Milei busca eliminar etiquetado en Argentina pese a evidencia de éxito en México

Por: Frank Alvarado

Javier Milei quiere derogar la ley que obliga a advertir exceso de azúcares, grasas y sodio en alimentos, aunque estudios en México demostraron que el sistema redujo su consumo y obligó a la industria a disminuir ingredientes nocivos. 

El presidente de Argentina, Javier Milei, impulsa la derogación total de la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos en Argentina, una norma aprobada en 2021 que obliga a colocar octógonos negros en productos con exceso de azúcares, sodio, grasas o calorías, bajo el argumento de que genera “sobrecostos”, “confusión” en consumidores y limitaciones para la industria alimentaria.

El proyecto, firmado por Milei, Manuel Adorni y el ministro de Salud, Mario Lugones, ya ingresó al Senado y plantea eliminar por completo la Ley 27.642, una legislación que en 2020 fue aprobada en el Senado con 64 votos a favor y solo 3 en contra. La norma también prohibió el uso de caricaturas, celebridades y estrategias publicitarias dirigidas a menores en productos con sellos de advertencia.

En los fundamentos del proyecto, Milei sostiene que el sistema de octógonos aplica criterios “simplificados” a alimentos distintos y provoca “distorsiones” económicas. Sin embargo, no presenta estudios técnicos ni cifras concretas que demuestren daños al consumo o a la industria. La oposición y organizaciones de salud pública acusan que la medida responde a presiones empresariales y a su enfermiza visión ideológica de desregulación del mercado.

La experiencia de México contradice varios de los argumentos del gobierno argentino. Desde la entrada en vigor del etiquetado frontal en 2020 mediante la NOM-051, estudios del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) documentaron cambios reales en la industria alimentaria y en los hábitos de consumo. Un análisis sobre mil productos que representan más del 60% del mercado encontró una reducción de 63.1% en advertencias por exceso de sodio en panes y cereales, una disminución de 26.3% en grasas saturadas en snacks y cambios en 29% de los lácteos sólidos para reducir edulcorantes.

Los investigadores también concluyeron que el etiquetado obligó a las empresas a reformular productos ultraprocesados para disminuir sellos de advertencia. De acuerdo con el doctor Simón Barquera, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP, las bebidas ultraprocesadas redujeron hasta ocho gramos de azúcar por litro tras la implementación de la medida. Además, encuestas revelaron que 78% de los adultos toman en cuenta los sellos al comprar alimentos y que 80% de padres de familia modificaron hábitos de compra hacia productos considerados más saludables.

Mientras países latinoamericanos fortalecen políticas contra la obesidad y enfermedades relacionadas con el consumo excesivo de azúcar, sodio y grasas, el gobierno de Milei apuesta por desmontar una de las regulaciones alimentarias más visibles de Argentina. La discusión ya no gira solo en torno a etiquetas, sino al papel del Estado frente a la salud pública y el poder de la industria alimentaria.

Ahora, el presidente argentino y “La Libertad Avanza” necesita al menos 37 votos para avanzar con la derogación y dependerá del respaldo de bloques aliados y gobernadores.

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