Genocidio es lo que el genocida decida que es genocidio

a Erza Shabot y la insoportable valentía del cinismo vulgar.

Resulta falso que exista un genocidio palestino en Gaza. Tan falso como que el primer Premio de la Paz de la FIFA, otorgado a Donald Trump, sea una ridiculez chabacana y estúpida. Y resulta falso porque el uso del término genocidio es potestad exclusiva de la parte genocida. Si el estado genocida de Israel —y sus voceros— dicen que la narrativa sobre el supuesto genocidio palestino en Gaza no se sostiene, pues no se sostiene y punto. Incluso si ni la Comisión Internacional de la ONU —pieza central de legitimación internacional para la creación del Estadod e Israel— o Amnistía Internacional, consiguen ocultarlo.

Ezra Shabot, dando cátedra de propaganda panfletaria, documenta que la potestad de bautizar un acto como genocida pertenece al genocida mismo, siempre y cuando el genocida resulte triunfante en el genocidio.

No importa que existan patrones de ataques, destrucción de infraestructura civil, bloqueo de ayuda humanitaria y hambruna sistemática, por parte del estado sionista de Israel, en Gaza. No hay, dice, “aniquilamiento sistemático” para desaparecer a los gazatíes. Sin cámaras de gas, ni campos de concentración, no hay genocidio. Aunque el estado de Israel haya convertido Gaza en un enorme campo de concentración, en una cámara de gas masiva, y en un experimento de hambruna, bloqueo, desplazamiento y destrucción de las condiciones de vida.

Los ataques de Hamás sí son genocidas, porque la escala de los mismos nunca ha inclinado la balanza en favor de Hamás. Los “actos defensivos” de Israel no lo son, porque no buscan “exterminar civiles, sino derrotar militarmente al enemigo.” ¿Cómo? Causando la muerte de un número sin precedentes de civiles palestinos mediante ataques militares extensivos, lesionando gravemente la integridad física y mental de los gazatíes, imponiendo condiciones incompatibles con la supervivencia de la población, e impidiendo la natalidad. En pocas palabras, ejecutando cuatro de los cinco actos que la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, adoptada por la Asamblea General de la ONU, define como genocidio.

Entrados en gastos

Lo que pasa en Gaza no es genocidio porque Israel decide que no es genocidio. El sionismo no es nazifascismo porque el sionismo —que es capitalismo voraz y salvaje— instrumentaliza el antisemitismo y el Holocausto para legitimar al Estado de Israel y desactivar a sus críticos. Lo que sucede en Gaza no es lo que sucedió en los campos de exterminio nazis, porque los campos de exterminio nazis eran centros cerrados de asesinato industrializado, mientras que Gaza es un territorio habitado de deshumnanización, destrucción, hambre, enfermedad, desplazamiento forzado y asesinato indiscriminado.

Carlos Bortoni es escritor.
Su último libro es Polvo, publicado por
Casa Editorial Abismos.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *