La reforma avanzó con mayoría calificada tras un acuerdo con el PT que eliminó la posibilidad de adelantar la revocación de mandato a 2027, manteniendo la unidad de la coalición.
El Senado de la República aprobó en lo particular la reforma electoral conocida como “Plan B” de Claudia Sheinbaum, tras más de seis horas de debate y con 87 votos a favor y 41 en contra, alcanzando la mayoría calificada. Sin embargo, el dictamen sufrió un cambio clave: se eliminó la propuesta de adelantar la revocación de mandato, lo que permitió destrabar el respaldo del Partido del Trabajo (PT).
El ajuste fue resultado de una negociación encabezada por Alberto Anaya, quien condicionó el apoyo de su bancada a retirar cualquier modificación al artículo 35 constitucional. A cambio, el PT respaldó medidas centrales del proyecto, como la austeridad en órganos legislativos y electorales, incluyendo recortes a presupuestos y salarios de funcionarios.
Con esta modificación, la minuta fue turnada de inmediato a la Cámara de Diputados, donde fue recibida durante la madrugada y enviada a comisiones. Se prevé que el dictamen sea discutido en los primeros días de abril, en medio de un proceso que ya perfila su aprobación en el pleno.

Desde San Lázaro, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, confirmó que ya inició una “operación cicatriz” con el PT para preservar la alianza rumbo a 2027. “Nos necesitamos todos”, afirmó, tras reconocer el papel del acuerdo político que permitió mantener la cohesión de la coalición oficialista.
Durante la discusión, legisladores de oposición criticaron la reforma al considerar que busca influir en el proceso electoral de 2027; no obstante, la eliminación del apartado sobre revocación desactivó uno de los puntos más polémicos. Incluso, desde el propio PT se defendió mantener el mecanismo en sus términos actuales, para preservar su carácter democrático.
El dictamen final contempla modificaciones a los artículos 115, 116 y un añadido al 134 constitucional, enfocados en reducir privilegios y ajustar el funcionamiento del sistema electoral, sin tocar la figura presidencial de revocación anticipada.

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