El mandatario brasileño rechazó el nuevo arancel del 25% impuesto por Washington y acusó al secretario de Estado de manipular la relación bilateral.
El gobierno de Brasil respondió con firmeza este jueves al anuncio de nuevos aranceles estadounidenses. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó la medida como injustificada y apuntó directamente contra Marco Rubio.
El secretario de Estado fue más allá en sus críticas. Aseguró que las políticas económicas del mandatario brasileño perjudican tanto a estadounidenses como a brasileños. Además, sostuvo que Lula antepuso su ego personal a un acuerdo comercial justo.
Donald Trump instruyó a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos a aplicar un gravamen del 25% sobre la mayoría de las importaciones brasileñas. Rubio defendió la decisión y aseguró que Lula “no ha negociado de buena fe” durante el último año.
La reacción desde Brasilia no se hizo esperar. El gobierno repudió la decisión y presentó cifras para respaldar su postura. Según Lula, Estados Unidos acumuló un superávit comercial de 424 mil 500 millones de dólares con Brasil en los últimos quince años.
El mandatario también recordó que el 76% de las importaciones estadounidenses ingresaron a Brasil sin aranceles en 2025. El arancel efectivo promedio, dijo, apenas alcanzó el 3.1%. Por eso rechazó las acusaciones de prácticas comerciales desleales.
Este episodio no es nuevo entre ambos países. Un mes antes, Lula ya había advertido a Trump sobre el papel de Rubio en la región. Declaró públicamente que el secretario de Estado “no le gusta Latinoamérica y mucho menos Brasil”.
En esa misma línea, el presidente brasileño llegó a calificar a Rubio como un “enemigo mortal” de varios países latinoamericanos. Argumentó que su influencia complica las relaciones diplomáticas entre Washington y la región. Asimismo, insistió en que Rubio no participó en su reunión previa con Trump.
Pese a la tensión, Lula reiteró su disposición para seguir negociando. Aclaró que Brasil defenderá sus intereses nacionales frente a cualquier presión externa. En paralelo, evalúa fortalecer sus vínculos comerciales con otros socios internacionales, entre ellos China.
La disputa arancelaria se produce en un contexto electoral delicado para Brasil. Lula busca un cuarto mandato en octubre y enfrenta como principal rival a Flávio Bolsonaro, aliado cercano de Trump. Esta rivalidad añade un componente político a la tensión comercial entre ambos países.


Deja un comentario