Autor: Los Reporteros Mx

  • PRENSA ALTERNATIVA

    PRENSA ALTERNATIVA

    Durante la campaña por la presidencia en el 2018 y el inminente triunfo de Andrés Manuel López Obrador, se integraron a la lucha en apoyo al proyecto de la Cuarta Transformación periodistas de prestigio probado, influencers, y muchos ciudadanos a través de las “benditas redes sociales”, como bien las nombró el presidente Obrador.

    Muchos ciudadanos al fin encontramos la forma de participar de forma directa, sin asumir interés en lograr algún cargo, solo con la intención de aportar de manera patriótica al proyecto de la 4T para lograr el cambio verdadero.

    Así fue como se conformó un grupo de ciudadanos con o sin conocimientos de periodismo, comunicación, manejo de redes… Muchos aprendimos sobre la marcha, aportando ideas y conocimientos en contra de la principal problemática emanada del periodo neoliberal, antecedido del régimen priista, buscamos aportar al principal objetivo de Andrés Manuel que fue acabar con el cáncer de la corrupción, enquistado en la sociedad durante décadas por los gobiernos prianistas.

    La necesidad ciudadana de obtener información puntual y objetiva, provocó el desplazamiento de la audiencia hacia los medios alternativos, principalmente los llamados youtubers, fue también gracias a la experiencia durante la campaña que se valoró las diferentes opciones que existen en las redes sociales como alternativa de difusión, que al final lograron desplazar a los medios corporativos, prensa escrita, radio y televisión.

    Necesitamos valorar, reconocer, atesorar la nueva manera de difundir la información. Por esa razón los medios comerciales corporativos se encuentran en total desesperación porque ven mermados sus recursos, los aparentes despidos solo son producto de su falta de respeto a la inteligencia de la audiencia, que ya no les cree ni les tiene respeto.

    Así se encuentra la actual confrontación entre los comentócratas neoliberales y la sociedad que defiende su derecho constitucional a recibir información puntual, objetiva y a la difusión de sus ideas de manera libre.

    Nos lo hemos ganado, es indispensable aprovechar lo logrado, cerrar filas para lograr el objetivo principal. Acabar con la corrupción de los medios corporativos tradicionales.

  • El caso Cerimedo: la trampa de vender veneno con etiqueta de libertad

    El caso Cerimedo: la trampa de vender veneno con etiqueta de libertad

    La libertad de expresión es uno de los pilares de cualquier democracia. Gracias a ella podemos cuestionar a quienes gobiernan, denunciar abusos, expresar desacuerdos, defender una causa o sostener una opinión que incomode a la mayoría. Es justo por eso que debemos ser cuidadosos cuando alguien pretende utilizar ese derecho como protección para conductas que van mucho más allá de expresar una simple opinión.

    El caso de Fernando Cerimedo en Brasil permite entender esta diferencia y revela un problema que ya no pertenece únicamente a los tribunales o a los grandes juristas: la manera en que la desinformación puede utilizarse para alterar la percepción de millones de personas y con ello provocar desconfianza en las instituciones, llevar la disputa política de las pantallas a las calles, e inclusive arruinar la vida de alguna persona.

    Cerimedo es un consultor y estratega político argentino relacionado con campañas de la derecha latinoamericana, entre ellas las de Javier Milei y Jair Bolsonaro. Después de las elecciones presidenciales brasileñas de 2022, difundió contenidos en los que cuestionaba el correcto funcionamiento de las urnas electrónicas y sostenía que determinados resultados habían sido manipulados. El problema no fue simplemente que expresara una posición política contraria al resultado electoral; la importancia radicaba en la difusión de afirmaciones presentadas como información técnica, aun cuando no existían elementos suficientes que demostraran el fraude que se estaba denunciando.

    Y eso no fue lo único que importó, sino también la forma. Los mensajes se presentaban acompañados de gráficos, datos, supuestos análisis técnicos y transmisiones diseñadas para generar la impresión de que se estaba revelando una verdad oculta. En las redes, esa apariencia puede ser muy poderosa, ya que cuando una afirmación se presenta con lenguaje técnico, imágenes, cifras y una gran cantidad de reproducciones, muchas personas pueden asumir que es cierta antes de detenerse a comprobarla, puesto que la gran mayoría de la población no tiene por qué ser experta para discernir si los datos informáticos son o no verdaderos.

    Las consecuencias fueron sumamente graves. Después de la derrota electoral de Jair Bolsonaro, en enero de 2023, miles de personas que rechazaban el resultado de las elecciones participaron en actos de protesta que terminaron con la invasión y destrucción de edificios de las principales instituciones brasileñas: el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal y el Palacio de Planalto. No fue simplemente una discusión acalorada en redes sociales. La desconfianza alimentada durante meses terminó trasladándose al espacio público y puso en riesgo real la estabilidad institucional de una democracia.

    Para entender quién es realmente Fernando Cerimedo, hay que quitarle la máscara. Este tipo arrastra un historial turbio y peligroso; fue detenido en Bolivia, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de su propia pareja, que además estaba embarazada. Y fue justo ella quien, con su testimonio, lo dejó al descubierto al confesar a qué se dedica en verdad: no hace periodismo ni defiende ideas, tiene montada una red para desestabilizar países y polarizar a la gente en redes sociales, usando las mismas trampas, montajes y golpeteo mercenario que tipos como Javier Negre. Así que no nos equivoquemos: esto no es libertad de expresión, es un negocio sucio diseñado para fabricar caos.

    Aquí hay que distinguir, ya que como ciudadanos debemos tener muy claro que una cosa es expresar una opinión, incluso una opinión equivocada, y otra muy distinta es construir deliberadamente una operación de desinformación destinada a presentar como hechos afirmaciones que no lo son, especialmente cuando existe una intención de manipular a la población o provocar acciones contra las instituciones democráticas.

    La libertad de expresión protege el desacuerdo, protege la crítica al gobierno, la oposición política, el debate público y hasta las ideas que pueden resultar incómodas, ofensivas o profundamente equivocadas. Una democracia no puede existir si el Estado pretende decidir qué opiniones son correctas y cuáles deben desaparecer.

    Pero la existencia de ese derecho tampoco significa que todo lo que se publica en internet quede automáticamente protegido por la palabra “libertad”. Los derechos fundamentales conviven con responsabilidades. El análisis jurídico debe atender al contenido del mensaje, a la manera en que fue difundido, al contexto, a sus consecuencias y, cuando corresponda, a la existencia de una conducta deliberada detrás de esa difusión.

    Esta diferencia es sumamente importante en una época en la que cualquier persona puede recibir en segundos un video, una grabación, una fotografía o una supuesta investigación que parece revelar algo que “nadie quiere que sepamos”. La velocidad de las redes sociales muchas veces permite que una mentira llegue a millones de personas antes de que una institución, un periodista o un ciudadano pueda demostrar que es falsa.

    Por eso, el caso Cerimedo también nos deja una enseñanza indispensable para México. La desinformación no siempre llega con apariencia de mentira. A veces llega cuidadosamente producida, con música, imágenes, cifras, lenguaje técnico y una narrativa diseñada para despertar miedo, indignación o enojo. Y cuando una persona comparte ese contenido convencida de que está difundiendo una verdad, puede convertirse, sin saberlo, en parte de una cadena de desinformación y mentiras enormes.

    No se trata de desconfiar de todo ni de pedirle al gobierno que vigile lo que pensamos. La clave es pausar y comprobar antes de compartir. Vale la pena hacerse preguntas básicas: ¿quién lo firma?, ¿cuál es el origen del dato?, ¿hay pruebas o fuentes confiables que lo respalden?, ¿nos están informando o solo buscan indignarnos?

    Desde mi labor como jueza lo digo claro: la ley tiene que cuidar la crítica y el desacuerdo, jamás amordazarlos. Pero la libertad de expresión no es un cheque en blanco para el fraude. No podemos permitir que la mentira organizada se disfrace de derecho, porque cuando se destruye la verdad, se manipula al pueblo.

    La democracia la sostienen las personas, no los papeles. El caso Cerimedo nos avisa a tiempo: la estabilidad del país se disputa hoy en las redes sociales. No se trata de censurar a nadie, sino de abrir los ojos y marcar un límite tajante: se vale cuestionar al poder, pero manipular con mentiras no es libertad, es una trampa.

  • Disolver los valores familiares

    Disolver los valores familiares

    Con dinero baila el perro ¿Por qué? Porque en una economía de mercado el único valor es el monetario, el poder económico ante el cual todo se doblega, se postra, se rinde. En el capitalismo tardío no tiene sentido hablar de aquello de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No. En el capitalismo tardío se da todo al mercado, porque todo pertenece al mercado, todo tiene un precio y todo se puede comprar. Incluso, los valores familiares, que digo incluso, ¡sobre todo, los valores familiares! Si alguien sabe de lo que estoy hablando, es esa caterva de comentócratas y opinadores profesionales que opinan porque pueden opinar, que opinan porque han puesto precio a su opinión y la subarrendan al mejor postor.

    Muestra de esta sabia sabiduría que sabe que sabe, es lo dicho por la siempre pulcra y jamás becada, aunque pensionada, María Amparo Casar, en un afortunado tropiezo dentro del programa Tolerancia Cero de TV Azteca. Sabiduría que a algunos, incluida la presidenta, puede parecerles burda y migajera. Casar sostuvo como lo sostiene quien no sostiene nada, que; antropológicamente, el reparto de becas como jóvenes construyendo el futuro, tiene el efecto de que los hijos tengan más dinero que los padres y eso empieza a disolver los valores familiares.

    Y es que, seamos claros, una sociedad donde la autoridad no está supeditada al dominio económico, una sociedad en la que el respeto no depende de la dependencia económica, una sociedad en la que la violencia no se impone (también) en lo económico, una sociedad en la que los valores no son los valores del mercado, donde quien tiene más dinero no está por encima de los demás, es una lamentable y totalitaria sociedad comunista en la que no vale la pena vivir. Porque vivir con valores que no descansan sobre la base del libre mercado, el consumismo y el poder económico, no es vivir.

    Entrados en gastos

    Podrán decir lo que quieran de la tradición, la reciprocidad, o la redistribución. Podrán lanzar loas sobre la necesidad de preservar los vínculos y lazos familiares y sociales. Podrán aplaudir el cuidado, la generosidad, el bien común y la dignidad,  pero todo ello solo sirve para promocionar pueblos mágicos y explotar la nostalgia como disparador del consumo. Una sociedad debe regirse por la generación de intercambios de bienes y servicios, no por la memoria que arrastra detrás de ella. Deseo material, consumo y acumulación son la piedra angular de nuestras vidas, no el cuidado del entorno y la confianza mutua. Una ética no mercantil, preocupada por lo justo y aquello por lo que no puede pagarse, es una ética que nos condena al lastre de depender del otro sólo porque en el otro hemos depositado nuestros afectos.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.
  • Mega y diversa / La nueva ZMVM II

    Mega y diversa / La nueva ZMVM II

    Escribo este análisis con mi amigo Pedro Rivera Cabrera,
    geógrafo (UNAM) y geomata especialista en MDM (INEGI).

    Conforme a su nueva delimitación, la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), con sus 84 municipios y demarcaciones territoriales, alcanza una superficie de 9.2 mil kilómetros cuadrados.

    La nueva ZMVM tiene una superficie total de 9,188 kilómetros cuadrados —uso la sumatoria de los polígonos correspondientes, según el Marco Geoestadístico 2020, INEGI—. De este territorio, 6,295 km² corresponden al Estado de México, que concentra 69% de la superficie metropolitana; Hidalgo aporta 1,210 km² (13%); la Ciudad de México, casi 1,500 km² (16%); y Morelos, 189 km² (2%). Así, aunque la CDMX constituye el núcleo histórico y urbano de la metrópoli, más de dos terceras partes de la superficie de la ZMVM se encuentran en territorio mexiquense, mientras que Hidalgo y Morelos incorporan conjuntamente poco más de 15% del espacio metropolitano.

    Así que la enorme ZMVM no sólo contiene por completo a toda una entidad federativa, la Ciudad de México, también es más extensa que cuatro estados de la República: Tlaxcala, Morelos, Aguascalientes y Colima. La ZMVM mide más de seis veces la superficie de la CDMX, y es casi dos veces el territorio de Morelos y más del doble del de Tlaxcala.

    La nueva Zona Metropolitana del Valle de México tiene prácticamente la misma superficie que todo un país europeo: Chipre… Y Chipre está habitado por menos de 1.5 millones de personas. ¿Y la ZMVM?

    Usando los datos que arrojó el Censo de Población de 2020 —pronto estarán disponibles los resultados de la Encuesta Intercensal 2025—, resulta que en la ZMVM vivimos 22.2 millones de personas. Eso quiere decir que, con datos a 2020, casi uno de cada seis habitantes de México vive dentro de la ZMVM.

    En la ZMVM vive más gente que en cualquiera de las 32 entidades federativas del país.

    • Supera con casi 5.2 millones de habitantes al Estado de México, la entidad más poblada de nuestro país.
    • La ZMVM tiene 13 millones más de habitantes que toda la Ciudad de México.
    • En la ZMVM hay 30 veces la población que tiene el estado menos poblado del país, Colima.

    La ZMVM, con 22.2 millones de habitantes, tiene más población que países enteros como Chile, Rumania, Países Bajos, Guatemala y otro montón.

    Ahora, según estimaciones de la SEDATU, para 2025 la ZMVM tiene una población total de 23.1 millones de habitantes. Considerando esta cifra, la ZMVM reporta una población relativa 2,513 hab/km². Nueva York muestra una densidad cercana, de alrededor de 2,950 hab/km², pero hay otras realidades urbanas mucho más densificadas: El Cairo, Egipto, registra una densidad demográfica de más de 15,500 hab/km², y Mumbai, India, supera los 27,000 hab/km², posicionándose como uno de los entornos urbanos más verticalizados y compactos del mundo.

    En realidad, la incorporación de 84 municipios diluye la densidad media global de la ZMVM, al integrar más territorio mixto. A pesar del promedio general de 2,513 hab/km², el núcleo central metropolitano conserva zonas con concentraciones demográficas mucho más elevadas. Por ejemplo, si la CDMX tiene una población relativa de poco más de 6,160 hab/km², a nivel municipal/demarcación territorial, las unidades más densificadas de todo nuestro país se localizan, claro, en la ZMVM:

    • Iztacalco, CDMX: 17,520 hab/km²
    • Nezahualcóyotl, Estado de México: 17,026 hab/km²
    • Cuauhtémoc, CDMX: 16,786 hab/km²
    • Benito Juárez, CDMX : 16,260 hab/km²
    • Iztapalapa, CDMX: 16,220 hab/km²

    En el extremo opuesto, los cinco municipios de la ZMVM con menor densidad de población son:

    • Isidro Fabela, Estado de México: 15 hab/km²
    • Villa de Tezontepec, Hidalgo: 144 hab/km²
    • Huitzilac, Morelos: 130 hab/km²
    • Nopaltepec, Estado de México: 125 hab/km²
    • Axapusco, Estado de México: 102 hab/km²

    Es decir, incluso al interior de la ZMVM la heterogeneidad territorial/demográfica es enorme: mientras que en Iztacalco más de 17,500 personas tienen que pernoctar en promedio en un km2, en Axapusco 102 personas disponen del mismo espacio. Esa brecha de más de 170 veces entre la densidad de Iztacalco y la de Axapusco ilustra con total claridad el enorme desafío de planeación y gobernanza que implica la nueva ZMVM de 84 municipios.

    @gcastroibarra

  • Con Paulo García, Morena CDMX por fin tiene al dirigente que la ciudad necesitaba

    Con Paulo García, Morena CDMX por fin tiene al dirigente que la ciudad necesitaba

    Después de semanas de incertidumbre, Morena en la Ciudad de México volvió a tener rumbo. Paulo Emilio García González, hasta entonces diputado local por Coyoacán, asumió la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal del partido en la capital, y hay razones de sobra para recibir el relevo con optimismo. No se trata de un nombre improvisado ni de una cuota política más: es alguien que se formó dentro del movimiento, que conoce el territorio porque lo caminó, y que llega con el respaldo claro de la dirigencia nacional y del gobierno de la ciudad.

    El nombramiento lo confirmó la propia Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, y la jefa de gobierno, Clara Brugada, no tardó en celebrarlo públicamente. Ese respaldo conjunto no es un detalle menor: manda un mensaje de cohesión entre los distintos niveles del movimiento justo cuando más se necesita, a las puertas del proceso electoral de 2027.

    García, por su parte, pidió licencia a su curul para dedicarse por completo a la tarea, una decisión que habla de compromiso más que de cálculo: prefirió soltar una posición ya ganada para asumir el reto de reconstruir la estructura partidista desde cero.

    Y es que su perfil es, precisamente, el que la dirigencia capitalina necesitaba. A sus 31 años, García representa a una generación que se involucró en la política pública gracias a la convocatoria de Andrés Manuel López Obrador, gente que probablemente no habría entrado a la vida partidista de no ser por ese llamado a construir un proyecto distinto para el país. Es politólogo por la UNAM y cursa una maestría en Políticas Públicas Comparadas en la FLACSO, pero su trayectoria no se quedó en las aulas: fue concejal en Coyoacán, secretario técnico del gabinete de seguridad de esa alcaldía, Servidor de la Nación durante la transición de gobierno y coordinador de las Becas para el Bienestar Benito Juárez, uno de los programas que más ha transformado la vida cotidiana de miles de familias capitalinas.

    Ya en el Congreso, se ganó la confianza de la bancada como su vocero. Ese recorrido importa porque significa que quien hoy dirige Morena en la capital no llega a aprender el oficio: llega sabiendo cómo se organiza una brigada, cómo se atiende a un comité vecinal y cómo se traduce un programa social en bienestar real para la gente. Es la combinación exacta que el partido necesita para encarar 2027 con la fuerza territorial que lo ha caracterizado desde su fundación.

    García ha sido claro en su mensaje de arranque: nadie sobra en el movimiento. En una ciudad tan grande y con tantas expresiones internas, esa actitud de apertura es exactamente lo que se requiere para cerrar filas después de un periodo sin dirigencia formal.

    En lugar de imponer una sola línea, propone escuchar, incorporar a las nuevas generaciones y fortalecer el trabajo de base, la fórmula que históricamente le ha dado a Morena sus victorias más contundentes en la capital.

    Tampoco hay que perder de vista el contexto: la Ciudad de México sigue siendo el bastión más importante del proyecto de la Cuarta Transformación, y lo que se juegue aquí en 2027 —alcaldías, diputaciones, el rumbo mismo de las políticas de vivienda y bienestar que impulsa Clara Brugada— tendrá un peso simbólico enorme para todo el movimiento a nivel nacional. Tener al frente a alguien joven, con experiencia real en territorio y con el respaldo unánime de las principales figuras del partido, es una ventaja que otras fuerzas políticas en la ciudad simplemente no tienen.

    El camino no será sencillo, ninguna reconstrucción lo es. Pero con Paulo García al frente, Morena CDMX tiene algo que no tenía hace apenas unos días: certeza, unidad y un dirigente que entiende que gobernar y organizar un partido son, al final, la misma tarea de estar cerca de la gente.

  • Medicina históricamente castigada

    Medicina históricamente castigada

    Por mucho tiempo la vocación de la medicina se vio truncada por la falta de espacios en las universidades, la lenta apertura de matrícula, apoyada por instituciones privadas no es suficiente para cubrir las necesidades de salud, que es prioridad en cualquier sociedad del mundo.

    La política educativa en México no vive su mejor momento en cualquiera de los niveles que quiera observarse. Con un secretario de Educación con más dudas sobre su honestidad que aciertos pedagógicos, no cubre las necesidades elementales de su responsabilidad.

    El apoyo que en materia de salud pueden ofrecer las universidades privadas ante un problema que exige urgente solución no puede condicionarse a trámites burocráticos.

    Tampoco se trata de dejar de no tener registro o control de calidad pero no rechazar propuestas para la apertura de espacios educativos en el rubro de la salud sistemáticamente, como se hace todos los días en esa perversa combinación de la SEP y el sector salud para dar de alta carreras, materias, especialidades, etc. Que no sólo truncan vocaciones de los jóvenes mexicanos sino que retrasan una actividad de por sí castigada históricamente en el país, como es la salud.

    Los médicos que trabajan en el sector, están inconformes, los aspirantes a la medicina están vetados, las instituciones de salud sin presupuesto, los enfermos se multiplican y quieren llegar al nivel de la prevención sembrando hospitales a lo largo y ancho del territorio nacional sin especialistas, sin enfermeras, sin médicos, sin paramédicos, sin instalaciones adecuadas.

    A pesar de que el sector Salud ha sido determinado por la oposición como el punto más frágil de las administraciones de la 4T, no hay poder humano que tenga voluntad de transformar esta responsabilidad vital.

    Todavía se desconoce si las responsabilidades del sector salud forman parte de los tentáculos del contrincante político que ataca desde adentro a la 4T.

    Es decir, cómo en un país donde la salud es el principal problema tienen casi un siglo obstaculizando este tipo de estudios, actividades, incluso avances. La medicina es un buen negocio para laboratorios farmacéuticos transnacionales, para clínicas privadas, para médicos sin escrúpulos, en medio de una sociedad sin la tención necesaria sobre todo en el campo de las especialidades.

    El abuso de favoritismos y corruptelas ha llegado a los extremos que se conformó un grupo de instituciones educativas para denunciar una crisis en la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud, dependiente del Sector Salud, que encabeza David Kershenobich Stalinikowitz.

    La Dra. Magdalena Bernal Delgado, –responsable de la Dirección de Educación en Salud que se encarga de autorizar las Opiniones Técnicas Académicas, las asignaciones de plazas para internado de pregrado, el servicio social– ha sido acusada por el desorden administrativo, falta de seguimiento normativo y trato inequitativo dentro del organismo. Mientras los enfermos prolongan su enfermedad o su agonía.

    Desde intentos de monopolios de hospitalización privada hasta ambulancias pirata que cobran por recoger un accidentado en las calles, la salud requiere de atención especial y especializada.

  • Hay encuentros que pasan por nuestra vida y otros que despiertan nuestra conciencia

    Hay encuentros que pasan por nuestra vida y otros que despiertan nuestra conciencia

    Asistí al evento Business Book Fair y ahí tuve la oportunidad de conocer a Eufrosina Cruz Mendoza, de escuchar su ponencia “origen no es destino”, pude charlar con ella y que me firmara su libro… “Los sueños de la niña de la montaña”. Su historia y su lucha tocaron algo muy profundo en mí. Tal vez porque soy chiapaneca, y desde muy niña conocí una realidad que, aunque no siempre comprendía entonces, con los años pude dimensionar en toda su crudeza.

    Vi niñas indígenas llegar a las casas para trabajar, niñas que eran prácticamente vendidas o entregadas para realizar labores domésticas, cuidar hijos ajenos y servir a los adultos.

    Quizá por eso, al escuchar a Eufrosina decir que “origen no es destino”, yo no solamente escucho una frase política o social, me lleva a preguntarme, ¿cuántas niñas en México siguen viviendo hoy un destino que nunca eligieron?

    Hablar de los llamados usos y costumbres es entrar en un terreno delicado. México es un país profundamente diverso, nuestros pueblos originarios poseen lenguas, conocimientos, tradiciones y formas de organización que son parte fundamental de nuestra riqueza cultural.

    Respetar esa diversidad es indispensable, pero respetar una cultura jamás debe significar aceptar la violencia contra sus niñas y mujeres.

    Ahí no hay debate posible, porque los derechos de una niña no pueden estar sujetos a negociación.

    El problema no es una cultura, el problema es cualquier estructura que permita que un adulto tenga poder sobre una niña y que la sociedad permanezca callada.

    La historia de Eufrosina Cruz es justamente la historia de una niña que decidió cuestionar esas estructuras. Mujer indígena zapoteca, creció en Oaxaca y desde su niñez se enfrentó a las limitaciones impuestas a las mujeres de su comunidad. Su lucha por los derechos de las mujeres indígenas llegó al ámbito político y legislativo, donde impulsó cambios para fortalecer sus derechos y para dejar claro que los sistemas normativos indígenas deben respetar los derechos humanos.

    “Origen no es destino”, y hoy necesitamos decirlo todavía más fuerte… Ser niña indígena no es destino. Nacer en una comunidad pobre no es destino. Nacer mujer no es destino.

    Haber nacido dentro de una determinada tradición no significa renunciar a tus derechos.


    Una niña tiene derecho a imaginarse y ser lo que quiera, ser, maestra, escritora, científica, ingeniera, artista. presidenta, y madre, si algún día ella lo decide.

    Porque una niña no nació para cumplir el destino que otros escribieron para ella, nació para escribir el suyo.

    Eufrosina, tu historia me recordó que a veces una conferencia no termina cuando termina la ponencia, y esta nota es mi manera de continuar esa conversación que tuvimos.

    Necesitamos escuchar a las mujeres indígenas, escuchar a las niñas, trabajar con las autoridades comunitarias.

    Fortalecer la enseñanza en las escuelas. Seguir creando oportunidades económicas para las familias.

    Y hacer que la justicia llegue hasta los lugares donde durante décadas no llegó. Porque prohibir una práctica en una ley es importante.

    Pero cambiar las condiciones que permiten que esa práctica sobreviva es indispensable.

    Y hay preguntas que me parecen todavía más dolorosas…
    ¿Qué pasa con las niñas que ya vivieron todo esto?
    ¿Quién les devuelve la infancia?
    ¿Quién repara el miedo?
    ¿Quién sana los golpes?
    ¿Quién repara los años de silencio?
    ¿Quién les dice que aquello que les hicieron no fue culpa suya?
    Porque muchas veces hablamos de erradicar una práctica, pero olvidamos a las mujeres que llevan décadas cargando sus consecuencias.

    Porque una niña no debería heredar el destino de su madre simplemente porque su madre tuvo que vivirlo.

    No debería repetir la historia de su abuela. No debería aprender demasiado pronto que su cuerpo, su tiempo y su vida pertenecen a los demás.

    Ninguna niña nace para servir. Ninguna niña nace para ser esposa. Ninguna niña nace para ser mercancía.

    Nace para descubrir quién es.
    Para jugar.
    Para aprender.
    Para imaginar.
    Para equivocarse.
    Para estudiar.
    Para soñar.

    Y algún día, cuando sea adulta, decidir por sí misma qué quiere hacer con su vida. No podemos mirar hacia otro lado, no podemos decir “así son sus costumbres”.


    Las tradiciones que nos dan identidad debemos preservarlas, pero las prácticas que lastiman, someten y destruyen la vida de una niña deben ser cuestionadas y transformadas.

    Gracias, Eufrosina, por recordármelo, gracias por ponerle palabras a una lucha que muchas mujeres han librado en silencio.

    Y gracias, también, por provocar esta pregunta que hoy quiero dejar sobre la mesa…


    ¿Qué clase de sociedad queremos ser si somos capaces de defender una tradición, pero no somos capaces de defender a una niña?

    Ninguna niña debería necesitar convertirse en heroína para poder ejercer el derecho más elemental de todos, vivir una infancia plena.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • LOS SAPOS DEL PRIAN

    LOS SAPOS DEL PRIAN

    Han pasado ya 8 días desde que la presidenta rindió su informe al pueblo de México, en este acto tan solemne, pero a la vez tan festivo, se basó en 4 ejes:

    Economía y Salarios

    El salario mínimo subió a 9,282 pesos mensuales (13,409 en la frontera norte) y el salario medio formal alcanzó un máximo histórico de 20,212 pesos.

    Seguridad

    Se reportó una reducción histórica del 53% en homicidios dolosos a dos años de gobierno.

    Programas de Bienestar:

    La pensión para mujeres de 60 a 64 años beneficia a casi 3 millones de personas, y los programas sociales en conjunto inyectan un billón de pesos a la economía.

    Tipo de Cambio

    Se destacó la estabilidad financiera con un tipo de cambio por debajo de las 17 unidades.

    Como era de esperarse, la reacción de la comentocracia y adversarios políticos no se hizo esperar, tratando de menospreciar a toda costa lo dicho por la Presidenta. Los dichos van desde afirmaciones de que los datos ahí expuestos son falsos hasta que les pareció aburrido; así de básicos son para sus análisis.

    Lo más cómico ha sido que todos los que hablan mal de lo expuesto el 1 de septiembre, la mayoría, por no decir todos estos sapos, han sido captados a lo largo del tiempo en diferentes informes de gobiernos del PRIAN, pero la gran diferencia es que, como los maiceaban, ahí aplaudían como focas y sonreían como hienas, pues sus plumas estaban más que pagadas para hablar bien de gobiernos que destazaban año con año al país.

    Como todo sapo que crota en la oscuridad, ahora la Oposición se encuentra en lo oscuro, pactando con gobiernos extranjeros para crear narrativas negativas en contra de nuestro país. El claro ejemplo es la muy activa participación del Departamento de Estado de EU, que últimamente lanza dardos calumniosos y llenos de mentiras que la oposición utiliza como pruebas irrefutables, sin que tengan la menor validez. Tal es el caso de la senadora Julieta Ramírez, en donde N+ muestra un documento con faltas de ortografía, sin rúbricas y con múltiples signos que sugieren falsedad.

    Pero todo esto es parte de una historia que pretenden contar con miras al 2027, ya que las últimas encuestas dan resultados abrumadores para la oposición, en donde MORENA y sus aliados ARRASARÍAN con un 58 a 60% de preferencia electoral, o sea, sería una nueva paliza para estos sátrapas que prefieren vender la soberanía del país al mejor postor, con el único fin de intentar recuperar privilegios y robar el presupuesto que ahora está destinado a los programas sociales, porque desde su óptica es dinero mal gastado, aun cuando la población se ha beneficiado con estos programas.

    Ellos prefieren entregar a México, así como lo está haciendo Colombia con EU con sus tierras raras, antes de aceptar que vamos avanzando con paso firme hacia el desarrollo.

    ¡Que viva la 4T!

  • Preparar el regreso a clases

    Preparar el regreso a clases

    En la Universidad Autónoma Metropolitana, mi Casa abierta al tiempo, se prepara el ingreso al trimestre de otoño de 2026 con una nueva noticia: se anunció un tercer proceso de admisión a licenciatura. Esto ha dejado a los profesores con más preguntas que respuestas. Tenemos que recordar que la UAM posee cinco unidades académicas, en cada una se imparten distintas licenciaturas y posgrados y cada una tiene un campus localizado en una zona específica. Las unidades son: Azcapotzalco, Cuajimalpa, Iztapalapa, Lerma y Xochimilco, cada una posee una dinámica propia, pero comparten similitudes en organización. 

    La UAM Xochimilco posee su propio sistema educativo, el cual requiere algunas características que se traducen en circunstancias materiales, por ejemplo, los salones. El Modelo Xochimilco, denominado Sistema Modular, requiere que los estudiantes sean muy activos en su proceso formativo y para ello los grupos de estudiantes no pueden ser mayores a 20. Sin embargo, las últimas generaciones en psicología, han estado constituidas por 25 o 28 estudiantes, esto complica la organización de trabajos en equipo, pero también el uso de los salones de clases, ya que desde su constitución, en los años setentas, los salones están hechos para grupos de máximo 20 personas. 

    En la licenciatura de psicología, donde hay una mayor demanda de parte de los estudiantes, ya me ha tocado trabajar con grupos de 28 personas. Esto complica el espacio, que no fue creado para esa cantidad de gente, pero también la organización de equipos. Por más que uno invita a los estudiantes a organizarse en grupos pequeños, los estudiantes prefieren equipos más grandes. Esto les provoca muchos  conflictos, porque es más sencillo organizar el tiempo y el trabajo de cuatro personas que de seis, por ejemplo. He tenido que trabajar mucho con los más grandes, sobre todo al final del curso cuando todos se pelean porque el trabajo es demasiado y las actividades son organizadas por uno o dos de los estudiantes. 

    Otro elemento complejo que comparten todas las unidades académicas es que la organización trimestral impide que todos los cursos del año haya todos los trimestres lectivos; me explico, hay por año tres cursos lectivos: invierno, primavera y otoño y en cada uno se imparten dos trimestres diferentes por carrera. Por ejemplo, en primavera sólo hay sexto y séptimo trimestre, a mediados de este septiembre comenzaremos sólo tendremos séptimo y octavo. Eso implica que si un estudiante necesita repetir un sexto trimestre en otoño, tendrá que esperar un periodo para inscribirse. 

    En este contexto el nuevo ingreso para la UAM que se está preparando deja muchas dudas ¿va a iniciar el enero un curso de primer trimestre? Eso quiere decir que ¿en todos los periodos lectivos habrá grupos de todos los cursos? ¿Se harán nuevas contrataciones de personal para atender los nuevos grupos? ¿en las unidades académicas se construirán nuevos edificios que puedan dar servicio a los nuevos grupos o grupos que podrían ser más numerosos? Celebro el compromiso de nuestra universidad para atender la necesidad educativa de los jóvenes, pero aún no me queda claro cómo va a ser aplicada la estrategia. Yo espero que pronto tengamos información al respecto y que los estudiantes del siguiente proceso de admisión tengan mucha suerte. 

  • Gobierno vs. algunos medios: la otra guerra por México

    Gobierno vs. algunos medios: la otra guerra por México

    Recientemente hemos visto y escuchado a periodistas de medios verdaderamente importantes lanzar críticas prácticamente todos los días contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, contra integrantes de su equipo político, contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, contra sus hijos y contra personajes identificados con el movimiento que hoy gobierna México. Y entonces surge una pregunta que me parece legítima: ¿por qué tanta insistencia?, ¿estamos viendo simplemente el ejercicio normal y necesario de un periodismo crítico frente al poder o, en algunos casos, estamos observando una confrontación política disfrazada de ejercicio periodístico?

    Aclaro algo desde ahora: no quiero periodistas paleros del gobierno. Nunca. El periodismo debe investigar, cuestionar, denunciar y señalar al poder; esa es precisamente una de sus funciones fundamentales dentro de una democracia. Pero una cosa es fiscalizar al gobierno y otra muy distinta convertir cada error, cada rumor, cada declaración y cada sospecha en una bomba política, mientras los resultados positivos reciben apenas unos segundos de cobertura. Y es ahí donde empieza mi preocupación, porque pareciera que en algunos espacios informativos ya no existe únicamente una línea editorial, sino una posición política perfectamente identificable.

    El problema tampoco es exclusivo de quienes critican al gobierno. También existen comunicadores, medios y creadores de contenido cuya simpatía por Morena y la llamada Cuarta Transformación resulta evidente. Precisamente por eso debemos exigir lo mismo para todos: ni periodismo subordinado al gobierno ni periodismo subordinado a la oposición. Periodismo.

    México vive hoy una verdadera batalla por el control de la narrativa pública y esa batalla importa mucho porque durante décadas se habló de la prensa como el “cuarto poder”. Hoy ese poder continúa existiendo, pero ya no está solo. Frente a él apareció otro monstruo comunicativo: las redes sociales. Facebook, TikTok, YouTube, Instagram y otras plataformas cambiaron completamente la manera en que millones de mexicanos reciben información. El Reuters Institute documentó en su Digital News Report 2026 que el 66 por ciento de los mexicanos consume noticias semanalmente mediante redes sociales, mientras que el alcance semanal de la televisión para informarse cayó al 34 por ciento. Hay otro dato todavía más revelador: solamente el 31 por ciento dice confiar en las noticias en general.

    Algo está pasando. La gente sigue consumiendo información, pero cada vez confía menos en quienes tradicionalmente se la proporcionaban, y eso representa un cambio político monumental. Antes, unos cuantos noticieros, periódicos y conductores tenían una capacidad enorme para decidir qué asunto dominaría la conversación nacional al día siguiente. Hoy cualquier ciudadano trae prácticamente una televisora en el bolsillo: puede grabar, transmitir, comparar, buscar otra versión o regresar diez años y encontrar un video donde un político decía exactamente lo contrario de lo que sostiene actualmente.

    Eso tampoco significa que las redes sociales hayan acabado con la manipulación. Simplemente la democratizaron. Hoy ya no solamente un gran medio puede construir una narrativa; también puede hacerlo un influencer, un político, un empresario, un partido, un creador de contenido o cualquier persona capaz de lograr que un video se vuelva viral. La tecnología no terminó con la mentira, la hizo más rápida, pero también hizo mucho más difícil monopolizar la verdad.

    Y ahí está una de las grandes diferencias entre el México actual y aquel México que conocimos hace algunas décadas. Recuerdo perfectamente la llegada de Vicente Fox. Nos vendieron “el cambio”. Fox se presentaba como un hombre diferente a los políticos tradicionales: las botas, la hebilla, el rancho, el lenguaje coloquial y la imagen de un hombre aparentemente alejado de los protocolos del viejo sistema. Millones de mexicanos de buena fe creyeron en aquello. Yo no. Nunca simpaticé particularmente con su proyecto político, aunque respeto a quienes sí lo hicieron.

    Lo cuento también desde mi propia historia. Nosotros veníamos de una formación esencialmente priista, no necesariamente por una cuestión doctrinaria, sino por la cercanía que durante muchos años tuvimos con funcionarios y personajes políticos del estado y de distintos municipios. Después llegaron los cambios, el PRI comenzó a hacerse pequeño, muchos amigos terminaron en el PAN y hoy muchos de ellos están en Morena. Así es la política mexicana. Algún día les contaré esas historias porque precisamente fue durante aquellos años, por ahí de los noventa y siendo yo todavía muy joven, cuando empecé a interesarme verdaderamente por la política.

    Pero volvamos al presente. Hoy vemos cosas que hace veinte o treinta años habrían parecido imposibles: Vicente Fox coincidiendo políticamente con el PRI y con personajes como Alejandro Moreno frente a un adversario común llamado Morena. La política mexicana tiene esas ironías. El hombre que llegó a Los Pinos representando la derrota histórica del PRI aparece décadas después compartiendo causas políticas con ese mismo partido. Hasta dónde hemos llegado en la política mexicana que aquello que antes parecía un chiste hoy aparece frente a nosotros como una fotografía perfectamente posible.

    Y no es solamente una anécdota. La oposición enfrenta una realidad electoral complicada y necesita encontrar discursos, personajes y estrategias capaces de disputar la conversación pública. Por eso considero que la verdadera elección de 2027 ya comenzó, y una parte fundamental de esa elección no se está disputando todavía en las urnas, sino en las pantallas, en los teléfonos, en las mañaneras, en los noticieros, en las columnas, en TikTok, Facebook, YouTube y X.

    Cada escándalo cuenta, cada error cuenta, cada fotografía cuenta, cada viaje cuenta, cada propiedad cuenta, cada declaración cuenta y también cada silencio cuenta. Por supuesto que resulta legítimo investigar el huachicol, la corrupción, la inseguridad, los contratos públicos, los posibles conflictos de interés y cualquier señalamiento contra funcionarios o familiares de políticos. Eso no solamente es válido, es indispensable. Pero el mismo rigor debería existir para contar lo que sí funciona.

    Cuando se inaugura un hospital, una carretera, un puente o una obra importante, cuando existe un resultado verificable en salud, infraestructura, empleo o seguridad, también es noticia. No porque deba hacerse propaganda al gobierno, sino porque informar significa presentar la realidad completa. Si un noticiero dedica diez minutos a un escándalo y apenas unos segundos a una obra pública importante está ejerciendo, por supuesto, su libertad editorial, pero también está construyendo una jerarquía informativa y las audiencias tienen derecho a preguntarse por qué.

    Del otro lado, el gobierno tampoco puede caer en la tentación de considerar enemigo a todo periodista que publique algo incómodo. Una democracia necesita prensa crítica y México, además, continúa enfrentando una realidad particularmente grave respecto a la seguridad de quienes ejercen el periodismo. Eso obliga a defender la libertad de expresión incluso cuando lo publicado nos moleste, porque una cosa es cuestionar la línea editorial de un medio y otra completamente distinta intimidar al periodista.

    Y aquí llegamos a la parte política. Presidenta Claudia Sheinbaum: creo que a su gobierno le hace falta fortalecer todavía más la operación política. No estoy hablando de comunicación social, estoy hablando de política. De aquella política que permite sentarse con adversarios, negociar sin rendirse, construir acuerdos, apagar incendios, abrir canales de comunicación y hacer respetar las instituciones aun frente a quienes piensan completamente distinto.

    México necesita en la Secretaría de Gobernación un enorme peso político. Lo digo sin demeritar la capacidad de la actual secretaria ni de quienes desempeñan responsabilidades dentro de su administración, pero considero que el momento exige operadores de muchísimo oficio, personajes capaces de hablar con aliados y adversarios y que conozcan perfectamente las entrañas del sistema político mexicano.

    Y voy a mencionar un nombre que seguramente provocará inmediatamente reacciones: Miguel Ángel Yunes Linares.

    Sí, Yunes.

    Sé perfectamente lo que representa ese apellido en Veracruz, conozco las controversias que lo han acompañado y sé que una propuesta de esta naturaleza recibiría ataques desde distintos frentes. Pero también conozco su trayectoria y una cosa no cancela la otra. Yunes Linares ha sido secretario general de Gobierno de Veracruz, funcionario de la Secretaría de Gobernación, director general de Prevención y Readaptación Social, subsecretario federal, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, director general del ISSSTE y gobernador de Veracruz.

    Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con él, pero difícilmente puede argumentarse que desconoce cómo funciona el poder político mexicano. Conoce al PRI, conoce al PAN, conoce al gobierno federal, conoce al Congreso, conoce Veracruz, conoce los temas de seguridad y conoce personalmente a muchos de quienes hoy participan en la confrontación política contra el gobierno.

    ¿Sería necesariamente la persona indicada? Eso solamente podría decidirlo la presidenta. Yo simplemente lo planteo como una reflexión y una sugerencia política. Quizá ha llegado el momento de recuperar aquellos perfiles capaces de sentarse frente al adversario y decirle que podemos pensar diferente, podemos enfrentarnos electoralmente y podemos cuestionar al gobierno todos los días, pero existen instituciones e investiduras que deben respetarse.

    Criticar a Claudia Sheinbaum es absolutamente legítimo. Cuestionar sus políticas es democracia. Pero el insulto y la descalificación personal no mejoran a la oposición ni fortalecen al país. Cuando personajes como Alejandro Moreno o el propio Vicente Fox elevan el tono hasta convertir la discusión política en espectáculo, terminamos empobreciendo un debate nacional que debería estar concentrado en problemas muchísimo más importantes.

    He visto antes momentos políticamente complicados y regreso inevitablemente a Veracruz. Recuerdo perfectamente cuando Miguel Ángel Yunes Linares dejó las filas del PRI en medio del proceso político que llevaría a Fidel Herrera Beltrán hacia la candidatura al gobierno de Veracruz. Recuerdo incluso una conversación personal con él en el Hotel Fiesta Americana. Me dijo algo que nunca olvidé: “Vienen cosas difíciles para Veracruz”.

    Lo recuerdo bien.

    Pasaron los años y Veracruz efectivamente atravesó tiempos muy difíciles. Particularmente durante el gobierno de Javier Duarte, el estado vivió una profunda crisis de inseguridad, corrupción y violencia, incluyendo una etapa especialmente dolorosa para el periodismo veracruzano. Son heridas que todavía forman parte de nuestra historia reciente y que tampoco debemos olvidar cuando hablamos de la relación entre medios y poder.

    Por eso esta confrontación entre gobierno, oposición y algunos medios debe observarse con muchísimo cuidado. México está políticamente polarizado. La oposición necesita reconstruirse, Morena necesita evitar la soberbia que históricamente termina acompañando a los partidos dominantes, el gobierno necesita aceptar la crítica y los medios necesitan distinguir investigación de militancia. Y nosotros, los ciudadanos, necesitamos aprender a distinguir información de propaganda, venga de donde venga.

    Porque en esta nueva época existe algo quizá todavía más poderoso que el llamado cuarto poder: la capacidad individual de decidir qué creemos.

    Hoy millones de mexicanos tienen acceso inmediato a distintas versiones de una misma historia y, aunque algunos piensen lo contrario, eso cambia completamente las reglas del juego. Nuestros dedos índices quizá ya estén desarrollando musculatura de tanto mover Facebook, TikTok e Instagram de arriba hacia abajo, pero ojalá también estemos desarrollando algo muchísimo más importante: criterio.

    La democracia no consiste en creerle siempre al gobierno, pero tampoco consiste en creerle siempre al periodista que más grita. Consiste en escuchar, comparar, investigar, pensar y después decidir.

    La guerra política rumbo a 2027 ya comenzó y esta vez quizá la batalla más importante no se libre solamente entre Morena, PAN, PRI o Movimiento Ciudadano. Se librará por algo muchísimo más valioso: la credibilidad.

    Y ahí, señoras y señores, absolutamente todos tendrán que demostrar de qué lado están.

    No del gobierno ni de la oposición.

    De México y de la verdad.