Más allá de la competencia futbolística que cada cuatro años genera una gran fiesta a nivel mundial, la derrama económica que produce es cada vez más impresionante, por lo que es lógica la intervención de personajes que solo buscan el beneficio económico, como es el caso del presidente de Estados Unidos, quien, sin tener idea de lo que significa la práctica del deporte más popular del mundo, se encuentra involucrado buscando sacar el mayor beneficio económico y una distracción para tapar sus absurdas decisiones.
Los decesos, los desplazados y los invadidos están quedando en segundo plano. Al parecer, el Mundial de Fútbol ha beneficiado al país más violento, el más corrupto, el más injusto, el que se dice país de las libertades: libertad para corromper, para consumir, para robar, para abusar, para violentar, para invadir… En fin, la realidad ha superado la ficción.
Asimismo, en nuestro país los corruptos opositores tratan de aprovechar la fiesta para beneficiarse y presentarse de manera descarada como parte de la élite, de los pocos que pueden asistir a un evento tan popular en otro tiempo. El caso del misógino y evasor Ricardo Salinas Pliego ha quedado como una muestra de lo que significa el poder del pueblo, cuando, en unos segundos y en una frase, un joven puntualizó lo que significa este personaje para la mayoría del pueblo.
El mote dirigido al dueño de la televisora del Ajusco le quedará enmarcado para toda su vida… ¡Ahí va, la perrita de Trump!
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