 15.3 millones. En 2025, México reportó un monto poblacional de 130,393,389 habitantes, mientras que la CDMX tuvo 9,165,819 habitantes; eso quiere decir que, durante el mismo período de cien años, mientras que la población nacional se multiplicó por 8.5, la de la CDMX lo hizo por 8.73. Quizá la diferencia no parezca importante, pero consideren que, si la población total se hubiera multiplicado tanto como la de la CDMX, en 2025 seríamos 3.4 millones más de habitantes (la población total en 2025 del estado de Guerrero).

      La capital del país se mantiene en la segunda posición a nivel nacional por su volumen de habitantes, sólo superada por el Estado de México (17.6 millones). En los casi 1.5 mil kilómetros cuadrados que tiene de superficie territorial la CDMX radica, pues, el 7% de toda la población de México. Lo anterior se traduce en la densidad de población más elevada a nivel nacional: 6,172 habitantes por kilómetro cuadrado. Claro, una población relativa tremendamente muy superior a la nacional, de apenas 66. 6 habitantes por kilómetro cuadrado. Para darnos una idea de la dimensión de esa diferencia, imaginemos que si en todo México se tuviera la misma densidad poblacional con la que vivimos en la CDMX, entonces el país tendría una población total de poco más de 12.1 mil millones de habitantes, es decir, 10.7 mil millones más que los que hoy día habitan India, la nación más poblada del orbe, y de hecho 3.9 mil millones más que la población total del planeta. A nivel entidad federativa, la población relativa más alta, después de la que presenta la CDMX, la registra el Estado de México, con 786 habitantes por kilómetro cuadrado; de nuevo, la diferencia es muy marcada: si en el Edomex, con una superficie de 22.3 mil kilómetros cuadrados, se alcanzara la misma densidad poblacional que la de la CDMX, no tendría poco más de 17.5 millones de habitantes, sino 138 millones de habitantes.

    A nivel municipal, la unidad más poblada de todo México no está en la CDMX, sino en Baja California: se trata de Tijuana, en donde viven 2 millones de personas. En segunda posición aparece una de las 16 demarcaciones territoriales de la capital de la República, Iztapalapa, en donde viven 1.9 millones de seres humanos, dos de cada diez habitantes de la CDMX. Enseguida se ubica la más norteña de las demarcaciones territoriales, la Gustavo A. Madero, con 1.2 millones de habitantes. En el extremo opuesto, la demarcación territorial con menor volumen de población es la sureña Milpa Alta, por cierto, la segunda más extensa, en donde viven sólo 154 mil personas. En Iztapalapa —en donde radican más personas que en Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Nayarit, Tlaxcala y Zacatecas—, la densidad de población es de 16,590 habitantes por kilómetro cuadrado, es decir, en promedio, a cada habitante le corresponde una superficie de 60 metros cuadrados. Bueno, pues Iztapalapa no es la demarcación territorial más densamente poblada, sino Iztacalco, con 16,852 habitantes por kilómetro cuadrado —aquí a cada habitante le corresponde en promedio una superficie de 59 metros cuadrados—. En Milpa Alta, el panorama es muy diferente: con la población relativa más baja de la CDMX, 534 habitantes por kilómetro cuadrado, queda mucho panorama rural qué apreciar por allá. Si un día se distribuyera homogéneamente toda su población (154,384 habitantes) en sus 289.1 kilómetros cuadrados, cada habitante ocuparía un cuadrado de 43.3 metros por 43.3 metros; esto es, 1,872.66 metros cuadrados por persona. Mucho espacio. El promedio para la CDMX da cuenta de una realidad totalmente diferente: si un día se distribuyera toda la población chilanga (9,165,819 habitantes) a lo largo y ancho de todo su territorio (1,485.2 kilómetros cuadrados), cada persona ocuparía un cuadrado de 12.7 metros por 12.7 metros; esto es, 162 metros cuadrados para cada una de ellas. Para ponerlo en términos aún más ilustrativos: mientras a un habitante en Milpa Alta le correspondería prácticamente el tamaño de un pequeño terreno campestre o una huerta familiar, al capitalino promedio apenas le tocaría el equivalente exacto a una cancha oficial de voleibol (162 metros cuadrados). Ese es el espacio vital teórico en el que convive el pulso acelerado de nuestra metrópoli.

    @gcastroibarra

  • México se transforma: ¿Quién está contando la historia?

    México se transforma: ¿Quién está contando la historia?

    Entre detenciones, liderazgos, programas sociales y obras públicas, el verdadero debate es si estamos evaluando al país con datos o con prejuicios políticos.

    México vive una etapa de reacomodo político. Las lealtades se ponen a prueba, los liderazgos se redefinen y los acontecimientos revelan que el poder no es estático. El caso del exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, detenido en medio de las investigaciones por la participación de agentes estadounidenses en un operativo antinarcóticos, es un ejemplo de ello.

    La gobernadora Maru Campos respaldó que se investiguen los hechos, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en la legalidad y la soberanía nacional. La Fiscalía acusa al exfuncionario de presuntas irregularidades, incluida la participación no autorizada de agentes extranjeros en operaciones de seguridad. El proceso debe esclarecer responsabilidades sin confundir una acusación con una sentencia.

    Pero hay algo más que observar: la política mexicana también se define por la capacidad de los gobernantes para responder a las crisis, respetar las instituciones y asumir las consecuencias de sus decisiones.

    Los resultados más allá de los partidos

    En medio de la discusión política, escucho con frecuencia que México está retrocediendo, que no se construye nada y que los recursos públicos se desperdician en programas sociales.

    ¿Es realmente así?

    El Primer Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum, presentado en septiembre de 2025, reportó avances en hospitales, educación media superior, vivienda, carreteras y proyectos ferroviarios. También informó sobre la expansión de los programas sociales. Son datos oficiales que deben contrastarse con presupuestos ejercidos, obras terminadas y resultados medibles.

    Y hay que decirlo con claridad: no todo avance en México es mérito exclusivo de la Cuarta Transformación.

    Gobernadores como Pablo Lemus, en Jalisco; Samuel García, en Nuevo León; y Maru Campos, en Chihuahua, también han impulsado proyectos de infraestructura y servicios públicos que deben evaluarse por sus propios resultados.

    Reconocer sus acciones no significa respaldar todas sus decisiones. Significa entender que México es una federación y que el desarrollo nacional depende de la participación de gobiernos federales, estatales y municipales.

    La crítica debe ser pareja. Si una administración construye carreteras, mejora el transporte o amplía los servicios públicos, corresponde examinar sus resultados. Si incumple, también debe rendir cuentas.

    No se trata de repartir flores por simpatías partidistas, sino de reconocer resultados donde los haya.

    Los programas sociales no son exclusivos de México

    Otro argumento recurrente es que apoyar económicamente a las familias de menores ingresos equivale a premiar la falta de trabajo.

    La realidad es más compleja.

    Estados Unidos mantiene programas como Medicaid, que facilita el acceso a servicios médicos, y SNAP, destinado a la asistencia alimentaria. Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental estadounidense, publicado en 2026, estimó que millones de adultos beneficiarios de estos programas también trabajaron durante 2024; aproximadamente dos tercios de los adultos trabajadores analizados habían laborado a tiempo completo durante algún periodo relevante.

    Esto demuestra que recibir asistencia pública no significa necesariamente negarse a trabajar.

    Por supuesto, los programas sociales deben fiscalizarse y evaluarse. No basta con entregar dinero: hay que conocer sus efectos sobre la pobreza, la educación, la salud y las oportunidades laborales.

    La protección social puede aliviar necesidades inmediatas, pero debe acompañarse de servicios públicos eficientes y una economía que genere empleos dignos.

    El periodismo: investigar, no descalificar

    Aquí llegamos al punto central.

    Me preocupa que parte del debate público se reduzca a dos extremos: quienes consideran que todo lo que hace el gobierno está mal y quienes creen que cualquier crítica constituye un ataque político.

    El periodismo tiene la obligación de cuestionar al poder, cualquiera que sea su partido. Pero también tiene la responsabilidad de verificar sus afirmaciones, contrastar fuentes y distinguir entre una denuncia, una investigación y un hecho probado.

    La publicidad oficial merece un escrutinio especial porque puede convertirse en un instrumento de presión o de recompensa editorial. Sin embargo, recibir recursos públicos no demuestra automáticamente que un medio haya perdido su independencia, del mismo modo que criticar al gobierno no garantiza rigor periodístico.

    La credibilidad se construye con documentos, investigación, transparencia y disposición para cuestionar a todos los actores políticos.

    Si un gobierno anuncia una obra, debemos preguntar cuánto costó, si terminó y a quién beneficia. Si un medio denuncia corrupción, debe presentar pruebas. Y si una administración consigue resultados positivos, esos resultados también deben informarse.

    Criticar al poder es indispensable; informar con rigor es innegociable.

    México necesita menos consignas y más resultados

    La inseguridad, los rezagos en salud, las desigualdades educativas y las dificultades para acceder a una vivienda digna siguen siendo desafíos reales. Al mismo tiempo, existen programas, inversiones y proyectos de infraestructura que merecen una evaluación seria.

    Ambas realidades pueden coexistir.

    La Cuarta Transformación debe responder por sus logros y sus pendientes. Los gobiernos estatales deben someterse al mismo escrutinio. Y los medios tienen que demostrar que su compromiso es con la información, no con una corriente política.

    México no necesita que todos aplaudan al gobierno, ni que todos lo condenen. Necesita ciudadanos capaces de distinguir entre propaganda y evidencia.

    Porque las obras no pertenecen a un partido, los recursos públicos no son propiedad de los gobernantes y la crítica no es patrimonio exclusivo de la oposición.

    Al final, la pregunta no es quién se lleva las flores.

    La verdadera pregunta es quién está dando resultados, quién está fallando y quién tiene la honestidad periodística de contarlo con pruebas.

    Esa es la discusión que México merece. Y esa es la responsabilidad que el periodismo no debe abandonar.

  • MORENA Y LA DISPUTA POR EL HUESO: ¿DÓNDE QUEDÓ EL OBRADORISMO?

    MORENA Y LA DISPUTA POR EL HUESO: ¿DÓNDE QUEDÓ EL OBRADORISMO?

    En lo que va del mes hemos sido testigos de un montón de suspirantes a las coordinaciones de los diferentes cargos que estarán en disputa en el 2027 por parte de la 4T. Algunos cuadros eran los naturales y otros pareciera que fueron impuestos o, peor aún, da la impresión de que se están dando por perdidas. Tal es el caso de Nuevo León, con una candidata manchada por escándalos relacionados con la secta NXIVM, o casos como el de Chihuahua, con Andrea Chávez, o, peor aún, el hijo del impresentable de Pedro Haces, cuyo único logro es eso… ser hijo de un político que ha traicionado los principios de la Transformación de una manera por demás indignante. Ahora, no conforme, quiere dejar una herencia… muy a la Monreal, así mero, como Saúl, ese que salió dando un discurso y entrevistas de ser el salvador de Fresnillo, Zacatecas, para recuperar ese municipio.

    Y así sigue el desfile de la vergüenza de candidatos que andan atrás del hueso, olvidándose totalmente de los principios del obradorismo, esos principios que aborrecen buscar el poder por el poder, esa ambición desmedida de seguir en el presupuesto sea como sea y que está siendo apoyada por la parte cupular del partido.

    Dicho de otro modo, el desempeño de Citlalli y Ariadna ha sido por demás mediocre en la selección de algunos candidatos y se observa nuevamente la opacidad del método de selección, en donde, si no eres del agrado de la dirigencia, simplemente te dicen que la encuesta no favoreció y sales corrido en la carrera por esas famosas coordinaciones.

    Es de risa ver caminar a la gente que suspira por el poder con el periódico del partido. Hablan de los logros del actual gobierno, hablan de programas sociales, hacen como que escuchan a la gente y, a la media hora, se olvidan de todo lo que hicieron, cegados por la ambición por el poder, pero sin tener lo principal que debe presentar una persona que aspira a gobernar o a desempeñar una función legislativa: UN PROYECTO. Así como se lee, la inmensa mayoría de los candidatos no cuentan con un proyecto, entendiéndose que no es lo mismo hacer propuestas que presentar un proyecto a la ciudadanía, ya que no tienen la menor idea de cuáles son las necesidades del lugar que van a representar o en qué van a destinar recursos. Es por eso que personalmente no estoy de acuerdo con esa idea de TERRITORIO; han choteado esa palabra como si fuera un gran logro andar entre la gente o las colonias que se tiene la intención de representar. El político sin proyecto está vacío, simplemente es inútil y tiene muchas probabilidades de fracasar.

    AMLO nos dejó la enseñanza de su PROYECTO ALTERNATIVO DE NACIÓN, ese documento que tenía la intención de atacar los grandes problemas del país, basado en todo el aprendizaje que nuestro cabecita de algodón tenía por su cercanía al pueblo. Sin embargo, en tan poco tiempo, la rienda de la transformación se ha soltado para algunos o se ha aflojado para otros, con la complacencia de la dirigencia, esa que cada día que pasa se vuelve más laxa y menos comprometida con los valores de la 4T.

    Ojalá no veamos más impresentables y recuerden la esencia del movimiento; de lo contrario, solo lograrán perder espacios que con tanto sacrificio fueron ganados.

    El pueblo será quien juzgue. Espero la sentencia no sea muy dura, por el bien de México.

  • Nunca Nobel a Trump

    Nunca Nobel a Trump

    El 28 de febrero de 2026 las Fuerzas Armadas de Estados Unidos atacaron la escuela primaria Shajare Tayebé situada en la ciudad de Minab, al sur de Irán, con dos misiles Tomahawk, que impactaron con unos minutos de intervalo.

    La escuela fue atacada durante en horas hábiles lo cual confirmaron los medios. En la acción premeditada por Estados Unidos 168 personas murieron en el ataque, la gran mayoría niñas de entre siete y doce años.

    Este simple antecedente es motivo suficiente para nunca otorgarle el premio nobel de la paz a Trump sino para juzgarlo en la misma Corte Internacional que él no sólo descalifica sino que intenta castigar.

    Trump ha perdido la conexión con la realidad, embriagado de poder, tanto que se convirtió en un delirio personificado. Asesino serial, pedófilo, homicida, acusado de crímenes de lesa humanidad, no puede siquiera aspirar a estar vivo; sin embargo, se molestó ante la negativa de recibir un premio internacional que no merece.

    Nadie sabe cuál es la democracia que quiere imponer Estados Unidos a otros países, porque, en términos reales, carece de estructura definida su forma de elección. Los partidos no son entes regulados por el Estado, sino asociaciones privadas, protegidas por la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de asociación, un club simplemente. No hay soberanía en sus dependencias son sucursales de un grupo de empresas que defienden sus intereses, desde hace un par de siglos.

    Un territorio que todavía no se consolida como país no puede tener sistema político ni estructura electoral.

    Todo tipo de decisión de gobierno no sólo es unilateral sino autoritaria. Esto no puede ser motivo de ningún premio sino de un castigo mundial. El régimen de Estados Unidos estorba para la paz mundial.

    Ante la negativa del premio, Washington anunció restricciones financieras y comerciales contra el tribunal internacional tras otorgarse el premio a la jurista sudafricana y exjueza Navi Pillay, de 85 años, y fuera alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y jueza de la CPI.

    Todos los jueces de la corte fueron sancionados, incluso sus cuentas congeladas por orden del bárbaro del norte que creyó merecer el premio Nobel de la paz.

    El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó al tribunal de actuar contra los intereses estadounidenses. “Prohibiremos las transacciones con este tribunal”. Las medidas afectan el acceso del tribunal a servicios financieros, tecnología y operaciones en dólares.

    La administración Trump justifica la decisión por las investigaciones y órdenes de arresto emitidas por la CPI contra funcionarios israelíes, incluido el genocida Benjamin Netanyahu.

    Estados Unidos no es integrante del tribunal, creado en 2002 para investigar y juzgar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.

    La Corte Penal Internacional calificó la posición de la Casa Blanca de ataque al Estado de derecho y al orden jurídico internacional, su fiscal adjunta, Nazhat Shameem Khan, sostuvo que las medidas buscan debilitar la labor de una institución judicial independiente.

    Aseguró que las investigaciones y los procesos continuarán, la presidenta del tribunal, Tomoko Akane, también pidió respaldo a los países miembros, que deben levantar la voz contra el caprichoso mandatario que pasa de lo pueril a la sicopatía.

  • MÉXICO ACELERA SU REVOLUCIÓN DIGITAL

    MÉXICO ACELERA SU REVOLUCIÓN DIGITAL

    Economía digital, inclusión financiera y nuevos desafíos regulatorios

    México se encuentra ante una transformación decisiva de su sistema económico y financiero. La aprobación de la nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos representa un paso relevante en la estrategia nacional para modernizar las transacciones, ampliar la inclusión financiera y reducir la dependencia del dinero en efectivo. El Senado de la República aprobó la legislación el 20 de octubre de 2026 y la remitió al Ejecutivo federal para continuar con el proceso correspondiente.

    La nueva legislación busca establecer un marco jurídico que favorezca la utilización de medios de pago digitales y electrónicos en las actividades económicas. Su propósito no se limita a incorporar tecnología en las operaciones comerciales, sino que pretende transformar la manera en que las personas, las empresas y las instituciones públicas realizan transacciones, contratan servicios financieros y participan en el mercado.

    Uno de sus principales alcances consiste en impulsar mecanismos de pago electrónicos que faciliten las operaciones cotidianas y contribuyan a mejorar la trazabilidad de los recursos. Herramientas como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y Cobro Digital (CoDi) ofrecen infraestructura sobre la cual puede desarrollarse un ecosistema financiero más ágil, accesible y eficiente.

    Desde una perspectiva económica, la digitalización de los pagos puede generar beneficios importantes. La reducción de costos asociados al manejo de efectivo, la simplificación de procesos administrativos y la posibilidad de realizar operaciones de manera inmediata pueden favorecer tanto a los consumidores como a las empresas. Para los pequeños comercios, emprendedores y trabajadores independientes, estas herramientas representan oportunidades para ampliar sus mercados, mejorar sus registros financieros y facilitar su incorporación a la economía formal.

    Sin embargo, la transformación digital también plantea desafíos estructurales. México mantiene profundas desigualdades en materia de conectividad, acceso a dispositivos tecnológicos y utilización de servicios bancarios. Las comunidades rurales, las personas adultas mayores y los sectores de menores ingresos pueden enfrentar mayores dificultades para adaptarse a un sistema que privilegie las operaciones electrónicas.

    Por ello, la modernización financiera debe acompañarse de políticas públicas que garanticen el acceso universal a los servicios digitales. Una legislación de esta naturaleza no puede evaluarse únicamente por el crecimiento de las transacciones electrónicas, sino también por su capacidad para reducir las brechas económicas y territoriales. La inclusión financiera requiere infraestructura, educación digital, mecanismos de atención accesibles y alternativas para quienes todavía dependen del efectivo.

    Otro aspecto relevante es la posibilidad de establecer restricciones al uso de dinero físico en determinadas actividades económicas. Esta orientación busca fortalecer la trazabilidad de las operaciones y contribuir al combate de prácticas ilícitas. No obstante, debe distinguirse entre promover los pagos digitales y establecer prohibiciones generales al efectivo. La aplicación de nuevas reglas requiere claridad jurídica, proporcionalidad y certeza para ciudadanos y comerciantes.

    La protección de los datos personales y la seguridad informática también deben ocupar un lugar central. A medida que aumenta el volumen de operaciones electrónicas, crece la importancia de prevenir fraudes, suplantaciones de identidad, accesos no autorizados y vulneraciones de información financiera. La confianza ciudadana dependerá de que las instituciones y los proveedores de servicios implementen salvaguardas eficaces, transparentes y sujetas a supervisión.

    En este contexto, la digitalización también puede fortalecer la capacidad del Estado para diseñar políticas económicas sustentadas en información más precisa. Los registros electrónicos pueden contribuir a mejorar la fiscalización, reducir ciertas prácticas de evasión y facilitar la evaluación de programas públicos, siempre que su utilización respete los derechos fundamentales y los principios de protección de datos.

    La aprobación legislativa constituye, por tanto, un punto de partida y no el final de la transformación. Su impacto dependerá de las disposiciones de implementación, la coordinación entre autoridades, la capacidad tecnológica del país y la vigilancia sobre las condiciones de competencia en los servicios de pago.

    México tiene la oportunidad de construir una economía digital que combine innovación, productividad y justicia social. El verdadero éxito de esta legislación no consistirá en sustituir indiscriminadamente el efectivo, sino en garantizar que la tecnología amplíe las oportunidades económicas, fortalezca la confianza institucional y permita que los beneficios de la modernización lleguen a toda la población. La revolución digital solo será verdaderamente transformadora cuando nadie quede excluido de ella.

  • Carlos Gutiérrez Mancilla: el porrismo como forma de hacer política

    Carlos Gutiérrez Mancilla: el porrismo como forma de hacer política

    Hay políticos que buscan convencer con argumentos y otros que parecen creer que la mejor manera de demostrar poder es mediante los insultos, los empujones y la intimidación. Carlos Gutiérrez Mancilla, diputado federal del PRI, parece encajar en esta segunda categoría.

    Sus recientes enfrentamientos con figuras de otras fuerzas políticas, entre ellos Gerardo Fernández Noroña, Arturo Ávila y Jorge Álvarez Máynez, vuelven a poner sobre la mesa una pregunta necesaria: ¿en qué momento la política dejó de ser un espacio para debatir y se convirtió en un espectáculo de confrontaciones físicas?

    Porque una cosa es defender una postura con firmeza y otra muy distinta es recurrir a la agresión para intentar imponerse. El porrismo no es valentía, ni los golpes son argumentos.

    También debemos hablar de la cultura machista que atraviesa estas conductas. Durante décadas se ha asociado la masculinidad con imponerse por la fuerza, intimidar al adversario y demostrar que nadie puede cuestionar al hombre que ocupa una posición de poder. Esa lógica también se reproduce en la política y debe ser cuestionada, sin importar quién la ejerza o contra quién se dirija.

    Un representante popular no debería necesitar recurrir a la violencia para demostrar autoridad. Su responsabilidad es legislar, proponer soluciones y representar a la ciudadanía, no convertir las diferencias políticas en riñas.

    Y que Mancilla pertenezca al PRI tampoco es un detalle menor en términos simbólicos. El partido que gobernó México durante décadas carga con una historia de autoritarismo, corporativismo y prácticas de control político. Sería injusto afirmar que todos sus militantes actúan de la misma manera, pero sí es legítimo cuestionar cuando sus representantes reproducen comportamientos que recuerdan aquellas “viejas” formas de ejercer el poder.

    La democracia mexicana ha costado décadas de luchas sociales y políticas. No podemos normalizar que quienes ocupan cargos públicos regresen a la lógica de la intimidación y la fuerza.

    Además, cuando las dirigencias toleran estas conductas o evitan establecer límites claros, también deben responder por la cultura política que permiten dentro de sus organizaciones.

    México necesita legisladores que discutan los problemas del país, no políticos que conviertan cada desacuerdo en un ring. La ciudadanía merece propuestas sobre seguridad, empleo, salud y servicios públicos, no espectáculos de agresividad partidista.

    Y esto debe exigirse por igual a todas las fuerzas políticas: ningún partido tiene derecho a justificar la violencia cuando la ejerce uno de los suyos. La tribuna es para las ideas, no para los golpes.

    Carlos Gutiérrez Mancilla puede defender al PRI y confrontar a sus adversarios todo lo que quiera. Lo que no debería hacer es confundir la representación popular con el porrismo.

    Porque la política democrática consiste en convencer, no intimidar; en debatir, no agredir; en transformar la realidad, no reproducir las prácticas autoritarias del pasado.

    México necesita representantes del pueblo, no porros con fuero.

  • Ley Catastral y Programa Metropolitano: texto vs rumor

    Ley Catastral y Programa Metropolitano: texto vs rumor

    ¿Van a subir el predial o a quitarle a alguien su casa por tener un terreno baldío? La pregunta recorre conversaciones familiares y redes sociales. Este 18 de octubre, las autoridades anunciaron que revisarán las propuestas más cuestionadas del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México. Lo hicieron mientras su consulta pública sigue abierta y después de que el Congreso aprobó una nueva ley catastral. En medio del temor y las respuestas oficiales, conviene separar los textos: ¿qué propone cada uno y qué podemos hacer todavía?

    La Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral busca que los catastros y los registros de la propiedad de todo el país compartan información y operen con herramientas compatibles. Prevé una Clave Única para identificar cada inmueble y una cédula que vincule esa clave con su registro. Si los datos coinciden y pueden consultarse mejor, será más fácil detectar errores. Pero una clave no es una escritura ni demuestra por sí sola quién es dueño de una casa.

    La ley no crea un impuesto federal, no fija una nueva tasa de predial y no entrega a la Federación su cobro. El temor, sin embargo, tiene una raíz comprensible: un padrón más completo puede facilitar que las autoridades locales revisen valores catastrales, utilizados para calcular ese impuesto. Modernizar la información no equivale automáticamente a aumentar el recibo, pero tampoco garantiza que todos los recibos permanezcan iguales. Habrá que vigilar las decisiones de cada municipio y entidad.

    El Programa de Ordenación trata de otro asunto: cómo coordinar la planeación de una metrópoli que abarca la Ciudad de México y municipios del Estado de México, Hidalgo y Morelos. Su proyecto, organizado en nueve apartados, propone rutas para atender problemas compartidos como vivienda, movilidad y uso del suelo. Según su propia introducción, orienta a las autoridades: no sustituye los planes locales, no cambia directamente los usos del suelo ni impone por sí solo obligaciones a los propietarios.

    Entonces, ¿por qué causó inquietud? Porque en sus capítulos 7 y 8 aparecen propuestas para acercar los valores catastrales a los de mercado y aprovechar predios baldíos o subutilizados. Aunque no se aplican automáticamente, podrían influir en decisiones locales posteriores. Una frase del programa no basta para quitarle a alguien su propiedad; tampoco sería responsable ignorar cómo esa propuesta pudiera traducirse después en una regla o un acto de autoridad. Esa es la diferencia entre descartar un rumor y examinar un riesgo.

    Ambos instrumentos se tocan en un punto: la ley puede mejorar los datos de los inmuebles y el programa puede aprovechar esa información para orientar la planeación. Pero tienen distinto alcance y están en momentos distintos. La ley ya fue aprobada por Diputados y Senado y espera su publicación; el programa todavía puede cambiar. El anuncio de revisión sobre valor catastral y predios baldíos reconoce las preocupaciones recibidas. Aún no sabemos qué se eliminará o modificará en la versión final.

    También hay fechas que seguir. Una vez que entre en vigor la ley, deberán emitirse lineamientos técnicos en treinta días hábiles; las plataformas y modelos deberán estar listos para operar el 1 de enero de 2027, y los congresos locales tendrán 180 días para adecuar sus normas. Ahí importa saber cómo se corregirán datos equivocados y qué podrá hacer una persona si una decisión afecta su patrimonio. Si alguna autoridad actualiza valores, deberá explicar sus criterios y respetar los medios de defensa aplicables.

    La participación inmediata está en el programa. Hasta el 22 de noviembre puede consultarse el proyecto en pozmvm.sedatu.gob.mx y enviar observaciones mediante su formulario o al correo [email protected]. Señalar el apartado preocupante, explicar su posible efecto y proponer una corrección es más útil que repetir que habrá un «predialazo» o aceptar sin más que nada puede pasar. Después habrá que comparar las observaciones con el texto definitivo y seguir las decisiones locales.

    La discusión ya produjo una promesa de revisión. Ahora toca convertirla en cambios verificables. Una casa no se defiende con un rumor, pero tampoco con un comunicado tranquilizador: se defiende leyendo lo que se propone, participando a tiempo y exigiendo que cada decisión sobre el patrimonio tenga razones y responsables.