El decreto publicado amplía la definición de abuso sexual y clarifica el concepto de consentimiento. Las sanciones para los agresores se mantienen y se añaden medidas de prevención y reparación integral para las víctimas.
El Diario Oficial de la Federación dio a conocer un nuevo decreto que reforma el Código Penal Federal en México. Esta iniciativa, firmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca fortalecer la respuesta legal ante el abuso sexual. La reforma, aprobada por el Congreso en febrero y que entra en vigor el 14 de marzo, redefine el delito de abuso sexual.
Con la nueva normativa, se considera abuso sexual a cualquier acto de naturaleza sexual realizado sin el consentimiento de la víctima. Esto incluye tocamientos, exhibiciones y cualquier acción que implique la coerción de la víctima a mostrar su propio cuerpo.
Un aspecto clave de esta reforma es la clarificación del consentimiento. Ahora, se establece que el consentimiento no se puede asumir por el silencio, la inacción o la falta de resistencia. Además, queda claro que el consentimiento es inválido si ha sido obtenido mediante amenazas, violencia o engaño.
Las penas para quienes cometan este delito se mantienen entre tres y siete años de prisión, junto con multas económicas significativas. Pero el decreto también introduce medidas educativas para los agresores, obligándolos a participar en talleres enfocados en la igualdad de género y el respeto hacia las mujeres.
Otra novedad importante es que el delito se perseguirá de oficio. Esto significa que las autoridades pueden actuar sin necesidad de una denuncia previa de la víctima. Las circunstancias que aumenten la gravedad de la pena también fueron definidas de manera más clara. Por ejemplo, si el agresor tiene una relación de confianza con la víctima, la pena puede incrementarse.
Además, si quienes cometen el delito son funcionarios públicos o profesionales, podrán ser destituidos e inhabilitados para ejercer. Se contempla también la obligación de reparar integralmente el daño a la víctima, lo que incluye atención psicológica hasta que haya una recuperación completa.
Con esta reforma, México da un paso adelante en la lucha contra el abuso sexual, buscando no solo castigar a los agresores, sino también apoyar a las víctimas en su proceso de sanación.


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