Mientras Morena documentó presuntas operaciones de compra y coacción del voto mediante códigos QR y pagos en efectivo, el gobernador de Coahuila aseguró que la jornada electoral transcurrió en paz y sin problemas graves.
Apenas unas horas después de una elección marcada por denuncias de presunta compra de votos, uso de códigos QR para verificar sufragios y detenciones de simpatizantes de Morena, el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, salió a celebrar los resultados favorables para la alianza PRI-UDC, asegurando que en la entidad se vivió una “gran fiesta democrática”.
Desde el Palacio de Gobierno de Saltillo, el mandatario presumió que el proceso electoral se desarrolló con tranquilidad y destacó una participación superior al 50 por ciento. Según Jiménez, en las casillas “todo fluyó correctamente” y únicamente se registraron incidentes menores. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con las denuncias presentadas por Morena ante las autoridades electorales, donde se acusa a operadores vinculados al PRI de haber desplegado mecanismos para condicionar y comprar el voto.
Lejos de referirse a esos señalamientos, el gobernador optó por festejar el resultado electoral y afirmar que “ganaron los buenos gobiernos”. Una frase que no pasó desapercibida en redes sociales, donde usuarios cuestionaron si también forman parte de esos “buenos gobiernos” las estructuras señaladas por presuntamente repartir dinero, utilizar listas de votantes y operar esquemas de validación mediante códigos QR para garantizar sufragios a favor del tricolor.

Jiménez también aseguró que el triunfo es resultado del respaldo ciudadano a su administración y llamó a las fuerzas políticas a “cerrar filas”. No obstante, la oposición insiste en que primero deben esclarecerse las denuncias sobre posibles irregularidades registradas durante la jornada electoral. Morena ha señalado que las pruebas recabadas ya fueron entregadas a las autoridades competentes y que incluso solicitará investigaciones financieras para rastrear el origen de los recursos presuntamente utilizados.
Mientras el gobernador intenta vender la narrativa de una elección ejemplar, las instituciones electorales tendrán la última palabra sobre los señalamientos que pesan sobre el proceso. Por ahora, lo único claro es que el PRI ya se declaró ganador y que Manolo Jiménez decidió celebrar antes de que concluyan todas las revisiones y posibles impugnaciones derivadas de las denuncias presentadas.
La disputa política en Coahuila está lejos de terminar. Aunque desde el gobierno estatal hablan de paz, unidad y amor por la tierra coahuilense, las acusaciones de presunta compra de votos y coacción electoral amenazan con empañar el triunfo que el priismo busca presentar como una victoria incuestionable.

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