En lo que va del mes hemos sido testigos de un montón de suspirantes a las coordinaciones de los diferentes cargos que estarán en disputa en el 2027 por parte de la 4T. Algunos cuadros eran los naturales y otros pareciera que fueron impuestos o, peor aún, da la impresión de que se están dando por perdidas. Tal es el caso de Nuevo León, con una candidata manchada por escándalos relacionados con la secta NXIVM, o casos como el de Chihuahua, con Andrea Chávez, o, peor aún, el hijo del impresentable de Pedro Haces, cuyo único logro es eso… ser hijo de un político que ha traicionado los principios de la Transformación de una manera por demás indignante. Ahora, no conforme, quiere dejar una herencia… muy a la Monreal, así mero, como Saúl, ese que salió dando un discurso y entrevistas de ser el salvador de Fresnillo, Zacatecas, para recuperar ese municipio.
Y así sigue el desfile de la vergüenza de candidatos que andan atrás del hueso, olvidándose totalmente de los principios del obradorismo, esos principios que aborrecen buscar el poder por el poder, esa ambición desmedida de seguir en el presupuesto sea como sea y que está siendo apoyada por la parte cupular del partido.
Dicho de otro modo, el desempeño de Citlalli y Ariadna ha sido por demás mediocre en la selección de algunos candidatos y se observa nuevamente la opacidad del método de selección, en donde, si no eres del agrado de la dirigencia, simplemente te dicen que la encuesta no favoreció y sales corrido en la carrera por esas famosas coordinaciones.
Es de risa ver caminar a la gente que suspira por el poder con el periódico del partido. Hablan de los logros del actual gobierno, hablan de programas sociales, hacen como que escuchan a la gente y, a la media hora, se olvidan de todo lo que hicieron, cegados por la ambición por el poder, pero sin tener lo principal que debe presentar una persona que aspira a gobernar o a desempeñar una función legislativa: UN PROYECTO. Así como se lee, la inmensa mayoría de los candidatos no cuentan con un proyecto, entendiéndose que no es lo mismo hacer propuestas que presentar un proyecto a la ciudadanía, ya que no tienen la menor idea de cuáles son las necesidades del lugar que van a representar o en qué van a destinar recursos. Es por eso que personalmente no estoy de acuerdo con esa idea de TERRITORIO; han choteado esa palabra como si fuera un gran logro andar entre la gente o las colonias que se tiene la intención de representar. El político sin proyecto está vacío, simplemente es inútil y tiene muchas probabilidades de fracasar.
AMLO nos dejó la enseñanza de su PROYECTO ALTERNATIVO DE NACIÓN, ese documento que tenía la intención de atacar los grandes problemas del país, basado en todo el aprendizaje que nuestro cabecita de algodón tenía por su cercanía al pueblo. Sin embargo, en tan poco tiempo, la rienda de la transformación se ha soltado para algunos o se ha aflojado para otros, con la complacencia de la dirigencia, esa que cada día que pasa se vuelve más laxa y menos comprometida con los valores de la 4T.
Ojalá no veamos más impresentables y recuerden la esencia del movimiento; de lo contrario, solo lograrán perder espacios que con tanto sacrificio fueron ganados.
El pueblo será quien juzgue. Espero la sentencia no sea muy dura, por el bien de México.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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