A casi ocho años del histórico triunfo de Andrés Manuel López Obrador, su legado persiste dentro del Movimiento de Regeneración Nacional, convertido en partido, pero al parecer solo en sus bases.
Aun cuando en el grueso de la población se percibe como obradorista, al mismo tiempo el ciudadan@ común se siente marginad@ de las decisiones tomadas por la cúpula partidista. Incluso después de que, en un evento, la presidenta Claudia Sheinbaum reclamara a representantes populares su falta de sensibilidad para con sus representados.
La actual disputa de los distintos liderazgos por los espacios de representación dentro del partido Morena se percibe como repartición de cuotas para los mismos de siempre, sin tomar en cuenta a las bases y, sobre todo, al obradorismo, que son quienes en la realidad aportan los votos.
Afortunadamente, la herencia que nos dejó el presidente Andrés Manuel sigue vigente, con base en los principios básicos de no mentir, no robar y no traicionar, aunado a su legado: “La Revolución de las Conciencias”.
Desafortunadamente, la dirigencia de Morena se ve más interesada en la repartición de cuotas que en la continuación del proyecto. Llegado el momento, seguramente será rebasada por el pueblo, cansado de su falta de “sensibilidad”, señalada por la presidenta, su arrogancia o su soberbia, propia de quien se siente arropad@ por el fuero o su influencia como autoridad.
Como bien lo señaló en varios momentos nuestro presidente Obrador… ¡El pueblo se cansa de tanta pinche tranza!
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