Cada vez que la derecha organiza un evento sin gente no sólo se trata de un Movimiento sin bases, sino de un distractor que entretiene tanto a autoridades como a la gente mientras la derecha planea algo contundente y agresivo contra el gobierno de la 4T.
Con un discurso eminentemente fascista la alcaldesa de Cuauhtémoc, convoca a la gente a algo que pareciera una convocatoria contra un imaginario “narcogobierno”, de ahí que lo demás pareciera simple, frágil, débil, pero efectivo a la hora de llamar la atención.
Entre frases como “México no le pertenece a ningún gobierno y México no le pertenece a una sola persona; “México es de todos”, o “”Cada reunión deberá terminar en una acción, cada compromiso tendrá un responsable”.
Es decir, el inicio de una revuelta, como proyecto paralelo, según su discurso, aunque en el momento del encuentro distractor sólo haya 20 personas. Dos eventos con el mismo fin, uno inofensivo pero escandaloso; el otro, peligroso y discreto, que podría ser el nombramiento del sustituto de Cerimedo, o la designación del líder del golpe de estado suave, o quién será el candidato a la presidencia de la república de la derecha, o el nuevo Mecenas, o simplemente, quién encabezará a la oposición sin candidaturas ni liderazgo. Es decir, de manera soterrada pero en una articulación de fuerzas diferente más allá del aburrido rompecabezas de declaraciones sin coherencia ni congruencia que todavía no termina de armar el conservadurismo.
Rojo de la Vega, encabezó la celebración a un año de la marcha La Resistencia y convocó a la organización social para defender el voto y vencer a lo que llamó “narcogobierno”.
Este 31 de agosto de 2025, siempre un día antes del informe de la Presidenta, algunos ciudadanos recorrieron calles de la alcaldía Cuauhtémoc en una movilización convocada por la alcaldesa. Desde las 11 de la mañana, contingentes a pie y en motocicletas, avanzaron desde la Diana Cazadora, hasta llegar al Parque México, donde se pronunció un discurso de rancio conservadurismo.
Los asistentes portaron pancartas con frases como “México no se vende” y “No vamos a ser Cuba”.
No ubo mucha asistencia ni recorrido amplio, ni difusión extensa, simplemente un acto con acarreados y desinformados temerosos de que México se convierta en Cuba o Venezuela. Esta vez el tema fue el narcogobierno, y seguramente habrá un nuevo objetivo y una nueva consigna el próximo año, cuando Alessandra esté a punto de dejar el cargo, ante la derrota electoral.
La proximidad de las elecciones y la falta de proyectos propios obligaron a la alcaldesa a rascar en el pasado lo que considera añejas glorias y lánguidas batallas. Debe activar simpatías si quiere competir para reelegirse, pero, al mismo tiempo, hacerle el juego a una ultraderecha, donde es peón, cada vez más desesperada porque el poder se aleja cada día más.
La oradora única, a un año de su primera pasarela, amenazó con más encuentros para capacitarse y proponer acciones en esta organización. Es decir, toda una revolución de relanzamiento a su candidatura y distraer a medios y la población de lo que se hace en lo oscurito para tomar el poder, a sangre y fuego.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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