Pegasus y exilio: periodistas de El Faro huyen de El Salvador ante amenazas

En El Salvador, el acoso contra el medio El Faro se intensifica: tras ser víctimas de espionaje con Pegasus, los periodistas Carlos y Óscar Martínez abandonaron el país luego de recibir información sobre un operativo para detenerlos y presuntamente “plantar” cocaína en su equipaje.

Carlos y Óscar Martínez, periodistas de El Faro, tuvieron que cambiar abruptamente sus planes de regreso a El Salvador después de recibir una advertencia sobre un supuesto operativo policial para detenerlos al llegar al aeropuerto. Según Óscar, una fuente confiable les proporcionó detalles sobre el lugar donde serían arrestados y aseguró que las autoridades pretendían “plantar” cocaína en su equipaje; los periodistas afirman contar con documentación que respaldaría la existencia del operativo.

La amenaza habría ocurrido después de que El Faro publicara una serie de entrevistas con líderes de la pandilla Barrio 18, conocidas como “Las confesiones de Charli”, en las que se revelaron presuntos acuerdos entre estructuras criminales y el entorno político de Bukele. Tras la publicación, Peter Dumas, director del Organismo de Inteligencia del Estado, lanzó una advertencia en redes sociales: “No tiren piedras a quien tiene bombas”. Posteriormente, los periodistas confirmaron que existían siete órdenes de captura contra los hermanos Martínez y otros cinco colaboradores.

El caso se suma a un historial de hostigamiento contra periodistas, defensores de derechos humanos y organizaciones críticas del gobierno salvadoreño. En 2023, El Faro denunció que 22 de sus 30 integrantes habían sido espiados con el software Pegasus, mientras que los periodistas aseguran que la Fiscalía preparó expedientes contra decenas de personas vinculadas con sectores críticos del régimen. Ante el deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo, la estructura administrativa del medio se trasladó previamente a Costa Rica.

Actualmente, al menos 25 periodistas salvadoreños desplazados por amenazas viven en México, mientras otros han buscado refugio en Guatemala y Costa Rica. Siete de ellos tramitan su permanencia ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. Para Carlos Dada, director de El Faro, el exilio no representa una capitulación: “Nuestra obligación es seguir contando las costillas al gobierno”, sostuvo, mientras el medio enfrenta el desafío de continuar investigando al poder salvadoreño desde fuera del país.

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