La mini concentración panista en Ciudad Juárez acabó entre empujones, reclamos y pleitos internos luego de que lideresas territoriales acusaran que nunca les entregaron el dinero prometido por movilizar gente.
Lo que pretendía ser una demostración de respaldo para María Eugenia Campos terminó convertida en un espectáculo bochornoso para el PAN en Ciudad Juárez. Militantes, operadores territoriales y acarreados panistas protagonizaron empujones y golpes durante una concentración organizada para respaldar a la gobernadora, luego de que varias lideresas reclamaran que jamás les pagaron lo prometido por llevar personas al evento.
De acuerdo con testimonios difundidos en redes sociales, las inconformes señalaron directamente a operadores del Partido Acción Nacional de incumplir acuerdos económicos hechos previamente para movilizar simpatizantes. El resultado fue un caos entre gritos, insultos y jaloneos que dejó en evidencia el nivel de fractura y desesperación dentro del panismo chihuahuense.
La escena terminó retratando lo que muchos ciudadanos han denunciado durante años: los eventos “espontáneos” de apoyo político suelen depender de estructuras de acarreo y pagos bajo la mesa. Esta vez, el problema para el PAN fue que el dinero —según las propias lideresas territoriales— nunca apareció, y el supuesto acto de respaldo a Maru Campos acabó pareciendo más una pelea de cobradores molestos que una muestra genuina de apoyo ciudadano.
El escándalo ocurre en medio de la polémica por los citatorios de la Fiscalía General de la República contra Maru Campos y exfuncionarios de su administración por el caso relacionado con la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua. Mientras el PAN intenta vender una narrativa de persecución política, en las calles sus propias estructuras terminan exhibiendo las viejas prácticas del clientelismo político.
Videos y fotografías difundidas en plataformas digitales muestran a grupos de panistas discutiendo acaloradamente e incluso llegando a los golpes en plena vía pública. Usuarios en redes sociales se burlaron del episodio señalando que ni entre ellos pudieron ponerse de acuerdo para defender a la gobernadora, mientras otros criticaron que el “apoyo ciudadano” dependiera de pagos prometidos.
Lejos de fortalecer la imagen de Maru Campos, el evento terminó exhibiendo el desgaste del panismo en Chihuahua. Lo que debía ser una concentración de respaldo acabó convertido en una escena de porros peleando por dinero, dejando claro que el entusiasmo azul parece durar únicamente mientras alcance para repartir efectivo.

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