Con la novedad de que la reforma laboral, donde la jornada baja a 40 horas por semana —hasta 2030—, ya fue aprobada por mayoría. Y pareciera una gran conquista laboral, pero como no indica que esas 40 horas sean cubiertas en cinco días, se presta a que se cubran en los seis días a la semana de siempre; lo único es que ahora se trabajarán casi siete horas diarias. Y a pregunta expresa a la Presidenta sobre este particular, sólo contestó que el pueblo quería 40 horas de trabajo a la semana; ya las tienen, más bien las tendrán hasta 2030.
Recordemos que la Presidenta, cuando estaba en el Gobierno de la Ciudad de México, era muy reacia al home office (pobres negocios inmobiliarios de BlackRock, podrían quebrar) y estuvo en contra de la jornada de 40 horas (por eso su proceso de cuatro años para implementar la nueva reforma). Se vio forzada y claro que no le gustó.
La reforma laboral sólo será una curita a un problema laboral de los obreros y empleados que viven la jornada de seis días a la semana; claro, en 2030 con una hora y 20 minutos menos de trabajo…
Como algunos lo hemos venido advirtiendo, el pretexto de que es mujer no debería tener alguna distinción si esta “mujer” viola la ley, sea cual sea; digo, el feminismo no es carta blanca para que las mujeres violen la ley o se escuden en él. Hasta donde sé, la Constitución mexicana dice que la ley aplica para mujeres y hombres por igual. Entonces, ¿por qué la secretaria federal del Instituto para la Mujer, Citlalli Hernández, apoya a “Estela N”, asegurando que ninguna mujer puede ser vinculada a proceso por violencia vicaria, sin importarle que las investigaciones de la Fiscalía demostraron que “Estela N” acusó falsamente a su pareja de violentarla, pero se descubrió que ella era quien manipulaba a sus hijos y sólo quiso aprovecharse de su género; sin importarle que un juez de control hubiera vinculado a proceso a “Estela N” por violencia vicaria?
Y no sólo la defendió, también aseguró que todas las mujeres son siempre las víctimas. Y no sólo quedó ahí: esta secretaria movió sus “influencias” para que el juez de control que vinculó a “Estela N” fuera sancionado e incluso removido del cargo.
Si el caso puede tener falsas investigaciones y el juez haya estado corrompido, Citlalli Hernández, en su carácter de secretaria federal del Instituto de la Mujer, no puede salir a decir que “las mujeres son siempre las víctimas”. Mucho menos instar al Instituto de la Mujer a mover influencias para quitar del cargo al juez; tuvo que acudir a las instancias del Poder Judicial para que revisaran el actuar del juez.
Este feminismo desbordado (impulsado desde la Presidencia), ¿será esa la causa de que, en los juzgados de lo familiar, quieran forzar a que las mujeres sean favorecidas en los procesos judiciales, aunque en casos particulares vayan contra las “mamás” (a quienes lo que menos les importa son sus propios hijos)?
¿Para Citlalli Hernández, todas las “farderas” serán inocentes?
El famoso segundo piso de la 4T se empieza a desmoronar…
Por cierto, los claudistas/sheibaumistas ya andan muy preocupados por 2030 y empezaron los ataques contra Luisa Alcalde, Clara Brugada y, sobre todo, Marcelo Ebrard. ¿Por qué será?
No se les olvide: este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.
Gracias.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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