A 53 años del quiebre democrático, el presidente chileno evitó un acto institucional y pidió “mirar al futuro”, aunque reconoció que la dictadura dejó una historia que no puede borrarse.
José Antonio Kast defendió este viernes la decisión de su Gobierno de no realizar una ceremonia oficial por el 11 de septiembre, fecha que recuerda el golpe de Estado de 1973 en Chile. Desde Corral, el mandatario sostuvo que actualmente su prioridad es atender los problemas que afectan a la población y aseguró que “la historia no la podemos borrar”.
Kast intentó presentar su ausencia de una conmemoración institucional como una muestra de pragmatismo. Según explicó, su Gobierno debe concentrarse en las políticas públicas que permitan mejorar la calidad de vida de los chilenos. Incluso afirmó que “no hay mejor homenaje para la patria que enfrentar las urgencias de nuestros compatriotas”.

El argumento, sin embargo, resulta bastante cómodo para un mandatario que durante años ha sido cuestionado por sus posiciones respecto al golpe de Estado y la dictadura de Augusto Pinochet. Ahora, desde la Presidencia, Kast parece querer pasar página sin asumir que recordar un quiebre democrático no significa quedarse atrapado en el pasado, sino impedir que la historia se maquille a conveniencia.
“La historia no la podemos borrar, genera dolores, convicciones”, reconoció el presidente. Pero inmediatamente sostuvo que tampoco puede pedirle a la población quedar “anclada” en ella. La salida resulta peculiar: reconocer que el pasado provoca dolor, pero al mismo tiempo evitar una ceremonia oficial precisamente en una fecha que mantiene abiertas esas heridas.
Kast justificó además su agenda en Corral, donde se reunió con familias afectadas por la pérdida de sus viviendas y atendió problemas derivados de emergencias. La actividad le permitió insistir en su mensaje de futuro, aunque difícilmente una agenda presidencial sustituye la responsabilidad institucional de preservar la memoria democrática. Porque una cosa es mirar hacia adelante y otra muy distinta pretender que para avanzar conviene mirar hacia otro lado.

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