Autor: Los Reporteros Mx

  • Aguas

    Aguas

    En los últimos días ha dado mucho de qué hablar la polémica en torno a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, luego de la difusión de audios relacionados con presuntos contactos con personas que se presentaban como intermediarios de autoridades estadounidenses. La propia mandataria reconoció la autenticidad de las conversaciones, aunque sostiene que fue víctima de un engaño organizado por terceros y que nunca tuvo intención de comprometer información sensible ni de actuar fuera de los cauces institucionales.

    El tema ha provocado un intenso debate político. Por un lado, existe quien considera que cualquier acercamiento con agencias estadounidenses constituye un acto cuestionable. Por el otro, también existe una realidad que pocas veces se explica con claridad: la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad no es nueva ni extraordinaria. Desde hace décadas ambos países mantienen mecanismos permanentes de intercambio de inteligencia para combatir el narcotráfico, el tráfico de armas, el lavado de dinero, el tráfico de personas y el terrorismo. Esa coordinación forma parte de la relación bilateral y está respaldada por acuerdos entre ambos gobiernos.

    Conviene hacer un paréntesis importante. Desde 2025 la gobernadora y su entonces esposo, Carlos Torres, hicieron pública la cancelación de sus visas estadounidenses. Estados Unidos nunca informó oficialmente las razones de esa decisión, mientras que ambos han sostenido públicamente que no existe una acusación formal en su contra y han negado cualquier conducta ilícita.

    Al mismo tiempo, en el espacio público han circulado diversas versiones sobre presuntas investigaciones financieras, propiedades en Estados Unidos y posibles indagatorias relacionadas con el entorno del exesposo de la gobernadora. Sin embargo, hasta este momento muchas de esas afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente por autoridades estadounidenses ni mexicanas, por lo que deben entenderse como versiones y no como hechos acreditados.

    Y aquí es donde, desde mi punto de vista, vale la pena hacer una reflexión.

    Si una autoridad de otro país solicita una entrevista, una declaración o un intercambio de información dentro del marco legal, ¿realmente eso convierte automáticamente a una persona en culpable?

    La respuesta debería ser no.

    En Estados Unidos, particularmente agencias como el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la DEA o el Departamento de Justicia, realizan miles de entrevistas durante investigaciones que jamás terminan en una acusación penal. Formar parte de una investigación no equivale a ser declarado responsable. La investigación existe precisamente para determinar si existen o no elementos suficientes.

    Por ello me parece equivocado que algunos pretendan convertir una reunión, una llamada telefónica o una entrevista en una sentencia anticipada. El debido proceso existe precisamente para evitar que una persona sea condenada únicamente por la opinión pública.

    Si alguien tiene la certeza de su inocencia, comparecer acompañado de su abogado no debería representar un problema. Al contrario, es la oportunidad para aclarar cualquier duda y cerrar cualquier investigación con transparencia.

    Naturalmente, si en algún momento existieran pruebas contundentes sobre la comisión de un delito, entonces corresponderá a las autoridades actuar conforme al derecho. Pero mientras eso no ocurra, tampoco resulta correcto construir culpabilidades únicamente sobre rumores, filtraciones o especulaciones.

    Un tema distinto, aunque relacionado, es la cooperación judicial entre ambos países.

    Recientemente la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a mencionar el caso del exgobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, cuya situación jurídica continúa siendo objeto de controversia entre México y Estados Unidos. Independientemente de ese caso en particular, también vale la pena preguntarse si la cooperación bilateral debería extenderse para revisar la situación de otros personajes vinculados históricamente con organizaciones criminales que hoy permanecen en territorio estadounidense bajo distintas figuras legales, incluyendo algunos testigos colaboradores.

    Los acuerdos de colaboración con fiscales federales estadounidenses han sido una herramienta importante para desmantelar organizaciones criminales. Sin embargo, también generan cuestionamientos cuando algunos de esos colaboradores recuperan su libertad o continúan manteniendo influencia sobre estructuras delictivas desde el extranjero, según han documentado distintos procesos judiciales y reportajes de investigación.

    La cooperación internacional no puede convertirse en un mecanismo selectivo. Si el objetivo común es combatir al crimen organizado, entonces la colaboración debe alcanzar tanto a funcionarios públicos eventualmente investigados como a integrantes de organizaciones criminales que continúan representando un riesgo para ambos países.

    La justicia no debe distinguir entre colores partidistas, cargos públicos o antecedentes criminales. Debe distinguir únicamente entre pruebas y ausencia de pruebas.

    Al final, ni toda investigación significa culpabilidad, ni toda cercanía con autoridades extranjeras constituye una traición. Lo verdaderamente importante es que las investigaciones se conduzcan con profesionalismo, respeto al debido proceso y absoluta transparencia.

    Porque cuando la justicia se convierte en espectáculo político, pierde la sociedad. Pero cuando la justicia trabaja con evidencia, sin importar el nombre, el cargo o el partido, entonces gana el Estado de derecho.

  • Preguntas infelices

    Preguntas infelices

    Debo aprender a contentarme con ser más feliz de lo que merezco.
    Jane Austen, Orgullo y prejuicio.

    Si el país se está cayendo a pedazos, como chillan y chillan el chisguete rosa y el prianismo en pleno, ¿por qué será que las mexicanas y los mexicanos somos cada vez más felices? ¿Por qué será que en 2021, cuando le preguntaron a la gente qué tan satisfecha(o) se encuentra actualmente con su vida, en promedio se autocalificó con 8.45, de por sí alto, y cuatro años después, en 2025, con un 8.62, que se acerca más a 9 que a 8? ¿Por qué será que los hombres siguen declarando que se sienten un poquito más satisfechos con su propia vida que las mujeres? Porque, efectivamente, resulta que según los más recientes resultados de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE), levantada por el INEGI en julio del año pasado, mientras que el 59.8% de las mujeres se dijeron totalmente satisfechas con su vida, en el caso de los hombres fue el 61%.

    Ahora, ¿quiénes se sienten más plenos, los jóvenes, los adultos o la gente ya entrada en los últimos tramos de su existencia? Si usted responde que la cosa va proporcional, que entre más viejo mayor satisfacción con la vida… o menor…, pues no tanto. Del grupo de los más jóvenes, quienes andan entre los 18 y los 29 años de edad, 61.3% se dijeron totalmente satisfechos con su vida actual, un nivel muy alto, cierto, pero menor que los adultos jóvenes (de 30 a 44 años): 62% de ellas y ellos dijeron experimentar una satisfacción total con su vida. Luego, desafortunadamente, o la mayoría de las personas se vuelve más autocrítica o exigente o ya no le va tan bien: del grupo de edad de 45 a 59, quienes afirman sentirse plenos son ya solamente el 58.1%, mientras que para el caso de los más experimentados, de 60 y más, el porcentaje baja a 56.6 puntos. Ahora, tampoco es para ponerse muy ansiosos por lo que la vejez nos deparará: únicamente 2.2% de la gente de 50 años y más se dijo nada satisfecha con su vida.

    ¿Y en qué filas se encuentra más gente satisfecha con su vida, entre los solteros o entre los casados? La diferencia no es menor: mientras que de los solteros y solteras el 56.5% contestó sentirse totalmente satisfechos con su vida, la proporción entre los casados sube a 63.4% Claro, los separados, divorciados y viudos no están mejor: 51.8%

    ¿Y qué, tiene caso estudiar? Una tendencia se mantiene: estudiar puede que no necesariamente sirva para amasar más dinero, pero de que ayuda a andar más satisfechos por la vida, ayuda, sin duda. Dicho en corto, a mayor escolaridad, mayor satisfacción total con la vida: nivel básico, 57.9%; nivel medio superior, 59.9%, y nivel superior, 62.7%

    Ahora un dato para quitarle un poco tanta carga romántica al asunto: la estadística comprueba lo que el sentido común dicta: ¿quiénes reportan mayores niveles de satisfacción con la vida, los hombres y las mujeres que tienen algún tipo de discapacidad o quienes no la tienen? 62.9% de quienes no la padecen se reportan totalmente satisfechos con su vida, en tanto que apenas 43.7% de quienes sí la presentan contestaron lo mismo.

    Curioso. ¿En qué entidades de la República se encuentra la gente más satisfecha con su vida? Ni en la más urbanas ni en las más rurales, ni en las más pobres ni en las más ricas. Los estados de México en donde se reportaron los promedios más altos de satisfacción con la vida en 2025 fueron norteños: Coahuila (8.85), Tamaulipas (8.79) y Durango (8.78), mientras que del otro lado, encontramos a tres estados costeros: Michoacán (8.48), Tabasco (8.37) y Oaxaca (8.32).

    Pregunta de Perogrullo: ¿la soledad y la sensación de satisfacción con la vida son condiciones aparejadas? Obviamente: De cada 10 personas que reportaron nunca haber sentido soledad en el mes previo a la encuesta, 7 se dijeron totalmente satisfechas con su vida.

    ¿En qué ámbitos personales se reportaron los promedios más altos de satisfacción? Pues aquí tenemos malas noticias para las tías panistas que juran que en México vivimos en una dictadura: la gente calificó con casi 9 la “Libertad para decidir sobre su vida” (8.9). Las relaciones familiares siguen siendo un factor crucial tanto para el tejido social de este país como para la felicidad de las personas: con 8.8 calificamos nuestros lazos familiares. ¿Y cuál fue el ámbito peor calificado? Claro, el nivel económico…, sin embargo, la calificación es aprobatoria: 7.45 en el caso de las mujeres, 7.55 en el de los hombres. Por cierto, en los ámbitos personales en los que se observa mayores diferencias entre la satisfacción que se reportan por sexo son “Salud mental o emocional” y “Situación o relación afectiva”, con 8.54 para varones y 8.15 para las féminas, y 8.21 y 7.82, respectivamente.

    A final de cuentas y promedios, estas cifras funcionan como un espejo incómodo para quienes han hecho del catastrofismo su principal herramienta política. ¡Sigan siendo infelices porque México está contento! Mientras el ruido constante intenta convencernos de que todo se desmorona, la realidad reportada por los propios mexicanos cuenta una historia de resiliencia y, sobre todo, de satisfacción cotidiana. Quizás la pregunta infeliz no sea la que se hace el ciudadano sobre su bienestar, sino la que deberían plantearse aquellos que, ante la evidencia de un país que se siente satisfecho, insisten en negarlo porque no tienen otra cosa que gritar.

  • Votos y el agua

    Votos y el agua

    Primero algunos antecedentes, por decirlo así: en EUA, la ultraderecha tuvo la brillante, novedosa y democrática idea de quitarle el voto a la mujer (parte del movimiento tradwife), con el pretexto de que ahora sea un voto por familia; corte a: en México, la que es profesora de derecho constitucional (no importa de qué universidad), que se ha hecho, digamos, “famosa”, externó otra idea totalmente democrática: “para poder votar hay que estudiar”, o sea, convertir el derecho del voto, que lo da la propia Constitución, en un privilegio; sí, privilegio, porque para algunos mexicanos estudiar es un privilegio.

    Para que después Javier Albarrán, panista –obviamente–, proponga que ahora sea un voto por cada familia, para que, según la ultraderecha, casi seguro que toda la derecha, el voto sea más racional, siguiendo la misma línea de la supuesta profesora de derecho constitucional, y por si no fuera poco, esta sujeta aclaró que prefiere una dictadura a la democracia mexicana.

    Lo que nos lleva a las sig. inquietudes:

    • Desde que ganó AMLO en 2018, según la derecha/oposición/prianistas, estábamos en una dictadura, entonces no era cierto…
    • AMLO, la 4T, Morena, los chairos querían quitar el derecho del voto y el derecho a la democracia, para que ahora los supuestos defensores de la misma sean los que realmente quieren terminar con ella.
    • ¿Dónde andan las feministas, que no protestado por estas ideas tan “democráticas”, o será que siempre han sido grupos pagados desde la derecha…?

    Y estos dichos totalmente antidemocráticos se vienen antes de la cumbre antiultraizquierda que organiza el copetes naranjoso o Trump, que un nombre más adecuado sería la cumbre de la ultraderecha, que, por cierto, el Borolas, que aún cree que es presidente de México, estará en la reunión de retrógradas; seguramente estará también #laperritadetrump y demás fauna proultraderecha de México.

    Esta cumbre será organizada en las sombras por el bloque sionista ultraderechista/neonazi (el mismo que gobierna Israel) y que puso a Trump como representante (con eso de que parece que es el empleado de los sionistas).

    Y ya que hablamos de los sionistas, judíos, Israel, ¿qué carajos pasa con el Gobierno federal que no toma acción en el asunto del agua en Chihuahua? ¿Cómo la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, prácticamente entregó el agua a los israelíes, y el Gobierno federal no hace nada?

    ¿O se necesita que el caso se haga viral, para que la presidenta voltee y empiece a ver qué hará? Porque con eso de que los casos graves de México se tienen que hacer “virales”, para que la presidenta empiece a tomar cartas en esos asuntos.

    Por mientras, y para que el caso se haga más viral, el 1 de agosto se harán marchas, a partir de las 9:30 a. m., para defender el agua mexicana, a ver si así reacciona el Gobierno federal y empieza a actuar. Aunque hay antecedentes de la ahora presidenta, en sus tiempos de jefa de Gobierno de la Ciudad de México y de cuando era delegada/alcaldesa de Tlalpan, de sus varios intentos por “privatizar el vital líquido”, solo que en todas esas veces fue parada en seco por AMLO. Si esto llegara a suceder, nos tocará al pueblo recordarle que el agua mexicana no se vende y que la soberanía se defiende.

    Y por supuesto no podemos dejar que avance la idea de un voto racional o un voto por hogar; el voto es un derecho individual y constitucional de cada mexicano (en este caso, mayor de edad).

    Y menos podemos permitir que sujetos como Pedro Sola sigan difundiendo sus comentarios llenos de odio y promoviendo la violencia sin que tenga alguna repercusión para él y para sus empleadores.

    Sigamos haciendo que el hashtag #laperritadetrump siga vigente.

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

  • México ganó mucho más que partidos

    México ganó mucho más que partidos

    Hay acontecimientos que trascienden el momento en que ocurren. La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo dejó partidos memorables en territorio mexicano; dejó una demostración de que el país tiene la capacidad institucional, la infraestructura y el talento para organizar con éxito un evento de alcance global.

    Desde mi perspectiva, uno de los mayores aciertos fue que las sedes mexicanas proyectaron una imagen de orden, hospitalidad y convivencia. En tiempos donde la conversación pública suele centrarse en los problemas de seguridad, el Mundial permitió mostrar un México distinto: uno abierto al mundo, capaz de recibir a miles de visitantes en un ambiente de celebración.

    El mayor legado, sin embargo, no está en los estadios. Está en las obras que permanecerán durante décadas: mejoras en movilidad, rehabilitación de espacios públicos, infraestructura deportiva y renovación urbana. Ese tipo de inversiones fortalecen la competitividad de las ciudades y benefician a la población mucho después del torneo.

    Es cierto que toda inversión pública debe ser evaluada con rigor. Pero también es cierto que los grandes eventos pueden acelerar proyectos estratégicos que de otra manera tardarían años en concretarse. Cuando el resultado son ciudades mejor conectadas, espacios públicos recuperados y una mejor proyección internacional, el beneficio trasciende lo deportivo.

    México hizo historia al convertirse en el primer país en albergar tres Copas del Mundo masculinas. Esa condición implica prestigio, pero también responsabilidad. A mi juicio, las sedes mexicanas estuvieron a la altura y demostraron que el país puede competir con cualquier nación en la organización de eventos internacionales.

    El Mundial no resolverá por sí solo los desafíos nacionales. Sin embargo, sí deja una enseñanza clara: cuando existe coordinación institucional, planeación y visión de largo plazo, los grandes proyectos pueden traducirse en bienestar, desarrollo económico y orgullo nacional. Ese será, probablemente, el verdadero triunfo de México cuando el torneo sea recordado dentro de varios años.

  • Veracruz, el arte desdeñado

    Veracruz, el arte desdeñado

    Un hábito en los gobiernos de la 4T que se convirtió en vicio: ampararse sólo en la cultura de los pueblos originarios y negar el resto de las expresiones artísticas.

    Nadie niega la trascendencia de dichas obras y verdaderos monumentos al arte nacional, aportaciones invaluables al mundo, pero hay estados que se olvidan de promocionar las expresiones de quienes fuera de ese ámbito exaltan con lucidez y talento la cultura de su estado.

    Una de las razones por las cuales existe esta simulación es la de esconder la ignorancia de os funcionarios responsables, que no saben distinguir ni en las artes plásticas ni en la música lo que tiene calidad y lo que carece de ella.

    El arte y la cultura es donde se hace más evidente la falta de conocimientos que cumplan con los requisitos mínimos de educación cultural de alto nivel y que esté a la altura de las expresiones artísticas de jóvenes talentos de cada entidad.

    Veracruz es un claro ejemplo de esto. Pocas entidades cuentan con un gabinete de gobierno tan mal preparado como el de Rocío Nahle.
    En cuanto al arte y la cultura se repiten una y otra vez conciertos, concursos, exposiciones de bolero, danzón, sones, zapateado y una serie de manifestaciones tradicionales de la entidad; sin embargo, la Universidad Veracruzana, que es pública, cuenta con una directora General del Área Académica de las Artes, con un Coordinador del Centro de Estudios del Jazz, con un Director de Proyectos. De ahí surgen verdaderos talentos de la música, que deben tener en el gobierno estatal un apoyo oportuno.

    Funcionarios públicos defienden esta postura asegurando que ese tipo de eventos carece de un público numeroso, pero si no lo difunden cómo puede haber gente que asista. No hace falta gran talento para encontrar espectáculos de los jóvenes valores veracruzanos que terminan por abandonar el estado en busca del reconocimiento que sus autoridades no saben que poseen.

    El danzón y el bolero tienen su público, es respetable, pero no pueden sustituir a las nuevas expresiones musicales sino que se complementan pero como nunca escuchan lo que en el presente existe, desconocen si hay calidad en los jóvenes que ven que sus autoridades no les tienen confianza, lo que pasa es que no tienen la preparación suficiente para identificar la calidad.

    Los eventos culturales no son mítines para llenar las plazas, pero son parte esencial de la política que suma a quienes están fuera, y es esto lo que le hace falta, ahora más que nunca, a la 4T.

    Parecería que la difusión de las grandes obras de los artistas de pueblos originarios se recicla antes de otorgar espacios a las expresiones contemporáneas del arte en México. No se reemplaza nada, se adiciona porque México está vivo en el pasado con la historia, en el presente con sus creadores hoy y en el futuro con la esperanza de un gran proyecto político, al que involuntariamente golpean con su ignorancia.

  • ¿Quién le pone un alto a Estados Unidos?

    ¿Quién le pone un alto a Estados Unidos?

    Esa es la pregunta que cada vez más personas nos hacemos. ¿Hasta cuándo se seguirá tolerando la política de Estados Unidos que deriva en abusos, arbitrariedades y, en la muerte de migrantes?

    ¿Hasta cuándo las acciones de ICE seguirán acumulando denuncias de abusos, sin que haya investigaciones transparentes y responsabilidades claras?

    No estamos hablando de cifras estamos hablando de hombres y mujeres que salieron a trabajar, no a declarar una guerra, de seres humanos que durante décadas han contribuido a la economía estadounidense y que merecen no ser perseguidos y asesinados.

    Hay que exigir responsabilidades, utilizar todos los instrumentos diplomáticos y legales disponibles, denunciar las violaciónes a los derechos humanos y dejar claro que la vida de un mexicano no puede tratarse como desechable.

    Ha llegado el momento de que la defensa de nuestros paisanos deje de ser un discurso y se convierta en una prioridad permanente del Estado mexicano, porque guardar silencio frente a la injusticia nunca ha sido una opción digna.

    Frente a ello, la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido la correcta, no guardar silencio, demandar investigaciones cuando un connacional pierde la vida y recordar que la protección de nuestros migrantes no es un favor que se le pide a otro país, sino una obligación irrenunciable de nuestro gobierno.

    A la memoria de nuestros paisanos, mi respeto, a sus familias, mi abrazo, y a México, el compromiso de no guardar silencio hasta que la vida de nuestros migrantes sea respetada y la justicia deje de tener fronteras.

    Les mando un abrazo fraterno

  • Dos nuevos partidos

    Dos nuevos partidos

    Durante meses, la discusión giró en torno a qué organizaciones lograrían convertirse en nuevos partidos políticos nacionales. Hoy esa etapa ha quedado atrás después de que el INE otorgó el registro a PAZ y a Somos México, con lo que nuestro sistema de partidos suma dos nuevos actores rumbo a las elecciones de 2027. Aquí la cuestión de fondo es si alguno será capaz de romper con la lógica que durante décadas terminó alejando a la ciudadanía de la política.

    Los datos son contundentes: en la elección presidencial de 2024 participó el 61.04 % de la lista nominal, es decir, cerca de cuatro de cada diez mexicanos decidieron mantenerse al margen del proceso electoral. Por eso resultaría simplista concluir que todo abstencionista rechaza la democracia; más bien, esa abstención refleja la realidad del ciudadano que ha dejado de creer que los partidos representan sus preocupaciones cotidianas. Ahí radica el verdadero desafío de las nuevas fuerzas políticas.

    En este contexto habría que ser claros, pues las dos organizaciones llegan con historias muy distintas. Por un lado, PAZ no aparece de la nada, su origen se encuentra en experiencias partidistas anteriores, particularmente en la trayectoria del Partido Encuentro Social y, posteriormente, del Partido Encuentro Solidario. Esa experiencia organizativa, independientemente de la valoración que cada quien haga de ella, le permitió construir una estructura territorial, celebrar asambleas, cumplir, (incluso rebasar) los requisitos legales para recuperar su presencia nacional. Como he sostenido en entregas anteriores, más allá de las siglas, hoy el verdadero reto para PAZ consiste en demostrar que esa experiencia acumulada puede traducirse en una propuesta política renovada y no únicamente en la reedición de un proyecto conocido. El caso de Somos México es diferente. Buena parte de sus dirigentes provienen de otros partidos políticos y diversas figuras públicas vinculadas al proyecto cuentan con antecedentes en instituciones electorales y en la denominada “Marea Rosa”. Ese origen, visto de manera objetiva, no constituye, por sí mismo, un defecto ni una virtud, siempre y cuando sus dirigentes demuestren que representan algo más que una nueva denominación para los mismos liderazgos que durante años participaron en el sistema de partidos que hoy la propia ciudadanía cuestiona. Pero, en ambos casos, existe una prueba inevitable, toda vez que, durante décadas, los partidos mexicanos perfeccionaron una maquinaria burocrática extraordinariamente eficiente para administrar candidaturas, prerrogativas y cuotas internas, por encima del compromiso de escuchar de manera permanente a la sociedad organizada. Quizá por eso el ciudadano ya no busca solamente plataformas ideológicas, sino resultados concretos y, sobre todo, que los representantes permanezcan en las comunidades cuando terminan las campañas y privilegien las causas sociales más allá de los calendarios electorales.

    Los actores políticos hoy deben comprender que la democracia mexicana cambió profundamente desde 2018; la ciudadanía dispone de mayor información, participa con intensidad en el debate público y exige respuestas inmediatas frente a problemas concretos. Por lo tanto, esa transformación obliga a los partidos a evolucionar, pues mantener la ruta de reproducir estructuras verticales, centralizadas y burocráticas no es otra cosa más que ignorar el cambio cultural que vive el país. Por ello, el éxito de las dos nuevas fuerzas, con todo y sus procedencias, tendrá que ir más allá del punto de vista cuantitativo para 2027 y requerirá de lo cualitativo, es decir, demostrar que aprendieron las lecciones que llevaron al desgaste del sistema partidista mexicano. La cuestión es muy simple: un partido verdaderamente tiene que definirse por su forma de ejercer la política, y eso pasa por abandonar las viejas prácticas del reparto de posiciones, del oportunismo electoral o de las dirigencias alejadas de la sociedad. Sólo así podrán aprovechar la oportunidad histórica que se les presenta.

    Hoy se requiere construir una organización donde las causas sociales pesen más que las cuotas internas, donde la ciudadanía participe más allá de las elecciones y donde el diálogo sustituya a la burocracia partidista, pues ha llegado la hora ineludible de cambiar la forma de hacer política en México.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMA A.C.
  • Lindsey Graham: cuando el halcón deja de volar

    Lindsey Graham: cuando el halcón deja de volar

    La muerte del senador republicano Lindsey Graham marca el final de una de las carreras políticas más influyentes —y más polémicas— de la derecha estadounidense. Graham falleció a los 71 años tras una enfermedad repentina, según informó su oficina. Pero la muerte de un político no obliga a maquillar su legado.

    En política, el respeto a la vida humana no significa renunciar al juicio histórico. Y el juicio sobre Lindsey Graham difícilmente puede separarse de las guerras que promovió, de las sanciones económicas que defendió y de la visión del mundo que ayudó a consolidar desde Washington.

    Graham fue uno de los grandes halcones de la política exterior estadounidense. Durante décadas defendió una idea simple y profundamente peligrosa: que Estados Unidos tiene el derecho —e incluso la obligación— de intervenir militarmente en cualquier rincón del planeta cuando sus intereses así lo dicten.

    Apoyó invasiones. Respaldó bombardeos. Impulsó sanciones que afectaron a poblaciones enteras. Promovió una política internacional basada más en la fuerza que en la diplomacia.

    No es casualidad que fuera uno de los principales promotores del endurecimiento contra Irán, Rusia y otros países considerados adversarios de Washington. Tampoco es casualidad que, hasta sus últimos días, siguiera defendiendo una política exterior agresiva y una mayor presión militar sobre los rivales de Estados Unidos.

    Su discurso iba mucho más allá del conservadurismo tradicional. En múltiples ocasiones normalizó una retórica donde la guerra aparecía como la solución natural a los conflictos internacionales y donde la supremacía estadounidense justificaba prácticamente cualquier acción. Ese tipo de pensamiento ha provocado millones de víctimas alrededor del mundo.

    No se trata únicamente de decisiones militares. También hablamos de bloqueos económicos, intervenciones políticas, desestabilización de gobiernos y una visión según la cual algunos países tienen derecho a decidir el destino de otros.

    Ese es el verdadero rostro del imperialismo contemporáneo. Y Lindsey Graham fue uno de sus defensores más visibles.

    En el plano interno tampoco fue una figura moderada. Respaldó a Donald Trump durante la transformación del Partido Republicano hacia posiciones cada vez más radicalizadas, a pesar de haber sido uno de sus críticos más severos años antes.

    También defendió posiciones duramente cuestionadas en materia migratoria, derechos de las personas LGBT+, acceso al aborto y seguridad nacional. Muchas de sus declaraciones alimentaron un clima político donde el adversario dejó de ser un interlocutor para convertirse en un enemigo.

    Cuando la política deja de reconocer la humanidad del otro, comienza a acercarse peligrosamente a las lógicas fascistas. Donde se desarrollan discursos de nacionalismo extremo, la glorificación de la fuerza, la construcción permanente de enemigos internos y externos, y la idea de que la seguridad justifica restringir derechos y libertades.

    Lindsey Graham contribuyó a normalizar buena parte de esa narrativa. Por eso, más que preguntarnos cómo murió, conviene preguntarnos qué deja detrás. Porque las personas pasan. Las ideas permanecen.

    Y el verdadero riesgo no es la desaparición de un senador, sino la permanencia de una doctrina que sigue creyendo que la paz puede construirse a través de la guerra, que la democracia puede exportarse con bombas y que la hegemonía de una potencia vale más que la soberanía de los pueblos.

    La historia juzgará a Lindsey Graham no por los homenajes oficiales ni por las banderas a media asta. Lo hará por las consecuencias de las políticas que defendió. Y esas consecuencias todavía siguen pesando sobre millones de personas dentro y fuera de Estados Unidos.

    Redes sociales

  • Claude Science y la nueva era de la ciencia médica

    Claude Science y la nueva era de la ciencia médica

    Es probable que dentro de algunos años no recordemos 2026 por un descubrimiento científico en particular, sino por el momento en que la ciencia comenzó a avanzar a una velocidad nunca antes vista. Mientras el mundo celebraba un nuevo antibiótico capaz de enfrentar bacterias resistentes, avances mexicanos en medicina regenerativa, progresos en órganos bioingenierizados y hallazgos que amplían nuestra comprensión sobre el origen de la vida, ocurrió un anuncio que pasó casi desapercibido fuera de los círculos especializados. Anthropic presentó Claude Science, una plataforma de inteligencia artificial que podría convertirse en el punto de encuentro donde todos esos descubrimientos comiencen a acelerarse mutuamente. Quizá la verdadera revolución no sea un nuevo medicamento, sino la herramienta que permitiría llegar mucho más rápido al siguiente.

    La importancia de Claude Science no radicaría en ser una inteligencia artificial más, sino en haber sido concebida como un entorno de trabajo para la investigación científica. La plataforma integra más de sesenta bases de datos y herramientas especializadas en biología, genética, estudio de proteínas y análisis celular, además de ofrecer capacidad de procesamiento y trazabilidad para que cada resultado pueda verificarse y reproducirse. En términos sencillos, buscaría reunir en un solo espacio digital información que antes permanecía dispersa entre laboratorios, universidades y centros de investigación, permitiendo que las y los científicos dediquen menos tiempo a organizar datos y más tiempo a generar conocimiento.

    La coincidencia con otros descubrimientos vuelve especialmente relevante este lanzamiento. La manikomicina abriría una nueva esperanza frente a la resistencia antimicrobiana gracias a un mecanismo distinto al de los antibióticos actuales. En México, investigadores del Instituto Politécnico Nacional desarrollarían técnicas para regenerar hueso, cartílago, músculo y tejido adiposo mediante células troncales mesenquimales, es decir, células capaces de transformarse en distintos tipos de tejido para reparar lesiones. Paralelamente, diversos laboratorios avanzarían en órganos bioingenierizados, como riñones con funcionalidad experimental, mientras estudios sobre Sukunaarchaeum mirabile y el análisis proteómico de Homo naledi ampliarían el conocimiento sobre la evolución de la vida y de nuestra propia especie. Vistos por separado, todos representan avances extraordinarios; observados en conjunto, muestran que la ciencia está entrando en una etapa donde la colaboración entre disciplinas comenzará a ser tan importante como los descubrimientos mismos. Es precisamente ahí donde Claude Science encontraría su mayor valor: conectar ese ecosistema, identificar relaciones invisibles entre investigaciones y acelerar el paso de una idea prometedora hacia una aplicación médica concreta.

    Aquí aparece la dimensión política de esta transformación. Durante décadas, la fortaleza de las naciones se explicó por sus recursos naturales, su industria o su capacidad manufacturera. En los próximos años también comenzará a medirse por la velocidad con la que sean capaces de producir conocimiento útil para resolver los grandes problemas de la humanidad. La infraestructura científica apoyada por inteligencia artificial podría convertirse en un nuevo factor de competitividad, desarrollo económico y bienestar social. La soberanía del siglo XXI no solo se construirá en fábricas o cadenas de suministro; también se decidirá en laboratorios, universidades y centros de datos.

    Para México, esta coyuntura representa una oportunidad estratégica. Los avances recientes del Instituto Politécnico Nacional demuestran que el talento científico nacional existe y que la inversión sostenida en investigación pública puede generar resultados de alcance internacional. Si ese capital humano lograra complementarse con plataformas capaces de acelerar la investigación, nuestro país podría fortalecer su participación en la nueva economía del conocimiento y consolidar una política científica orientada al bienestar de las mexicanas y los mexicanos. Apostar por la ciencia dejaría de ser únicamente una decisión académica para convertirse en una estrategia de desarrollo nacional.

    Quizá dentro de algunos años recordemos este momento no porque apareció una nueva inteligencia artificial, sino porque fue cuando la ciencia dejó de avanzar en compartimentos aislados y comenzó a hacerlo como un solo sistema. En el fondo, la convergencia entre inteligencia artificial y descubrimientos biomédicos nos recuerda que la verdadera frontera del progreso humano no reside únicamente en aquello que somos capaces de crear, sino en la manera en que decidamos utilizarlo para mejorar la vida de todas y todos. Cada avance acerca la posibilidad de una medicina más precisa, regenerativa y accesible, pero también nos exige responder con responsabilidad a preguntas sobre equidad, ética y acceso al conocimiento. Porque, al final, la revolución tecnológica más importante no será la que permita que las máquinas piensen mejor, sino la que consiga que la humanidad cure antes, viva mejor y haga del conocimiento un patrimonio compartido.

  • Cristianos somos y en el camino andamos

    Cristianos somos y en el camino andamos

    Ser católico – cristiano, cristiano – no católico ¿Qué significa? ¿Cómo sería vivir de acuerdo con esa fe y esa propuesta? ¿Qué tan auténticos somos cuando nos declaramos seguidores de Jesucristo y del Evangelio? ¿Cómo reflejamos la imagen crística en nuestros actos?

    Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mi mismo son preceptos que proponen una forma de vida plenamente entregada a los demás y actuar con absoluta responsabilidad frente a cada acción en la vida pensando siempre primero en los demás, en función del bienestar de todos.

    Dice SS León XIV:

    Los muertos en el Mediterráneo son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas: el desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de procedencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas. #VisitaPastoral #Lampedusa…”

    Continúa:

    “… No hay amor de Dios sin amor al prójimo y no hay… “prójimo si yo no me acerco. Detenerse, conmoverse, abajarse, llorar ante el dolor de otros —como ha hecho Jesús— significa entrar en el movimiento del amor, en el que Dios se ha revelado.”

    Sigue más abajo:

    “… Solo la misericordia sabe responder, con nuevos comienzos, a los abismos del corazón humano y a los horrores de la guerra. Hemos entrado en un milenio en el que debemos dar forma espiritual, cultural, jurídica, política y económica a la civilización del amor. Que la inmensidad del dolor que observamos nos haga acoger la radicalidad de esta llamada… ”

    ¡Qué texto corto tan importante y radical! ¡Cuán valioso resulta comprender que ser radical no significa destruir, sino resolver construyendo la justicia en cada comunidad! Ser cristiano de cualquier denominación y no ser radical y de izquierda, es una contradicción al mandato fundamental del amor, que consigo trae a la justicia en todas sus expresiones, pero sobre todo, en la que llamamos justicia social. Que se perdone no implica permitir la impunidad, solo permite que se libere la carga propia y pague quien tenga que pagar.

    El dolor humano se expresa por todos lados en “…un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros…” La radicalización propuesta en esta fracción del texto papal tomado de X, tendría que ser inspiración de cada gobierno que se presume y autoproclama humanista o progresista y se dice democrático o simplemente defensor de la libertad y la democracia.

    En el mundo actual, no existe un solo gobierno que funcione bajo estos preceptos, la Cuarta Transformación Mexicana tuvo esa tendencia durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, pero se convirtió en la cuarta simulación, puesto que las 3 anteriores también fueron simulaciones porque la justicia social y el amor al prójimo nunca se instalaron en el Estado, ni en la sociedad.

    Se entiende que es un largo proceso, pero es uno que no tendría que aceptar retrocesos,  traiciones, ni mentiras como hoy estamos viendo y viviendo. Solo habrá que ver cómo ha actuado el gobierno de la CDMX frente a las familias buscadoras, los maestros de la CNTE y otras movilizaciones populares que cuestionan las acciones de gobernantes, encapsulando, amenazando con miles de policías de uniforme, escudo, gas y tolete en mano o de civiles en chaleco blanco (¿nuevas guardias blancas?)  y en cambio permitiendo toda clase de destrozos y maldades a quienes “celebran” triunfos futboleros efímeros y carentes de auténtica significación para la vida diaria de la gente, derivando en la frustración opresora de la derrota final pronosticada y que se debe a la corrupción que aparece en el futbol en todos los niveles en que se juega ese juego, excepto en el que se practica fuera de cualquier federación, en la calle o en el llano, o sea, por el proletariado, verdadero dueño del juego.

    Cada Mañanera del Pueblo me convence más de que la frivolidad se ha adueñado del discurso y que los cuestionamientos y las preguntas incómodas son respondidas con evasivas o con el discurso de “obras que se están haciendo”. El caso es que los hechos los contradicen y no se resuelvan los problemas porque las “soluciones” aplicadas nunca fueron correctas.

    La parte final del texto de Joaquín Ortega Esquivel será reproducida en la próxima entrega.