La distribución de playeras naranjas con logotipos del Gobierno de Nuevo León desató cuestionamientos sobre una posible promoción política disfrazada de fiesta mundialista.
La llegada de la selección de Países Bajos a Nuevo León no solo trajo ambiente mundialista, sino también una nueva polémica para el gobernador Samuel García. En un estado gobernado por Movimiento Ciudadano, el reparto masivo de camisetas naranjas con el escudo del combinado neerlandés y la imagen institucional del gobierno provocó una ola de críticas y burlas en redes sociales, donde más de uno aseguró que era difícil distinguir entre una bienvenida deportiva y un acto de propaganda.
Las prendas fueron distribuidas entre aficionados durante las actividades de recepción a la llamada “Naranja Mecánica”, pero el detalle que llamó la atención fue que el característico color de la selección europea coincidía perfectamente con la identidad visual del partido de Samuel García. Para muchos usuarios, la escena parecía una campaña electoral adelantada con temática futbolera.
En la denominada milla FIFA, cerca del Estadio Monterrey, se observó a decenas de personas portando las camisetas mientras orientaban a visitantes. Algunos incluso llevaban identificaciones de dependencias estatales. Las imágenes circularon rápidamente en redes sociales, donde abundaron comentarios que calificaban el operativo como una oportunidad que el gobierno estatal no dejó pasar para inundar las calles de color naranja.

Samuel García también apareció como protagonista de los festejos. El mandatario compartió fotografías y videos junto a aficionados neerlandeses durante el recorrido del Oranje Bus, un evento resguardado por un amplio dispositivo de seguridad que incluyó un helicóptero Black Hawk de Fuerza Civil. Las publicaciones del gobernador alimentaron aún más las críticas de quienes consideraron que la atención estaba más centrada en su imagen que en la selección visitante.
La controversia se intensificó debido a la presencia de anuncios y material institucional relacionados con la visita de Países Bajos en distintas vialidades del estado. Para los detractores del mandatario, el mensaje fue claro: si la selección juega de naranja, el gobierno también. Mientras tanto, usuarios en redes ironizaron señalando que, por momentos, parecía que Nuevo León recibía a un equipo de futbol… o lanzaba una nueva campaña de Movimiento Ciudadano.
A ello se suman versiones difundidas por una fuente citada por medios locales, según las cuales algunas dependencias habrían facilitado la asistencia de personal a las actividades de bienvenida. Aunque la información no ha sido confirmada oficialmente, el episodio volvió a colocar bajo la lupa el uso de la imagen gubernamental en eventos de gran exposición mediática, especialmente cuando el color protagonista coincide casualmente con el emblema político del gobernador.

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