En el equipo de trabajo de la diputada priísta predominan los hombres, quienes perciben 12.8% más que las mujeres por la misma función “asesores en materia” legislativa; la mayoría son contratados por este concepto, pero algunos son enviados al módulo ciudadano de la diputada, donde realizan labores de propaganda en favor del PRI
Por Martha Rojas
Pese a que en el Congreso de la CDMX, la diputada Tania Larios ha impulsado reformas en materia de género, la paridad sigue siendo una meta lejana al interior del equipo de la priísta, quien paga 1.3 veces más a los hombres que a las mujeres.
Como Los Reporteros MX ha documentado, la legisladora cuenta con un equipo de nueve asesores, de los cuales cinco son hombres y cuatro mujeres. La disparidad no sólo llama la atención porque los masculinos dominan el equipo, sino también porque ganan más que ellas realizando las mismas funciones.
Por ejemplo, mientras la expanista, Ana Paola Arellano, gana 10 mil 416 por sus servicios profesionales, José Amaya Sandoval percibe 20 mil 940 pesos, realizando la misma labor que, según datos del Congreso, se denomina Servicios de Asesoría en Materia Legislativa.
Es el mismo caso para Brenda Maximiliano Uribe, quien gana asesorando 20 mil 940 pesos, mientras que su homólogo panista, José Alberto Palestina Moreno, se embolsa 41 mil 772 pesos.
En total, los cinco hombres perciben en conjunto 160 mil 904 pesos mensuales, mientras que las mujeres sólo 112 mil 188 pesos.
Así que en la oficina de la diputada príista, las mujeres que representan el 44% de la plantilla, perciben 12.8% menos que los hombres.
Además, la diputada se ha permitido contratar personal eventual para realizar las asesorías como el joven priísta Diego Mejía Horta, quien formó parte del equipo de campaña de Xóchitl Gálvez, y que gana 32 mil pesos quincenales y unos 60 al mes.



De acuerdo con datos del Instituto Mexicano de la Competitividad, el Congreso de la CDMX es uno de los más costosos del país. Al año, los contribuyentes desembolsan 25 millones de pesos para sufragarlo.
Además de su dieta, los diputados reciben apoyos para módulos de atención ciudadana, como en el que trabaja Diego Mejía, cuya operación cuesta cerca de 1.2 millones de pesos al año y cuya funcionalidad es dudosa.
Durante la III Legislatura, precisamente en la que se desempeñó Larios, se aprobaron las reglas de operación de 66 módulos legislativos, con un presupuesto mensual de 107 mil pesos.
Sin embargo, pareciera que la diputada Tania Larios no escatima en dichos recursos pues en 2025 contrató a más de cuatro personas con sueldos que van de los 12 mil hasta los 60 mil pesos mensuales, como en el caso del joven Diego, para montar su módulo.
El Congreso había destinado una renta de 30 mil pesos, más otros 10 mil 180 por gastos de operación y hasta 60 mil para la contratación de personal. Sin embargo, en el caso de Tania, los sueldos representarían el total de los recursos presupuestados para la operatividad del módulo.
Además de la disparidad salarial que existe en el equipo de la diputada, llama la atención el estruendoso gasto público que realiza en la contratación de las juventudes priístas y exmilitantes panistas. El sueldo de Diego, por sí solo sería el total del presupuesto asignado al módulo, sin embargo, para esquivar este pequeño obstáculo, la panista sólo reporta un trabajador, y los demás, como en el caso de Diego, los mete en su lista de gastos de asesores.


Al final, el trabajo de sus asesores se vuelca a hacer propaganda en favor del PRI y en acompañar a la diputada en sus eventos públicos.

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