Vox desvió 13 millones de euros a la fundación de Abascal en seis años

Las cuentas del partido de ultraderecha revelan millonarias transferencias a la Fundación Disenso, presidida por el propio Santiago Abascal, en un esquema que levanta cuestionamientos sobre posible uso discrecional de recursos públicos y privados.

Las finanzas de Vox vuelven a quedar bajo escrutinio tras revelarse que, en los últimos seis años, el partido ha transferido cerca de 12.9 millones de euros a la Fundación Disenso, organización presidida por su líder, Santiago Abascal, lo que abre un evidente cuestionamiento sobre conflicto de interés y falta de transparencia interna.

De acuerdo con las cuentas de 2025, la formación realizó un nuevo envío de 2 millones de euros a dicha fundación, suma que se agrega a transferencias previas que incluyen 2.5 millones en 2021, 2022 y 2023, además de otros montos menores desde 2020, año de creación del organismo. El patrón de financiamiento muestra una dependencia constante del partido hacia una estructura encabezada por su propio dirigente.

Aunque Vox sostiene que la Fundación Disenso realiza actividades de “estudio, formación y divulgación”, en los documentos no se detalla con claridad el impacto real del gasto ni su justificación desagregada, lo que alimenta las dudas sobre si se trata de una plataforma paralela de propaganda política financiada desde el propio partido.

El hecho de que la fundación tenga personalidad jurídica independiente no elimina el cuestionamiento central: el líder del partido preside la entidad que recibe millones de euros del mismo partido que dirige, una fórmula que expertos críticos consideran un diseño opaco que dificulta la rendición de cuentas efectiva.

En paralelo, las cuentas también reflejan que Vox afirma depender en parte de aportaciones privadas y cuotas de afiliados, aunque solo alrededor de 33 mil de más de 71 mil afiliados estarían al corriente de pago, lo que pone en duda la fortaleza real de su base financiera activa.

El partido también reportó la liquidación de un crédito millonario con un banco húngaro vinculado al entorno de Viktor Orbán, al que recurrió tras alegar falta de financiamiento en la banca española. Sin embargo, el uso de financiamiento extranjero y su posterior cambio de discurso no ha pasado desapercibido en el debate público.

Las cuentas deberán ser sometidas a aprobación interna en la Asamblea General, en un proceso que ocurre bajo crecientes señalamientos sobre el uso de recursos, la concentración de decisiones financieras y la falta de claridad en el destino final de millones de euros dentro de la estructura política de Vox.

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