Javier Alatorre, el “periodista” que habló del chupacabras, pide veracidad

Por Nathael Pérez

“Nos traicionaron, nos están mintiendo, y nos están robando a los mexicanos”, criticó Javier Alatorre después de que la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionara la veracidad y calidad de TV Azteca y llamara a la ciudadanía a buscar otras fuentes de información. “En TV Azteca seguiremos denunciando con la verdad, aunque desaten de nuevo la persecución y la censura”, añadió el conductor de Hechos.

Las declaraciones buscan colocar a TV Azteca como víctima de censura y defensora de la verdad. Sin embargo, viniendo de Javier Alatorre, el discurso inevitablemente obliga a recordar algunos episodios de su trayectoria donde el rigor periodístico brilló por su ausencia.

El periodista que pidió ignorar a Salud en plena pandemia

Uno de los momentos más polémicos ocurrió en abril de 2020, durante la emergencia sanitaria por COVID-19. Mientras miles de personas seguían con incertidumbre las recomendaciones oficiales para evitar contagios, Alatorre utilizó su espacio nacional para incitar: “Ya no le hagan caso a Hugo López-Gatell.”

El conductor del noticiero más visto de TV Azteca desacreditó las medidas sanitarias del gobierno federal en medio de una pandemia mundial. La reacción fue inmediata: periodistas, médicos, académicos y usuarios en redes cuestionaron la irresponsabilidad del mensaje y el riesgo que implicaba utilizar la televisión nacional para sembrar desconfianza sobre información de salud pública.

Resulta curioso escuchar hoy discursos sobre “informar con verdad” cuando uno de los episodios más recordados de su carrera consistió en invitar a la audiencia a desconfiar de las autoridades sanitarias durante una crisis global.

Cuando el chupacabras era “noticia seria”

Pero la relación de Alatorre con el rigor informativo viene de mucho antes. En la década de 1990, TV Azteca dedicó espacio y cobertura al fenómeno del supuesto “chupacabras”, presentado con dramatismo, misterio y tono solemne, como si México estuviera frente a una amenaza real y no ante una leyenda urbana alimentada por el sensacionalismo televisivo.

Aquellos reportajes se convirtieron con el tiempo en símbolo de una época donde la televisión confundía espectáculo con periodismo y paranoia con información. Y aunque han pasado décadas, el episodio sigue persiguiendo la credibilidad de quienes participaron en aquella cobertura.

Opinión disfrazada de información

A lo largo de los años, el estilo de Alatorre también ha sido señalado por mezclar constantemente postura editorial con información presentada como objetiva. En Hechos, la línea entre noticia y opinión suele desaparecer con facilidad: el conductor editorializa, interpreta y sentencia mientras se presenta como simple narrador de los hechos.

El periodismo crítico es indispensable en cualquier democracia, sin embargo en este caso se ejerce desde un espacio que también ha difundido desinformación, sensacionalismo o posiciones presentadas como hechos consumados.

Nadie cuestiona que los medios tienen derecho a confrontar al gobierno, pero cuando Javier Alatorre habla de “verdad” y “traición”, inevitablemente aparece detrás suyo una larga trayectoria donde el espectáculo muchas veces terminó pesando más que el rigor informativo.

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