Alma de México: la nueva cara del PAN disfrazada de sociedad civil

Por Redacción Los Reporteros MX

Bajo el discurso de “participación ciudadana”, Alma de México exhibe vínculos con perfiles panistas, opacidad en su origen y respaldo mediático que ponen en duda su autenticidad como iniciativa independiente.

En un nuevo intento por construir un supuesto “proyecto” que incluya a la ciudadanía en la toma de decisiones, surge Alma de México. 

Se presenta como “una iniciativa de participación cívica” que busca que el futuro del país se defina con la participación activa de la gente. Sin embargo, todo apunta a que podría tratarse de un intento cuestionable por desacreditar al gobierno actual, ahora bajo el argumento de que los señalamientos provienen de la sociedad civil. 

Pero déjeme contarle su historia con datos duros. 

La Fundación Impulsa Tu Desarrollo Integral A.C., nombre legal que aparece en la página de esta iniciativa, cuenta con registro desde hace más de una década. Sin embargo, de acuerdo con la Plataforma Nacional de Transparencia, el único antecedente público data de 2016, cuando obtuvo autorización de operación por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT), sin que existan registros relevantes de actividad posterior.

Aunque ahora intentan presentarse como algo “nuevo”, lo cierto es que su trayectoria ha permanecido prácticamente en la opacidad hasta fechas recientes. Fue Gerardo Priego Tapia quien, a través de TV Azteca —propiedad del evasor fiscal Ricardo Salinas Pliego—, lanzó el proyecto como una supuesta plataforma para impulsar liderazgos y empoderar a la ciudadanía. Pero, ¿quién está realmente detrás?

Priego Tapia fue diputado federal entre 2006 y 2009 por el Partido Acción Nacional, además de haber presidido ese partido en Campeche. En 2007 buscó la dirigencia nacional del PAN, pero desistió al reconocer que no tenía posibilidades frente a Germán Martínez Cázares.

Ahora bien, al revisar la página oficial de la organización, es posible identificar a algunos perfiles que integran esta supuesta alianza “ciudadana”. Entre ellos destaca Lázaro Víctor Oropeza Ríos, quien en 2022 participó como delegado a la Asamblea Estatal del Partido Acción Nacional en Nezahualcóyotl. Su nombre aparece en registros del Instituto Nacional Electoral y en publicaciones del propio PAN. En el portal de Alma de México se le presenta como presidente de Ayuda en Acción de México A.C. en el Estado de México, aunque su trayectoria partidista deja poco margen para sostener una narrativa verdaderamente apartidista.

Otro caso es el de Omeheira López, a quien describen como fundadora del Centro de Estudios Fronterizos y de Promoción de los Derechos Humanos, A.C. No obstante, los registros muestran que fue diputada federal del PAN entre 2006 y 2009 y actualmente busca integrarse al Comité Directivo Estatal del PAN en Tamaulipas. Incluso, en entrevistas recientes ha llamado a una “reconciliación interna” del partido, lo que evidencia que su vínculo político sigue vigente.

Su trayectoria también revela cercanía con el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, con quien ocupó cargos estratégicos como la Dirección del DIF estatal y una magistratura en el Poder Judicial local. A ello se suma su relación con Francisco García Juárez, exdirector de Comunicación Social durante ese mismo gobierno, consolidando un entorno de vínculos políticos claros.

Así, el discurso de una organización que presume fortalecer la participación ciudadana choca con los perfiles que la impulsan. Resulta difícil sostener una narrativa de apertura social cuando sus referentes políticos han privilegiado históricamente intereses de grupo por encima de la ciudadanía, evidenciando una contradicción de fondo entre lo que dicen representar y lo que realmente proyectan.

Además, resulta llamativo que ni siquiera los propios integrantes de la organización aparezcan en la presentación oficial de su sitio, optando en cambio por imágenes generadas con inteligencia artificial para proyectar una supuesta cercanía con la ciudadanía, una conexión que, en los hechos, nunca han demostrado tener.

No es casual que un nuevo proyecto con claros tintes panistas, disfrazado de iniciativa ciudadana, busque sumar perfiles que en realidad arrastran trayectorias partidistas. Tampoco pasa desapercibido que la plataforma haya sido impulsada desde la televisora de Ricardo Salinas Pliego, lo que abre más dudas que certezas sobre su verdadera naturaleza.

La pregunta es inevitable: ¿se trata de un ejercicio genuino de participación social o de una estrategia política encubierta para reposicionarse ante la ciudadanía? Porque cuando el “ciudadanismo” viene respaldado por intereses mediáticos y figuras con pasado partidista, la narrativa pierde credibilidad y se acerca más a un montaje que a un movimiento auténtico.

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