Las encuestas muestran el peor momento del presidente chileno desde que asumió el poder: la desaprobación supera el 60% mientras el desempleo alcanza su nivel más alto en cinco años.
El presidente de Chile, José Antonio Kast, enfrenta su mayor crisis política desde que llegó al Palacio de La Moneda. Quien prometió rescatar la economía, generar empleos y devolver el crecimiento al país, hoy ve cómo las encuestas reflejan un fuerte rechazo ciudadano, impulsado por el aumento del desempleo, el pesimismo económico y el incumplimiento de las principales promesas con las que conquistó la presidencia.
De acuerdo con la encuestadora Cadem, la aprobación de Kast cayó a 37%, mientras que 60% de los chilenos desaprueba su gestión. Por su parte, Criteria ubica su respaldo en apenas 35%, confirmando una tendencia a la baja que comenzó tras el histórico incremento en el precio de los combustibles derivado del conflicto en Medio Oriente. Lo que se vendió como el gobierno que reactivaría la economía terminó enfrentando un creciente malestar social.
Los datos económicos tampoco ayudan al mandatario. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que la tasa de desempleo llegó a 9.4%, su peor nivel en cinco años, mientras que el Imacec registró una caída de 0.9% en mayo, acumulando cinco meses consecutivos de contracción y alimentando las advertencias sobre una posible recesión técnica. Aunque el gobierno insiste en que “no hay señales de recesión”, la realidad que perciben los ciudadanos parece contar una historia muy distinta.

Las cifras son contundentes: 84% de los chilenos considera que la economía está estancada o en retroceso, apenas 14% cree que el país progresa y 88% califica la situación del empleo como mala o muy mala. La promesa de Kast de sacar a Chile del estancamiento económico terminó chocando con una realidad donde el bolsillo pesa más que los discursos de campaña.
A ello se suma el desgaste político. Mientras el Congreso discute la llamada Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico Social, solo 18% de los encuestados considera que Kast mantiene una buena relación con la oposición y apenas 33% cree que cuenta con un equipo de gobierno sólido. Incluso su capacidad para mantener unida a su propia coalición cayó hasta 20%, reflejando un liderazgo cada vez más debilitado.
A pocos meses de haber asumido, el discurso del presidente chileno comienza a desmoronarse frente a los resultados. Quien ofrecía una receta infalible para resolver los problemas económicos ahora enfrenta una ciudadanía que castiga con fuerza la falta de resultados, recordando que las promesas de campaña pueden sonar convincentes, pero son los indicadores económicos los que terminan pasando la factura.

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