Egipto denuncia arbitraje comprado, un jugador acusa a la FIFA de regalar la copa y la historia de Leo suma capítulos incómodos que pocos quieren recordar.
El Mundial 2026 vuelve a poner a Argentina bajo sospecha. El técnico egipcio Hossam Hassan denunció este martes que su equipo cayó por presiones ajenas al juego, no por mérito deportivo. Su selección perdió 3-2 ante la vigente campeona en octavos de final, disputados en Atlanta.
“Hemos sufrido una injusticia”, afirmó Hassan tras el partido. El entrenador aseguró que Egipto dominó el balón y superó a Argentina en casi todo. Según él, factores externos al campo definieron el resultado antes de que rodara el balón.
Hassan fue más allá y apuntó directamente al arbitraje. Dijo que la selección argentina ejerció presión sobre el árbitro para inclinar la balanza. También criticó al VAR por ignorar un penalti a favor de Egipto y anular un gol válido a los africanos.
El futbolista Mostafa Zico sumó su voz a la indignación egipcia. Lanzó una acusación directa contra el sistema arbitral del torneo. “El árbitro es injusto… le están entregando la copa a Argentina”, declaró el jugador, visiblemente golpeado por la eliminación.
La sospecha creció con la confirmación de un dato incómodo. La FIFA designó un cuerpo arbitral compuesto solo por argentinos para dirigir el cruce de cuartos entre Francia y Marruecos. La coincidencia alimenta las dudas sobre la imparcialidad del organismo.
Un ídolo con un historial que incomoda
La controversia deportiva no es nueva alrededor de Messi. En 2016 anunció su retiro de la selección tras perder la final de la Copa América ante Chile. “La selección se terminó para mí”, dijo entonces, y generó una ola de críticas en su país.
Los cuestionamientos no pararon ahí. También lo señalaron por no cantar el himno nacional, un gesto que abrió un debate sobre su compromiso con la camiseta. Después de su berrinche por no ganar nada a nivel selección, su regreso trajo seis títulos: un Mundial y dos Copas América, entre otros.

En 2020 protagonizó otro episodio polémico dentro del Barcelona. Envió un burofax exigiendo su salida y acusó a la directiva de mala gestión del club. Se quedó una temporada más, pero se fue en 2021 entre lágrimas y señalamientos hacia la dirigencia anterior.
Qatar 2022 mostró una faceta desafiante del astro argentino. Tras eliminar a Países Bajos, se encaró con el técnico rival Louis van Gaal y le lanzó una frase despectiva, “¿Qué mirás, bobo?”. El gesto contrastó con la imagen de ídolo que se le suele atribuir.
La ceremonia final también dejó dudas sin resolver. Messi recibió la copa cubierto con un “besht”, una túnica que ocultó el escudo argentino y sus estrellas mundialistas. La FIFA había prohibido cualquier gesto político durante el torneo, y nunca explicó el significado de esa prenda.

Los números también alimentan el debate sobre favoritismo arbitral. Argentina acumuló ocho penales a favor en sus últimos doce partidos mundialistas, la cifra más alta para un equipo. Messi falló la mitad de los que cobró, incluyendo dos fallados en una misma edición.
A esto se suma su condena por fraude fiscal en España en 2016, resuelta con una multa en lugar de prisión. El caso reforzó la imagen de un futbolista que recibe tratos distintos a los de cualquier ciudadano común.

La combinación de denuncias arbitrales, gestos sin explicar y un historial cargado de roces vuelve a poner el nombre de Argentina bajo la lupa. El silencio de la FIFA ante tantas preguntas abiertas solo profundiza la desconfianza.


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