Maru Campos se va a Feria de San Marcos; antes aprueba entrada de agentes de EUA a México

La gobernadora permitió el ingreso de personal extranjero para operativos, pero evitó asumir responsabilidad y redujo el caso a un “accidente”.

Por Neri Torres

La gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, vuelve a dar de qué hablar: mientras autorizó la presencia de agentes estadounidenses en operativos dentro del estado, optó por irse a la Feria de San Marcos y minimizar la muerte de cinco personas, entre ellas dos instructores de la Embajada de Estados Unidos en México.

Desde Aguascalientes, y no desde su estado, Campos declaró que el hecho “fue un accidente”, descartando cualquier riesgo o irregularidad. Sin embargo, la propia Fiscalía de Chihuahua confirmó que los agentes extranjeros participaban en labores de entrenamiento tras un operativo de destrucción de laboratorios clandestinos, lo que evidencia que su presencia no fue casual, sino previamente avalada.

El fiscal César Jáuregui Moreno detalló que estos ejercicios formaban parte de un esquema de cooperación internacional. No obstante, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que el gobierno federal no tenía conocimiento de dichas actividades, lo que abre un foco rojo sobre posibles violaciones a la normativa nacional.

Y es que el Artículo 70 de la Ley de Seguridad Nacional establece que “las y los servidores públicos de las entidades federativas, de los municipios y de las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, deberán entregar a las secretarías de Relaciones Exteriores y de Seguridad y Protección Ciudadana, dentro de los tres días siguientes de la celebración de cualquier reunión, intercambio de información, llamadas telefónicas o comunicaciones que sostengan con los Agentes Extranjeros, un informe por escrito de las mismas”, cosa que ignoró la gobernadora.

Lejos de dar explicaciones, la mandataria panista prefirió deslindarse y seguir con su agenda social, en medio de un caso delicado que involucra soberanía, coordinación institucional y pérdida de vidas. Su postura ha sido duramente criticada, al proyectar más interés por eventos públicos que por rendir cuentas.

El episodio exhibe a una gobernadora que primero abre la puerta a agentes extranjeros y luego evade responsabilidades, alimentando la percepción de una gestión subordinada y alejada de los intereses nacionales. Para muchos, el calificativo de “vendepatrias” no es exageración, sino reflejo de una política sin rumbo ni compromiso.

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