Madrid refugia a los expresidentes del PRIAN y Ayuso los victimiza: culpa a la 4T de su autoexilio

La presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso salió en defensa de Felipe Calderón, Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto, quienes residen en España, y aseguró que abandonaron México por culpa de los gobiernos de la Cuarta Transformación.

Mientras en México millones de ciudadanos siguen exigiendo justicia por los estragos del neoliberalismo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, decidió salir en defensa de algunos de los personajes más cuestionados de la política mexicana. La funcionaria española aseguró que Felipe Calderón, Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto viven en Madrid porque “huyen de su propio gobierno”, en referencia a las administraciones encabezadas por la Cuarta Transformación.

Durante una conferencia de prensa en Madrid, la dirigente conservadora afirmó que “la mayoría de los expresidentes mexicanos” han encontrado refugio en la capital española debido a las condiciones políticas actuales en México. Sin embargo, sus declaraciones provocaron críticas al ignorar que los tres exmandatarios arrastran severos cuestionamientos por corrupción, violencia, privatizaciones y escándalos que marcaron sus respectivos sexenios.

Carlos Salinas, quien incluso obtuvo la nacionalidad española, Felipe Calderón, señalado por las consecuencias de su llamada “guerra contra el narco”, y Enrique Peña Nieto, protagonista de múltiples polémicas por presuntos actos de corrupción, han encontrado en Madrid una cómoda residencia lejos del escrutinio cotidiano de los mexicanos. Para muchos ciudadanos, más que un exilio político, se trata de un retiro de lujo financiado por los beneficios acumulados durante décadas de poder.

Las declaraciones de Ayuso surgieron tras ser cuestionada sobre su reciente visita a México, viaje que estuvo marcado por controversias y críticas debido a sus constantes ataques contra el gobierno mexicano. La mandataria española aseguró que durante su estancia tuvo que “protegerse” de la administración federal y acusó a las autoridades mexicanas de intentar boicotear reuniones con empresarios y gobernadores de oposición.

La narrativa de persecución impulsada por Ayuso contrasta con la realidad política mexicana, donde ninguno de los exmandatarios mencionados enfrenta restricciones para salir o entrar al país. Por el contrario, las críticas hacia ellos provienen principalmente de una ciudadanía que aún recuerda las consecuencias de gobiernos marcados por la desigualdad, la violencia y los privilegios para las élites económicas.

Mientras Ayuso presenta a Calderón, Salinas y Peña Nieto como supuestas víctimas, en México persiste una pregunta que sigue incomodando a los defensores del viejo régimen: si sus gobiernos fueron tan exitosos como aseguran sus simpatizantes, ¿por qué prefirieron instalarse a miles de kilómetros de distancia en lugar de permanecer entre quienes gobernaron?

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