Mientras el dirigente del PRI asegura que buscan censurarlo, ha encontrado micrófonos abiertos para repetir sus acusaciones contra Morena, el gobierno y las instituciones electorales.
Mientras Alejandro “Alito” Moreno acusa al gobierno y al INE de intentar silenciarlo, el dirigente nacional del PRI continúa teniendo amplio acceso a medios de comunicación para difundir sus señalamientos. Tan solo esta semana, Azucena Uresti lo ha entrevistado cuatro veces, convirtiéndose en uno de los espacios donde más presencia ha tenido el priista.
Moreno volvió a aparecer este viernes en el programa de Uresti para hablar de sus acusaciones contra el gobierno de Claudia Sheinbaum, así como de las acciones que ha emprendido ante organismos nacionales e internacionales. Una exposición mediática que contrasta con su discurso de que existe una supuesta campaña para impedirle expresarse.
El dirigente priista incluso viajó recientemente a Washington para denunciar ante autoridades estadounidenses lo que considera actos de censura y persecución política en México. Sin embargo, de regreso en el terreno mediático nacional, sus declaraciones siguen encontrando espacios para ser difundidas y discutidas prácticamente sin obstáculos.

La contradicción resulta evidente: Alito asegura que quieren callarlo, pero los micrófonos no parecen faltarle. Radio Fórmula ha mantenido una cobertura constante de sus declaraciones y le ha brindado espacios para defenderse, mientras sus acusaciones contra Morena y el gobierno federal reciben amplia exposición.
Además, la atención mediática ocurre en medio de los cuestionamientos que enfrenta el propio Moreno por las investigaciones relacionadas con su etapa como gobernador de Campeche, así como por la detención de personas vinculadas con su antiguo círculo político. Pese a ello, el dirigente del PRI continúa presentándose como víctima de una persecución política.
Así, mientras Alito busca en Estados Unidos respaldo para sus acusaciones de censura, en México sigue contando con plataformas para hacerlas públicas. Cuatro entrevistas en una sola semana con Azucena Uresti dejan, cuando menos, una pregunta incómoda: ¿realmente alguien está intentando callar a Alito o simplemente disfruta de una exposición mediática que otros políticos quisieran tener?

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