La Presidenta contrastó el proyecto mexicano Olinia con las motocicletas de Italika y recordó prácticas que, según explicó, permitían a las empresas de Ricardo Salinas Pliego reducir el pago de impuestos.
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a poner en evidencia al usurero Ricardo Salinas Pliego, luego de que éste intentara desacreditar el proyecto Olinia, el primer vehículo eléctrico diseñado y desarrollado por talento mexicano. Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria respondió a las críticas del dueño de TV Azteca e Italika y reveló una práctica que, aseguró, era utilizada para pagar menos impuestos en la importación de motocicletas.
La polémica comenzó después de que Salinas Pliego publicara en redes sociales una comparación entre las motocicletas Italika y el nuevo vehículo eléctrico mexicano, insinuando que sus productos ofrecían mayores ventajas. Sin embargo, Sheinbaum dejó claro que se trata de proyectos completamente distintos y destacó que Olinia representa un esfuerzo de innovación nacional, mientras que las motocicletas de Italika son ensambladas o importadas desde el extranjero.
“Olinia está diseñado por mexicanas y mexicanos. Italika trae las piezas de otros países o incluso los vehículos completos”, señaló la Presidenta al responder a los cuestionamientos del evasor fiscal, quien mantiene una disputa constante con el Gobierno federal desde que se intensificaron los litigios por el pago de impuestos que adeudan algunas de sus empresas.
Pero la respuesta no terminó ahí. Sheinbaum recordó que, durante años, las compañías vinculadas a Salinas Pliego habrían utilizado mecanismos para reducir cargas fiscales al momento de importar motocicletas. Según explicó, una de las estrategias consistía en ingresar las unidades por partes para clasificarlas de forma distinta ante las autoridades aduaneras y así pagar menos impuestos. “Traían las llantas por separado y luego las ensamblaban aquí. Era otro esquema para hacer trampa”, afirmó.
La mandataria también lanzó una crítica sobre los métodos de cobranza utilizados por las empresas del empresario. Señaló que cuando un cliente se retrasa en los pagos de productos adquiridos a crédito, las compañías de Salinas Pliego suelen ser mucho menos tolerantes de lo que él exige cuando se trata de cumplir con sus propias obligaciones fiscales. La observación provocó reacciones en redes sociales, donde usuarios recordaron los constantes enfrentamientos entre el magnate y el Gobierno.
Finalmente, Sheinbaum sostuvo que las críticas de Salinas Pliego hacia cualquier proyecto impulsado por la administración federal responden al conflicto derivado de los millonarios adeudos fiscales que han sido reclamados a sus empresas. Mientras Olinia busca convertirse en un símbolo de innovación tecnológica mexicana, el empresario parece más ocupado en desacreditar un proyecto nacional que en explicar por qué sus compañías han acumulado años de litigios para evitar pagar impuestos completos.

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