Crimen de lesa humanidad: violencia, desapariciones y el sexenio de Calderón

Los crímenes de lesa humanidad son actos de asesinatos, tortura, desparaciones forzadas, cometidos de manera sistemática contra la población civil; bajo ese concepto, las acusaciones contra Felipe Calderón por la estrategia de seguridad de su sexenio siguen generando cuestionamientos. 

Los crímenes de lesa humanidad son delitos graves reconocidos por el derecho internacional. Se tratan de actos como asesinatos, desapariciones forzadas, tortura o violencia sistemática comentidos contra la ciudadanía. Se consideran conductas que afectan a miles de personas y terminan por agraviar a toda la humanidad.

Un claro ejemplo de ello es el sexenio del expresidente panista Felipe Calderón. Diversas organizaciones, académicos y colectivos han emitido denuncias para que sea investigado por las consecuencias de la llamada Guerra contra el Narcotráfico.

Los señalamientos sostienen que la estrategia militar implementada durante su gobierno dio pauta a una escalada de violencia sin precedentes que golpeó principalmente a la población civil.

Durante su sexenio, México registró un aumento del 150%, de acuerdo a información del INEGI, en homicidios dolosos, desapariciones y denuncias por abusos. Es decir, la tasa de homicidios se triplicó a pocos días de que Calderón asumiera el poder en diciembre de 2006.

Lo que el panista había presentado como una estrategia para “recuperar la seguridad” terminó siendo, para millones de mexicanos, una etapa marcada por el miedo y el derramamiento de sangre. Su despliegue militar no logró devolver la paz al país, al contrario, sólo agravó la crisis. 

Familias enteras quedaron atrapadas entre enfrentamientos, operativos y acciones de grupos criminales, mientras el gobierno presumía una estrategia que cada vez acumulaba más víctimas y menos resultados. 

Las acusaciones se reforzaron tras la condena de su exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, uno de los hombres más cercanos a Calderón en materia de “seguridad”. Con ello se reforzó la sospecha de posibles nexos entre altos funcionarios y organizaciones criminales, poniendo bajo la lupa decisiones que marcaron al país durante años. 

El expresidente no puede deslindarse del legado de violencia que dejó su administración, sumándose el caso de los feminicidios en Ciudad Juárez Chihuahua, volviéndose un hecho notorio en el sexenio de su antecesor blanquiazul Vicente Fox.

El saldo de la guerra de Calderón sigue pesando sobre miles de familias y es la marca que distingue al PAN. Cuando un gobierno deja a un lado las muertes y el miedo que provocaron sus administraciones para querer ponerse la capa de “defensores de la soberanía”, la historia termina pasando factura.

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