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  • Lluvia y euforia en el Ángel: así festejó México su primer triunfo mundialista

    Lluvia y euforia en el Ángel: así festejó México su primer triunfo mundialista

    Miles de aficionados tomaron el Paseo de la Reforma para celebrar la victoria del Tri sobre Sudáfrica. Un aguacero los dispersó, pero no los apagó.

    El silbatazo final del árbitro encendió la ciudad. Eran las 15:03 horas del jueves cuando México venció dos goles a cero a los Bafana Bafana de Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México. Con ese resultado, el Tricolor rompió una racha amarga: siete partidos inaugurales de Copa del Mundo sin ganar.

    La Glorieta del Ángel de la Independencia no tardó en llenarse. Antes incluso de que terminara el partido, cientos de aficionados ya se apostaban en Paseo de la Reforma, vestidos de verde y listos para festejar. En cuanto cayó el pitido final, la multitud creció de golpe y el lugar se transformó en una fiesta masiva.

    El ambiente era desbordante. Un grupo femenino de mariachis animaba desde el escenario montado por las autoridades al pie del Ángel. Se esperaban también bailarines de danza folclórica y más agrupaciones musicales. La celebración prometía durar horas.

    Entonces llegó Tláloc. Un aguacero intenso cayó sobre la avenida antes de que pasara media hora del final del juego. La lluvia hizo lo que ningún rival había logrado: dispersó a la multitud. Los festejos oficiales se suspendieron y la gente corrió a buscar refugio en calles y comercios cercanos.

    Pero la alegría resistió. Cuarenta minutos después, con el pavimento todavía mojado, los aficionados regresaron al Ángel. Llegaron con más energía que antes, empapados y felices, dispuestos a no dejar que nada les quitara el festejo.

    Al pie de la Columna de la Independencia, entre la euforia colectiva, también había otras historias. Decenas de madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas se manifestaron en silencio, con mantas y fotografías. Llegaron temprano y aguantaron la lluvia. Su presencia, discreta pero firme, recordó que la ciudad carga con alegrías y dolores al mismo tiempo.

  • ¡No pares, sigue, sigue!

    ¡No pares, sigue, sigue!

    Tras varios años de sequía que azotó muchos Estados de nuestro país, este 2025 nos ha favorecido con un año que desde el principio con las famosas “Cabañuelas”, se supo que había esperanza de un buen temporal de lluvias. Además desde mayo le habíamos rezado a todos los santos para que esto fuera una realidad. 

    Entonces vino la invocación preferida de todos los mexicanos, el querido y esperado Dios de la lluvia y los relámpagos: El fabuloso Dios Tláloc. Uno de los dioses más venerados y poderosos dentro de la cosmogonía mexica. El superhéroe que se divierte enviando sus rayos y vaciando su cantarito lleno de sus interminables chorros de agua sobre nuestros cielos. Y sí, por fin nos ha escuchado y está lloviendo por todo México. 

    Su más importante adoratorio se ubicaba en el Templo Mayor de Tenochtitlán, al lado de Huitzilopochtli y su culto era esencial ya que de él dependía el sustento de las sociedades agrícolas, la fertilidad de la tierra que permitía al hombre alimentarse. Hoy en el museo justo del Templo Mayor, la efigie central es la suya.

    El Dios que puede estar en todas partes también está representado en el enorme monolito que fue hallado en el siglo XIX en las cercanías del pueblo mexiquense de Coatlinchan pero en 1964, la enorme pieza fue trasladada al entonces recién inaugurado Museo Nacional de Antropología. Por cierto ese día que se lo llevó a Chapultepec, Tláloc se manifestó en todo su poder y mandó un diluvio tremendo en la Ciudad de México. 

    Al señor abuelo Teotihuacano Tláloc, quien esta totalmente vigente y es admirado por el México actual, es “el que hace brotar”, que domina las aguas divinas, que reside en las más altas montañas donde se forman las nubes. A quien se le asocia a diversas representaciones como remolinos de agua y rayos; caracoles, conchas, corales, peces y ranas. 

    Tláloc el Dios azul, “néctar de la Tierra”, el que produce exuberante vegetación, el que es serpiente de nubes que provoca tormentas. Poderoso gobernante de los fenómenos atmosféricos y del espíritu de las montañas habita en el Tlalocan, un paraíso, hermoso y placentero en el que la abundancia reina. En esta visión cosmogónica mexica es ahí donde crecen toda clase de árboles frutales, maíz, calabaza, tomates, chiles, entre otras cosas. Se encuentra en el primer cielo, justo en la parte superior del volcán La Malinche en Tlaxcala. 

    El Dr. Alfredo López Austin historiador precolombino mexicano, estudioso de nuestra admirada deidad dice  que “Como creador, Tláloc lo fue de la Luna, del agua y de la lluvia. Fue también uno de los cuatro soles cosmogónicos que precedieron al actual y participó en la creación del Sol y de la Luna en Teotihuacán.

    Se le ha visto como Dios de la estructura del mundo, en su carácter de columna que separa la tierra de los cielos. Era también uno de los nueve señores de la noche. Era el dios del inframundo y ha conservado como tal, hasta nuestros días, su figura como Señor de la montaña, jefe de los muertos, dueño de la riqueza subterránea y de los animales salvajes. Y se encuentra en las fuentes como guardián de la milpa.”

    Claro que como toda divinidad vigorosa, posee una ambigüedad de fuerzas a veces en equilibrio o a veces en pugna.  O sea que, si bien es Dador de Vida, Providencia y Benefactor, también muestra su faceta destructiva y aniquiladora. Por eso actualmente en las redes sociales se dice que no hay que hacerlo enojar porque puede ponerse loco y enviar relámpagos, rayos, tempestades, granizadas, inundaciones, sequías, heladas y rayos fulminantes.  

    Como ve querido lector, hay mucho que decir de nuestro célebre y consentido Tláloc, quien es todo un influencer reconocido en Facebook y demás redes sociales. Aquí en la Ciudad de México cada año lo esperamos con ansia pues es el único que baja los excesivos calores de años recientes y además nos limpia el Valle de contaminación. Así que como dicen los memes: “No pares, sigue sigue…” “Te la rifaste papi” “Tláloc aún escucha las plegarias del campo” “Andas bien loco Tláloc” “Empieza tu día honrando al Dios de la lluvia con una #Tlaloconcha”  Además se han creado cientos de imágenes con IA que presentan a un Dios Tláloc IMPRESIONANTE. ¡Bendito seas Señor de la lluvia!