Por Nathael Pérez
En medio de un fin de semana violento con al menos 11 personas asesinadas, la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, y su gabinete fueron captados en un lujoso restaurante celebrando, mientras a unas cuadras ejecutaban a un adulto mayor.
Mientras Chihuahua enfrentaba un fin de semana marcado por la violencia, la gobernadora Maru Campos decidió hacer una pausa… pero no para atender la crisis, sino para relajarse. Acompañada de su gabinete (César Jáuregui, Santiago de la Peña y José Granillo), fue vista en el lujoso restaurante La Calesa, en lo que ella misma justificó como un momento para “tomarse un tequilita” y relajarse debido a una exhaustiva semana de trabajo.
La declaración, lejos de calmar los ánimos, encendió la indignación ciudadana, pues parece que no recuerda que su estado se encuentra entre los primeros cinco a nivel nacional en cuanto a violencia. Su brindis junto a los principales funcionarios del estado resulta no solo insensible, sino profundamente ofensivo. Mientras la clase política se da el lujo de desconectarse para un momento de ‘relajación’, la población vive atrapada entre homicidios, miedo y una estrategia de seguridad que claramente no está funcionando.
Mientras que otros medios señalan la reunión como estratégica y con fines laborales, la realidad es que Campos y su gabinete disfrutaban aunque durante las 48 horas anteriores sucedieron 8 ejecuciones en Ciudad Juárez y 3 muertes en la capital, incluyendo el asesinato de un adulto mayor en plena zona centro, a unas cuadras de su celebración. Este panorama refleja una crisis que no admite pausas ni celebraciones: la violencia no descansa, pero el gobierno sí.
Con información de Sandra Dueñes Monárrez para Chihuahua Minuto a Minuto.


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