La gobernadora de Chihuahua ha ejercido cerca de 480 mil millones de pesos durante su administración, pero no ha edificado ningún hospital, clínica o centro de salud, pese a contar con millonarios ingresos excedentes.
La administración de Maru Campos vuelve a quedar bajo cuestionamiento por el destino del presupuesto estatal. En casi cinco años de gobierno, la mandataria de Chihuahua no ha construido un solo hospital, clínica o centro de salud, a pesar de haber ejercido cerca de 480 mil millones de pesos, de los cuales más de 62 mil millones corresponden a ingresos excedentes manejados con escasa transparencia, según datos financieros del propio gobierno estatal.
El contraste resulta inevitable. Mientras el gobierno panista no concretó nueva infraestructura hospitalaria, el Gobierno de México, a través del IMSS, construyó e inauguró el Hospital General Regional No. 2 de Ciudad Juárez, una obra que requirió una inversión de 4 mil 324 millones de pesos entre infraestructura y equipamiento. El nosocomio fue inaugurado por la presidenta Claudia Sheinbaum en diciembre de 2024 y amplió significativamente la capacidad de atención médica para la población del estado.
Los informes de la Secretaría de Hacienda de Chihuahua revelan que, desde septiembre de 2021 hasta diciembre de 2025, el gobierno estatal ejerció 479 mil 714 millones de pesos, de los cuales 64% provienen de recursos federales. Además, durante ese periodo se registraron 62 mil 412 millones de pesos de ingresos excedentes, recursos que especialistas señalan pudieron destinarse a proyectos prioritarios como hospitales, escuelas o infraestructura estratégica.

De acuerdo con estimaciones basadas en el costo del nuevo hospital del IMSS, con esos ingresos excedentes habría sido posible construir hasta 14 hospitales de características similares. Sin embargo, organizaciones y analistas han señalado que la administración de Campos privilegió otros rubros de gasto y contrataciones, mientras la infraestructura pública productiva permanece prácticamente estancada.
A ello se suma que Chihuahua mantiene una importante deuda pública. En lugar de utilizar los recursos extraordinarios para reducir ese pasivo o fortalecer los servicios de salud, la administración estatal contrató nuevos financiamientos y mantiene abiertos procesos para adquirir más créditos, lo que ha incrementado las críticas sobre el manejo de las finanzas públicas.
Mientras miles de chihuahuenses continúan demandando mejores servicios médicos, el contraste entre la obra hospitalaria impulsada por el Gobierno federal y la ausencia de nuevos hospitales durante la gestión de Maru Campos alimenta el debate sobre las prioridades del gasto público en la entidad y el destino de un presupuesto histórico que, hasta ahora, no se refleja en infraestructura de salud.
Con información de Zona Free.

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