Hasta 500 toneladas de CO₂: vuelos privados de Infantino en el Mundial exhiben contradicción climática de la FIFA

Mientras la FIFA presume compromisos ambientales, especialistas cuestionan el uso constante de vuelos privados y el enorme impacto de carbono generado por el Mundial de 2026.

La intensa agenda del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante el Mundial 2026 ha reavivado las críticas contra el organismo rector del futbol por su aparente falta de compromiso con la crisis climática. En apenas una semana, el dirigente italosuizo ha sido visto en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Los Ángeles, San Francisco, Vancouver, Seattle, Kansas City y Houston, desplazándose entre sedes separadas por miles de kilómetros.

La polémica no se centra únicamente en su presencia constante en los estadios, sino en el uso recurrente de jets privados para cumplir con esa agenda. De acuerdo con el medio de investigación Josimar, Infantino recorrió cerca de 600 mil kilómetros en avión privado durante los tres años previos a septiembre de 2024, una práctica que vuelve a estar bajo escrutinio debido a las dimensiones históricas del torneo que se disputa en México, Estados Unidos y Canadá.

Con la expansión del Mundial de 32 a 48 selecciones y el aumento de 64 a 104 partidos, expertos advierten que el modelo adoptado por la FIFA incrementa significativamente la dependencia del transporte aéreo. La empresa especializada en huella ambiental Greenly estimó que una sola hora de vuelo en un jet privado puede generar emisiones equivalentes a las que produce una persona promedio en un año completo. Bajo ese cálculo, los desplazamientos de Infantino durante el torneo podrían representar entre 300 y 500 toneladas de CO₂.

Para David Gogishvili, investigador de la Universidad de Lausana, el caso del dirigente refleja un problema estructural. El especialista sostiene que distribuir los encuentros en 16 estadios a lo largo de tres países convierte al Mundial en un evento altamente dependiente de los vuelos, considerados uno de los medios de transporte más contaminantes. En la misma línea, organizaciones ambientalistas como Greenpeace USA han señalado que este tipo de prácticas envían un mensaje contradictorio en medio de los efectos del calor extremo que ya afectan a jugadores y aficionados.

La FIFA, por su parte, ha defendido que sus directivos utilizan vuelos comerciales o privados según criterios de eficiencia y costos. Sin embargo, las críticas también apuntan al futuro de la competencia. El Mundial Femenil de Brasil 2027 y la edición masculina de 2030, que se disputará entre Europa, África y Sudamérica, podrían elevar aún más el impacto ambiental asociado a los desplazamientos internacionales.

El debate sobre la sostenibilidad del futbol global cobra fuerza mientras la FIFA impulsa torneos cada vez más extensos y dispersos geográficamente. Para especialistas en medio ambiente, el verdadero desafío no es únicamente reducir emisiones, sino replantear un modelo que, aseguran, privilegia el espectáculo y los negocios por encima de los compromisos climáticos que el propio organismo dice promover.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *